Johari andaba por la calle, toda vestida de negro y con unas flores en sus manos, a diferencia de otros días su rostro estaba ensombrecido y su mirada vacía, dirigiéndose a un lugar en especial.
Iba a visitarlo...
Continuaba caminando sin mirar a nadie, sus pies se detuvieron sobre la piedra irregular, levantó la vista y sintió un cuchillo clavarse en su garganta.
Había llegado, al monumento que los Caballeros de Bronce habían construido en memoria de los de Oro.
El monumento en memoria de su querido Aldebarán..
Sus labios comenzaron a temblar inevitablemente, odiaba ver ese monumento porque le recordaba que él se había ido... Para siempre.
Sus ojos se encontraron con los pies de dicho homenaje y se sorprendió al ver a una figura femenina, vestida de negro al igual que ella y arrodillada muy cerca de este.
Se acercó con lentitud a la enorme piedra, parándose justo junto a la otra mujer y arrodillándose para dejar el ramo de flores con pasmosa delicadeza junto a él. Sus ojos se dirigieron a la chica junto a ella y sus ojos se abrieron.
— ¿Mei-Mei?
La aludida giró por sobre su hombro y también demostró sorpresa.
— Johari-San, hola — Con su voz mucho más suave de lo normal, la chica de mechones índigo mostró una sonrisa que más parecía una mueca, los ojos de esta estaban cristalizados y rojizos.
— ¿Qué... Estás haciendo aquí? — Preguntó suavemente Johari, a lo que la menor soltó un suspiró.
— Vine a.. A visitar a Aioros-kun — Confesó la mitad Yokai en un susurro.
Johari conocía a Aioros de vista ya que algunas veces lo había visto cerca de Aldebarán, parecía una persona muy amable.
— ¿Eran amigos?
Un momento de silencio y Mei negó con la cabeza mientras la miraba con una triste sonrisa mientras sus ojos se aguaban?
— No, éramos más que eso.
— Oh...
— Buenas tardes.
Otra voz femenina las hizo voltear, una chica esbelta, ligeramente más bajita que Mei, de largos y lacios cabellos color cobre y grandes ojos turquesa se acercaba al monumento también con un ramo de flores y vestida de negro.
— Buenas tardes — Se limitaron a decir mientras se ponían de pie.
La muchacha de cabello cobre se inclinó, dejó las flores frente al monumento y se paró junto a ellas.
— Vine a ver a Camus — Confesó sin más — Éramos pareja.
Las otras dos se sorprendieron francamente de que ella les hubiese dicho algo así.
— Yo y Aioros-kun también éramos pareja — Confesó Mei en voz baja.
— Al igual que yo y Aldebarán — Dijo suavemente Johari.
— Y... Además... — Mei desajustó la capa que llevaba, haciendo que las otras dos abrieran los ojos como platos al ver un vientre ovalado de unos 3 meses... De embarazo.
— Felicidades — La joven de cabello cobrizo sonrió, seguida de la morena.
— Debes estar muy feliz — La secundó Johari.
— Lo estoy — Mei sonrió por primera vez y las otras dos pensaron que tenía una sonrisa muy linda — Este pequeñín es mi razón para vivir... Pero lástima que... No conocerá a su padre.
Las tres mujeres se quedaron ahí paradas, frente a frente al monumento dedicado a sus personas amadas, muy cerca. Hasta que Mei y la chica de ojos turquesa se acercaron tímidamente a Johari, rodearon la cintura de esta con sus brazos y apoyaron su cabeza en cada hombro de ella, en lugar de apartarla, Johari rodeó los hombros de ambas con cada brazo y recargó su cabeza en la de la castaña.
Después de todo, las tres compartían el mismo dolor y las tres necesitaban compañía.
Tras un rato de contemplar el monumento, abrazadas y dejando que la otra llorara a su manera. Johari susurró un "tenemos que irnos" a lo que las otras dos a sintieron y se separaron.
— Por cierto — La chica castaña sonrió — Mi nombre es Arion, Arion Thwaites.
Las otras dos sonrieron sinceramente.
— Un placer conocerte, Arion — Dijo Mei.
— Yo soy Johari Abioye y ella es Mei Ling — Intervino Johari con una sonrisa.
— Oigan — Comenzó Arion dubitativa — Verán, no me gusta estar sola y... No me siento muy bien ¿Quieren que vayamos las tres a algún lugar?
Y en contra de lo que Arion se hubiera esperado, las otras dos sonrieron y tomaron sus manos.
— Nos encantaría.
"Porque de las cenizas de un amor perdido, puede nacer el fuego de una linda amistad y el fin de la soledad"
Por poco no lo logró pero aquí está el día 11, recién hecho y salido del horno.
Arion no es mía, es propiedad de una compañera en Wattpad.
