Ambos se miraban con furia, el escritorio de por medio interponia la distancia justa para que se mantengan al margen. Un silencio abrumador recorría la oficina del casino Vermasont, Sasuke con sus ojos penetrantes le dirigía una mirada llena de furia a su mejor amigo sentado detrás de su escritorio.
Por otro lado, Naruto, observaba cada facción de desprecio en la cara de su mejor amigo, socio y hermano del alma, quién se atrevió a pisar un terreno delicado. Sus ojos azules como el cielo destellaban un brillo especial, un brillo amenazante. Ambos depredadores, mostrando sus filosos dientes y garras, en la espera de una pelea por un objetivo, la presa. Sakura Haruno. [7:33 p.m] Naruto decidió ponerle fin a ese silencio abrumador, hacia 10 minutos que llegó y lo único que dispusieron, fue retarse ante miradas oscuras.
- ¿Por qué? - cuestionó, recompuso su postura en la cómoda silla y miro con el ceño fruncido a su mejor amigo. No le iba a dejar tan fácil entrometer sus narices en la vida de su pequeña y dulce prima Sakura, la amaba como una hermana menor, tan delicada y frágil de sentimientos, suficiente sufrió en la vida para que ahora Sasuke la lastime con sus estúpidos juegos.
- Porque me interesa, Naruto... Yo sé lo que piensas, tengo muy en cuenta el aprecio que le tienes tanto tú, como tu familia... Aún así, yo no planeo jugar con sus sentimientos, ni mucho menos utilizarla como un juguete - respondió sin titubeos y con la mirada fija a los ojos azules.
- Sakura para mí es mi hermana menor, ha sufrido mucho en su vida y es una persona sumamente delicada de sentimientos... No quiero que sufra y si lo puedo impedir lo voy a hacer- suspiró - Déjate de pendejadas Sasuke, se lo que buscas en ella, solo sexo, y no te lo voy a permitir.
- ¡Cállate! - gritó mirándolo firmemente a los ojos.
- Estás bien pendejo, hoy te aguante toda la mañana tus estúpidas acusaciones, pero ya no. Eres mi mejor amigo y de eso no tengo alguna duda - suspiró mientras comenzaba a relajar sus facciones. Desajusto su corbata y con movimientos lentos la comenzó a sacar - Con Sakura voy en serio y te puedo asegurar que la voy a hacer la mujer más feliz del mundo, tanto como también la voy a cuidar y velar por su seguridad por más que tenga que derramar litros y litros de sangre.
Naruto suspiró, se echó atrás en la silla y miro a su mejor amigo. ¿Qué debía hacer? No podía matar a su mejor amigo de toda la vida por estar de novio con su pequeña prima. Pero tampoco podía permitir que la lastimara, sobre su tumba, el aprecio que tenía por Sakura era inmenso, no dejaría que nadie la hiciera sufrir. Tal vez debería buscar un consejo con alguien que lo comprenda.
Sonrió sorpresivamente, tenía la persona perfecta para los consejos que necesitaba. Sasuke enarco una ceja ante la sonrisa zorruna de su amigo ¿Qué se traía entre manos?. - Capaz, consideré darte una oportunidad Sasuke.
Sasuke sonrió mostrando su dentadura blanquecina.
- Por más que me des o no tu bendición, ella estará conmigo y lo sabes - agrego con arrogancia. - Sin embargó, como mejor amigo, me gustaría tu consentimiento.
Naruto solo bufo, en otro momento hablaría con él. Por lo tanto estaba casi seguro de que si Sasuke no era pendejo y tenía dos neuronas funcionando en su diminutivo cerebro, no se atrevería a lastimar a la pequeña Sakura si quería dejar descendencia en este planeta.
- Estoy cansado y tengo trabajo - inquirió despeinando con una mano su cabello rubio. - Repondré mis ganas este fin de semana... Así que esperó que el lunes estés preparado para seguir escuchándome.
Sasuke soltó una pequeña carcajada.
- No vas a escapar tan rápido. No te llamé a qué vinieras solo para escuchar tus pendejas amenazas.
- Suéltalo, tengo apuró, quiero ir a hablar con alguien - dijo Naruto mientras sonreía de oreja a oreja.
- ¿Qué planeas con Hinata? - pregunto.
No tenía relación alguna con la prima de Neji Hyuga, y eso era algo que Naruto tenía muy en cuenta. Sabía de ella, solo por ser compañeros y además por su amigo rubio. Aún que cuando recordó lo que su pequeña cara le pidió en el mediodía, parecía de importancia.
- ¿De qué hablas? - exclamó, frunció su ceño y se tensó visiblemente ante la repentina pregunta.
- Sabes muy bien de que habló. Déjate de tonterías y dime qué tramas con ella - resopló ante la cara frígida de Naruto.
- No lo sé Sasuke... Por el momento es una buena amiga - respondió relajándose en su asiento - Pero quien sabe.
Sasuke soltó una carcajada que resonó en toda la oficina. Que irónico que su mejor amigo le viniera a reclamar y amenazar por Sakura, cuando el mismo tenía entre redes y jugaba con la prima de Neji. No había caso lo mejor sería advertirle a Sakura así la pequeña Hinata tomaba una decisión.
- Tú no tienes caso... Ya vete cabron, tengo una reunión en media hora - rio Sasuke mientras se levantaba y tomaba su saco colgado en el respaldo de su silla. Naruto rio por lo bajó y un poco confundido, decidió imitarlo, el también tenía asuntos pendientes. Le tiró una mirada amenazante a su amigo antes de retirarse de la oficina.
Miraba de reojo el celular tendido al lado de sus cuadernos y apuntes sobre la mesa. Mientras terminaba de subrayar los títulos de su resúmen esperaba con ansias el llamado de su amiga Sakura. Desde que le pidió el favor por la mañana, aún no tenía noticias de ella, simplemente sabía que la llamaría apenas Sasuke le dijera algo.
Exhausta, dejo caer el resaltador de mala gana, hacia minutos terminó de hacer un resumen para Sociología, la materia en la cuál tenían un parcial la semana que viene. Se levantó lentamente y se dirigió al espejo que tenía en su habitación, se observo durante un par de minutos minuciosamente.
¿Debería intentar vestirse de otra forma para llamar la atención de Naruto? ¿O por más que intentará eso, el tampoco se fijaría en ella? ¿Debería ser una chica más atrevida y decisiva? ¿Acaso era su pelo? O tal vez simplemente, no era nada, Naruto no la miraba con sus mismos ojos y el nunca correspondería a sus sentimientos.
Sus ojos se comenzaron a cristalizar, tantos años que ella dedico animando, ayudando, apoyando, confiando y sobre todo queriendo siempre lo mejor para él, parecía que todos esos años fueron en vano. A sus ojos, era su amiga, tal vez su mejor amiga...
El sonido del teléfono la saco de sus pensamientos, a zancadas rápidas se dirigió hacia el escritorio y miro la pantalla.
*Beep beep* *beep beep*
Llamada entrante. Sakura Haruno.
Ansiosa deslizó para atender. - Hola Sakura.
- Hola Hinata ¿Cómo estás?.
- Bien ¿Y tú? Recién terminó de estudiar... Dime ¿Sasuke pudo hablar con él?.
- Mm... Sobre éso... Hinata...
- Dilo Sakura, por favor... No importa si es bueno o malo, pero necesito saber.
- Hoy Sasuke hablo con él por la tarde... Lo siento Hinata pero Naruto no siente lo mismo... Dijo que te consideraba una buena amiga.
El nudo en su garganta que estaba conteniendo desde que atendió comenzó a ceder junto con las lágrimas. Lo que más en el fondo le dolía, era la anticipación de obtener esa respuesta, ella ya lo sabía. Sabía que Naruto no la iba a corresponder, nunca.
- Hinata...
- Descuida amiga. Ya me hacía una idea sobre la respuesta cuando te pedí el favor hoy... No me siento bien ahora ¿Podemos hablar mañana en el instituto?.
Sakura suspiró - De acuerdo, mañana durante el receso ¿Quieres?... Hinata no estés mal, mi primo es un estúpido, tu te mereces algo mejor.
- Gracias Sakura... Hasta mañana - dijo para colgar la llamada.
Camino hasta su cama y se dejó caer como un vaso que resbala y se rompe contra el piso. Dolía y quemaba, su pequeño corazón se estrujaba, las lágrimas que caían inundaban su rostro ¿Por qué tenía que doler tanto? ¿Por qué se tuvo que enamorar ciegamente? La opresión en su pecho le desgarraba el alma ¿En qué momento llego a querer con tanta intensidad a Naruto? ¿Y por qué el no podía corresponder a sus sentimientos?.
Rodó en la cama, quedando boca arriba. Con el celular aún en mano, lo observó [22:34p.m]. La noche es joven. Busco en su lista de contactos y lo encontró, la persona que necesitaba en esos momentos.
Abrió la mensajería del contacto para escribir.
Hinata: Te necesito, nos veamos en una hora dónde siempre, XOXO.
Sakura se pasó las manos por sus largos cabellos rosados, había sido un día con bastantes emociones y la peor de todas fue tener que avisarle a su amiga, que su tarado primo no gustaba de ella. ¿En qué piensa Naruto? ¿O acaso lo hace? Definitivamente lo último que hacia su querido primo era pensar, eso estaba más que claro.
Lo poco que llevaba conociendo a Hinata demostraba que tan buena persona era, amable, respetuosa, sincera, muy femenina, transmitía tanta paz con su dulce voz, una persona tan comprensible con los demás y ni hablar de lo mucho que se notaba el apreció que le tiene a su estúpido primo Naruto. Sin duda alguna Hinata es la mujer perfecta para él.
Ojalá y que pueda hacer razonar a su primo antes de que sea demasiado tarde. Absorta en sus pensamientos, no notó cuando le vibró el celular. Luego de unos minutos decidió ver si tenía alguna notificación y encontró el mensaje perfecto.
El mensaje que le llegó era de Kaorian el asesor de equipo en el ballet Nacional de Japón, hacía una semana vio un posteo del ballet dónde tenían abierta las inscripciones para adentrarse a la compañía del Ballet Nacional de Japón. Sakura ensoñada, envío su currículum al mail y el mismo miércoles por la tarde la llamaron a su celular, por que quedaron bastante espléndidos por el mismo, por lo tanto le avisarían cuando le tomarían una audición para que entre al mismo.
Sakura desde sus cuatro años de edad practicaba ballet, toda su vida fue bailarina, no obstante desde la muerte de sus padres su carrera como bailarina, cada vez iba siendo más alejada de su presente. Solo tomaba clases entre semanas pero no sé volvió nunca a animar adentrarse a una compañía de ballet de vuelta.
Desde su llegada a Japón, retomó con más ánimo y tomaba todos los días clases en el instituto Kytuo Fū con el famosísimo profesor Alexander Jacovik. Los dos meses que tuvo en compañía durante las largas tardes de verano con el reconocido profesor de la escuela rusa Vaganova dieron frutos, ya que gracias a ellos, ahora podría conseguir un trabajo en su admirada profesión. El mismo Kaorian le mando un mensaje a su celular, avisándole que el miércoles de la semana que viene se presentará en el Ballet a las 18:00hs para las audiciones.
Con el humor por el cielo camino con una enorme sonrisa hacia la nevera por un poco de chocolate.
*Pam*
El ruido del vidrio romperse, resonó en todo el departamento. Sakura alarmada se agachó mientras se arrastraba hacia el cajón de los cuchillos, se respaldo sentada cubierta por la enorme mesada de la cocina. Al pasar los segundos y no oír ningún ruido que indique alguna presencia. Sakura se levantó lentamente del piso con la guardia alta, observó detenidamente el departamento y con los nervios de punta se encaminó hacia la ventana rota.
Tratando de que ningún vidrio se clave en sus pies descalzos, tomó la piedra que fue la causante del estruendo. Tenía un papel doblado y pegado con cinta. Lentamente lo quitó para leerlo.
Umrzesz jak twoi rodzice, nie uciekaj, bo cię znajdę. Nadal żyjesz tylko dlatego, że ci na to pozwoliłem, musiałeś bardziej cieszyć się swoimi dwoma latami wakacji bez mojej obecności, zamiast marnować je, próbując przeciąć sobie żyły. Z miłością wuj Jacob. (Vas a morir como tus padres, no huyas porque te voy a encontrar. Sigues viva solo porque te lo permiti, tuviste que haber disfrutado mas tus dos años vacacionales sin mi presencia en vez de desperdiciarlos intentando cortarte las venas. Con amor el tio Jacob)
Las lágrimas no tardaron en desbordar, estaba cansada ¿Por qué su tío la quería ahora? Después de tantos años ¿Por qué justo ahora cuando comenzaba a tener una vida normal e intentar ser feliz? Sakura se prometió ser fuerte ¿Pero cómo podía ser fuerte cuando recibía constantes amenazas de su tío? ¿Y si le pedía ayuda a Sasuke? En ese caso tendría que revelarle muchas cosas y ella aún no se sentía segura. ¿Pero que debía hacer? Tantas preguntas la atemorizaban, tanto dolor y miedo que la perseguían.
Se recostó sobre el suelo y se abrazo contra sus piernas para llorar ¿Por qué no podía tener una vida normal? El corazón le latía lentamente pidiéndole un descanso. Tomo el cuchillo y lentamente trazo un corte por su muñeca, la sangre no tardó en salir. Sentía tan extravagante cómo su sangre corría a la par de sus lágrimas, cómo si se conectarán para fluir. Realizó otro corte un poco más arriba del otro, el dolor se cura con dolor se recordó. Sangre roja y brillante se derramaba a travez de la pequeña rajadura.
No le bastaron dos cortes, ni tampoco cuatro, el sexto que se realizó le hizo esbozar una sonrisa, su suave piel era tan fácil de cortar. Cualquier demente asesino que algún día osara matarla disfrutaría en plenitud el corte de una navaja sobre su piel. Su sangre roja se esparcía sobre el suelo de cerámica negra. Que bien hizo al elegir negro, de lo contrario seria un poco más difícil limpiarlo. Se recostó nuevamente sobre el suelo, esperando el nunca más despertar.
Se vistió con un vestido negro de tiras finas, le llegaba por debajo de las rodillas, aún que era lo suficiente apretado para resaltar un poco sus curvas. Se maquillo sencilla y su pelo lo llevo suelto, su bellos zapatos de tacón bajo color plateado hacían juego con su bolso de mano. Mientras se bajaba del auto, le pidió a su guardaespaldas que la espere en el mismo.
Su guardaespaldas Han accedió fácilmente a la petición de su jefa la señorita Hyuga, sabía que el club "Lux" uno de los tantos clubes de los Uchiha, tenía un alto nivel de seguridad. Además de que los Hyuga eran socios de los mismos, por lo tanto su seguridad iba a ser bien velada sin su presencia.
Hinata se adentro en el club sin necesidad de hacer fila, si bien no concurría seguido, era reconocida por los negocios que su padre tenía con los Uchiha. Atravesó la discoteca que explotaba en una multitud de personas, y se dirigió por las escaleras al segundo piso dónde se encontraba la VIP. En la mesa con sus asientos altos lo encontró, a su fiel confidente y gran amigo Sabaku no Garaa.
Hinata conoció a Garaa, gracias a la novia de su primo Neji, hace tres años en una fiesta de cumpleaños de Tenten conoció a Temari y sus hermanos Kankuro y Garaa, desde ese mismo día hasta la actualidad Garaa e Hinata son grandes amigos.
- Cuando me citas de último momento es porque tienes una mala noticia ¿Qué pasó? - pregunto Garaa, al momento que Hinata se sentó en la mesa.
Hinata suspiró e hizo una señal para que la mesera se acerque.
- Un Daiquiri Tropical - ordenó, la mesera asintió y se devolvió para ir por su trago.
- Suéltalo no me gusta tu suspenso indefinido Hinata - inquirió Garaa ante su callada amiga.
- Es por Naruto - respondió en un resoplido.
- ¿Todavía sigues insistiendo por él? ¿Acaso no escuchas ninguno de mis consejos? - bufo molestó. Siempre era lo mismo, Hinata se quejaba o vivía en las nubes por el tarado de Naruto, siempre le decía los mismo consejos, él no correspondería a sus sentimientos así que debía buscar en otro lugar el amor.
Garaa estaba exausto de que su amiga simplemente se haga falsas ilusiones con ese rubio, en más de una ocasión le presentó a algunos amigos suyos para que perdiera el interés en Naruto y todas las propuestas de sus amigos resultaban fallidas. Odiaba ver a su gran amiga mal por un hombre que era ciego y no la valoraba, mejor dicho la ignoraba.
La mesera llegó con el trago de Hinata, ella le dió un trago largo al vaso - Ya aprendí por las malas - soltó de una vez.
- ¿A qué te refieres? ¿Qué te hizo ese estúpido? Mira que lo mató y convenzo a Neji que me ayude - musitó con el ceño fruncido.
- No hizo nada. Le pedí a la novia de Sasuke que lo obligue a sacarle información a Naruto sobre mí ...
Garaa la interrumpió - ¿Espera qué? ¡¿Acaso dijiste novia de Sasuke?! - no pudo evitar soltar una carcajada ante el comentario de Hinata.
- Si estúpido. Oye no te burles, es mi amiga - dijo Hinata con el ceño fruncido. Aún que se conocieran poco, le tomo bastante cariño a Sakura y le gustaba la pareja que hacia con el Uchiha.
- Como digas, da igual, continúa - dijo con una sonrisa burlona. Pobre de la chiquilla que cayó en las crueles mentiras de Uchiha Sasuke, esa alimaña despiadada ni siquiera tenía corazón, era un psicópata asesino a sangre fría y un magnate capo de la mafia japonesa y europea. Garaa se apiadaba por la pobre que se ilusiono que un ganster como Sasuke podría enamorarse de ella.
- Bien hace un rato hablamos y Naruto dejo en claro que no tiene ningún interés particular en mí solo me ve como una amiga... - tomo otro largo trago de su bebida - No lo sé Garaa, ya me cansé... Me duele ¿Qué hago? - dijo Hinata levantando la mirada hacia su fiel amigo.
- Olvídalo y empieza a vivir tu vida como la adolescente que eres. Varios años perdiste atrás de ese mujeriego, es hora de que empieces a caminar en otra dirección amiga - dijo mientras le tomaba la mano en muestras de apoyo.
- Si.. lo sé, tienes razón - exclamó apenada y bajando la vista.
- Yo sé que hacer ¿Confiaras en mi consejo y mi ayuda está vez? - cuestionó con una enorme sonrisa.
- Yo siempre lo hago Garaa - reprochó Hinata.
- Si... Es verdad... Confías, pero nunca los sigues - soltó una carcajada ante la cara de su amiga.
- Okey, confío en tí ¿Qué haremos?.
- Una nueva tú. Empezando por disfrutar esta noche, vamos a emborracharnos y bailar - sonrió enormemente Garaa.
Hinata lo miro divertida, tal vez Garaa tenía razón, había que encontrar a una nueva Hinata, a la Hinata mujer y dejar de lado a esa pequeña y adorable Hinata.
Una brisa fresca la hizo estremecer y se removió sobre el suelo dónde estaba plenamente dormida. El ruido de los vidrios cuando deslizó su pierna al estirarse la terminaron de despertar por completó. Observó el alba que amenazaba con dejar salir un sol deslumbrante ante un nuevo día, se sentó en el suelo recordando la pesadilla de vida que tenía.
Bufo y lentamente se levantó, se sentía muy mareada al parecer se excedió un poco con los cortes. Se encaminó hasta la cocina y guardo el cuchillo, luego llamo a la recepción para avisar que vengan a limpiar y arreglar su ventana, mintió diciendo que por la madrugada oyó un ruido y alguien tiró una piedra rompiendo su ventana y que se cortó con los vidrios al asomarse entre la oscuridad.
Vio la hora en su celular, el cual tenía 27% de batería y un par de notificaciones [7:00a.m]. Suspiró era muy temprano, aún que no tenía sueño, subió hacia su cuarto para cargar su celular y luego se metió al baño para tomar una ducha.
Se sacó sus jeans negros y también su musculosa de morley lila pastel, se miro en el espejo del baño con su ropa interior de encaje beige. Sakura no tenía grandes atribuciones, era bastante delgada aún que sus piernas eran tonificados gracias a la danza. Su cintura estrecha dónde se enmarcaban sus crestas iliacas, su abdomen siempre fue plano al igual que sus pechos. Aún que eso último nunca le molestó, siempre odio los senos enormes, seguro serían molestos y pesados. Lo que más le gustaba de su cuerpo eran sus clavículas bien enmarcadas, su huesos tanto de la clavícula como los hombros se resaltaban y dejaban a la vista su cuello. Para ella era muy sexy eso.
Terminó de desvestirse y abrió la canilla, dando paso a la lluvia de la ducha, se metió bajo el agua tibia que caía sin cesar sobre ella, era tan estimulante, poco a poco con el jabón de refregó su cuerpo. Se detuvo puntualmente dónde estaban sus cortadas, la sangre se había secado y era un poco doloroso enjabonarse esa parte.
Mientras salía del baño oyó los ruidos de cómo limpiaban los vidrios abajo, debía ser la asistencia de limpieza que pidió. Comenzó a vestirse con un conjunto de ropa interior negra de encaje, luego se vendo sus cortadas en el brazo izquierdo y agradecía que el verano comenzara a terminar y pudiera usar mangas largas, si no tendría que excusarse mucho por sus vendas en el brazo.
*Beep beep* *beep beep*
El sonido de su celular resonó en la habitación, se acercó con miedo y cautela hacia el móvil hasta tomarlo.
Llamada entrante. Sasuke Uchiha.
Automáticamente una sonrisa se dibujo en su rostro y atendió.
-Buona giornata mio cuore ¿No te he despertado verdad?.
Sakura sintió un nudo en su garganta al oír la voz de su novio, le dió mucha felicidad que la llamara, porque en esos precisos momentos necesitaba un poquito de amor.
-Buen día cariño, ya estaba levantada recién me salgo de duchar.
- Hmm, me gustaría ver mucho esa imagen.
- ¡Sasuke!.
- Cara, pasaré por ti para llevarte a desayunar ¿Quieres preciosa?.
- ¿Hablas en serio?- Sakura se estremeció de placer, ¿Qué tan atento podía llegar a ser Sasuke?
-Si, paso por ti en 15 minutos.
Rápidamente colgó la llamada y decidió terminar de arreglarse, se perfumo y peino, también se maquillo un poco con corrector de ojeras, un delineado y una máscara de pestañas. Se colocó perfume, su crema de rosa mosqueta y por último su bálsamo de cereza.
Miro la hora mientras recogía su bolso [7:45a.m] y decidió llevar su calibre por las dudas. Ya estaba advertida, era buscada y su tío no iba a parar hasta tenerla, ya no tenía seguridad ni tranquilidad.
El sonido de un mensaje en el móvil la hizo bajar rápidamente de su departamento. Traspasando las enormes puertas de entrada del hotel se encontró con la oscura mirada que le robaba el aliento.
Corriendo se encimo sobre él en un abrazo.
- Te extrañé - exclamó desarmando el abrazo y mirando sus ojos fijamente.
- Mia cara, hermosa - le dió un suave beso. - Oh eres exquisita, es imposible vivir sin tus labios - exclamó volviendo a besarla. Bajo sus brazos para rodear su cadera e intensificar el beso.
Una enorme sonrisa le iluminó sus ojos al separarse de sus labios - Vamos - la tomo de la mano mientras le abría la puerta del copiloto.
- ¿A dónde vamos a desayunar? - pregunto Sakura mientras el auto arrancaba.
- ¿Dónde quieres ir?- giro su mirada hacia ella con una pequeña sonrisa.
- Mm... No lo sé, no conozco ningún lugar de la ciudad cariño - respondió con una sonrisa.
- Pero qué dices... ¿Hace cuánto estás en Japón? - cuestionó cuando se frenaron en un semáforo.
- Hace casi tres meses ya -respondió quitándole interés.
- ¿Y no has visitado ningún lugar?... Japón es una ciudad enorme y hermosa - dijo mientras aparcaba su Jeep todo terreno. Si su bella muñeca no pudo contemplar la enorme ciudad, el le haría los honores de llevarla a los mejores lugares de todo Japón, tanto restaurantes, playas, casinos, ríos, bosques, a sus casas vacacionales y sobre todo a las mejores vistas del país.
- Estuve ocupada... ¿Dónde estamos? - pregunto viendo por la ventana sobre el auto estacionado.
- Aquí desayunaremos - señaló un lujoso restaurant "Dixtentir All" dos enormes pisos vidriados dando una extensa vista a la ciudad de Japón. Una hermosa terraza que apenas se resaltaban desde el automóvil.
Ambos bajaron de la camioneta y Sasuke le tendió su mano, Sakura sonrojada la acepto y se dejó guiar. Se adentraron al enorme restaurant y los empleados relucían por complacer al Uchiha. Subieron a la terraza, que resplandecía por el brillante sol de esa mañana, una leve brisa removió los cabellos rosados de Sakura mientras se sentaban en una mesa para dos.
- ¿Qué van a ordenar Uchiha-sama? - dijo un mesero que vestía un relucientes uniforme negro.
- Cara ¿Qué gustas desayunar? - el tono que utilizo hizo estremecer a Sakura y que un leve sonrojo cubriera sus mejillas.
Le dirigió una mirada nerviosa a Sasuke y luego bajo la vista a la carta que le había ofrecido el mesero - Un desayuno tropical, por favor - dijo levantando la vista hacia el mesero y regalándole una dulce sonrisa.
El mesero se sonrojo por la hermosa sonrisa de la joven, titubeó antes de voltear su vista al mismísimo Sasuke Uchiha y lo único que encontró fueron dos ojos negros que demostraban una advertencia peligrosa y un brillo de furia. - Tráeme un desayuno caprese - dijo sin vacilar y volteo su vista a su novia.
Nervioso se retiró lo más rápido posible para enviar su orden.
- ¿Conseguiste el trabajo cara? - exclamó mientras tomo su delicada mano femenina sobre la mesa.
Sakura sonrió ante lo atento que se comportaba Sasuke - Aún no, tengo la audición el miércoles de la próxima semana - dijo con una pequeña sonrisa.
- ¿Audición? - su ceño se frunció mientras la miraba atentamente, ella asintió mientras los desayunos llegaban a su mesa.
- ¿Para qué necesitas una audición?... ¿En dónde buscaste trabajo? - cuestionó en un severo tono de frialdad. El hecho de que su pequeña trabajará de por sí no le gustaba, a si mismo que ahora tuviera que adicionar para el mismo, mucho menos le agradaba la idea.
- Ay cariño - una pequeña carcajada escapó por los labios de la pelirrosa. Sasuke era una persona bastante posesiva, un detalle que a Sakura le agradaba bastante, le brindaba seguridad - Mmm... Esto está delicioso - exclamó fascinada.
Sasuke comenzó a comer, pero su rostro seguía inflexible ante no obtener respuestas de su novia.
- Verás...- dijo Sakura mientras apoyaba el vaso de jugo en la mesa. - Me presente para trabajar en la compañía del Ballet Nacional de Japón - hizo una pausa mientras masticaba un trozo de fruta. - Kaorian, el asesor del Ballet, me avisó ayer mismo que el miércoles adicionaría... ¿No es grandioso? - pronuncio con una gran sonrisa en su rostro.
Sasuke trago pesado, había mandado a Sai a investigar a Sakura, el sabía todo de ella. Tanto desde su infancia hasta su actualidad, aún que había ciertos detalles de su vida personal que aún Sai no terminaba de informarle. Sabía que había formado parte de la compañía de Ballet Surjak en el sur de Polonia, pero desde que sus padres murieron fusilados ella no volvió a dedicarse a su pasión artística. Le sorprendió su retorno tan abrupto al mismo, tomar clases y unirse a un Ballet no era lo mismo.
- Mía cara tendrás el empleo, dalo por hecho- dijo con una enorme sonrisa. No era para menos, ella tendría el empleo, si trabajar en esa compañía la hacía feliz pues él le daría el hermoso gusto a su pequeña.
Trasnochar y después asistir al cursado sonaba buena idea con un par de tragos encima, pero ahora que el dolor de cabeza era testigo de toda un noche de diversión se arrepentía. - Lindos lentes - dijo Deidara mientras se acomodaba en su asiento y vio el aspecto de su prima.
- ¡Hinata! - gritó Ino enfrente de ella. - ¡Hinata! - volvió a chillar, su estruendosa voz la hizo reaccionar. Estaba muy cómoda durmiendo en su escritorio para prestar atención a sus compañeros entrando al salon.
- ¿Estás bien? - cuestionó Deidara, preocupándose. Hinata era una persona muy responsable y que caiga con esas fachas al colegio no era para nada normal.
Hinata vio de reojo a su grupo de amigos rodeándola mientras la inspeccionaban de arriba a abajo. Necesitaba dormir, así que sería mejor ir a la enfermería y dormir un rato. Le mandaría un mensaje a su amiga Sakura, para que luego vaya a hablar con ella.
- Mmh... Estoy bien solo es un dolor de cabeza, voy a la enfermería - tomó su bolso y se acomodo sus lentes de sol, a paso lento se encaminó afuera del curso rumbo a la enfermería.
