En el sobre hay varios papeles. Los saco, con el corazón latiéndome muy deprisa, me siento en la cama y empiezo a leer.

CONTRATO

A día_ de 2011 («fecha de inicio»)

ENTRE

LA SRTA. REGINA MILLS, con domicilio en el Escala 301, Seattle, 98889 Washington.

(«la Ama»)

Y LA SRTA. EMMA SWAN, con domicilio en SW Green Street 1114, apartamento 7, Haven Heights, Vancouver, 98888 Washington.

(«la Sumisa»)

LAS PARTES ACUERDAN LO SIGUIENTE:

1. Los puntos siguientes son los términos de un contrato vinculante entre la Ama y la Sumisa.

TÉRMINOS FUNDAMENTALES

2. El propósito fundamental de este contrato es permitir que la Sumisa explore su sensualidad y sus límites de forma segura, con el debido respeto y miramiento por sus necesidades, sus límites y su bienestar.

3. Lal Ama y la Sumisa acuerdan y admiten que todo lo que suceda bajo los términos de este contrato será consensuado y confidencial, y estará sujeto a los límites acordados y a los procedimientos de seguridad que se contemplan en este contrato. Pueden añadirse límites y procedimientos de seguridad adicionales.

4. La Ama y la Sumisa garantizan que no padecen infecciones sexuales ni enfermedades graves, incluyendo VIH, herpes y hepatitis, entre otras. Si durante la vigencia del contrato (como se define abajo) o de cualquier ampliación del mismo una de las partes es diagnosticada o tiene conocimiento de padecer alguna de estas enfermedades, se compromete a informar a la otra inmediatamente y en todo caso antes de que se produzca cualquier tipo de contacto entre las partes.

5. Es preciso cumplir las garantías y los acuerdos anteriormente mencionados (y todo límite y procedimiento de seguridad adicional acordado en la cláusula 3). Toda infracción invalidará este contrato con carácter inmediato, y ambas partes aceptan asumir totalmente ante la otra las consecuencias de la infracción.

6. Todos los puntos de este contrato deben leerse e interpretarse a la luz del propósito y los términos fundamentales establecidos en las cláusulas 2-5.

FUNCIONES

7. La Ama será responsable del bienestar y del entrenamiento, la orientación y la disciplina de la Sumisa. Decidirá el tipo de entrenamiento, la orientación y la disciplina, y el momento y el lugar de administrarlos, atendiendo a los términos acordados, los límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este contrato o añadidos en la cláusula 3.

8. Si en algún momento la Ama no mantiene los términos acordados, los límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este contrato o añadidos en la cláusula 3, la Sumisa tiene derecho a finalizar este contrato inmediatamente y a abandonar su servicio a la Ama sin previo aviso.

9. Atendiendo a esta condición y a las cláusulas 2-5, la Sumisa tiene que obedecer en todo a la Ama. Atendiendo a los términos acordados, los límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este contrato o añadidos en la cláusula 3, debe ofrecer a la Ama, sin preguntar ni dudar, todo el placer que esta le exija, y debe aceptar, sin preguntar ni dudar, el entrenamiento, la orientación y la disciplina en todas sus formas.

INICIO Y VIGENCIA

10. La Ama y la Sumisa firman este contrato en la fecha de inicio, conscientes de su naturaleza y comprometiéndose a acatar sus condiciones sin excepción.

11. Este contrato será efectivo durante un periodo de tres meses desde la fecha de inicio («vigencia del contrato»). Al expirar la vigencia, las partes comentarán si este contrato y lo dispuesto por ellas en el mismo son satisfactorios y si se han satisfecho las necesidades de cada parte. Ambas partes pueden proponer ampliar el contrato y ajustar los términos o los acuerdos que en él se establecen. Si no se llega a un acuerdo para ampliarlo, este contrato concluirá y ambas partes serán libres para seguir su vida por separado.

DISPONIBILIDAD

12. La Sumisa estará disponible para la Ama desde el viernes por la noche hasta el domingo por la tarde, todas las semanas durante la vigencia del contrato, a horas a especificar por la Ama («horas asignadas»). Pueden acordarse mutuamente más horas asignadas adicionales.

13. La Ama se reserva el derecho a rechazar el servicio de la Sumisa en cualquier momento y por las razones que sean. La Sumisa puede solicitar su liberación en cualquier momento, liberación que quedará a criterio de la Ama y estará exclusivamente sujeta a los derechos de la Sumisa contemplados en las cláusulas 2-5 y 8.

UBICACIÓN

14. La Sumisa estará disponible a las horas asignadas y a las horas adicionales en los lugares que determine la Ama. La Ama correrá con todos los costes de viaje en los que incurra la Sumisa con este fin.

PRESTACIÓN DE SERVICIOS

15. Las dos partes han discutido y acordado las siguientes prestaciones de servicios, y ambas deberán cumplirlas durante la vigencia del contrato. Ambas partes aceptan que pueden surgir cuestiones no contempladas en los términos de este contrato ni en la prestación de servicios, y que determinadas cuestiones podrán renegociarse. En estas circunstancias, podrán proponerse cláusulas adicionales a modo de enmienda. Ambas partes deberán acordar, redactar y firmar toda cláusula adicional o enmienda, que estará sujeta a los términos fundamentales establecidos en las cláusulas 2-5.

AMA

15.1. La Ama debe priorizar en todo momento la salud y la seguridad de la Sumisa. La Ama en ningún momento exigirá, solicitará, permitirá ni pedirá a la Sumisa que participe en las actividades detalladas en el Apéndice 2 o en toda actividad que cualquiera de las dos partes considere insegura. La Ama no llevará a cabo, ni permitirá que se lleve a cabo, ninguna actividad que pueda herir gravemente a la Sumisa o poner en peligro su vida. Los restantes subapartados de esta cláusula 15 deben leerse atendiendo a esta condición y a los acuerdos fundamentales de las cláusulas 2-5.

15.2. La Ama acepta el control, el dominio y la disciplina de la Sumisa durante la vigencia del contrato. La Ama puede utilizar el cuerpo de la Sumisa en cualquier momento durante las horas asignadas, o en horas adicionales acordadas, de la manera que considere oportuno, en el sexo o en cualquier otro ámbito.

15.3. La Ama ofrecerá a la Sumisa el entrenamiento y la orientación necesarios para servir adecuadamente a la Ama.

15.4. La Ama mantendrá un entorno estable y seguro en el que la Sumisa pueda llevar a cabo sus obligaciones para servirle.

15.5. La Ama puede disciplinar a la Sumisa cuanto sea necesario para asegurarse de que la Sumisa entiende totalmente su papel de sumisión a la Ama y para desalentar conductas inaceptables. La Ama puede azotar, zurrar, dar latigazos y castigar físicamente a la Sumisa si lo considera oportuno por motivos de disciplina, por placer o por cualquier otra razón, que no está obligada a exponer.

15.6. En el entrenamiento y en la administración de disciplina, la Ama garantizará que no queden marcas en el cuerpo de la Sumisa ni heridas que exijan atención médica.

15.7. En el entrenamiento y en la administración de disciplina, la Ama garantizará que la disciplina y los instrumentos utilizados para administrarla sean seguros, no los utilizará de manera que provoquen daños serios y en ningún caso podrá traspasar los límites establecidos y detallados en este contrato.

15.8. En caso de enfermedad o herida, la Ama cuidará a la Sumisa, vigilará su salud y su seguridad, y solicitará atención médica cuando lo considere necesario.

15.9. La Ama cuidará de su propia salud y buscará atención médica cuando sea necesario para evitar riesgos.

15.10. La Ama no prestará su Sumisa a otra Ama.

15.11. La Ama podrá sujetar, esposar o atar a la Sumisa en todo momento durante las horas asignadas o en cualquier hora adicional por cualquier razón y por largos periodos de tiempo, prestando la debida atención a la salud y la seguridad de la Sumisa.

15.12. La Ama garantizará que todo el equipamiento utilizado para el entrenamiento y la disciplina se mantiene limpio, higiénico y seguro en todo momento.

SUMISA

15.13. La Sumisa acepta a la Ama como su dueña y entiende que ahora es de su propiedad y que está a su disposición cuando a la Ama le plazca durante la vigencia del contrato en general, pero especialmente en las horas asignadas y en las horas adicionales acordadas.

15.14. La Sumisa obedecerá las normas establecidas en el Apéndice 1 de este contrato.

15.15. La Sumisa servirá a la Ama en todo aquello que la Ama considere oportuno y debe hacer todo lo posible por complacer a la Ama en todo momento.

15.16. La Sumisa tomará las medidas necesarias para cuidar su salud, solicitará o buscará atención médica cuando la necesite, y en todo momento mantendrá informada a la Ama de cualquier problema de salud que pueda surgir.

15.17. La Sumisa garantizará que toma anticonceptivos orales, y que los toma como y cuando es debido para evitar quedarse embarazada.

15.18. La Sumisa aceptará sin cuestionar todas y cada una de las acciones disciplinarias que la Ama considere necesarias, y en todo momento recordará su papel y su función ante la Ama.

15.19. La Sumisa no se tocará ni se proporcionará placer sexual sin el permiso de la Ama.

15.20. La Sumisa se someterá a toda actividad sexual que exija la Ama, sin dudar y sin discutir.

15.21. La Sumisa aceptará azotes, zurras, bastonazos, latigazos o cualquier otra disciplina que la Ama decida administrar, sin dudar, preguntar ni quejarse.

15.22. La Sumisa no mirará directamente a los ojos a la Ama excepto cuando se le ordene. La Sumisa debe agachar los ojos, guardar silencio y mostrarse respetuosa en presencia de la Ama.

15.23. La Sumisa se comportará siempre con respeto hacia la Ama y solo se dirigirá a ella como señorita, señorita Mills o cualquier otro apelativo que le ordene la Ama.

15.24. La Sumisa no tocará a la Ama sin su expreso consentimiento.

ACTIVIDADES

16. La Sumisa no participará en actividades o actos sexuales que cualquiera de las dos partes considere inseguras ni en las actividades detalladas en el Apéndice 2.

17. La Ama y la Sumisa han comentado las actividades establecidas en el Apéndice 3 y hacen constar por escrito en el Apéndice 3 su acuerdo al respecto.

PALABRAS DE SEGURIDAD

18. La Ama y la Sumisa admiten que la Ama puede solicitar a la Sumisa acciones que no puedan llevarse a cabo sin incurrir en daños físicos, mentales, emocionales, espirituales o de otro tipo en el momento en que se le solicitan. En este tipo de circunstancias, la Sumisa puede utilizar una palabra de seguridad. Se incluirán dos palabras de seguridad en función de la intensidad de las demandas.

19. Se utilizará la palabra de seguridad «Amarillo» para indicar a la Ama que la Sumisa está llegando al límite de resistencia.

20. Se utilizará la palabra de seguridad «Rojo» para indicar a la Ama que la Sumisa ya no puede tolerar más exigencias. Cuando se diga esta palabra, la acción de la Ama cesará totalmente con efecto inmediato.

CONCLUSIÓN

21. Las abajo firmantes hemos leído y entendido totalmente lo que estipula este contrato. Aceptamos libremente los términos de este contrato y con nuestra firma damos nuestra conformidad.

La Ama: Regina Mills

Fecha

La Sumisa: Emma Swan

Fecha

APÉNDICE 1

NORMAS

Obediencia:

La Sumisa obedecerá inmediatamente todas las instrucciones de la Ama, sin dudar, sin reservas y de forma expeditiva. La Sumisa aceptará toda actividad sexual que la Ama considere oportuna y placentera, excepto las actividades contempladas en los límites infranqueables (Apéndice 2). Lo hará con entusiasmo y sin dudar.

Sueño:

La Sumisa garantizará que duerme como mínimo ocho horas diarias cuando no esté con la Ama.

Comida:

Para cuidar su salud y su bienestar, la Sumisa comerá frecuentemente los alimentos incluidos en una lista (Apéndice 4). La Sumisa no comerá entre horas, a excepción de fruta.

Ropa:

Durante la vigencia del contrato, la Sumisa solo llevará ropa que la Ama haya aprobado. La Ama ofrecerá a la Sumisa un presupuesto para ropa, que la Sumisa debe utilizar. La Ama acompañará a la Sumisa a comprar ropa cuando sea necesario. Si la Ama así lo exige, mientras el contrato esté vigente, la Sumisa se pondrá los adornos que le exija la Ama, en su presencia o en cualquier otro momento que esta considere oportuno.

Ejercicio:

La Ama proporcionará a la Sumisa un entrenador personal cuatro veces por semana, en sesiones de una hora, a horas convenidas por el entrenador personal y la Sumisa. El entrenador personal informará a la Ama de los avances de la Sumisa.

Higiene personal y belleza:

La Sumisa estará limpia y depilada en todo momento. La Sumisa irá a un salón de belleza elegido por la Ama cuando esta lo decida y se someterá a cualquier tratamiento que la Ama considere oportuno. La Ama correrá con todos los gastos.

Seguridad personal:

La Sumisa no beberá en exceso, ni fumará, ni tomará sustancias psicotrópicas, ni correrá riesgos innecesarios.

Cualidades personales:

La Sumisa solo mantendrá relaciones sexuales con la Ama. La Sumisa se comportará en todo momento con respeto y humildad. Debe comprender que su conducta influye directamente en la de la Ama. Será responsable de cualquier fechoría, maldad y mala conducta que lleve a cabo cuando la Ama no esté presente.

El incumplimiento de cualquiera de las normas anteriores será inmediatamente castigado, y la Ama determinará la naturaleza del castigo.

APÉNDICE 2

Límites infranqueables.

Actos con fuego.

Actos con orina, defecación y excrementos.

Actos con agujas, cuchillos, perforaciones y sangre.

Actos con instrumental médico ginecológico.

Actos con niños y animales.

Actos que dejen marcas permanentes en la piel.

Actos relativos al control de la respiración.

Actividad que implique contacto directo con corriente eléctrica (tanto alterna como continua), fuego o llamas en el cuerpo.

APÉNDICE 3

Límites tolerables.

A discutir y acordar por ambas partes:

¿Acepta la Sumisa lo siguiente?

• Masturbación.

• Penetración vaginal.

• Cunnilingus.

• Fisting vaginal.

• Felación.

• Penetración anal.

• Ingestión de semen.

• Fisting anal.

¿Acepta la Sumisa lo siguiente?

• Vibradores.

• Consoladores.

• Tapones anales.

• Otros juguetes vaginales/anales.

¿Acepta la Sumisa lo siguiente?

• Bondage con cuerda.

• Bondage con cinta adhesiva.

• Bondage con muñequeras.

• Otros tipos de bondage de cuero.

• Bondage con esposas y grilletes.

¿Acepta la Sumisa los siguientes tipos de bondage?

• Manos al frente.

• Muñecas con tobillos.

• Tobillos.

• A objetos, muebles, etc.

• Codos.

• Barras rígidas.

• Manos a la espalda.

• Suspensión.

• Rodillas.

¿Acepta la Sumisa que se le venden los ojos?

¿Acepta la Sumisa que se la amordace?

¿Cuánto dolor está dispuesta a experimentar la Sumisa?

1 equivale a que le gusta mucho y 5, a que le disgusta mucho:

1—2—3—4—5.

¿Acepta la Sumisa las siguientes formas de dolor/castigo/disciplina?

• Azotes.

• Azotes con pala.

• Latigazos.

• Azotes con vara.

• Mordiscos.

• Pinzas para pezones.

• Pinzas genitales.

• Hielo.

• Cera caliente.

• Otros tipos/métodos de dolor.

Dios mío. Ni siquiera tengo fuerzas para echar un vistazo a la lista de los alimentos. Trago saliva y tengo la boca seca. Vuelvo a leerlo.

Me da vueltas la cabeza. ¿Cómo voy a aceptar todo esto? Y al parecer es en mi beneficio, para que explore mi sensualidad y mis límites de forma segura… ¡Por favor! Es de risa. Servirla y obedecerla en todo. ¡En todo! Muevo la cabeza sin terminar de creérmelo. En realidad, ¿los votos del matrimonio no utilizan palabras como… obediencia? Me desconcierta. ¿Todavía dicen eso las parejas? Solo tres meses… ¿Por eso ha habido tantas? ¿No se las queda mucho tiempo? ¿O ellas tuvieron bastante con tres meses? ¿Todos los fines de semana? Es demasiado. No podré ver a Ruby ni a los amigos que pueda hacer en mi nuevo trabajo, suponiendo que encuentre trabajo. Quizá debería reservarme un fin de semana al mes para mí. Quizá cuando tenga la regla… Parece… práctico. ¡Es mi dueña! ¡Tendré que hacer lo que le plazca! Dios mío.

Me estremezco al pensar en que me azote o me pegue. Probablemente los azotes no sean tan graves, aunque sí humillantes. ¿Y atarme? Bueno, ya me ha atado las manos. Fue… bueno, fue excitante, muy excitante, así que quizá tampoco sea tan grave. No me prestará a otra Ama… Maldita sea, por supuesto que no. Sería totalmente inaceptable. ¿Por qué me tomo siquiera la molestia de pensar en todo esto?

No puedo mirarla a los ojos. ¡Qué raro! Es la única manera de tener alguna posibilidad de saber lo que está pensando. Pero ¿a quién intento engañar? Nunca sé lo que está pensando, pero me gusta mirarla a los ojos. Son bonitos, cautivadores, inteligentes, profundos y oscuros, con secretos de dominación. Pienso en su mirada ardiente, aprieto los muslos y me estremezco.

Y no puedo tocarla. Bueno, esto no me sorprende. Y esas estúpidas normas… No, no, no puedo. Me cubro la cara con las manos. No es manera de mantener una relación. Necesito dormir un poco. Estoy agotada. Las travesuras físicas que he hecho en las últimas veinticuatro horas han sido francamente agotadoras. Y mentalmente… Oh, es demasiado. Como diría Killian, una auténtica jodienda mental. Quizá por la mañana no me parezca una broma de mal gusto.

Me levanto y me cambio rápidamente. Quizá debería pedirle prestado a Ruby su pijama rosa de franela. Necesito el contacto de algo mimoso y tranquilizador. Voy al baño a lavarme los dientes en camiseta y pantalones cortos de pijama.

Me miro en el espejo del baño. No puedes estar planteándotelo en serio… Mi subconsciente parece cuerda y racional, no mordaz, como suele ser. La diosa que llevo dentro no deja de dar saltitos y palmas como una niña de cinco años. Por favor, di que sí… si no, acabaremos solas con un montón de gatos y tus novelas por única compañía.

La única persona que me ha atraído, y llega con un maldito contrato, un látigo y un sinfín de puntos y cláusulas. Bueno, al menos he conseguido lo que quería este fin de semana. La diosa que llevo dentro deja de saltar y sonríe con serenidad. ¡Oh, sí…!, articula con los labios asintiendo con aire de suficiencia. Me ruborizo al recordar sus manos y su boca sobre mí, su cuerpo dentro del mío. Cierro los ojos y siento en lo más hondo la exquisita tensión de mis músculos. Quiero hacerlo una y otra vez. Quizá si solo me quedo con el sexo… ¿lo aceptaría? Me temo que no.

¿Soy sumisa? Quizá lo parezco. Quizá le di esa impresión en la entrevista. Soy tímida, sí… pero ¿sumisa? Dejo que Ruby me avasalle… ¿Es lo mismo? Y esos límites tolerables… Alucino, aunque me tranquiliza saber que tenemos que discutirlos.

Vuelvo a mi habitación. Es demasiado en lo que pensar. Necesito aclararme, planteármelo por la mañana, cuando esté fresca. Guardo los transgresores documentos en el bolso. Mañana… mañana será otro día. Me meto en la cama, apago la luz y me tumbo mirando al techo. Ojalá no la hubiera conocido nunca. La diosa que llevo dentro cabecea. Las dos sabemos que es mentira.

Nunca me había sentido tan viva.

Cierro los ojos y me sumerjo en un sueño profundo en el que de vez en cuando veo camas de cuatro postes, grilletes e intensos ojos marrones.

A la mañana siguiente Ruby me despierta.

—Emma, llevo llamándote un buen rato. ¿Te has desmayado?

Mis ojos se niegan a abrirse. No solo se ha levantado, sino que ha salido a correr. Echo un vistazo al despertador. Las ocho de la mañana. Vaya, he dormido más de nueve horas.

—¿Qué pasa? —balbuceo medio dormida.

—Ha llegado un tipo con un paquete para ti. Tienes que firmar.

—¿Qué?

—Vamos. Es grande. Parece interesante.

Da unos saltitos entusiasmada y vuelve al comedor. Salgo de la cama y cojo la bata, que está colgada en la puerta. En el comedor hay un chico elegante con coleta y una caja grande en las manos.

—Hola —murmuro.

—Te prepararé un té —me dice Ruby metiéndose en la cocina.

—¿La señorita Swan?

E inmediatamente sé quién me manda el paquete.

—Sí —le contesto con recelo.

—Traigo un paquete para usted, pero tengo que instalarlo y enseñarle a utilizarlo.

—¿En serio? ¿A estas horas?

—Yo cumplo órdenes, señora.

Me dedica una sonrisa encantadora pero expeditiva, como diciendo que no le venga con chorradas.

¿Acaba de llamarme «señora»? ¿He envejecido diez años en una noche? De ser así, es culpa del contrato. Frunzo los labios disgustada.

—De acuerdo, ¿qué es?

—Un MacBook Pro.

—Cómo no —digo poniendo los ojos en blanco.

—Todavía no está en las tiendas, señora. Es lo último de Apple.

¿Por qué no me sorprende? Suspiro ruidosamente.

—Colóquelo ahí, en la mesa del comedor.

Voy a la cocina a reunirme con Ruby.

—¿Qué es? —me pregunta con los ojos brillantes.

Se ha hecho una coleta. También ella ha dormido bien.

—Un portátil de Regina.

—¿Por qué te manda un portátil? Sabes que puedes utilizar el mío.

No para lo que ella tiene en mente.

—Bueno, es solo un préstamo. Quería que lo probara.

Mi excusa parece poco convincente, pero Ruby asiente. Vaya… He mentido a Ruby Lucas. Una novedad. Me pasa mi taza de té.

El portátil es brillante, plateado y bastante bonito, con una pantalla grandísima. A Regina Mills le gustan las cosas a gran escala… Pienso en donde vive, en su casa.

—Lleva el último OS y todo un paquete de programas, más un disco duro de 1,5 terabytes, así que tendrá mucho espacio, 32 gigas de RAM… ¿Para qué va a utilizarlo?

—Bueno… para mandar e-mails.

—¡E-mails! —exclama pasmado, alzando las cejas con una ligera mirada demente.

—Y quizá navegar por internet… —añado encogiéndome de hombros, como disculpándome.

Suspira.

—Bueno, tiene rúter inalámbrico N, y lo he instalado con las especificaciones de su cuenta. Este cacharro está preparado para funcionar prácticamente en todo el mundo —me explica mirándolo con cierto deseo.

—¿Mi cuenta?

—Su nueva dirección de e-mail.

¿Tengo dirección de e-mail?

Pulsa un icono de la pantalla y sigue hablándome, pero yo ni caso. No entiendo una palabra de lo que dice y, para ser sincera, no me interesa. Dime solo cómo encenderlo y apagarlo… Lo demás ya lo descubriré. Al fin y al cabo, llevo cuatro años utilizando el de Ruby. Ruby silba impresionada en cuanto lo ve.

—Es tecnología de última generación —me dice alzando las cejas—. A la mayoría de las mujeres les regalan flores o alguna joya —me provoca intentando no sonreír.

Le pongo mala cara, pero no puedo aguantar seria. A las dos nos da un ataque de risa, y el tipo del ordenador nos mira perplejo, con la boca abierta. Termina y me pide que firme el albarán de entrega.

Mientras Ruby lo acompaña a la puerta, me siento con mi taza de té, abro el programa de correo y descubro que está esperándome un e-mail de Regina. El corazón me da un brinco. Tengo un correo electrónico de Regina Mills. Lo abro, nerviosa.

De: Regina Mills.

Fecha: 22 de mayo de 2011 23:15.

Para: Emma Swan.

Asunto: Su nuevo ordenador.

Querida señorita Swan:

Confío en que haya dormido bien. Espero que haga buen uso de este portátil, como comentamos.

Estoy impaciente por cenar con usted el miércoles.

Hasta entonces, estaré encantada de contestar a cualquier pregunta vía e-mail, si lo desea.

Regina Mills.

Presidenta de Mills Enterprises Holdings, Inc.

Pulso «Responder».

De: Emma Swan.

Fecha: 23 de mayo de 2011 08:20.

Para: Regina Mills.

Asunto: Tu nuevo ordenador (en préstamo.)

He dormido muy bien, gracias… por alguna extraña razón… Señorita.

Creí entender que el ordenador era en préstamo, es decir, no es mío.

Emma.

Su respuesta llega casi al momento.

De: Regina Mills.

Fecha: 23 de mayo de 2011 08:22.

Para: Emma Swan.

Asunto: Su nuevo ordenador (en préstamo).

El ordenador es en préstamo. Indefinidamente, señorita Swan.

Observo en su tono que ha leído la documentación que le di.

¿Tiene alguna pregunta?

Regina Mills.

Presidenta de Mills Enterprises Holdings, Inc.

No puedo evitar sonreír.

De: Emma Swan.

Fecha: 23 de mayo de 2011 08:25.

Para: Regina Mills.

Asunto: Mentes inquisitivas.

Tengo muchas preguntas, pero no me parece adecuado hacértelas vía e-mail, y algunos tenemos que trabajar para ganarnos la vida.

No quiero ni necesito un ordenador indefinidamente.

Hasta luego. Que tengas un buen día… Señorita.

Emma.

Su respuesta vuelve a ser instantánea y hace que sonría.

De: Regina Mills.

Fecha: 23 de mayo de 2011 08:26.

Para: Emma Swan.

Asunto: Tu nuevo ordenador (de nuevo en préstamo).

Hasta luego, Emma.

P.D.: Yo también trabajo para ganarme la vida.

Regina Mills.

Presidenta de Grey Enterprises Holdings, Inc.

Cierro el ordenador sonriendo como una idiota. ¿Cómo puedo resistirme a la juguetona Regina? Voy a llegar tarde al trabajo. Bueno, es mi última semana… Seguramente el señor y la señora Clayton harán un poco la vista gorda. Corro a la ducha sin poder quitarme la sonrisa de oreja a oreja. ¡Me ha escrito e-mails! Me siento como una niña aturdida. Y todas las angustias por el contrato desaparecen. Mientras me lavo el pelo, intento pensar en lo que podría preguntarle por e-mail, aunque seguramente estas cosas es mejor hablarlas. Supongamos que alguien hackea su cuenta… Me ruborizo solo de pensarlo. Me visto rápidamente, me despido a gritos de Ruby y salgo para trabajar mi última semana en Clayton's.

Killian me llama a las once.

—Hola, ¿vamos a tomar un café?

Su tono es el del Killian de siempre, mi amigo Killian, no un… ¿cómo lo llamó Regina? Un pretendiente. Uf.

—Claro. Estoy en el trabajo. ¿Puedes pasarte por aquí, digamos, a las doce?

—Vale, nos vemos a las doce.

Cuelga y yo vuelvo a reponer las brochas y a pensar en Regina Mills y su contrato.

Killian es puntual. Entra en la tienda dando saltitos vacilantes como un cachorro de ojos azules.

—Emma.

En cuanto esboza su deslumbrante sonrisa, se me pasa el enfado.

—Hola, Killian. —Lo abrazo—. Me muero de hambre. Voy a decirle a la señora Clayton que salgo a comer.

De camino a la cafetería, cojo a Killian del brazo. Me alegra mucho que actúe con… normalidad, como un amigo al que conozco y al que entiendo.

—Emma —murmura—, ¿de verdad me has perdonado?

—Killian, sabes que nunca podré estar mucho tiempo enfadada contigo.

Sonríe.

Estoy impaciente por llegar a casa para ver si tengo un e-mail de Regina, y quizá pueda empezar mi investigación. Ruby ha salido, así que enciendo el nuevo ordenador y abro el programa de correo. Por supuesto, en la bandeja de entrada tengo un e-mail de Regina. Casi salto de la silla de alegría.

De: Regina Mills.

Fecha: 23 de mayo de 2011 17:24.

Para: Emma Swan.

Asunto: Trabajar para ganarse la vida.

Querida señorita Swan:

Espero que haya tenido un buen día en el trabajo.

Regina Mills.

Presidenta de Mills Enterprises Holdings, Inc.

Pulso «Responder».

De: Emma Swan.

Fecha: 23 de mayo de 2011 17:48.

Para: Regina Mills.

Asunto: Trabajar para ganarse la vida.

Señorita… He tenido un día excelente en el trabajo.

Gracias.

Emma.

De: Regina Mills.

Fecha: 23 de mayo de 2011 17:50.

Para: Emma Swan.

Asunto: ¡A trabajar!

Señorita Swan:

Me alegro mucho de que haya tenido un día excelente.

Mientras escribe e-mails no está investigando.

Regina Mills.

Presidenta de Grey Enterprises Holdings, Inc.

De: Emma Swan.

Fecha: 23 de mayo de 2011 17:53.

Para: Regina Mills.

Asunto: Pesada.

Señorita Mills: deja de mandarme e-mails y podré empezar a hacer los deberes. Me gustaría sacar otro sobresaliente.

Emma.

Me abrazo a mí misma.

De: Regina Mills.

Fecha: 23 de mayo de 2011 17:55.

Para: Emma Swan.

Asunto: Impaciente.

Señorita Swan:

Deje de escribirme e-mails… y haga los deberes.

Me gustaría ponerle otro sobresaliente.

El primero fue muy merecido. ;)

Regina Mills.

Presidenta de Mills Enterprises Holdings, Inc.

Regina Mills acaba de enviarme un guiño… Madre mía. Abro el Google.

De: Emma Swan.

Fecha: 23 de mayo de 2011 17:59.

Para: Regina Mills.

Asunto: Investigación en internet.

Señorita Mills:

¿Qué me sugieres que ponga en el buscador?

Emma.

De: Regina Mills.

Fecha: 23 de mayo de 2011 18:02.

Para: Emma Swan.

Asunto: Investigación en internet.

Señorita Swan:

Empiece siempre con la Wikipedia.

No quiero más e-mails a menos que tenga preguntas.

¿Entendido?

Regina Mills

Presidenta de Mills Enterprises Holdings, Inc.

De: Emma Swan.

Fecha: 23 de mayo de 2011 18:04.

Para: Regina Mills.

Asunto: ¡Autoritaria!

Sí… señorita.

Eres muy autoritaria.

Emma.

De: Regina Mills.

Fecha: 23 de mayo de 2011 18:06.

Para: Emma Swan.

Asunto: Controlando

Emma, no te imaginas cuánto.

Bueno, quizá ahora te haces una ligera idea.

Haz los deberes.

Regina Mills.

Presidenta de Mills Enterprises Holdings, Inc.

Tecleo «sumisa» en la Wikipedia.

Media hora después estoy un poco mareada y francamente impactada. ¿De verdad quiero meterme todo eso en la cabeza? ¿Es esto lo que hace en el cuarto rojo del dolor? Contemplo la pantalla, y una parte de mí, una húmeda parte de mí, de la que no he sido consciente hasta hace muy poco, se ha puesto a cien. Madre mía, algunas cosas son EXCITANTES. Pero ¿son para mí? Dios mío… ¿podría hacerlo? Necesito espacio. Tengo que pensar.