Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de LyricalKris, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from LyricalKris, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Día 10: Chevre de Arándano y Mezcla de Tinto Sureño

Voy tarde. Dame veinte.

A pesar del mensaje de texto que Edward recibió de Bella, llegó a su mesa a la hora habitual. Se sentó y miró las estrellas, como ella siempre hacía, preguntándose de nuevo qué veía ella allí.

Este era un espectáculo de luces que podía apreciar. Le gustaban las estrellas. Soñaba despierto con un día en el que pudiera ser dueño de una casa en el campo, en algún lugar donde pudiera ver todas las estrellas en lugar de solo las pocas que eran visibles en medio de la ciudad.

Como de costumbre, no hizo falta nada para que sus pensamientos se desviaran hacia Bella y la interminable letanía de preguntas en su cabeza. ¿Sabía algo sobre las estrellas? Volvió a la clase de astronomía que había tomado en sus estudios universitarios. Por el resto de su vida, recordaría cómo identificar a Júpiter y Marte cuando estaban en el cielo nocturno. ¿Le atraerían a Bella fragmentos triviales como este? ¿Encontraría este espectáculo de luces tan asombroso como las parpadeantes luces navideñas?

—Hola.

Edward dejó que su mirada bajara del cielo y sus ojos se abrieron como platos. Se sentó un poco más erguido, demasiado asustado para dejar de mirar. Dejó escapar una risa ahogada que sonó más bien como si alguien lo hubiera agarrado por las pelotas, lo cual no estaba tan lejos de la verdad, en realidad.

—Vaya, Swan. ¿Estoy interrumpiendo una cita?

Sus vaqueros negros abrazaban su trasero. Su camisa roja abrazaba sus curvas. Su cabello era voluminoso y brillante. Sus labios…

Bien. Necesitaba dejar de mirarlos.

—Acabo de llegar de la cita.

Algo en la boca del estómago de Edward se revolvió y sus dedos se movieron, como si se prepararan para cerrarse en un puño.

—¿Estabas en una cita?

—No actúes tan sorprendido. —Se subió a la mesa y colocó una bolsa de papel entre ellos—. ¿De verdad crees que es tan inverosímil que alguien quiera salir conmigo?

Su tono mordaz llamó su atención, y se olvidó de los ridículos celos que se habían apoderado de él. La preocupación reemplazó todo lo demás que estaba sintiendo. No se suponía que Bella fuera la gruñona en su dinámica.

—Tengo ojos y oídos para el caso. Por supuesto que no es difícil imaginar a alguien invitándote a salir. Simplemente me tomó con la guardia baja. No lo mencionaste. No es que tengas que hacerlo, por supuesto.

—Fue algo improvisado. Intento ser espontánea.

—¿Parte de la reinvención de Bella Swan?

Ella no miró hacia arriba. Estaba mirando sus pies y su postura se hundió. Se veía tan cansada que tuvo el impulso de envolverla en una manta y acostarla. Incluso su bufido de risa sonaba agotado.

—Suceden cosas asombrosas cuando te dejas llevar. Mi madre solía decirme eso. —Su voz se quebró y respiró temblorosamente—. Pero fui yo quien limpió la mayoría de los líos cuando no salió bien. No siempre va a ser algo bueno. Nadie lo sabe mejor que yo.

Su estómago se retorció, el miedo se acumuló en su vientre.

—Bella. ¿Pasó algo?

Ella se rio de nuevo, un sonido irónico y triste, y levantó la cabeza para mirarlo a los ojos.

—No te preocupes. No fue él. Fue lo suficientemente amable. Fui yo. —Su voz tembló y se mordió el labio—. No estaba lista. Solo… —Cerró los ojos y negó con la cabeza.

—Oye. Está bien. —Apoyó una mano vacilante en su rodilla, queriendo consolarla pero sin saber qué empeoraría las cosas.

Ella puso su mano sobre la de él, entrelazó sus dedos y apretó. Ella respiró.

Esta vez, cuando levantó la cabeza, su frágil sonrisa era genuina; cansada pero segura.

—Lo siento. Mira, quienquiera que yo sea, el desastre o la persona que estoy tratando de ser, todo está un poco borroso ahora mismo. Quiero decírtelo. Lo haré. Solo... no tengo palabras ahora mismo. ¿Estaría bien si solo tomamos un poco de queso y vino? ¿Tal vez cuente un chiste malo o tres, y trataré de tener un sentido mañana?

—Vino, queso y chistes malos son lo que he estado esperando todo el día. —Extendió la mano detrás de ellos y sacó el vino del día—. Una mezcla de tinto sureño. No sé qué significa eso en el vino, pero estoy listo si tú lo estás.

Ella resopló.

—Es un vino que no sabe lo que quiere ser. Eso es apropiado. —Comenzó a revisar la bolsa que había traído—. Bueno, tengo que confesar, ayer revisé el queso del día de hoy y es un Jarlsberg. Yo solo… —Ella soltó un suspiro—. No podía lidiar con un Jarlsberg esta noche. Esta noche es una noche de queso de cabra. —Sacó queso en forma de tubo y una caja de elegantes galletas—. Chevre de arándanos.

—Suena asombroso.

—Lo es. Es un queso muy confiable. —Ella le entregó un cuchillo para que pudiera untar queso sobre las galletas—. Así que, aunque hoy rechazamos a Jarlsberg, la broma debe cumplirse.

—Oh, ¿debe?

—¿Qué queso gobierna el mundo?

—No lo sé.

—Los Hallouminati.

Edward se burló.

—Esa broma sería casi aceptable si el queso del día fuera en realidad un queso halloumi.

Bella suspiró y negó con la cabeza.

—Tienes que aprender a ser más cursi.


Hoy no hay necesidad de explicar la broma porque Edward lo hizo por mí, ¡gracias, Edward! Y gracias a ustedes por sus comentarios, alertas y favoritos, me alegra saber que la historia les gusta y están desesperadas por más información sobre Bella y Edward, igual que yo... Aunque ya tenemos un pequeño vistazo y parece ser que al fin Bella contará su historia.

Nos leemos en la siguiente actualización, y no olviden decirme qué les pareció ;)

Sarai