A un paso del infierno
Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Para considerar: La psicopatía o personalidad psicopática es un trastorno antisocial de la personalidad. Se caracteriza por una alteración del carácter o de la conducta social y no comporta ninguna anormalidad intelectual. Los enfermos de psicopatía (psicópatas) son personas que pueden cometer actos delictivos muy graves sin mostrar ningún tipo de sentimiento de culpa.
¡Advertencia! Este fics está catalogado para mayores de edad, puede contener violencia física y emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
Sin más disfruten la lectura…
Era una fría mañana y la humedad se sentía en el aire, las nubes negras en el cielo hacían de este día uno muy triste. Había muchas personas, de seguro Akari fue una chica muy querida. Bajé de mi coche y caminé junto a mi paraguas pues en cualquier momento llovería, intentaba encontrarla entre tantas personas hasta que la visualicé… vestida completamente de negro y con su rostro lleno de tristeza se encontraba a una distancia prudente, en sus manos un bonito ramo de tulipanes blancos. Todos los oyentes miraban atentos al religioso que citaba textos de la biblia, la madre de la chica lloraba desconsolada y Akane secaba con un pañuelo las lágrimas que corrían por sus mejillas pensé en acercarme pero en ese instante el policía se acercó y acarició su espalda en un gesto de solidaridad, ella lo miró sin decir nada y apenas terminó de hablar el orador se acercó a dejar flores sobre la tumba de quien fuera su asistente por muchos años.
Pronto la gran mayoría de los asistentes se retiraron, incluso Akane se fue junto a Mousse. Me acerqué un poco y presenté mis respetos, dejé sobre su lecho los bonitos claveles de color amarillo que de alguna forma representaba su calidez. No fuimos amigos pero si aliados, Akari siempre estuvo presta a cooperar en todo con Akane siempre con una sonrisa gentil, sentí mucha pena al confirmar que era su cuerpo inerte el que se encontraba dentro del contendor. La verdad es que hay muchas cosas de ese día que aún me atormentan…
Con Akane desmayada entre mis brazos regresé a la estación, eran tantos los sentimientos que invadían mi mente y corazón que me sentía perdido por momentos. Intentaba conservar la calma y aplicar tantos consejos e información estudiada para poder estar tranquilo ante tanta mala noticia, mi madre muerta y posiblemente asesinada, la tal Naoko como sospechosa de todo y ahora esa muchacha víctima de algún desalmado. Fue entonces que mi mente ató cabos y la conclusión era horrible… acaso ¿a ella se refería Akane? ¿Es posible que Naoko le hiciera eso a la pobre Akari?
¡Las fotografías! — exclamé al tiempo que Akane abría los ojos, ella me vio confundida. Pero entonces llegó Mousse y se la llevó… ella estaba en shock y yo apenas podía conmigo. Pero a pesar de que quería salir corriendo lo esperé, una hora después regresaba el chino con mala cara y cuando me vio fue directo a mi encuentro.
-La dejé en mi casa— dijo sin más — no pude dejarla en la suya se negó a bajar del carro— agregó.
-Tiene miedo, Akane está aterrada ¿qué carajos vamos hacer? — pregunté nervioso.
-Todo esto es caótico, Saotome la muchacha está muerta y ella la encontró ¿cómo quieres que esté? — dijo con pesar el policía.
-Esto no es una coincidencia y lo sabes, yo necesito decirte algo muy serio— dije sacando el sobre con las fotografías de mi abrigo— mira esto— señalé entregándoselas.
Mousse miraba con detenimiento cada imagen…
-¡Pero qué mierda es todo esto! ¿Qué hacías con Akari, qué contenía esa bolsa? — exclamaba pidiendo explicaciones.
-Llevaba un mes entregándole almuerzo a Akari para que se lo diera a Akane, fue la única forma que encontré de asegurarme que ella se alimente al menos una vez al día— dije con seriedad— pero tal y como dijo Akane antes, ayer la chica no apareció… la llamé pero nunca contestó. Me pareció extraño pues siempre estaba puntual esperando por mí, esas fotografías las dejaron en el parabrisas de mi coche precisamente ayer, de hecho hoy cuando fuiste hasta mi casa había decidido venir aquí y mostrarte esas fotos. Estoy seguro de que fue la misma que rayó mi auto hace semanas, la misma de la grabación además sale Akane en la última imagen. Esa persona es Naoko, ella nos fotografió durmiendo… ¿cómo es posible que esa mujer ande suelta por ahí? Mira lo que le hizo a esa chica, ella nunca debió morir ¿entiendes?
-No podemos adelantarnos a nada estás realizando conjeturas— dijo el chino.
-Bien, sea como sea esto se acabó— dije levantándome de la silla.
-¿Qué pretendes hacer? — preguntó curioso.
-Llegar hasta las últimas consecuencias, haré una denuncia formal en contra de esa mujer. Primero el rayado y ahora esto es obvio que me quiere ver muerto, y aunque no sé si ella es la mente criminal de la muerte de Akari al parecer sí lo fue de mi madre. No puedo quedarme tranquilo sabiendo que el próximo podría ser yo— sentencié.
-Bien, vamos a levantar esa denuncia y con respecto a lo de Akari… pronto sabremos si en realidad fue Naoko quien le quitó la vida — finalizó Mousse.
Una semana exacta pasó y al fin entregaban el cuerpo de Akari a sus familiares, la chica fue envenenada ya que su estómago poseía restos de un trozo de pastel con dosis altas en cianuro. Sangró por la boca ya que sus manos estaban manchadas de esta, movieron su cuerpo hasta dejarlo dentro del contenedor eso era lo más frío y aterrador de todo. La persona que la asesinó quería que la encontráramos.
Ante la inminente amenaza de esa mujer sobre mi persona, cambié el sistema de seguridad de mi apartamento y tenía muy bien avisado al conserje que no recibiría visitas de ningún tipo a no ser que fuera la policía misma. Con ello en marcha me daba un poco de tranquilidad pensar que al menos en mi propia casa estaría a salvo.
Pronto llegó el día del funeral y con mucho pesar quise dar el último adiós a Akari, fue allí en donde la volví a ver por unos breves instantes. Sumida en dolor por la pérdida de su compañera de labores Akane se veía tan apagada y triste que creí que en cualquier momento desaparecería.
No se dio cuenta de mi presencia aunque creo fue mejor así, estaba a punto de retirarme cuando una señora se me acercó muy apenada…
-¿Usted fue amigo de mi hija? — preguntaba una señora de mediana edad con los mismos ojos de Akari.
-No fuimos tan cercanos, pero ella me ayudó mucho— dije haciendo una reverencia.
-¿Usted conoce a la señorita Tendo? — preguntó llamando mi atención a lo que asentí de forma positiva — ella era la jefa de mi hija, hace unos días vino hasta mi casa a pedirme perdón muy desconsolada — finalizó dejándome perplejo.
-Es que ella estimaba mucho a su hija— dije desconcertado no sabiendo muy bien que palabras utilizar.
-Esa niña tiene su alma destrozada, no paraba de decir que la perdonara entre lágrimas que me rompían el corazón y me entregó esto— señaló un sobre que me ofreció, la miré con dudas pero ella insistió en que lo cogiera — por favor yo no tengo energías y sé que vino pero no pude alcanzarla, devuélvale esto y dígale que ella no es la responsable de lo que le sucedió a mi hija— finalizó la señora emocionándome por sus palabras que pese al dolor que llevaba tuvo el valor de acercarse a mí y contarme todo esto.
Me fui de allí muy angustiado, eran tan malas noticias en tan poco tiempo que notaba cómo mi ánimo decaía volviéndome huraño por ratos y posponiendo citas de mis pacientes porque necesitaba salir de la consulta más temprano solo para llegar a casa y llorar a mi madre, que tristemente tuvo la misma suerte de la gentil Akari…
—X—
Casa de Mousse…
Era hora de tomar las riendas de mi vida, no podía seguir ocultándome y vivir en las sombras por miedo a esa mujer. Tomé el bolso que Mousse había traído con mis pertenencias y comencé a empacar.
-¿Qué haces? — preguntó el ojiverde entrando a la habitación.
-Me voy— contesté sin dejar mi cometido.
-¿Hice algo mal? — preguntó sentándose a mi lado, lo miré suspirando cansada.
-Claro que no, has hecho mucho. Debo volver al trabajo y tú solo te la pasas preocupado por mí— dije tranquilamente.
-No es una molestia estar al pendiente de ti, pero si te vas… no puedo estar tranquilo— dijo tomando mis manos entre las suyas.
-Mousse debes dejarme ir… yo siento que tenerte cerca es exponer tu vida, con lo que le sucedió a Akari es más que suficiente para mí.
-Akane entiendo, solo te pido que no dudes en llamarme si necesitas algo lo que sea… yo seguiré trabajando en el caso y si tengo algo nuevo e importante te lo comunicaré.
-Lo sé y te lo agradezco, por ahora iré a la oficina y luego a mi casa creo que regresaré a mi apartamento. No tiene mucho sentido que siga pagando la renta en el otro lugar— dije decidida, este asintió.
-Deja que te lleve a casa ¿sí? — preguntó Mousse tomando mi bolso.
Agradecí internamente que mi amigo entendiera mi decisión, Mousse dejó a un lado sus sentimientos y esta breve semana se comportó como lo que siempre ha sido.
Luego de pasar por la oficina a recoger unos archivos en los que debía ponerme a trabajar, Mousse me llevó hasta el pequeño departamento que Akari había conseguido para mí. Tomé la maleta y empaqué mis cosas para regresar a mi casa, después de una hora de ir y venir al fin me encontraba frente a mi edificio.
Pese a su insistencia en subir mi equipaje, Mousse se fue conduciendo con la promesa de que si algo no iba bien lo llamaría enseguida. Con todas mis fuerzas arrastré la maleta junto al bolso que llevaba cruzado en el cuerpo, de pronto mi celular comenzó a sonar miré la pantalla y era Ranma… ¿por qué llamará? — me pregunté curiosa.
No alcancé a entrar al edificio y contesté un tanto temerosa ¿por qué? Simple, él había sido una especie de cable a tierra. Uno que quisiera conservar pero en vista de las circunstancias… era mejor dejarlo fuera de todo, fuera de mi vida.
-¿Akane? — preguntó por segunda vez al notar que no le contestaba— está bien, no hables pero por favor escúchame — suplicó suavemente haciendo que mi corazón se estrujara de solo oírlo— ya han pasado varios días… quisiera saber si estás bien, estoy en mi casa puedo verte desde aquí— soltó poniéndome nerviosa, miré hacia su edificio pero él no se veía— no intentes buscarme solo te vi porque asomé al balcón pero ya entré, supongo que regresaste por la enorme maleta que te acompaña ¿no?... intenta dormir bien, aliméntate y no te preocupes yo… yo no te molestaré más— dijo con mucho pesar, tragué duro intentando no quebrarme pero continuó hablando — le dejé al conserje de tu edificio un sobre que me entregó la madre de Akari, ella dice que no te martirices por algo que no fue tu culpa— agregó y las lágrimas asomaron a mis ojos como si abrieran una llave — adiós Akane— finalizó cortando la llamada.
Y así fue, el conserje apenas me vio me entregó el sobre solo que a este venía pegado la pluma dorada que le había devuelto a Ranma, un trozo de cinta adhesiva lo sujetaba, dejé mis cosas tiradas en la sala principal y me fui hasta mi balcón a fumar por un largo rato, moría por cruzar la calle y envolverlo en mis brazos… anhelaba ver sus enormes ojos en un cielo infinito y lleno de posibilidades. ¡Maldita vida que me tocó! Tan cerca pero tan lejos todo sea por su bien…
—X—
Ese mismo día horas más tarde estación de policías…
Estaba a punto de ir por algo de comer, el turno se había hecho muy pesado con tanta información. Leyendo y mirando videos de las cámaras de seguridad por horas hasta encontrar lo que necesitaba, un coche no muy moderno asomó la noche anterior al hallazgo. Era casi media noche cuando una persona sacó arrastras el cuerpo de la muchacha, la mujer ni siquiera ocultaba su identidad. Era obvio que por las características físicas era Naoko quien con mucho esfuerzo metió el cuerpo de Akari en el contenedor.
Ahora solo faltaban los resultados del servicio médico legal, que debería llegar pronto a mi correo. Lo más seguro ahora era conseguir la orden del juez que la pondría como prioridad para encontrarla cuanto antes, esa mujer es un peligro muy grande como para andar por las calles de Tokio como si nada.
-Hey Mousse, vamos a comer algo ya llevamos horas en esto— alegaba mi compañero.
-Sí, solo deja checo el correo por última vez— hablé con un dolor de cabeza punzando fuertemente, introduje mi contraseña y ¡sorpresa! El email que había estado esperando.
"Informamos que las muestras de piel encontrada en las uñas de la víctima pertenecen a la mujer llamada Naoko Tendo"
-¡Lo sabía! — Exclamé eufórico — mi compañero me vio y sonrió triunfal.
-Esa mujer pagará con cárcel, con esto la encerramos sí o sí— aseguró mi colega.
-Iré por la orden ya mismo— dije decidido.
-¡Estás loco! Mira la hora… ya se han ido— dijo mi colega.
-Esto es importante, sin esa orden esa mujer seguirá haciendo de las suyas.
-Pero si ya tiene orden de arresto…
-Lo sé, pero este homicidio es reciente el juez puede hacer que toda la policía de Japón se ponga de cabeza a buscarla incluso debajo de cada piedra.
-Voy contigo entonces…
-No, iré solo— con eso en mente salí en dirección a mi coche conduje hasta la casa del Juez con urgencia, de solo pensar en la cara de Akane cuando le diga que su madre será encerrada y que podrá vivir en paz, más motivado iba.
Una hora después conducía de regreso a la estación, el juez estaba al tanto de todo y en cuanto le expuse la evidencia encontrada no dudó en firmar la orden. Había valido la pena tanto esfuerzo, miré por el retrovisor y noté que la bolsa de Akane estaba sobre el asiento. De seguro la olvidó, continué conduciendo pero haría una parada en su edificio. Le entregaría la bolsa y además le daría la buena nueva, solo que olvidé que ya eran las 01:00 de la madrugada cuando estacioné.
Esto no puede esperar, pensé y con eso en mente tomé el elevador hasta el piso diez. Mientras subía le escribí en mensaje de texto…
01:13 am "Voy llegando a tu casa, sal y abre" Mousse._
01:14 am "¿No tienes dónde dormir?" Akane._
Sonreí ante su antipatía, miraba el suelo ansioso cuando la campanilla característica avisaba que las puertas se abrirían… unas piernas largas llamaron mi atención y mientras levantaba la vista lentamente una sonrisa me sorprendió.
-¿Por qué tan serio? — preguntaba la mujer más buscada de Tokio.
-¡Tú! — exclamé atónito abriendo los ojos de paren par, ella dio un paso al frente sin temor, esos ojos almendrados igual a los de Akane pero con una sonrisa burlona disfrutando del momento, quise tomarla pero ella me esquivó tan fácilmente que cuando giré a su encuentro una jeringa se hundía en mi cuello. Sostuve su mano con fuerza apartando lo que sea que me haya echado encima— ¡maldita mujer! ¡¿Cómo te atreves a atacar a un oficial de la policía?! — gruñí enredando los tirantes de la cartera en su cuello pero ésta no dejaba de sonreír cínicamente.
-No te quiero cerca de mi hija… la muchacha fue una clara advertencia— decía con la cara roja por la presión que ejercía, pero pronto comencé a verla borrosa sentía que sudaba frío y las fuerzas se iban entre mis dedos, me sostuve de sus brazos y caí de rodillas mirando sus pies, sentía el corazón acelerado y me faltaba el aire… — ¡Muérete! — esbozó Nodoka posando dos de sus dedos en mi frente haciendo que cayera de espaldas al suelo… perdiendo mis capacidades y la posibilidad de proteger a mi único amor.
—X—
En la calle minutos después…
El sueño venía haciendo estragos en mi cuerpo cansado, pero ya casi llegaba a mi edifico. Había sido un día muy agotador, entre mis consultas y la colaboración a otro centro de cuidados mentales. Pero cuando estaba a punto de llegar vi a una mujer salir corriendo desde el edificio de enfrente, frené abruptamente y agradecí que por la hora nadie viniera detrás de mí. Mis ojos no podían creerlo abrí la puerta para alcanzarla y crucé corriendo la calle, estaba seguro que era Naoko quien caminaba apresurada sin siquiera mirar atrás. Ella paró un taxi y subió perdiendo la oportunidad de atraparla, posé mis manos en mis piernas y comencé a recuperarme cuando recordé que Akane podría estar herida, giré tan rápido como pude y corrí de regreso entrando disparado cual dardo, el conserje dormía y lo agarré de la solapa totalmente histérico…
-¡Dejaste entrar a una mujer! ¡Contesta por un carajo! — El hombre se notaba ido — ¿estás drogado? Tomé mi celular y llamé a la policía, mientras presionaba el botón del elevador que no funcionaba. Comencé a subir de a dos escalones para llegar lo antes posible hasta que un grito ensordecedor me puso más nervioso, era Akane estaba seguro de que eran sus gritos… cada peldaño era una tortura, no sabía lo que me encontraría arriba hasta que al fin abrí la puerta de la escalera de escape, la espalda de Akane fue lo que vi y lloraba amargamente sobre algo… el elevador se cerraba y volvía abrir chocando con algo, caminé a pasos largos hasta ella.
-Akane ¡¿qué sucedió?! — me apresuré a decir.
-Ranma— dijo colgándose de mi cuello — ayúdalo, por favor… dime que no está muerto te lo suplico— soltó entre sollozos cargados de amargura, el que estaba en la entrada del elevador era Mousse.
Tomé el rostro de Akane entre mis manos y le supliqué que se calamara, ella hipaba de tanto llorar y me agaché para sacarlo de donde estaba puesto que tenía medio cuerpo dentro y medio afuera del elevador, verifiqué sus signos vitales y estaba vivo pero eran muy débiles.
-Está vivo — grité — ¿¡Llamaste a urgencias!? — exclamé, ella asintió.
-Él venía a mi casa, yo no sé no entiendo por qué venía tan tarde pero cuando salí a abrir la puerta lo encontré tirado en el suelo, está pálido y frío… le hablé pero como no respondía llamé una ambulancia— contestó Akane acariciando la frente del policía.
En ese momento se abría el elevador con personal médico, lo subieron en la camilla y le ofrecieron oxígeno. De pronto noté una jeringa en el suelo y uno de los paramédicos la tomó entre sus manos.
-¿Qué sucedió exactamente? — preguntaba uno de ellos, con Akane nos vimos muy acongojados.
-No lo sabemos, ella lo encontró inconsciente pero creemos que alguien lo dañó— me apresuré a decir.
Lo demás es historia conocida… al igual que con Akane hace semanas ahora nos tocaba llevar a Mousse de urgencia al Hospital, ella se fue en la ambulancia y yo los seguí en mi coche. Pronto llegamos a la sala de urgencias en donde fue recibido para examinarlo prontamente, nos sentamos en el hall central a esperar que todo saliera bien.
-Siento que ya no tolero más esta situación— dijo mirándome a los ojos— apenas sucedió lo de Akari y ahora Mousse… no puedo continuar el desgaste emocional me tiene al borde de un colapso— agregó apoyando su cabeza sobre mi hombro.
-¿Tienes frío? — pregunté al notar que ella llevaba solo una pijama con una fina bata encima — negó pero igualmente me separé de ella para entregarle mi abrigo, se lo puso sin discusión y cerró los ojos abrazándose a sí misma.
-¿Sabes qué es lo peor de todo? — Preguntó volviendo a llamar mi atención — que mi madre no tiene compasión, ella me quiere ver tal y como se esmeró hace años... sola, completamente sola.
-Esa mujer está enferma— dije molesto y ella lo percibió.
-Es la primera vez que te refieres a mi madre así… ¿acaso recién te das cuenta de lo maldita que puede ser? — Preguntó volviendo a apoyarse en mi hombro — jamás la perdonaré por todo lo que me ha hecho, y si se atreve a hacerte algo creo que finalmente moriré— soltó dejándome perplejo.
-No pienses en eso, a mí no me sucederá nada— hablé intentando calmarla.
-A veces creo que hubiese sido mejor morir cuando mi padre intentó asfixiarme— dijo con la mirada perdida.
-No me digas esas cosas, tu padre cometió un grave error— respondí.
-El error fue nacer, el error de Soun fue no eliminarme cuando aún podía. Si no fuera por esa amable mujer… no estaría viva.
-¿Te refieres a esa mujer que entró en el momento en que tu padre te dañaba?
-Así es, ella me cuidaba… con lágrimas en los ojos le suplicó que me dejara vivir.
-¿Cómo era esa mujer, recuerdas su nombre? — pregunté curioso, sería posible que fuese ¿mi madre?
-No recuerdo su nombre, tuve muchas niñeras pero ella fue única. Ella vio lo malos tratos de mis padres y siempre me ayudaba o alimentaba si notaba que algo no andaba bien… era una mujer humilde pero que intentó protegerme de esos infelices.
En ese momento llegaron muchos policías y luego de horas de espera y un poco de interrogación por parte de ellos, supimos que lograron estabilizar a Mousse.
Akane respiraba con alivio y también me alegraba saber que el ojiverde se encontraba bien, según el médico el medicamento que usaron no hizo su efecto porque solo introdujeron una dosis pequeña. La idea era que su corazón se detuviera causándole un infarto. Pero gracias a que Akane lo encontró a tiempo y a la asistencia de los equipos médicos lograron salvarle la vida.
—X—
Tres días después…
Mousse se encontraba estable y me había pedido que fuera a visitarlo, así es que iba de camino al hospital. No sabía exactamente qué quería el policía chino conmigo pero se me ocurría que tenía que ver con el caso de mi madre. Pronto me registré y la policía me revisó por completo, estaba totalmente custodiado por sus pares lo que me causó cierto alivio ya que así esa mujer no tendría oportunidad de entrar.
-Saotome que bueno que viniste— dijo con mejor semblante.
-¿Cómo estás? — pregunté cortésmente.
-Estoy mejor, pero el médico quiere dejarme un par de días más aquí. En fin, no es de mí por lo que te cité aquí… son dos cosas, la primera es ¿Has visto a Akane? — preguntó sin más.
-No, desde esa noche que te trajimos aquí.
-Ella no ha salido de su casa, me consta porque tengo dos patrullas vigilando su perímetro— dijo muy confiado.
-Sí lo sabes entonces ¿para qué me preguntas?
-Porque pensé que tenía contacto contigo.
-Mousse, entiende que Akane no quiere saber de mí o incluso de ti porque tiene miedo de que su madre nos haga daño.
-Lo sé, en cuanto a eso… encontramos el lugar en donde dormía. La mujer está escapando porque vamos tras sus talones. Cuando la encontremos y sea enjuiciada ella confesará sus crímenes.
-Y si no lo ¿hace?
-Tiene mucho en contra, además de las muertes de años pasados eso incluye a tu madre, está Akari y el intento de homicidio conmigo. Tú como pariente directo de una de sus víctimas puedes demandarla, ella se secará en la cárcel— finaliza Mousse muy enérgico cuando la puerta se abre de par en par, era Akane quien escuchó todo o casi todo.
-¿Cómo dices? — habló acercándose a nosotros.
-Akane… ¿llevas mucho rato allí? — preguntó torpemente el policía.
-Naoko asesinó a tu madre ¿Ranma? — dijo clavando sus ojos en mí.
-Al parecer sí— dije cabizbajo.
-Eso era lo que te tenía disperso ese día en la estación de policía, por eso Mousse habló contigo en privado— aseguró ella la conclusión era muy lógica.
-Akane yo me enteré hace poco de esto y no creí prudente que supieras más atrocidades cometidas por tu madre— contesté lleno de temores.
Ella bajó la vista y dejó sobre la mesa la canasta llena de frutas que traía consigo, otro golpe más a su lastimado corazón. Mi peor pesadilla se volvía realidad, la consecuencia de esto sería perderla para siempre.
-No quiero ver a tus policías fuera de mi casa, no quiero que ninguno de los dos se acerque a mí— habló tan firme que sentí cómo el gélido frío del invierno azotaba mi cuerpo sin clemencia, ella giró dándonos la espalda y se marchó dejándonos tan helados como su adiós.
-¡Maldita sea! Ve por ella— dijo Mousse golpeando mi espalda, lo miré confundido — deja de mirarme así Saotome, deja la puta racionalidad fuera de esto. Akane es capaz de lanzarse a la vía si no vas por ella— entonces reaccioné y corrí hasta el pasillo pero ya no estaba.
Caminé una vez más en otra dirección y entonces la vi, sus blancas piernas caminaban muy casual por un lado del hospital que no se veía mucha gente. Miraba de un lado a otro hasta que entró en una de las incontables puertas, me apresuré y entré.
-¿Qué estás haciendo? — la encaré notando que tomaba unos frascos e inyecciones de una de las cajas.
-¡Mierda, me asustaste! — exclamó tocándose el pecho que subía y bajaba agitado.
-Deja esas cosas en su lugar y salgamos de aquí— dije mirando que nadie se diera cuenta que estábamos en un sitio en donde solo personal autorizado podía entrar.
-Deja de seguirme, ¿no entendiste lo que te dije hace un rato? — habló molesta.
-Akane ¡¿para qué carajos quieres esos medicamentos?! — exclamé enfadado.
-¡Para olvidarme de esta puta vida que me tocó vivir! — gritó desesperada.
Me acerqué a ella y le arrebaté las jeringas junto a los diminutos frascos, ella me empujó pero la sujeté con fuerza no permitiendo que se moviera un milímetro.
-¿También quieres olvidarme? ¡Dime si soy parte de esa puta vida! — gruñí enojado, ella no dejaba de mirarme la boca y los ojos en un movimiento rápido.
-No lo eres— esbozó — eres la criatura más hermosa que he conocido en mi vida — agregó.
-Entonces ¿por qué te quieres morir y dejarme aquí? — solté botando gruesas lágrimas, era la primera vez que me quebraba ante ella.
-Porque no puedo con el sentimiento de culpa… tu madre Ranma, Akari, Mousse y todas las demás personas— soltó rompiendo a llorar.
-Dime ¡¿por qué mierda tenemos que pagar por los pecados de otros?! — hablé lleno de rabia y dolor, aflojé su agarre y ella limpiaba mis lágrimas con el dorso de su mano.
-No lo sé… por favor perdóname— suplicó colgándose de mi cuello— solo eres una víctima más de esa mujer y su mente enferma.
-Ya perdí a mi madre por ella, no quiero perderte me rehúso a hacerlo. Te necesito conmigo Akane, no lejos… ¿de qué ha servido estar separados? Solo desgracias han suscitado.
-Creo que ella me persigue— dijo apenas en susurro.
-No me importa si ella está aquí que entre ahora y la enfrentamos juntos — grité a toda voz sin importarme nada— ella acunó mi rostro entre sus frías manos y con los ojos nublados estampó un beso con sabor a salado.
Nuestras lágrimas se juntaban en nuestros labios que ansiosos se besaban como si se extrañasen desde hace mucho tiempo… un encuentro cargado de emociones, su rose llenaba de mimos mi boca que clamaba por su amor. La abracé con todas mis fuerzas como si no hubiese un mañana y poco a poco sucumbí ante mi verdad, perdía el norte de mis días sin ella, pero juntos mi brújula volvía a funcionar. Qué importaba a donde fuera si ella estaba a mi lado. Lloré como un niño, amargamente sentía que si no le reclamaba ella se perdería de mi vida tal y como lo hizo una vez mi madre.
Reprimir lo que siento, no servía ni era opción… si estábamos a un paso de pisar el infierno iríamos juntos.
Fue entonces que oímos un tarareo, la voz de una mujer se acercaba junto al característico ruido de un par de tacones… tac, tac, tac una y otra vez, de pronto la luz de la habitación se fue por completo. Me acerqué hasta la puerta e intenté abrirla pero esta se trabó o eso creí…
-Ranma— esbozó Akane tapándose la boca al notar por la pequeña ventanilla de la puerta el sombrero alado que usaba Naoko, de pronto alzó el rostro y sin dejar de tararear nos sonrió furtivamente con un objeto pesado rompió el vidrio.
Alcancé a proteger a Akane cuando volvimos a mirar ella había lanzado otro objeto esta vez en llamas, estábamos rodeados de medicamentos altamente inflamables y en un parpadear todo el frente y la salida se incendió.
Mi corazón latía despavorido y los gritos de Akane pidiendo ayuda me nublaban los sentidos ¿este sería nuestro fin?
Continuará…
Estimado lector, vamos avanzando a pasos agigantados al gran final de este fics. Como leyeron en un principio Naoko cumple con un perfil psicopático de nivel. No conforme con la muerte de Akari fue por Mousse y ya que no salió como esperaba atacó deliberadamente a su propia hija, claramente ella no es su objetivo. Ranma es sin dudas el próximo ¿podrán sobrevivir? ¿Cómo la detendrán?
¿Qué les pareció el reclamo de Ranma hacia Akane? Al fin abrió su kokorito…
Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.
Desde Chile una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony._
