#Día 3

Había algo ligeramente excitante en hacerlo en la habitación de la infancia de Marinette. ¿Y quién habría pensado que Marinette de todas las personas lo encontraría excitante?

Tan pronto como terminaron la cena, Marinette se había excusado junto con Adrien y habían ido a dormir ya que esa mañana habían viajado todo el camino de Marcella a la casa de los padres de Marinette. La señora Sabine había parecido seria al inicio, pero la conversación había sido fluida y las primeras impresiones se derrumbaron – incluso se había disculpado con ellos por no tenerles una habitación preparada, pero Adrien le había asegurado que la antigua habitación de Marinette estaría bien.

Después de todo, siempre había visto el ambiente donde Marinette había crecido.

A primera vista podía concluir que Marinette había sido mimada y que era una niña de mamá y papá. Se notó aún más cuando estuvo como sombra de su mamá todo el día, ofreciéndole ayuda con las tareas más mínimas. Y vaya que la señora Sabine amaba a su adorable hija. Pero sorprendentemente, Marinette había crecido con los pies en la tierra. Pero era algo difícil de ignorar el cobertor rosado o la decoración femenina de su habitación.

Pero pronto todo eso fue bloqueado de la vista de Adrien cuando Marinette lo empujó contra la pared.

—¿Marinette? —preguntó y la cálida boca de Marinette estuvo en la suya en segundos. Adrien no sabía qué había movido en Marinette y tampoco preguntó cuándo fue presionado contra la puerta.

—Mi mamá te ama y mi papá más. —Marinette admitió contra sus labios con una pequeña sonrisa. —No estaba segura, pero lo hacen. Y estoy tan feliz. —Marinette hizo esa cosa con su lengua acariciando el paladar de Adrien, haciendo que casi ronroneara.

—¿Te excita que sea aceptado?— Adrien preguntó riendo.

—No tanto eso, pero siempre quise traer un novio y hacerlo en esta cama. —Sonrió. —Nunca pensé que traería un esposo a casa y haría el amor con él en mi cama de la infancia. Independientemente de que me visitabas como Chat Noir.

Rió al ver a Marinette así de insaciable, y recordó lo de 'lo malo se aprende rápido'.

Minutos después se encontró presionado contra la suave cama, con Marinette desnuda sobre él, montándolo como si no hubiera un mañana. Era difícil mantener baja la voz y asegurarse que la señora y el señor Dupain no los escucharan, pero Marinette estaba haciendo todo lo contrario a ser silenciosa.

Al parecer sus padres no tenían buena audición – tal como se lo había dicho Marinette cuando estuvieron acurrucados y cansados. Ya mañana tendrían que asearse antes de que tuvieran que ver a sus suegros en el desayuno sabiendo lo que él y su hija habían hecho la noche anterior.

Pero le dio crédito a Marinette por ni siquiera parpadear cuando su mamá se quejó de no haber podido dormir bien debido a un constante ruido, y dijo que tendría que cortar algunas ramas del árbol que estaba al lado de su ventana.

Poco sabía ella que había sido la cama de Marinette chocando contra la pared cada vez.

Fin