Muerte
Fue un presentimiento funesto. De pronto supo que algo no estaba bien, no hubiera sabido explicarlo, pero simplemente fue como si su pecho pesara más y le faltó el aire. Montó su motocicleta y voló lo más rápido que pudo, Todo el camino se iba repitiendo «todo va a estar bien, ellos están bien».
Desde el aire pudo ver que faltaba un pedazo de la casa y la opresión en su pecho se hizo más fuerte, al pensar en lo que había ocurrido. Aceleró y aterrizó frente a la casa, aventando la moto sin importar que se dañara al caer y corrió hacia la entrada. Casi arranca la puerta al abrirla. Apenas entró se detuvo. Sintió que sus piernas se convertían en plomo y el corazón caía al suelo. Tendido en el pasillo, boca arriba estaba su mejor amigo, su hermano, el mejor hombre que había en el mundo. Sirius cayó de rodillas a su lado.
—James, Jamesie, Cornamenta, por favor, despierta —lo agitó, primero suavemente y luego con desesperación. Sabía que no despertaría, pero no sabía que hacer.
Un llanto infantil lo hizo detenerse. Se levantó apesadumbrado y subió las escaleras corriendo.
«Harry está vivo».
Un poco de esperanza volvió a él. Entró al cuarto de Harry y vio al Hagrid. Se asustó primero, pero lo reconoció rápido. Harry lloraba en sus brazos, removiéndose en su mantita.
—Dame a Harry, soy su padrino —le dijo al hombre. Pero el otro se negó, órdenes de Dumbledore, dijo. Su mirada se posó en Lily, que yacía en el piso desparramada. Un dolor agudo perforó su corazón. Un odio profundo y doloroso se extendió en su alma, cuando comprendió que Peter los había traicionado. Entonces tomó una decisión.
—Llévate mi moto, será más rápido así.
Sabía que Hagrid no podía hacer mágia, así que tendría que caminar, seguro. La moto sería mejor.
—Ya no la necesito. Está en la entrada.
Hagrid le dio las gracias, murmuró que lo sentía mucho y después de mirar a Lily una vez más soltó un bramido que sobresaltó a Sirius.
—Lo siento, es que no puedo creer que estén muertos.
—Yo tampoco —dijo Sirius entre lágrimas.
Se quedó ahí parado, mirando a su amiga, que no parecía ella. Lily siempre había estado llena de vida, alegre, un fuego brillante, y ahora estaba ahí. Muerta. Como James. Como lo estaría Peter pronto.
Notas:
*llora*
