Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Mírala, mírala, mírala, diosa vestida de saliva y sal; los ojos muertos en blanco gimiendo en el suelo de salón. Míralo, míralo, míralo, ángel desnudo bañado en sudor, subiendo las montañas de su cuerpo no te pares por favor,al calor de mediodía combate salvaje. Mírala, mírala, mírala, como se agita, como pide más, muere y renace de entre las cenizas volviéndolo a encelar. Entro casi de puntillas y en plena penumbra. La hoguera encendida de mis pesadillas... -Mírala, míralo, Alejandra Guzmán.
Eran ya más de las 9 de la mañana cuando despertó, por un momento se quedó confundida viendo el cuarto donde estaba, ese no era el suyo. Le tomó unos segundos a su mente ubicarse y darse cuenta donde estaba, las memorias de cuanto ocurrió la noche anterior llegaron de golpe a ella sonrojándola ampliamente, se incorporó en la cama sujetando la cobija a su cuerpo.
Sabía que estaba desnuda, podía ver su ropa tirada hecha jirones en el piso. Kami lo había hecho, ¡Se había acostado con Vegeta! Intentó pararse completamente, pero se sentía peor que exhausta y todo el cuerpo le dolía, además sabía que sus padres no estaban, no había apuro en ese sentido.
Volvió a recostar su cabeza en la almohada, definitivamente era la cama de él, olía a él, sabía que debía levantarse, ir a arreglarse y bajar a hacerle el desayuno, seguramente ya estaría entrenando como maniaco sin haber aún ingerido alimento alguno. Se tocó los labios, cielos seguían hinchados...
Después de varias horas de diversión con sus amigos ya casi todos se habían marchado, solo quedaba la familia Son, y Yamsha; por algún motivo, se sentía más que nerviosa, aunque Vegeta prácticamente la ignoró todo el tiempo, el solo hecho de que él haya asistido prácticamente le garantizaba que, al menos le daría la oportunidad de que hablaran.
Milk estaba ayudándola a recoger todo, mientras un feliz Gohan se había quedado dormido en la sala, aunque era un guerrero superfuerte, no dejaba aún de ser un niño, y estaba exhausto de ese día largo de fiesta, además ya era noche.
Yamsha estaba furioso, Gokú estaba entusiasmado hablando con Vegeta mientras este en su despectiva forma le medio contestaba con sílabas, manteniendo a su amigo ahí conversando alejado de él, ya todos se habían marchado, con excepción de él y la familia de su amigo. Hasta Piccoro se había ido, y Bulma se hallaba más que entretenida con Milk, así que ni lo volteaba a ver, se hacía más que evidente de que ya se estaba haciendo hora de despedirse, pero no lo quería hacer, de pronto su cara se iluminó con una sonrisa maliciosa, recordaba que tenía varias horas que no veía a los padres de Bulma, empezó a caminar rumbo a la cocina donde las mujeres estaban ahora, mientras formulaba el plan en su cabeza.
Preguntaría por los señores Briefs y si como sospechaba, habían tenido que salir de emergencia, el cómo buen amigo se ofrecería a quedarse en casa de su exnovia, para no dejarla sola y a merced del lunático Saiyajin, y conociendo el desagrado que Milk sentía por el simio espacial, seguramente terminaría apoyándolo y Bulma se vería obligada a aceptar, jajaja que brillante soy, se congratulaba de sí mismo el beisbolista.
Se acercó a las mujeres quienes reían y estaban muy afanadas acomodando las cosas en su lugar – Oye Bul, ha sido una magnífica fiesta, pero ya se está haciéndose tarde, así que venía a despedirme y quería aprovechar para hacerlo también de tus padres. Aunque noté que no están por ningún lado, ¿acaso tuvieron que salir? - Preguntó Yamsha inocentemente.
Bulma volteó a ver a su ex novio, que había interrumpido sin querer una magnifica plática con Milk, llena de risas y diversión, por algún motivo la inocente pregunta de Yamsha la puso en guardia; y por extraño que pareciera para ella, no se vio inclinada a querer confirmar la ausencia prolongada de sus padres, así que solo dijo – Tuvieron que salir un momento, papá olvidó un compromiso que justo hizo para el día de hoy, pero me confirmaron hace un rato que no tardaban en regresar, así que calculo estarán acá en una hora y media más aproximadamente- decía la ojiazul, con aire inocente también.
Esa no era la respuesta que Yamsha quería escuchar, aun así, rápidamente se ofreció – Linda, si gustas me puedo quedar hoy, en lo que llegan tus padres- ofreció él - No hace falta no tardan en regresar, además no estaré sola, en el cuarto de invitados estará Vegeta- Decía con aire inocente Bulma, ella no dejaría que ni él ni nadie se interpusiera ese día en su plática con el esquivo Saiyajin.
Yamsha viéndose prácticamente sin argumentos, le dijo un poco desesperado - ¿Segura? Puedo incluso acompañarte a terminar de arreglar la casa si así lo necesitas- ella lo volteó a ver divertida, y le dijo -gracias de verdad, pero no es necesario, Milk y yo solo estamos acomodando algunas cosas para tener un pretexto para seguir platicando, los robots están programados para dejar todo impecable – decía una sonriente Bulma. Yamsha se sintió derrotado, ya no tenía ningún otro pretexto, así que se resignó y decidió despedirse de ellas, antes de ir con Gokú a despedirse. Y salió de la CC más derrotado que nunca.
Pasando una hora más Gokú entró junto con Vegeta a la casa, tomó a Gohan en sus brazos y se despidió de Bulma, abrazó a Milk, y en menos de dos segundos se teletransportó. Dejando al Príncipe y a la humana solos en casa.
Cuando Bulma quedó sola con el príncipe, sintió su corazón latir tan fuerte, que por un momento de verdad creyó que se le saldría del pecho. Decidió romper el hielo ofreciéndole algo delicioso de cenar al Saiyajin, sabía que él jamás rechazaría un suculento platillo y acertó .
-Gracias por venir a mi fiesta hoy Vegeta- soltó Bulma, el príncipe solo siguió comiendo. Ella por miedo de estropearlo todo, prefirió guardar silencio, aunque en el fondo moría por hablar con él, por saber qué clase de pensamientos se escondían tras esa negra y profunda mirada. Pero el príncipe era un completo enigma, un hueso difícil de roer.
Cuando terminaron de cenar, ella pensó que él se iría, para su buena suerte él estaba en la pared recargado esperándola, fueron rumbo a la sala de TV y cuando pasó a su lado en un ágil movimiento él la detuvo y le dijo al oído con voz suave y ronca, - Feliz cumpleaños mujer vulgar- Ella solo alcanzó a sentir el sonrojo en su cara antes de que él la tomara del mentón y le diera un beso tan suave que se hizo dolorosamente seductor, para acto seguido dejarla ahí parada y adelantarse a la sala de TV.
Vegeta detuvo su entrenamiento un momento en la cámara de gravedad para hidratarse, a pesar de no haber aun probado bocado alguno se sentía con un exceso de energía, que él podía perfectamente atribuirle a la mujer; se sonrió de lado al acordarse de que por fin lo había logrado; la mujer era suya, completamente suya y definitivamente le estaba trayendo más beneficios de lo que creyó en un inicio, tener a esa hembra vulgar y escandalosa, estaba dándole ventajas bastante buenas...
Cuando la humana y él se sentaron en la sala de TV, ella intentó comenzar a hablar y se comenzó a querer disculpar del malentendido que había ocurrido días antes, pero él ni la dejo terminar.
-No tienes que darme explicaciones mujer- replicaba el príncipe, ella desesperada, le dijo -por favor Vegeta déjame hablar, no pasó nada absolutamente nada- él se acercó rápidamente a su lado y tomándola del mentón, le dijo – créeme es mejor que te le alejes de mí, no soy como los humanos y no soy como nadie de este planeta; jamás haré ninguna de las ridiculeces humanas, ni estaré ahí cuando me necesites, no te daré más que el tiempo que crea que tengo disponible para ti. Tienes la opción de huir de eso. Pero si a pesar de todo decides quedarte a mi lado, no permitiré compartir tus caricias ni tus brazos ni tus mimos con nadie más que no sea yo ... Hazme caso caperucita y huye de mí, es tu última oportunidad-
Bulma después de escuchar las últimas palabras del príncipe se sentó en sus piernas y lo besó, sabía que su ser racional debería escuchar la advertencia que el Saiyan le hacía, pero simplemente no podía, era como una polilla atrapada y dirigida a la luz, se quemaría en ella, pero no la soltaría jamás. Así se sentía ahora con él.
Comenzaron a besarse lentamente, la lengua de él invadió la boca de ella, mientras con la otra mano empezaba a acariciar en círculos su delicado cuello, y comenzó a seguir con su boca el camino que trazaba con sus manos. Bulma sentía que se ahogaba de placer y solamente la estaba acariciando, le costó mucho introducir el suficiente aire a sus pulmones para poder pensar con claridad. -Vegeta, yo... quiero saber ¿Qué somos? –
El príncipe que prácticamente se sentía drogado por el sabor y el olor de la mujer, le costó hilar sus pensamientos y entender lo que ésta le preguntaba – Te lo dije antes, no usaré ninguna de las costumbres que tiene en la tierra- decía el príncipe cerrando los ojos y apartándose un poco de ella. Sin embargo, Bulma fue más rápida y lo jaló más hacia ella mientras pasaba sus manos por su negra cabellera – Lo sé príncipe, sé que un noviazgo a la usanza terrícola jamás se hará, pero solo para ti y para mí, ¿qué somos? ¿Acaso solo somos compañeros que compartimos instantes? ¿O somos algo más? –
él se acercó peligrosamente a su cuello y aspiró su olor, maldita terrícola pensaba él Saiyan, su olor lo seducía y en una forma muy sensual le dijo al oído - por ahora somos solo compañeros que compartimos instantes, eres una presa coqueteándole a la muerte, huye de mi, tienes aún oportunidad; si te hago mía, debes saber que solo serás para mí, que me pertenecerás en cuerpo y alma y mi ambición sobre ti no tendrá fin. Te arrepentirás de dejarte seducir. Huye caperucita huye... Aún estas a tiempo - le decía mientras su cola se enrollaba a su estrecha cintura y mientras mordía con suavidad su delicada oreja.
Ella gimió muy suave, ya no podía más, un calor la consumía desde el fondo de sus entrañas, sabía que estaba perdida. Ya no le pertenecía a ella misma desde largo tiempo atrás, el príncipe le había seducido y su corazón simplemente no tenía fuerzas ni quería resistirse.
Poco a poco las caricias comenzaron a subir de tono. Ella sintió las manos de él meterse debajo de su blusa, sabía que camino tomarían, ya había pasado antes y la expectativa la mataba de ansiedad, era increíble como esas fuertes y ásperas manos podían cambiar y volverse suaves y delicadas al tacto.
Ella se puso a horcajadas sobre él quedando de frente, él suavemente comenzó a besar el cuello bajado rumbo a su busto que, aunque cubierto se asomaba levemente por el recatado escote.
Mientras sus manos subían por dentro de la blusa y jugaban con sus pezones, él besaba el inicio de los montes que se veía por medio del escote y subía y bajaba un camino de besos entre el hombro y el cuello. Ella sentía la dureza del viril miembro que quería salir del pantalón del saiyajin y que rogaba por comenzar otro tipo de lucha con la mujer, estaba tan excitada que no se dio cuenta en qué momento empezó a menearse encima de él, friccionando sus partes íntimas. No se percató, en que momento leves gemidos salían de ella.
Vegeta buscando el último vestigio de autocontrol que le quedaba se separó un poco de la mujer y le dijo, - ¿última oportunidad, estás segura de esto? – Bulma aunque muy excitada sabía perfectamente que era lo que quería, solo lo beso sensualmente y le dijo – Quiero ser tuya príncipe-
Eso fue todo lo que Vegeta necesitó para perder el último rastro de cordura que le quedó. Salió con la mujer al jardín aún en brazos y voló directo a la terraza de su cuarto. Finalmente haría realidad lo que llevaba meses deseando.
Una vez llegando al cuarto, acomodó a Bulma delicadamente en la cama, era increíble como un ser tan peligroso y mortal como él pudiera ser tan delicado con ella; a su lado se movía como si ella fuera de algodones. Estaba realmente excitada pero también nerviosa, a pesar de haber tenido sexo antes con Yamsha, eso no se acercaba ni remotamente con lo que estaba sucediendo con el Saiyan y le encantaba, pero también la asustaba, era un ser tan diferente en todos los sentidos, que tenía miedo que de repente desapareciera, él pudo leer la duda en su ojos y se detuvo; pero ella tan pronto vio eso, sintió la determinación surgir de su ser y lo jaló de nuevo hacia ella.
Vegeta la comenzó a besar tan pasionalmente que sentía morir y revivir a cada instante.
El Saiyan moría por ver lo que había debajo de la ropa así que primeramente le desgarró la blusa dejándola solo en brasier. Un excitante color carmín tiñó su cara inmediatamente. Esos dulces y suaves senos turgentes eran mejor de lo que esperaba, al fin sin nada que le estorbara comenzó a bajar sus besos del cuello a los senos.
Bulma sintió de repente que el brasier había desaparecido y un hambriento saiyajin se apoderaba de sus pezones que besaba con adoración. Con la otra mano el saiyajin comenzaba a recorrer las suaves y delicadas piernas de la mujer, decidió que quería verla y antes de que ella entendiera que había pasado, había desgarrado su falda, la mujer sonrosada yacía sobre su cama en ropa interior de encaje negra, se veía preciosa, tan vulnerable y expuesta para él.
El príncipe sonrió de lado maliciosamente y comenzó a besar desde la pantorrilla subiendo entre besos, lamidas y mordidas por sus piernas, hasta llegar al interior de sus muslos, acercó la cara a la entrepierna de la mujer y aspiró, el olor de ella que, se intensificaba y estuvo a nada de arrancarle la poca ropa que quedaba y penetrarla sin más, aun así logró controlarse solo un poco; rompió como si fueran de papel la ropa interior de la mujer, finalmente estaba ella ahí, completamente expuesta para él, a su entera merced.
Bulma salió un poco de su pasividad, se sentía cohibida bajo la profunda mirada negra del guerrero, sin embargo, decidió que ella también quería disfrutar con la imagen de ese guerrero que parecía más un adonis de la antigüedad. Se puso de rodillas en la cama, quedando casi a la altura del guerrero y le empezó a quitar la playera, entendiendo que era lo que ella quería, el Saiyan se desvistió completamente. Ella sumamente sonrojada, veía la escultural belleza de ese hombre.
Sus ojos rápidamente se agrandaron al ver el tamaño del miembro de su compañero. No era que antes no hubiera visto alguno, había estado con Yamsha, y para hacerle justicia al chico, se hallaba bien dotado para ser humano. Pero ahora no estaba con uno, estaba con un guerrero del espacio y las proporciones en su miembro como en todo el resto de su cuerpo eran algo que temer.
Ella decidió que quería ser quien llevara, aunque sea por un momento la batuta así, que comenzó a besarlo lentamente y lo recostó en el colchón, comenzó a bajar por sus pectorales hasta su abdomen bien trabajado, haciendo que el guerrero diera pequeños gemidos que se le escapaban.
Comenzó a besar ese enorme miembro, llevándolo cuidadosamente adentró de la garganta en lo que se adaptaba al tamaño y comenzaba a subir y bajar recorriéndolo. Con una mano tomaba los testículos del saiyan masajeándolos y con la otra mano comenzó a acariciar suave y tiernamente la traviesa cola del guerrero.
El Príncipe estaba en el séptimo cielo, esa vulgar humana lo tenía ya sometido y ni siquiera la había hecho suya aún, emitían pequeños gruñidos de satisfacción y sintió prácticamente que ronroneaba cuando ella tomó su cola, le estaba costando trabajo no venirse, la mujer era demasiado buena en lo que hacía y jodidamente sensual.
De repente sacó su miembro de la boca y lo puso entre sus senos, y comenzó a masturbarlo así. Era una escena realmente erótica que casi lo hizo correrse en el instante. Tuvo que respirar muchas veces para evitarlo. Bulma volvió a tomar la virilidad del hombre en su boca, su sabor le encantaba, se sentía altamente excitada, amaba verlo así ronroneando y gimiendo su nombre. De pronto, el Saiyan no pudo resistir más y derramó su semilla en la boca de ella quien gustosa se lo tomó.
El Príncipe la acostó en la cama mientras le decía -mi turno mujer- y sonría maliciosamente por lo que se venía. Vegeta comenzó a besarla salvajemente, con pasión. Bulma perdió la noción y la cordura, solo sentía su cuerpo estremecer mientras era besado con adoración por el Saiyajin. El bajó por sus gloriosos montes mientras los besaba y mordía suavemente y su cola recorría las piernas de la mujer en forma sensual, siguió bajando sus manos por el abdomen, hasta llegar a su centro, volteó a verla con malicia y antes de que ella pudiera reaccionar, el comenzó a besar su entrepierna.
La mujer tan pronto sintió el contacto de esa boca en su zona erógena más sensible se arqueó y agarró con fuerza los cabellos del hombre pegándola más a ella, mientras se sentía convulsionar. Ella gemía el nombre del príncipe mientras abría más las piernas, él estaba completamente excitado y extasiado por tan delicioso néctar. La sintió convulsionar y entregarle el mismo, en cantidades mayores,
La había hecho tener un orgasmo, lo sabía.
La dejó descansar unos segundos antes de apoderarse de su cuello, ella estaba completamente ida, y ni siquiera la había hecho suya aún ¡Kami! ¿Tanto placer era posible? Se preguntaba Bulma.
Vegeta decidió apoderarse de sus labios sacándola de sus pensamientos, comenzó a introducir sus dedos en su centro; ella se sentía desfallecer, era una sensación exquisita, mientras sentía que la cola de él rozaba con suavidad su clítoris, si seguía así quien sabe cuántos orgasmos más no tendría esa noche. – ¿estás lista para recibirme? – Le dijo el príncipe ronco por la excitación, ella asintió con la cabeza mientras se mordía el labio y se abrazaba a la cintura de él con las piernas.
Mientras comenzaba a penetrarla, la mente de Vegeta se quedaba en blanco, ella era demasiado estrecha y se sentía jodidamente bien –Ahhh Príncipe- gritaba ella mientras sus ojos se ponían en blanco del placer que estaba recibiendo. El gruñía -Ahhh...mu...mujer - mientras sentía las uñas de esta clavarse en su espalda, y la escuchaba gemir envuelta en un éxtasis de placer.
Por algún motivo Yamsha se sentía inquieto así que decidió volver a la corporación Cápsula, él se juraba que solo quería ver que la peliazul estaba a salvo y después de eso se iría. Cuando llegó a la corporación entró al cuarto de ella, pero todo estaba en calma, sintió el ki de ella como fluctuaba mucho y el de vegeta también, con el corazón desbocado se dirigió por medio de la ventana del balcón a la del cuarto del príncipe, pues allí sentía ambas presencias.
Cuando llegó, no pensó las consecuencias de sus actos, simplemente se asomó por la ventana, necesitaba ver que estaba pasando; escuchó desde antes los gemidos de ambos, pero en el estado de shock en el que estaba, negaba que eso fuera posible; aun entre las sombras se veía claramente por la luz de los faroles que entraba a través del balcón, a los amantes en pleno éxtasis.
Sus ojos no querían creer lo que veía, ahí estaba su Bulma, el amor de su vida, esa diosa, esa ninfa coqueta que era el sueño de cualquier hombre de esta galaxia y del universo entero. Esa mujer, que le costó perseguirla por más de 10 largos años, antes de lograr solamente 2 veces tocar su cielo. Ahí estaba ella entregándose a ese malnacido.
Quiso gritar y pensar que él la estaba obligando, pero la cara de placer de la mujer, los gritos y gemidos de la misma, su cara sonrosada mostrando el enorme placer que ese hombre le estaba haciendo sentir le demostraban lo contrario.
El Saiyajin no era ningún imbécil, sabía perfectamente de la presencia de Yamsha y supo que era el momento de terminar de cerrar el último clavo de ese ataúd. La tenía sentada sobre él abrazándola por la espalda quedando ambos frente afrente, ahí estaba él un demonio, un asesino multihomicida, que tenía a un ángel en pleno extasis, atrapado entre sus brazos; penetrándola fuertemente mientras ella gemía deleitada y sus pechos rebotaban libres por el movimiento y el sudor caía entre ellos; la penetró con más fuerza haciendo que la mujer gritara con todas sus fuerzas y se convulsionara por el violento estallido del orgasmo que sentía.
El olor a sexo, el chocar de las carnes, los gemidos, todo era tan surreal, le dolía en el alma, reaccionó cuando vio al saiyajin verlo a los ojos y sonreírle maliciosamente, mientras le sacaba a la ninfa que alguna vez fuera suya, gemidos tras gemidos, a pesar de notarse que la mujer acaba de correrse y de que no tenía más fuerzas, el príncipe la penetraba con más fuerza, llevándola al límite del deseo y del placer. Lo vio mirarlo con arrogancia y con desdén haciéndole saber que a partir de ese momento esa mujer era de él.
Yamsha como pudo salió de ahí volando, no paró hasta varias horas después, no supo cuánto tiempo voló, ni hacia a donde, simplemente lo hizo sin rumbo fijo, las lágrimas le surcaban la piel.
Jamás en la vida supo lo que era un corazón roto, hasta ahora que vio la realidad y se dio cuenta que había perdido a Bulma para siempre...
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Uff! Que calor. Esto estuvo ...Intenso
Ok, ahora si me pasé y tengo cargo de consciencia, pobre Yamsha. Debo admitir que sentí mucha pena por él, a pesar de todo lo que haya hecho creo que Vegeta se vengó de él de una forma letal.
Que les pareció el capítulo? Espero les haya gustado, y me dejen saber sus comentarios, de verdad estaré feliz de saber si les va gustando la historia.
