Capítulo 12
Itachi
En el camino hacia la cabaña, recibí los mensajes de texto de Sakura. No pude obligarme a responderle. Necesitaba tiempo para resolver las cosas; mis sentimientos y mi enojo. Finalmente llegué a la cabaña donde Joe me estaba esperando con las llaves.
—Bueno, pero si es Itachi Uchiha. Mucho tiempo sin verte, amigo. —Sonrió mientras nos abrazábamos a la ligera.
—Pastor Joe, ¿Cómo estás?
—Estoy bien. ¿Tú?
—Estoy bien.
—¿Qué te trae por aquí?
—Tengo muchas cosas en mi mente y mucho en qué pensar.
—Tu mamá y papá me dijeron que finalmente compraste Bernie's Bar.
—Sí, lo hice.
—Bueno, aquí están tus llaves. El lugar tiene todo lo que necesitas. Es el mismo que solías usar con tus padres cuando eras niño.
—Puedo ver eso. Gracias.
—Si necesitas algo, estaré al final del camino.
—Gracias, Joe.
Entré y miré a mi alrededor. Nada había cambiado. Dejé mis maletas y salí a la parte trasera donde estaba el lago. Estuve queriendo traer a Sakura aquí por bastante tiempo, pero con el bar, no había tenido la ocasión. Sabía que le gustaría estar aquí. Era pacífico y silencioso y solo habríamos sido nosotros dos, como siempre pedía. Mi teléfono sonó en mi bolsillo, y cuando lo saqué, recibí un mensaje de texto de Sasori.
Amigo, estás jodidamente loco. ¿Cómo pudiste hacerle eso a Sakura de todas las personas? Necesitas hablar con ella. Sé que no soy una autoridad en las relaciones, pero admiro las tuyas.
No entiendes, así que déjalo. Quiero que todos me dejen en paz por un tiempo. Dile a Óbito que he venido a la cabaña.
Estás loco, hermano. Odio decir esto, pero estoy realmente decepcionado de ti.
No le respondí. No me entendía. Nadie lo hacía. No estaba seguro si alguna vez yo lo entendería. Salté en mi jeep y manejé a la licorería por una caja de cerveza y una pizza.
Sakura
Por primera vez en siete meses, estaba sola. Sola en mi apartamento como lo estuve cuando llegué. Estar sola estaba bien antes de conocer a Itachi. Pero luego entró en mi vida, me arrolló y me amó como ninguna otra persona lo hizo. Y ahora se había ido. Caminé hacia la sala donde Ino había recogido todas las fotos y las había vuelto a poner en la caja. No quería volver a ver esa caja nunca más. La levanté del mostrador y cuando abrí la puerta para ir a tirarla al contenedor, Tenten estaba parada allí.
—Oye, Sakura. No sabía si estabas en casa. Ni siquiera voy a preguntarte cómo estás porque ya sé.
—Entra, Tenten.
No podía rechazarla y ahora estaba preocupada por Mila y cómo reaccionaría ante la noticia de que Itachi y yo ya no estábamos juntos.
—¿Has comido, Sakura? —preguntó ella.
Negué con la cabeza. La comida era lo último en mi mente. La verdad era que si intentaba poner comida en mi boca, probablemente la vomitara.
—Necesitas comer. Salgamos a algún lado. Sé que probablemente no quieras, pero será bueno que salgas, aunque solo sea por un par de horas.
—No puedo, Tenten.
—Sí que puedes. Ve a buscar tu bolso y vámonos. Iremos a un lugar pequeño donde no haya mucha gente.
Era insistente y sabía que estaba tratando de ayudar. Tal vez salir de este departamento por un par de horas sería lo que necesitaba.
Nos metimos en su automóvil y nos llevó a un pequeño y lindo restaurante. Cuando entramos, nos sentamos al instante.
—Itachi volverá pronto —dijo mientras me agarraba de la mano—. Está molesto en este momento, pero una vez que se tranquilice, volverá.
—Nunca debería haberse ido. Debería haberse quedado y haber hablado conmigo. Sé que podríamos haber resuelto esto. Te lo juro, Tenten, no tenía idea de a quién le había dado los pasajes. Lo juro.
—Cariño, detente. Te creo, y Itachi también lo hará.
—A Itachi no le importa eso. Solo le importa que le haya dado los boletos, lo que a su vez llevó al accidente que mató a Izumi.
—Es un imbécil y no quiero que lo escuches.
—Le envié un par de mensajes de texto antes y nunca respondió.
—Es posible que no los haya recibido. Está en una cabaña en las montañas y el servicio no es muy bueno.
—¿Por qué fue allí?
—Dijo que necesitaba pensar y aclarar su mente.
Me quedé sin poder creer que Itachi se fuese de la ciudad de esa manera. Sabía que estaba enojado y molesto, pero nunca pensé que se iría de la ciudad.
—Una vez que tenga tiempo para pensar las cosas, estará de vuelta y en tu puerta.
Algo dentro de mí comenzó a suceder. Algo que nunca había esperado. Me estaba enojando. Enojada por lo que dijo y enojada porque me culpara por la muerte de Izumi. Regresé a ese lugar en el que estuve hace casi dos años. El lugar donde la ira era reconfortante y consumía mi vida.
—Bueno, puede que no esté cerca si decide que estaba equivocado.
Tenten me miró y sonrió.
—Tienes todo el derecho de estar enojada con él.
Ni siquiera podía entender cuánto. Pedí un plato de sopa de pollo con fideos y Tenten pidió un bocadillo. Apenas podía comer y, con cada bocado que tomaba, quería vomitar.
