El Ruiseñor


Capitulo 10: Viaje


Los días dentro del palacio en verdad eran aburridos cuando no se tenía compañía ni nada que hacer pero las pesadillas habían vuelto con más fuerza, como si estar en Avanta fuera el detonante y eso le preocupaba tanto como el temor de que las fiebres que le habían dado en Bosque Oscuro volvieran de golpe. Kiyone se había asustado la primera vez que la vio tener una pesadilla, no sabía qué hacer para ayudarla y le arrojó el agua que había en la jarra en la mesita junto a ella haciéndola despertar en ese momento completamente mojada.

— ¡Lo siento! ¡Lo siento! No sabía qué hacer, tuve miedo. — La niña se disculpaba apenada tomando una toalla con rapidez para ayudarla a secarse y que no se resfriara.

— No te preocupes, debí de haberte dicho. — Explicó Rukia levantándose de la cama para cambiarse el camisón mojado por uno seco.

Kiyone cambió las sabanas mojadas de la cama entre sollozos de disculpas y Rukia dejó de decirle que no se preocupara, la niña parecía realmente apenada y no escuchaba nada. Rukia suspiró y se volvió a acostar en la cama notando que el sol estaba por salir en cualquier momento. La claridad de la mañana se abría paso entre la oscuridad de la noche con lentitud.

— Vuelve a dormir Kiyone, mañana... más tarde colgamos las sabanas mojadas para que se sequen. — Dijo Rukia y la niña asintió regresando al mueble grande donde dormía.

A pesar de no tener mucho que hacer había pasado ahí bastante tiempo y, de todas las veces que se había encontrado a solas con Ichigo con la intención de sacarle algo de lo que estaba segura que él sabía, pocas eran en las que hablaban más de tres palabras antes de que él le respondiera dándole largas a sus interrogantes y la hiciera enojar por eso dejandola parada donde estaba.

El hombre siempre estaba ocupado con algo que a ella realmente no le atañía, por lo general estaba en juntas de consejo dentro de la cúpula, en reuniones privadas con gente que llegaba solo para hablar con él y luego se iban del castillo o con los soldados que se habían quedado cuidando el castillo junto con la ciudad. Era más fácil que lo viera desde lejos entrenando a los soldados nuevos, que habían llegado en búsqueda de gloria, a qué pudiera hablar tranquilamente con él.

Si Yuki y Renji estuvieran ahí tendría algo que hacer mientras esperaba que Ichigo tuviera tiempo para hablar con ella, podrían ir a explorar o bajar al mar y tener un día de campo en la playa; si ellos estuvieran ahí no los estaría extrañando tanto. De vez en vez miraba el anillo de compromiso que le había puesto Ichigo en el dedo, no se lo había quitado desde aquél día en el jardín y estaba segura que en el momento en que ese anillo abandonara su mano la reina se enteraría, no tenía idea exactamente de cómo lo haría pero la mujer lo sabría. La reina le había dicho que la convenciera de que en verdad estaba interesada en su hijo, que realmente quería pasar toda su vida con él pero ni ella estaba segura que pudiera generar ese interés por alguien; la última vez que había sentido "algo" por alguien fue destrozado cruelmente.

— Mi lady, el príncipe Ichigo pidió verla para la cena. — Escuchó la voz emocionada de Kiyone esa mañana.

La niña parecía estar a punto de dar saltitos de la propia emoción, como si fuera ella quien fuera a la cena. Rukia no entendía por qué estaba así pero tampoco preguntaba, no se sentía del todo cómoda y en confianza con ella para hacer ese tipo de preguntas.

— Está bien. — Respondió sin ganas quedándose tirada en la cama con el camisón puesto y el pelo revuelto, la idea de cenar con Ichigo no le robaba el sueño.

No tenía mucha ropa de dónde elegir, no había llevado más que un par de vestidos y su propia existencia cuando fue al castillo, no había pensado en qué pasaría ahí más de dos días e Ichigo le había estado enviando vestidos y ropa de todo tipo para que tuviera qué ponerse, todo bajo la excusa de que su prometida no podía estar como una pordiosera en el castillo. Aquella vez se había enojado con él pero debía de aceptar que nunca había tenido tantos vestidos nuevos en tan poco tiempo y quizás nunca imaginó tenerlos porque el ropero de madera donde los guardaba estaba lleno de ropa, zapatos y tocados que hacían juego con cada vestido que tenía. Estaba segura que un vestido de aquellos podría costar los suministros de un mes en Bosque Oscuro; después de ese pensamiento se sintió culpable porque se había ido de Bosque Oscuro sin avisar.

La costurera del palacio tenía sus medidas, las había tomado la noche de las Deidades para aquellos vestidos feos, así que no le sorprendía que los vestidos le quedaran tan bien. Kiyone le decía lo afortunada que era por estar con él príncipe al tiempo en que preparaba uno de los vestidos que Ichigo le había mandado para que se pusiera esa noche. Todos eran vestidos demasiado formales, hermosos son duda alguna pero demasiado elegantes, pero extrañaba sus viejos vestidos con los que andaba en su casa y que la hacían sentir cómoda con las labores que hacía todos los días; un vestido como el que se pondría en la cena no podría usarlo para ir a recoger vegetales al huerto ni ayudar en la cocina.

— ¿Por qué vestirse así para todo? — Le preguntó a Kiyone que solo soltó una pequeña risita antes de tirar de los cordones del corsé. Rukia se quejó, la niña tiraba con bastante fuerza y casi la dejaba sin aliento.

— Porque es la corte. El trabajo de la corte es inspirar a quien los vea así como el de los reyes. Además si se realiza una fiesta sorpresa no querrá estar en pijama o ropa no adecuada a la ocasión. — Aquella respuesta no convenció a Rukia.

— ¿Verme vestida así te inspira? — Preguntó de nuevo antes de que le pasara la falda desde la cabeza.

— Si, se hace feliz además es mejor ayudarla a usted que ayudar en el castillo. La Dama de las Llaves le dice el "estatus". Mientras mejor se vea una persona entonces nadie dudará del poder que hay en ella, por eso la reina luce la corona que el rey ha llenado de joyas de sus victorias.

— ¿Crees que tengo poder solo por vestirme así?

— Si, será la esposa del príncipe, será una princesa y vivirá aquí, parte de su trabajo es verse así.

— ¿Trabajo? — Preguntó Rukia pero la niña la soltó dejándole ver que ya había terminado de anudar los listones del vestido.

Cada vez que Rukia se veía en el espejo sentía que no era ella la que estaba reflejada ahí, la chica en el reflejo le parecía refinada y elegante, la chica que la miraba desde el espejo era a la Señora de Bosque Oscuro no la Rukia que había huido a las Tierras del Ocaso durante varios años. Todas las veces que se vestía de acuerdo a la corte le pasaba lo mismo, incluso la noche de las Deidades que tuvo que vestirse de colores oscuros le pasó aquello, por eso no le gustaba verse en el espejo vestida así.

— La reina no estará presente en la cena pero una de las doncellas que estará parada en el servicio le reportará todo lo que haga o no haga, tenga cuidado mi lady. — Advirtió Kiyone.

La acompañó al comedor donde Ichigo la estaba esperando para luego irse de ahí y dejarla ahí con él. En esos momentos Rukia se sentía como un animal del circo al que tenían vigilado, si respiraba mal la reina lo sabría. Ichigo estaba sentado en su lugar en el comedor y se levantó en el acto para darle un beso en la mano y ayudarla a sentarse.

— Una cena para nosotros, querida. No quiero que te estreses como la última vez. — Ichigo le guiñó un ojo.

Un escalofrío le recorrió la espalda por ese guiño, la última vez había intentado hacerle las mismas preguntas de siempre pero la Dama de las llaves se les había unido y se le arruinó el plan, Rukia no dudaba que la reina la había mandado para vigilarla.

— No me estresé. — Mintió de inmediato sintiendo aun el cosquilleo en la espalda que le había causado el guiño de Ichigo.

Si lo que decía Kiyone era cierto entonces tampoco podía hablar con libertad en esa cena. ¿De qué podrían hablar si no tenían nada en común más que el hecho de que se iban a casar sin conocerse realmente bien? Estaba segura que la reina sabía eso y esas cenas eran solo un deleite para ella viéndola cavar su propia tumba hasta alejarla de Ichigo; Rukia no iba a permitir eso, Ichigo era el único que sabía lo que había pasado en el bosque y el único que podría decirle la verdad.

Ichigo dio la orden para que les sirvieran la cena y comieron en silencio durante un rato, Rukia parecía que no quería hablar y se le hizo extraño porque siempre le estaba preguntando la mismo sobre el bosque, ¿había decidido dejar de preguntar aquello? No, Rukia no se rendiría tan fácil en un tema que le interesaba demasiado.

— Su alteza, — dijo Rukia atrayendo la atención de Ichigo que ya había terminado de comer. — He estado pensando en volver a Bosque Oscuro. Sé que estamos comprometidos pero sigo siendo la señora de Bosque Oscuro y debo de volver para asegurarme que todo siga estando bien.

— Está bien, nos iremos mañana.

— ¿Iremos?

— Iremos. También tengo cosas que hacer en Bosque Oscuro. Un compromiso con la casa real no es solo acepto y seamos felices para toda la vida. Hay muchas cosas que hacer antes de que realmente se realice con formalidad este asunto y una de ellas es arreglar los asuntos en Bosque Oscuro. — Rukia lo miraba anonadada, abrió la boca con algo de sorpresa e intentó articular palabra alguna.

— No, no iremos. — Fue lo primero que salió de su boca cuando salió de la impresión. Durante toda la cena había pensado en volver a Bosque Oscuro y esconderse ahí, desde el compromiso no había dejado de sentirse perdida y sin saber qué hacer.

— ¿No? ¿Por qué no? — Preguntó Ichigo con ese tono curioso casi infantil como cuando a un niño le dices que no puede seguir comiendo más dulces.

— Porque… porque… porque no. Es mi casa, necesito privacidad, también descansar y los asuntos en Bosque Oscuro los puedo arreglar yo. — Rukia trataba de encontrar alguna excusa creíble y que sonara convincente para que Ichigo no fuera con ella, era lo último que podría querer.

Ichigo se levantó de la silla con calma solo para llegar hasta donde estaba ella y acercarse tanto a su rostro que parecía que la iba a besar. Rukia se estremeció por eso, las mejillas se le sonrojaron de manera involuntaria y sintió como el corazón le palpitaba con fuerza ante tal descaro, seguía sentada y se sintió acorralada en ese momento pero no cerró los ojos, no iba a demostrar miedo.

— Privacidad es lo que menos vas a tener cuando nos casemos, prepárate para una vida en donde todos tienen un ojo y una oreja en ti, en lo que haces y en lo que dices. Nos iremos mañana temprano así que prepara tus cosas. — Se apartó de ella y besó su mano con gentileza antes de ser él quien la dejara a ella en la mesa.

A la mañana siguiente Ichigo tenía todo listo, los coches habían sido llamados y los baúles con las cosas del niño, de Orihime y de Rukia estaban listos, también había un baúl con sus cosas y había enviado un mensajero a Bosque Oscuro avisando que él iría junto con un par de invitados más para que tuvieran tiempo de preparar las cosas. La casa de Rukia era grande, la más grande de todo el lugar y espacio era lo que sobraba. Orihime bajó con el niño tomado de la mano hasta donde estaba Ichigo hablando con la reina, se estaban despidiendo y Orihime alcanzó a escuchar lo triste que estaría el castillo en cuanto ellos se fueran de ahí. Sonrió al escuchar como hizo prometer a Ichigo que cuidaría al pequeño y que volverían tan pronto como pudieran.

— ¡Papi! — Gritó el pequeño príncipe yendo a donde estaba Ichigo y este cargó a su pequeño en brazos para hacerlo despedirse de su abuela que lo llenó de besos en las mejillas.

— Promete que te portarás bien, obedece a Orihime y come tus vegetales. — Dijo la reina haciendo que el niño asintiera solemne a lo que decía. Orihime sabía en el fondo que el niño haría de todo menos comer sus vegetales sin hacerla batallar primero.

— Ustedes irán en este coche, el viaje a Bosque Oscuro dura dos días así que también dormirán aquí, yo dormiré con ustedes. — Le explicaba Ichigo mostrando el coche en donde irían. Orihime asintió y revisó que todo estuviera bien y en orden. Iría un guardia con ellos a los lados además del cochero así que se relajó.

— Buenos días, sus majestades. — Saludó Rukia a los presentes al llegar a dónde estaba Ichigo y la reina.

Ichigo hizo lo mismo que con Orihime, le mostró el coche en donde ella iría junto con la doncella que le había asignado la Dama de las Llaves y lo que harían durante el trayecto hasta su hogar dándole instrucciones muy claras que Rukia se reusaba a seguir. Orihime se alegró al ver que iría Kiyone con Rukia así tendría quien la ayudara con el niño en el viaje. A la orden de Ichigo todos subieron a los coches y los soldados tomaron su lugar, Orihime fue la última en subirse al coche, la reina le estaba dando instrucciones de lo que debía de hacer mientras estuviera fuera y cuando al fin todo estuvo en orden partieron con rumbo a Bosque Oscuro custodiados por media docena de guardias imperiales elegidos por Ichigo para ese viaje, cada uno moriría por él sin dudarlo, así era la lealtad de esos hombres.

Al inicio del viaje el niño estaba emocionado por conocer los lugares nuevos que se encontraban en el camino y ella le contaba historias que inventaba conforme avanzaban y veían cosas nuevas; pasaron por un par de pueblos pequeños, habitados mayormente por campesinos y que rendían tributo a un señor de las tierras que rendía tributo a Avanta, y se detuvieron para que el niño estirara las piernas un rato y pudieran comer un poco, Ichigo trataba de no llamar la atención pero con una guardia cómo la que llevaba resultaba un poco difícil.

Comieron debajo de un árbol el segundo día y acamparon cerca de un arrollo en la noche, Ichigo estuvo pescando con lanza junto con los soldados que los habían acompañado y comieron pescado asado y cochinillo de monte esa noche. A Orihime le pareció que Rukia no estaba disfrutando del viaje porque pocas veces la veía bajar del coche y siempre comía apartada de ellos.

— Su alteza, ¿Por qué la señorita no come con nosotros? ¿Está enferma? — Preguntó curiosa aquella noche que acamparon sin poder contener más la curiosidad.

— Está molesta. — Respondió Ichigo con calma antes de morder su pedazo de costilla asada porque el pescado no era suficiente para todos.

— ¿Molesta?

— No quería que la acompañáramos.

— ¿Por qué?

— Porque es rara. Aun no acepta que ha sellado su destino. — Ichigo rio un poco al decir eso y volvió a comer haciendo una competencia con su hijo y los soldados sobre quien comía más rápido.

Orihime volteó a ver el coche de Rukia que estaba iluminado por el farol y donde se veían pequeñas siluetas de movimiento. Desde la primera vez que bajaron notó que ya no cargaba el anillo y estaba segura que Ichigo también lo había notado, se preguntaba por qué él no le decía nada. ¿Tanto la quería como para dejar pasar una ofensa de ese tipo? Debía de ser así, debía de quererla demasiado. Rebuscó entre la cesta de panes que había llevado para todos, y que casi se acababan porque todos acompañaban todo con pan, y encontró unas galletas de mantequilla que se habían salvado del asalto de los guardias y del hijo de Ichigo.

— Pequeño príncipe, ¿quiere llevarle estas galletas a la señorita del coche? — Preguntó Orihime mirando al niño que tenía la cara sucia por haber comido como un salvaje junto con su padre.

El pequeño príncipe asintió y se acercó a Orihime que limpio su rostro con una servilleta y le dio una servilleta nueva con las galletas envueltas en ella. El niño se encaminó con cuidado entre las piedras y arbustos hasta llegar al coche donde estaba Rukia; Orihime le había enseñado que cada cosa que aceptara hacer era una misión que debía desempeñar con éxito así que el pequeño iba serio y concentrado en no tropezar. Ichigo miraba atentamente a su pequeño avanzar confiando en que lo haría bien, tenía casi seis años y era bastante autosuficiente para su edad.

Rukia tenía hambre, había comido poco y no se había quedado a esperar a que la carne estuviera lista. Lo último que quería era pasar tiempo con Ichigo y su interminable "cuando estemos casados lo sabrás" que parecía disfrutar decirle cuando ella preguntaba. Si a esos términos iban entonces ella no se pondría el anillo hasta que estuvieran formalmente comprometidos aunque esperaba que eso no pasara, solo de pensar en el compromiso y la noche de bodas la piel se le erizaba, ¿Cómo iba a explicar ese pequeño detalle sí ni siquiera hablaban como se debía? El hombre siempre estaba ocupado o haciéndola enojar y el asunto de la noche de bodas era algo que no quería decirle a Ichigo hasta que él le dijera lo que había pasado en el bosque.

Estaba pensando en eso cuando escuchó unos pequeños golpecitos en la puerta, sonaban más bajos de lo que se esperaría así que pensó que algo debía de haber golpeado. Se quedó en silencio, esperando por si volvían a sonar los golpecitos en la puerta, y fue que notó que no había ruido a las afueras; se asustó por tanta tranquilidad y el corazón le dio un vuelco en el pecho cuando de nuevo sonaron los golpecitos en su puerta, alguien debía de estarla llamando. Volteó a ver a Kiyone pero ella estaba profundamente dormida en su lado del carruaje así que tomó lo primero que encontró y despacito abrió la puerta.

— Buenas noches, mi lady. — La pequeña voz de un niño la hizo voltear hacia abajo encontrándose al hijo de Ichigo parado con una sonrisa tan encantadora que solo un niño podría tener.

— Buenas noches, pequeño príncipe. — Respondió Rukia dejando de lado lo que tenía en la mano y que por suerte el niño no había visto.

— Le traje unas galletas. — Levantó sus manitas con la servilleta mostrando lo que decía.

Rukia se le quedó mirando y levantó la vista encontrándose solo con Orihime que vigilaba al niño, Ichigo no estaba ahí y solo un guardia estaba detrás de ella dandole la espalda. Volvió a ver al niño, dándose cuenta que era la primera vez que lo veía de cerca y que le prestaba atención, le pareció muy bonito y le gustaba el color de sus ojos que eran como los de se padre, de no ser por el cabello negro sería una copia en miniatura de Ichigo.

— Es muy amable, pequeño príncipe. — Dijo extendiendo la mano para tomar lo que el niño le ofrecía. El pequeño príncipe le hizo una reverencia un poco torpe y luego se fue corriendo de ahí gritándole a Orihime que lo había hecho bien.

Rukia se quedó mirando al niño que le contaba a Orihime los detalles de su pequeña misión, no lo escuchaba pero lo intuía por las señas y ademanes que hacía el pequeño niño, con una sensación extraña en el pecho; se preguntó qué clase de educación tenía ese pequeño niño cuando cerró la puerta y se acomodó sobre los cojines donde dormía. El niño se veía adorable, no como Ichigo que era tosco y hasta cierto punto intimidante, y supuso que debía ser por el cuidado de su nana. Mordió una de las galletas sin dejar de pensar en el niño y en lo que Renji le había dicho antes de irse de Bosque Oscuro: tenía un hijo que no podía recordar pero que tendría una edad similar a la del hijo de Ichigo.

Le dio otro mordisco a la galleta con la mente en ese tema hasta que le asaltó una duda nueva que no había surgido hasta ese momento: ¿Y si todo era un invento de Renji para no casarse con ella? Nunca había pensado en ello, le había creído a su amigo sin replicar ni cuestionar. Durante días no le había hablado y de repente llega con eso. Su madre estaba muerta y la médica no había vuelto a ser vista en Bosque Oscuro después de aquello. Un hijo no podría olvidarse, estaba segura de ello. No era como despertar de un sueño, era algo real, un hijo se cargaba en el cuerpo durante tanto tiempo y después de que nacía se cargaba en el corazón, no era algo que se olvidara en un abrir y cerrar de ojos pero ¿Y si en verdad Renji le había mentido? La cabeza le dolió por estar pensando de más mientras comía de las galletas que el niño le había dado, estaba segura que algo había pasado en ese bosque y debía de ser algo importante o Ichigo no pondría tantas trabas para decirle. Solo quería saber qué era aquello.

A la mañana siguiente salió a desayunar decidiendo ir a sentarse con ellos solo para ver de nuevo al pequeño niño, la noche anterior no había tenido pesadillas sino que había tenido una noche de sueño tan tranquila que incluso le había parecido irreal, que quería volver a estar con el niño para saber si volvía a pasar. Se sentó junto a Ichigo que estaba tomando café y Kiyone le sirvió una taza para que bebiera ella también. Los soldados que en la noche habían estado comiendo y riendo se encontraban parados haciendo guardia con las lanzas en las manos como si esperaran que pasara algo.

— ¿Sucede algo malo? — Preguntó intrigada al ver la actitud de todos en el lugar. Ichigo negó pero se dio cuenta de que estaba tenso y el niño estaba dentro del coche con un guardia a cada lado de la puerta de entrada.

— Un guardia escuchó algo anoche entre los árboles, seguramente algún animal en busca de comida, nada de qué preocuparse. — Rukia no le creyó. Nadie le pone dos guardias a su hijo por un par de animales nocturnos.

— Está bien. Estamos cerca de Bosque Oscuro, estaremos ahí antes de mediodía. — Ichigo asintió y lo vio comer demasiado rápido antes de disculparse e irse de ahí dejándola sola con Orihime en un silencio incómodo.

— El príncipe Ichigo protege mucho a su hijo. Estamos en guerra y cualquier cosa que pase en el reino podría desestabilizar el frente, por eso el compromiso de ustedes no se ha dicho, solo pocos lo saben y por eso se mantendrá en secreto hasta que vuelva el rey. — Explicó Orihime dejando su taza de lado.

— Ya… — No supo que decir en ese momento haciendo de nuevo un silencio incomodo entre ellas. — ¿Conociste a la madre del pequeño príncipe? — Preguntó de forma distraída. Sabía que un padre amaba a sus hijos y los amaba más por ser el recuerdo de su madre.

— Si, era bonita, era una doncella como yo, un día de repente desapareció y el príncipe con ella hasta que regresó con un pequeño niño y el cadáver de la doncella. El rey estuvo a punto de condenarlo a muerte, fue un gran escándalo y la reina tuvo que intervenir pero el príncipe perdió el favor del rey durante varios años. El príncipe debió de amar mucho a la madre del niño porque casi muere por ellos. — Orihime se levantó de ahí y se sacudió el vestido antes de irse al coche donde estaba el pequeño niño.

Rukia se quedó sentada en su lugar, el café se le había enfriado pero aun así se lo tomó. Se levantó y se metió a su coche. Los guardias estaban recorriendo el perímetro y su doncella estaba recogiendo algunas cosas junto con los guardias. Ichigo había dado la orden de levantar todo y cuando ya no quedó nada que recoger emprendieron el camino de nuevo. Rukia tuvo la sensación de que los coches iban más rápido de lo normal. ¿Qué había pasado en la noche para tenerlos a todos así?

El pequeño príncipe se fue sentado en las piernas de Orihime durante buena parte del camino, no era porque el niño no quisiera ir solo sino porque era la forma más fácil de protegerlo, no lo dejó bajar de sus piernas más que para sentarlo a su lado y ambos pudieran descansar un poco. El coche iba más rápido de lo habitual y tenía razón para hacerlo, lo importante era llegar a Bosque Oscuro para salir del camino. La velocidad del coche fue bajando poco a poco hasta que se empezó a mover de una manera lenta y constante, esa era la señal de que ya estaban llegando. Se asomó por la ventana y pudo ver que ya habían pasado la gran muralla que protegía la ciudad que antes había sido la capital de algún reino caído y adherido a Avanta en los tiempos de los bisabuelos de los bisabuelos.

— Estamos en Bosque Oscuro, llegaremos a nuestro destino en un momento más, no sueltes al niño. — Habló Ichigo junto a la ventana del coche, había cabalgado todo el camino desde que levantaron el campamento junto al coche.

Orihime preparó al niño para bajar, estaba inquieto y no podía culparlo, el resto de camino había sido tenso para todos; para distraer al niño lo hizo mirar por la ventana, que viera los árboles que eran altos y tupidos, Orihime le contaba historias fantasiosas sobre lo que podría vivir ahí diciéndole que las hadas solían buscar arboles como los de Bosque Oscuro y que se presentaban frente a niños pequeños que creían en ellas. El pequeño estaba emocionado y preguntaba si podría ver alguna hada mientras estuviera ahí, Orihime asintió con la condición de que él fuera un buen niño.

Bosque Oscuro era como lo describían: un lugar oscuro por la enorme cantidad de árboles que crecían uno junto a otro de manera muy juntas, tanta como fuera posible, con hojas grandes y gruesas y con flores que daban la promesa de frutos en el verano. Orihime se preguntaba dónde estaban las granjas y los sembradíos porque el pueblo estaba asentado entre los árboles haciendo un claro en donde estaba la plaza, las calles que lo formaban eran invadidas por árboles se metían y formaban una mezcla entre pueblo y bosque. Pasaron por la plaza y se desviaron a la derecha siguiendo un camino boscoso hasta llegar a la casa de los Señores de Bosque Oscuro, una antigua casa solariega que se formó usando las piedras del castillo que antes había dominado esas tierras.

Había una muralla lo suficientemente alta para sostener un par de puertas de madera y hierro enormes que estaban abiertas para dejarlos pasar, los coches se detuvieron en un patio de tierra y piedras. La casa era grande y a Orihime le dio la impresión de que era más grande de lo que parecía al momento de bajar con el niño en brazos. Un hombre mayor se acercó a ellos dándoles la bienvenida a Bosque Oscuro como si fuera el señor del lugar y Orihime sintió que eso estaba mal.

Uno de los soldados ayudaba a Ichigo a desmontar su caballo y se acercó al hombre que parecía emocionado de que uno de los príncipes estuviera ahí.

— ¿Es el señor de Bosque Oscuro, o me equivoco? — Preguntó Ichigo con un tono tan natural que el hombre no sospechó el verdadero tono de esa pregunta.

— El castellano, su alteza. La última señora de Bosque Oscuro se casó con mi hijo antes de morir, él es el señor de aquí. Una mañana se subió a un caballo que se desbocó y cayó muerta al golpearse la cabeza con una piedra, como lo he explicado en la carta que envié hace pocos días. Estaba muy enferma y creemos que presentía su muerte. — Explicó el hombre con rapidez.

Ichigo solo lo veía frotarse las manos como si fuera una mosca, levantó una ceja y asintió con una calma que a Orihime le dio un escalofrío. Rukia no había bajado por órdenes de él, primero tenía que ver como recibían la noticia de su llegada.

— Mis caballos están sedientos y nosotros también.

— No se preocupe, su alteza, los mozos se encargarán de sus caballos y mi esposa de servirles.

— Bien. Orihime, lleva al pequeño príncipe adentro, debe estar cansado de tanto tiempo en el coche.

Ordenó y Orihime hizo lo que pidió yendo adentro de la casa seguida por un par de guardias. El hombre estaba nervioso así que no dijo nada, solo atinó a juntar las cejas un momento en señal de enojo que disimuló antes de que Ichigo lo volteara a ver. Los guardias se acomodaron de manera sutil, el hombre estaba tan nervioso que no lo notó.

— Todo derecho, adentro está mi esposa. Mi hijo está de cacería, volverá por la tarde para darle un festín que merece, su alteza.

— Perfecto. Rukia, querida, puedes bajar. — Pidió cuando uno de los guardias abrió la puerta del segundo coche.

El hombre se quedó congelado al ver que Ichigo extendía la mano recibiendo la mano de Rukia que bajaba con una calma fingida. Vestida con una de las ropas que Ichigo le había dado, luciendo como una verdadera dama, y con el cabello recogido con broches con gemas preciosas.

— Lord Abarai… — La voz de Rukia sonó tan pasiva como le permitía el enojo por todo lo que había dicho.

Los guardias le cerraron el paso para evitar que escapara y lo tomaron de los codos. El hombre sudaba como si no hubiese mañana pero no luchaba por soltarse del agarre de los guardias.

— Bien, ahora… ¿Tardará mucho el señor de estas tierras en volver, ansío conocerlo? — Volvió a preguntar con calma.

— Piedad… tenga piedad de mí… — Suplicaba el padre de Renji. A Rukia le dio la impresión de que se habría tirado a los pies de Ichigo si los guardias no lo tuvieran sujeto de los codos.


NotitaDeLaAutora: Espero que les esté gustando, háganmelo saber. Por cierto, se aceptan sugerencias para el nombre del hijo de Ichigo, tambien para el de Kaien. Gracias :)

reesen555: That moment you are waiting for will have to wait a little longer. Rukia is still in denial. Enjoy today's episode.