"Esta es mi oportunidad para impresionar a Haru."
- ¿Estás nervioso?
- ... ¿Eh?
Makoto se mostró avergonzado tras esta pregunta por parte de Sousuke.
- ¿Por qué... asumes eso, Yamazaki-kun?
- No tienes que llamarme por mi apellido.
- Oh. Lo siento... Sousuke-kun. – le dijo el joven amo, sonrojándose un poco.
- Tú eres el único que está despierto después de madrugar para el viaje.
El muchacho de ojos verdes miró a su alrededor para caer en cuenta de que sus amigos estaban profundamente dormidos en los asientos del carruaje y se apresuró a acomodar la cabeza de su novio.
- No deberías preocuparte tanto por cumplir las expectativas de los demás, si haces todo como lo practicamos en el último entrenamiento, estarás bien. – Sousuke hizo una mueca para ocultar su envidia, mientras aparentaba distraerse con las riendas de los caballos.
- ¿En serio? – preguntó Makoto, sorprendido por el consejo. – Pero no aprendimos nuevas técnicas ofensivas, sino maniobras de defensa.
- El arma ideal. – El soldado le recordó sus puntos fuertes para ayudarlo de alguna manera. – La mayoría de principiantes con la espada se concentran en el ataque, si resistes suficiente en el mismo sitio, una oportunidad aparecerá y podrás vencer de un golpe.
- ¡Sí, es una buena estrategia! – ("No suena muy difícil.") – ¡Eres genial, Sousuke-kun!
- No hay problema.
"Estoy listo para probar de lo que soy capaz por proteger a mi persona amada." – El ánimo del señor mejoró mucho con esta conversación. – "¡Quiero ganar para dedicarle mi victoria a Haru!"
El grupo se detuvo en un pequeño bosque y escondió el carruaje para seguir el camino a pie hasta llegar a un inmenso valle en los límites del reino donde varios hombres levantaban una gran cantidad de carpas blancas, puestos de comida y juegos ambulantes, que rodeaban las atracciones principales, espacios cercados para competencias de artes marciales y lucha libre, tiro con arco y concursos de animales domésticos ¡Un verdadero festival campesino!
- ¡Increíble! – dijo Gou, admirando el lugar por debajo del velo que cubría su brillante cabello rojo. – ¡Nunca me imaginé ver a tanta gente!
- ¡Ah, muero por probar su plato especial y subir a todas las atracciones!
- ¡Espera, Nagisa-kun! – Rei no se atrevió a soltar el brazo de su compañero. – ¡Nosotros debemos estar con nuestro amo para apoyarlo durante su mayor reto! ¡No hay tiempo que perder!
- ¡¿Qué?! – El rubio chilló con fuerza, queriendo liberarse. – ¡No seas malo, Rei-chan!
- ¡Y no intentes convencerme con esa cara!
- ¿A dónde debe ir Makoto-senpai para participar en el torneo? – le preguntó la princesa a su hermano, observando la extraña pelea entre sus amigos.
("¿Un matrimonio?")
- Los competidores tienen que pagar para inscribirse al evento en la carpa principal. – respondió Rin. – Los primeros combates empezarán a la hora del almuerzo.
- ¡Entonces, sí podemos subir a los juegos!... ¡Ay! ¡Ay!
- ¡Ya basta!
- Makoto. – Haruka agarró la mano de su prometido para alejarlo de la multitud. – ¿Estás seguro?
- Sí. – El joven amo sonrió con cariño. – No te preocupes por mí, Haru.
"Gracias por estar a mi lado."
- No me sueltes, Nagisa-kun. – Rei continuó con esta actitud después de que su señor tomara la decisión de seguir adelante con el plan original. – Si nos separamos, podríamos tener graves problemas. Nadie debe averiguar quiénes somos.
- ¡Ay! – Gou se tropezó con alguien desconocido porque la gente no dejaba espacio para caminar. – ¡Lo siento!
- ¡No! ¡Fue culpa mía! – Este chico quedó tan impresionado por la belleza de la princesa que no pudo decir otra cosa.
- Es suficiente. – Rin interrumpió la escena para devolverle su contenedor con alimento de insectos y alejar a su hermana. – Vámonos.
- ¡Otro participante! – El torneo de combate con espadas estaba a cargo del líder de los campesinos. Un hombre moreno, alto y fornido que saludaba a los invitados con un apretón de manos. – ¡Bienvenido, compañero!
- Muchas gracias, señor.
- Al contrario, nosotros debemos agradecerte por asistir a esta pequeña fiesta. Las ganancias permitirán mejorar y ampliar el hospital del pueblo.
- ¡Qué buena noticia! – Makoto pagó con agrado su boleto.
- Sí. Los adultos queremos ayudar a la comunidad, pero los trabajadores menores prefieren impresionar a sus novias con el gran premio... ¡Una bolsa con veinte monedas de plata!
"Un traje de mi armario vale al menos diez veces esa suma." – El noble decidió que obsequiaría el dinero de ser el ganador.
- El evento comienza después del medio día... ¡Buena suerte!
- ¡Por favor, déjenme pasar! – Un muchacho de cabello marrón oscuro apareció, empujando a los demás para llegar al final de la fila. – ¡Quiero participar en el torneo de combate con espadas!
- Muy bien. – El hombre no aprobó su comportamiento, pero lo atendió de la misma manera. – El precio de la inscripción es una moneda de plata.
- No tengo dinero, pero necesito entrar a la competencia... ¡Yo prometo pagarle en cuanto gane!
- ¿Es una broma? ¡No puedo incumplir las reglas del gremio!
- ¡Es una emergencia!
- No, lo lamento.
- ¡Espere!... Yo tengo otra moneda, ¿puedo pagar su entrada?
- ¿Estás seguro? – Makoto insistió. – Tu familia debe pasar por una época de prosperidad económica.
- ¡Muchas gracias! – El chico agarró una mano de su salvador para estrecharla con energía. – ¡Te juro que pagaré la deuda en cuanto obtenga el premio!
- No importa.
"Él debe ser un guerrero muy hábil para tener tanta confianza en su victoria."
- Mi nombre es Hiyori.
El joven amo salió de la carpa principal en compañía de un nuevo amigo.
- Soy Makoto... – Entonces, se mordió la lengua para no mencionar el apellido de su noble familia. – Mucho gusto.
- De verdad, te debo una... ¡Ah, pero no pienses que ganarás el torneo!
Este muchacho ocultaba un ardiente espíritu detrás de una imagen intelectual.
- Nos vemos, voy a regresar con mis socios. – Hiyori se despidió antes de echar a correr. – Por cierto, ¿sabes acerca del premio extra?
- No. – Makoto reaccionó con sorpresa. – ¿Hay un premio adicional?
- Sí. El vencedor puede recibir un beso de cualquier dama.
- ¡¿En serio?!
- Es un rumor... Gracias otra vez y adiós.
"Un beso." – Makoto no dejó de pensar en esto, mientras buscaba a sus amigos en un puesto de comida. – "Me gustaría ganar un beso, pero no quiero convertir a Haru en el premio de una simple competencia."
- ¡Increíble!... ¡Esta carne está deliciosa!
El grupo se reunió para devorar unas jugosas brochetas de cordero a las brasas.
- ¡Nagisa-kun, no hables con la boca llena!
- ¡El sabor es único! – comentó Gou, interesada en los ingredientes usados para sazonar la comida.
- La carne del campo se cubre con sal gruesa para conservar su frescura por más tiempo. – le explicó Sousuke, acostumbrado a esa mezcla de especias.
- ¡Ya entiendo, por eso es crujiente adentro!
- Makoto, ¿quieres un poco? – Haruka llamó a su novio para darle de su plato con una voz dulce.
- ¿Eh?... No, gracias. – El muchacho de cabello castaño volvió a la realidad y rechazó la oferta. – No quiero comer nada antes del torneo. – El hermoso joven se mostró tan decepcionado, que cambió su opinión de inmediato. – ¡Un bocado no me hará daño!
Makoto le dio una mordida al trozo que Haruka sostenía delante de su boca y salpicó su mejilla con salsa, pero su amado se encargó de la mancha con una servilleta.
"Un par de raros." – pensó Rin, observando a la feliz pareja lleno de envidia.
- ¡Ya lo tengo! ¡Vamos a ganar algunos premios en los puestos de juegos! – propuso Nagisa.
- ¡Buena idea!
- ¡Vamos, Rei-chan!
- ¡No corras, Nagisa-kun!
El tiro al blanco con pistolas de corcho es un juego perfecto para los invitados, así que el grupo se divirtió mucho durante un largo rato compitiendo por juguetes y otras cosas como recuerdos de este viaje. El príncipe acertó casi todo, demostrando un talento asombroso para manejar armas diferentes a la filosa espada, y obsequió varios peluches a su hermana, pero el aprendiz de mayordomo se quedó con el peor resultado y no pudo ganar nada más que una brújula de pulsera.
- No te pongas triste, Rei-kun. – le dijo Gou. – Ya no hay espacio para tantos regalos en el carruaje.
- No lo entiendo, calculé la velocidad del viento, el peso y las dimensiones de los proyectiles y cada posible variante. – suspiró él, mirando con decepción el premio de consuelo a sus esfuerzos. – ¿Qué salió mal?
- Pues, a mí me parece que es un lindo brazalete. – añadió Nagisa, para levantar los ánimos.
- Si lo quieres, es tuyo. – Rei se atrevió y depositó el objeto en las manos de su compañero.
- ¿En serio? – El encargado del correo lo recibió con la dicha de un niño. – ¡Genial! ¡Eres el mejor!
- ¡No exageres! – El joven de cabellos oscuros se acomodó las gafas para cubrir el sonrojo de su cara, contemplando con ternura a su amigo de rizos dorados, lo que aumentó las sospechas de la princesa pelirroja.
("¡Nagisa-kun es adorable!")
- ¡Ahora, yo también quiero intentarlo!
- ¡¿Eh?!... ¿Tú, Gou-chan?
- ¡Espera! – le gritó Rei, escandalizado. – ¡No es apropiado para una dama noble!
La muchacha ignoró las advertencias y le quitó el arma a un hombre alto y musculoso de cabello anaranjado (que acababa de convertirse en el participante con la mayor cantidad de aciertos) para disparar.
- ¡Tú puedes, Gou-chan!
- A Rin-san no le va a gustar esto... ¡Buena suerte!
¡Los blancos cayeron uno a uno sin detenerse!, dejando a los otros jugadores boquiabiertos, incluyendo al antiguo campeón que inmediatamente sintió una fuerte atracción por la hermosa señorita.
- ¡Esa chica es maravillosa!
- ¡Sí, obtuve el puntaje máximo! – Gou eligió el conejo rosado más grande.
- ¡Yo también quiero uno!
- ...
- ¡Felicidades, Gou-chan!
Makoto y Haruka se reencontraron con sus tres amigos menores en la tienda de pasteles.
- ¡Gracias! ¡Ya deseo mostrárselo a mi hermano! – sonrió la princesa. – ¿En dónde está?
- ¿Rin no está con ustedes?
- No. – respondió Nagisa. – Rin-chan y Sou-chan dijeron que iban a traer unos postres.
"¡Lo sabía!" – El hermoso joven se enfadó mucho mientras que el resto del grupo no pudo explicar la desaparición del príncipe y su guardaespaldas. – "Rin Matsuoka siempre planeó escapar con Sousuke Yamazaki."
- No es posible que tu plan tratara de abandonar a los demás. – El soldado le reclamó a su amo, cuando ya se encontraban al otro lado del festival.
- ¡Ah, no me molestes! – chilló Rin, a quien le remordía la conciencia. – Makoto no necesita más consejos para su primer combate y Gou no se separará de Rei y Nagisa hasta mi regreso.
- Sí, pero...
- ¡Sousuke, sólo te pido unas horas!... ¡Por favor, dedícame toda tu atención por unas horas!
El muchacho de piel tostada miró a los ojos al apuesto pelirrojo y sintió su corazón acelerarse en un instante, destruyendo el muro de roca a su alrededor, por ese niño que lo cautivó desde su primer día en el campo de entrenamiento para militares.
- Tú ganas. – aceptó, con un suspiro. – No puedo negarme con esa cara tierna que tanto adoro.
- ... Sousuke...
¡Rin gritó de alegría y tomó el brazo de su amado para disfrutar de la cita!
- ¡Vamos!... ¡No quiero perder más tiempo!
- ¡Eh, no tan rápido!... ¡¿A dónde quieres ir?!
- Imperdonable, simplemente imperdonable. – Makoto y Haruka se sentaron en un lugar cerca de la arena de batalla para esperar a sus amigos que fueron por los prófugos. – Rin Matsuoka se arrepentirá de abandonarte próximo el torneo.
- Estoy seguro de que debe haber una razón importante para esto. – El señor trató de calmar la ira de su prometido.
- ¡No puedes ser tan amable!
- Rin y Sousuke-kun ya han hecho suficiente por mí... Además, tú eres todo lo que necesito ahora.
Haruka se sintió conmovido por estas palabras y Makoto aprovechó para abrazarlo contra su pecho, esperando que percibiera su determinación a través de los nervios. El muchacho de ojos azules experimentó un deseo sin igual y cayó conquistado por el valor y la fuerza de su futuro esposo.
- Mi verdadero objetivo es demostrar que puedo protegerte, Haru.
- ...
"Entonces, ¿todo es por mí?" – Haruka nunca comprendería qué hizo para merecer a Makoto.
- ¡Espera un momento!
El hermoso joven no resistió más y detuvo a su amado antes de que se uniera a los otros participantes con una última prueba de su apoyo, acercando ese rostro para acariciarlo con sus suaves labios.
- ... Haru...
PRÓXIMO CAPÍTULO
La batalla por el corazón del ser amado – 1era PARTE
(Makoto Tachibana vs. Seijurou Mikoshiba.)
