Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es MrsK81, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is MrsK81, I'm just translating her amazing words.


Thank you MrsK81 for giving me the chance to share your story in another language!


Capítulo 26

Estaba hecha un manojo de nervios mientras subía en elevador – tenía las palmas sudadas, me temblaban las manos y me sentía enferma. Miré a mi izquierda y revisé mi apariencia en la pared de espejo. La falda a rayas y la chaqueta a juego me hacían creerme el papel, a pesar de que el consenso general parecía indicar que yo era un desperdicio de espacio. Había querido usar el cabello suelto, pero me habían ganado en votación y mi cabello estaba recogido en una elegante coleta. Se veía genial, pero no me daba lugar donde esconderme cuando estuviera cara a cara con Edward – me dejaba expuesta y todavía no estaba segura de ser lo suficientemente fuerte para lidiar con esto. A pesar de que no impactaba el cómo me sentía por dentro, apreciaba el esfuerzo que Amber y Carmen habían puesto en hacerme ver al menos presentable. Lo que menos quería era que toda la compañía me viera con aspecto de una chica a la que le acababan de arrancar y pisotear el corazón de la manera más cruel posible.

—Buenos días, Bella —dijo Alice palmeándome el hombro y me giré sorprendida.

—Oh, hola, Alice —dije de la forma más amistosa posible—. Perdón, no te vi.

Se encogió de hombros y se abrió camino entre la multitud de gente para pararse a mi lado.

—¿Está todo bien? Ayer te fuiste por horas y cuando regresaste parecías… distraída.

—Fue mi evaluación y mi entrevista para la posición en edición —le dije, mordiéndome el labio porque sentí el mismo dolor desgarrador cuando un breve recuerdo de ayer pasó por mi mente.

—Te fue genial, ¿cierto? Aparte de uno o dos calumniadores de los que ni siquiera deberías preocuparte, no podemos esperar para tenerte en nuestra oficina. —Sonrió y añadió—: Podemos usarte como nuestra vocera para las reuniones con el Sr. Cullen ya que parece que eres la única con la que se comporta amablemente.

La sonrisa forzada que estaba poniendo cayó al instante y prácticamente salí corriendo del elevador en cuanto las puertas se abrieron en nuestro piso.

—¿Bella? —me habló Alice y me detuve para verla de frente.

—No conseguí el trabajo —dije y bajé la vista al piso—. Mi evaluación no fue tan buena, así que Phil e Irina extendieron mi periodo de prueba por otras seis semanas.

—¿Cómo fue posible que no recibieras una buena evaluación? —preguntó y entrecerró los ojos—. Estás jugando, ¿verdad?

—Nop —dije simplemente y avanzamos hacia mi escritorio—. Parece que hay varias áreas de mi trabajo y actitud en las que necesito esforzarme.

—¿Según quién? —preguntó e incliné la cabeza hacia la oficina de Edward—. Oh.

Comenzó a decir algo más, pero no escuché ni una palabra porque no pude apartar la vista de Edward. Estaba ahí, en su oficina, sentado en su escritorio. Examiné su cara por un toque de algo que demostrara que a él le afectaba esto tanto como a mí. Necesitaba saber que le dolía, que sus palabras de ayer de verdad significaron algo y no fueron sólo un reflejo a causa de la culpa.

No alzó la vista, ni una sola vez, y tenía que saber que yo estaba ahí.

—¿Te molesta si las acompaño a Emily y a ti en la comida?

Miré a Alice y sonreí.

—Claro que no.

Justo cuando estaba a punto de regresar a mi escritorio, la puerta de Edward se abrió.

—Puedo encontrarle algo que hacer, Srta. Brandon, pero por alguna razón dudo que ya haya leído todos esos manuscritos que le fueron asignados ayer.

Ella asintió y se fue, dejándome sola con él. Alcé la vista hacia su cara, todavía esperando ver al Edward que conocía, incluso si era sólo un destello de su yo verdadero, pero todo lo que obtuve en respuesta fue una gélida mirada.

—Encendí la cafetera —me dijo—. Le encargo un café si no es mucha molestia.

—Dada su evaluación de mi desempeño hasta ahora me atrevería a suponer que hacer café es un reto muy grande para mí, Sr. Cullen —dije cortantemente.

—Negro —repitió y azotó la puerta.

Me quité el abrigo y encendí la computadora antes de llevarle su café. Mantuve la cabeza en alto y dejé de golpe la taza en su escritorio, chorreando un poco como resultado. Él miró el desastre, pero lo dejó así y ciertamente yo no iba a limpiarlo.

—Llame al equipo de edición y dígales que vengan en veinte minutos, necesitamos discutir unos cuantos cambios. —No apartó la vista de su computadora y yo no dije nada en respuesta.

Dieciocho minutos más tarde seguí a Alice y al resto del equipo a la oficina y saqué una silla para mí, pero Edward negó con la cabeza.

—Su presencia no es requerida, Srta. Swan —ladró.

En cualquier otra circunstancia me habría puesto roja y me habría sentido como toda una idiota, pero esta vez sólo asentí y salí por la puerta. No regresé a mi escritorio, en lugar de eso agarré mi bolso y abrigo, y me fui directo al elevador. Había aguantado mucho de su actitud de mierda durante las primeras seis semanas, pero en los últimos treinta minutos me había hecho cruzar el límite. No podía, ni aceptaría, trabajar para él ni un segundo más. Me bajé en recepción y me topé de frente a Emmett.

—¿Ahora qué pasó? —preguntó y me empujó de nuevo dentro del elevador, alejando a las otras personas que estaban esperando—. Tomen el siguiente.

—Voy a renunciar —le dije y suspiró—. No puedo trabajar con él, Emmett. Sería lo suficientemente difícil si al menos él intentara actuar con cortesía, pero está claro que es demasiado inmaduro para eso y no puedo hacerlo. No después de lo que él hizo… simplemente no puedo.

—Escúchame, Bella. Puede que Edward sea mi amigo, pero sé que él es el cabrón en esta situación, así que no tires todo tu trabajo a la basura por él. —Emmett me frotó el brazo y asentí—. Regresa a tu escritorio y aguanta. Yo lidiaré con Edward, ¿sí?

Regresé a mi escritorio con reticencia y vi que todavía seguía la reunión. Me puse a trabajar y miré el reloj, pero los minutos avanzaban lentamente. Cuando finalmente terminó la reunión, no me pasaron desapercibidas las sonrisitas engreídas de Colin y Embry, ni pase por alto la expresión todavía más confundida en la cara de Alice.

Ella vaciló en mi escritorio, pero negué levemente con la cabeza y siguió caminando, susurrando por lo bajo:

—Te veo en la comida.

—Tengo varias reuniones hoy —dijo Edward desde la puerta de su oficina, tenía el portafolio en su mano y la chaqueta sobre el brazo—. No veo razón para atenderlas aquí, así que estaré fuera la mayor parte del día.

—¿Es sabio dejarme sola? Estaba bajo la impresión de que necesitaba supervisión y guía constante para poder terminar el día sin joderlo. —Lo fulminé con la mirada y bajó la vista. Reconociendo que ninguno de los dos podía seguir trabajando así, respiré profunda y tranquilizadoramente y dije—: Esto no puede seguir, estoy dispuesta a pretender al menos ser cortés con usted en el trabajo, pero tiene que corresponder el favor. De otra forma, sólo va a levantar más preguntas sobre nosotros de las que pueda callar, Sr. Cullen.

—Bien, supongo que es lo mejor. —Asintió.

—Bien. —Me giré para irme.

—Bella —dijo en voz baja, pero alcé un dedo al girarme.

—No me diga Bella —espeté y cerró los ojos—. No puede llamarme así después de la forma en que me trató. Por el bien del trabajo, puedo pretender que no pasa nada raro aquí, pero desde ayer usted y yo no tenemos nada más que una relación profesional y para eso sólo necesita decirme Srta. Swan.

—Detesto esto. —Avanzó un paso hacia mí.

—¿Lo qué hizo o en lo que nos convertimos? —pregunté.

—Detesto que no podamos ser al menos amigos —dijo y me reí.

—¿Habla en serio? —No respondió, así que dije—: Eso no va a pasar. Me gusta que mis amigos sean leales y confiables; dos atributos de los que usted carece severamente. A menos de que haya algún otro tema, en serio necesito seguir con mi trabajo, de otra forma podría quedarme sin empleo en seis semanas.

Me senté en mi escritorio y miré fijamente la computadora. Él se quedó ahí parado por un momento, luego lo escuché cerrar la perta de su oficina y caminar hacia el elevador.

Fue otra mañana tranquila y justo cuando estaba a punto de ir a comer, Emmett llegó a mi escritorio.

—¿Otra vez no está?

—Dijo que estaría fuera todo el día —le dije y bufó con frustración.

—Teníamos planes para comer juntos. —Sacudió la cabeza y luego me miró—. Veo que sigues aquí. Tengo que admitir que una parte de mí pensó que tal vez ya te habrías ido.

—Lo consideré, pero ¿por qué debería alejarme de un trabajo que disfruto? Le dije que necesitábamos actuar como adultos maduros y eso es exactamente lo que voy a hacer. —Me paré y me acerqué a la cafetera—. ¿Quieres uno?

—Gracias —asintió y se sentó en mi escritorio—. Estuve hablando con Phil.

Mi corazón se aceleró.

—No le dijiste…

—No me corresponde contar tus secretos, pero sentía que tenía que arreglar las cosas de alguna manera después de lo que pasó. —Sonrió.

—Sigue —dije con nerviosismo.

—Simplemente le dije a Phil que pensaba que tu mala evaluación era más un reflejo de la diferencia de personalidades que de incompetencia, y pareció considerarlo de verdad. Le reiteré lo que ya le había dicho sobre ti e intenté explicarle que Edward tiene la tendencia de buscar lo peor en la gente; los viejos hábitos nunca mueren y todo eso. Sé que no arregla nada, pero…

—Gracias —le dije con fervor—. Aprecio el gesto, Emmett.

—Dime tonto, pero tengo la esperanza de que ustedes superen esto… —Podía notar que esto era difícil para él; era el chico atrapado en medio—. Creo que él tiene la esperanza de arreglar las cosas…

—No lo digas —lo detuve y sacudí la cabeza—. Por favor.

—¿Una última frase de Emmett, amigo del cabrón, en su defensa?

Gemí.

—Emmett.

—El te ama y estaba hecho un desastre anoche. Sabe que lo jodió y yo le dije repetidamente que lo había jodido todo. Tal vez, en algunos meses luego de que ambos hayan tenido la oportunidad de sanar sus heridas y hayan encontrado el camino, ¿tal vez podrás escucharlo?

—¿Podemos acordar una cosa, Emmett? —pregunté, ignorando su solicitud—. Ya no hay que hablar más de Edward, por favor. Tengo que lidiar con cosas relacionadas al trabajo, pero no puedo hacerlo con cosas personales. Eres el amigo de Edward y nunca te pediría que dejaras de serlo; sólo que ahora necesito seguir adelante, y escucharte decir ese tipo de cosas no me ayuda.

—Bien, ya no hablaremos de Edward. —Sonrió y se inclinó hacia enfrente—. Así que, Rosalie es muy increíble, ¿eh?

—Sí que lo es. —Sonreí—. Estoy segura que está todavía mejor ahora que Royce está fuera de su vida.

—Al parecer, no lo suficientemente fuera de su vida. Ha decidido empezar de nuevo por completo. Casa nueva, ropa nueva, e incluso dejó de tomar.

—Bien por ella —dije, sintiéndolo de verdad—. ¿Tal vez yo pueda tomarme su parte?

—Estarás bien, Bella, créeme —Emmett se rio entre dientes—. Todo lo que necesitas es un poco de tiempo.

—¿Creí que era amor? —dije y rodó los ojos—. Sí, estoy muy segura que debería ser Todo lo que necesitas es amor*… al menos eso pensaba John Lennon. Tal vez pueda cambiar la letra a Todo lo que necesitas es vino.

Podemos solucionarlo.

—¿Podemos qué?

Y la amo…

—¿Eh?

—Sólo hablaba tu lenguaje. —Sonrió—. Más canciones de The Beatles con las que te puedes identificar.

—Cállate —me reí y vi a Alice acercándose.

—No te rindas con él —dijo en voz baja y negué con la cabeza.

—Demasiado tarde.

xxx

Al haber pasado mi hora de comida con Alice y Emily no había podido hablar libremente sobre lo que había sucedido con la evaluación y la fallida entrevista. Alice sentía curiosidad y sospecha sobre por qué me habían dado una mala evaluación, así que hice mi mejor esfuerzo por mitigar eso. No lo hacía para proteger a Edward, nada más lejos de la verdad, pero no quería que hubiera más rumores circulando en la compañía sobre mí. Me contuve y edité el recuento para poder hablar con ella en confianza. Era viernes en la noche, así que no parecía ser una mala idea emborracharme un poco con una amiga. También me enteré por Alice que en la reunión Edward había revelado que las dos nuevas posiciones se llenarían con personas externas a la compañía y que las entrevistas se realizarían en las siguientes dos semanas.

—Definitivamente volvió a ser el patán que era antes de la fiesta —gruñó Alice—. Deberías sentirte aliviada de no haber estado en la reunión, ¿por qué te sacó, por cierto? Quiero decir, necesitabas saber algunas de las cosas que discutimos.

—Tal vez fue por algo relacionado a mi evaluación —dije de forma casual—. Probablemente piensa que soy demasiado inepta hasta para tomar notas.

—¿Te invitó a salir? —preguntó Alice de la nada.

—¿Por qué preguntas eso?

—Pues al principio parecía muy intenso al estar cerca de ti, luego se suavizó cuando ustedes dos parecían estar en términos más amistosos. Me preguntaba si te había invitado a salir y si lo habías rechazado; eso podría ser la razón de porqué volvió a actuar tan intenso y enojado de nuevo.

—Esto no se trata de mí rechazándolo, Alice, es sobre él siendo un cabrón, y en realidad ya no quiero hablar ni pensar en él —dije en voz baja y afortunadamente dejó el tema.

Un día sin Edward, tiempo para pensar, y cuatro cocteles después del trabajo parecieron ayudar enormemente. A pesar de que estaba sola con Emily, seguía encontrando imposible el contarle todo. Lo que sí le conté fue lo suficientemente claro para que ella encontrara varias palabras especificas sobre Edward y para luego decirme que estaba mejor sin él.

Desafortunadamente, cuatro cocteles me dejaron sin control sobre el llanto y un par de lágrimas cayeron por mi cara.

—Perdón —sollocé—. Detesto que sigo llorando.

—Oye, por supuesto que vas a llorar; estás enamorada del hombre y él te lastimó, Bella. —Me rodeó el hombro con su brazo—. Te admiro muchísimo por aguantarte y trabajar con él. Yo no sé si podría hacerlo.

—Tengo que hacerlo. Quiero que Phil sepa que puedo hacerlo, quiero que todos sepan que soy más que la niñita rica y mimada que todavía piensan que soy.

—Pues, si de algo sirve, yo no pienso eso y te voy a extrañar muchísimo cuando me vaya —dijo con tristeza.

—Me temo que eso no sucederá —le dije y se rio una vez—. Hablo en serio; eres la única en el trabajo aparte de Emmett con la que puedo hablar sobre estas cosas y siento que a él lo estoy poniendo en medio. No puedo creer que de verdad te vas. ¿Cuánto te falta?

—Cerca de un mes, creo. Todavía no estoy segura de dónde quiero comenzar, así no puedo apartar el vuelo hasta que decida. Sigo indecisa entre Londres y Paris, incluso hice una lista de las razones de por qué sería una mejor idea comenzar en cada lugar. —Se encogió de hombros—. Es tan típico de mí… preocuparme por algo en lugar de tomar una decisión.

—Sé cómo decidir esto —saqué una pluma de mi bolso, partí una servilleta en dos, anoté Londres en una mitad y Paris en la otra—. Elije una y listo. Es la decisión final, ¿de acuerdo?

Me lleve las manos a la espalda y palmeó mi hombro izquierdo.

¡Bienvenue à Paris! —Leí la servilleta.

—Entonces es Paris. —Sonrió y aplaudió—. Supongo que ahora ya nada me detiene.

—Tienes que tomar un millón de fotos. Quiero ver la Torre Eiffel de día y de noche, y asegúrate de tomarle una foto a la Pirámide de Louvre, ¿de acuerdo?

Asintió, riéndose de mi emoción.

—¿Alguna otra solicitud?

—Obviamente el Arco del Triunfo porque… bueno, eso es básicamente un requisito, y Notre Dame de Paris es algo que me encantaría ver. —Vi que ella seguía riéndose, así que me detuve—. Ya me voy a callar.

—Sabes que pienso —dijo de forma engreída—, creo que deberías venir conmigo.

—Bien, creo que ya has bebido demasiado —le dije y sacudió la cabeza.

—¿Por qué no?

—Puedo pensar en muchas razones, Emily —dije, pero se negó a soltar el tema.

—¿Cuáles razones?

—Trabajo, mi familia, dinero… um…

—Esas son tres razones. —Me miró dudosa.

—Tres razones muy importantes, ¿no crees? —cuestioné.

—Eres una adulta, Bella, así que tú decides lo que quieres hacer. Sé que tu papá hizo un escandalo sobre ser independiente y no vivir del dinero de Phil, pero puedes juntar el dinero por tu cuenta para el boleto; yo compraré un boleto abierto para poder regresar a casa si lo necesito. Cuando estemos allá, podemos ganar dinero trabajando en bares y hoteles, o en cualquier otro lugar, así que no estarás usando el dinero de Phil para pagar el viaje. —Sonrió—. Vamos, Bella, ¡admite que es una gran idea!

Era una gran idea y tan sólo pensar en ver tantos lugares históricos y tan culturalmente diferentes me llenaban de tanta emoción que apenas podía contenerme.

—Quieres irte en un mes, Emily, no hay forma en que pueda juntar tanto dinero para un vuelo sin pedirle a Phil.

—Eso no es del todo cierto —dijo con astucia y fruncí el ceño—. ¿Cuántos pares de zapatos tienes, Bella?

—¿Qué?

—¿Cuántos pares de zapatos de diseñador tienes, Bella? —me preguntó de nuevo y jadeé.

—¿Quieres que venda mis zapatos?

—No todos, no, pero tienes como mil pares.

—No tengo tantos —murmuré y se rio.

—Bien, tal vez seiscientos pares. ¿Por qué no vender algunos? Ganarías una buena cantidad de dinero. —Había plantado la idea en mi cabeza y ahora me daba soluciones al único problema de verdad que tenía.

—Calculo que uno o dos de los vestidos que tengo podrían juntar unos cuántos dólares. Algunos todavía tienen las etiquetas —dije y gritó con emoción.

—¿De verdad lo harás?

—Vaya, cálmate un poco. —Alcé las manos y dije—: Creo que necesito pensarlo mañana cuando no haya tomado cuatro cocteles, pero justo ahora estoy pensando: ¿por qué no?

Lo pensé toda la noche y la mayor parte del sábado en la mañana. Incluso catalogué toda mi ropa y zapatos, y me di cuenta que la idea de venderlos para pagar mi viaje no era tan descabellada. Pensé en llamar a mis padres y hablar con ellos antes de tomar una decisión, pero Emily tenía razón. Tenía veintitrés años y esta era mi vida. ¿Tal vez ahora era el momento de comenzar un capítulo nuevo por mi cuenta?

Edward…

No seguiré escondiéndome. No seguiré huyendo malhumorado a reuniones fuera de la oficina. Soy un profesional, por Dios, sólo necesito encontrar a la persona que era antes de Bella. Logré vivir sin ella por veintinueve malditos años, puedo lograrlo de nuevo. Phil quiere que ocupe su lugar y eso es en lo que necesito enfocarme. No más complicaciones, y nada de seguir pensando en Bella como Bella – de ahora en adelante es la Srta. Swan. Srta. Swan, mi asistente, no la mujer con la que pude haber pasado el resto de mi vida… estoy tan jodido.


*Canciones de The Beatles: All you need is love, We can work it out, And I love Her.


Y mientras Edward sigue estancado sin poder olvidar a Bella, ella ya está viendo hacia un futuro que la ayude a dejarlo atrás. Sería genial que se fuera con Emily, ¿no creen? Pondría un océano de distancia entre ellos. Vaya que a muchas les molestó el mini EPOV del capítulo pasado, pero la verdad es que este hombre sólo se está mintiendo a sí mismo. Ya aprenderá…

Mil gracias por sus comentarios, alertas y favoritos. No olviden dejarme su review y contarme qué les pareció el capítulo ;)