Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado en el universo de Star Wars.


Capítulo 25: Supremacy.

Las puertas del ascensor se cerraron dejando a la Jedi y al Caballero de Ren solos, un incómodo silencio se produjo durante varios segundos. Kylo estaba detrás de Rey, viéndola con dudas, dentro de unos minutos estarían en la sala de Snoke, y el Líder Supremo tenía planes retorcidos para la Jedi, no quería que le pasara nada, no lo soportaría. Haría lo que fuera con tal de salvar a su futura emperatriz.

Rey estaba nerviosa teniendo a su ex-padawan detrás suyo, no sabía lo que estaba pensando, pero debía actuar, no abandonaría el Supremacy sin Ben.

- No tienes porqué seguir haciendo esto, siento el conflicto dentro de ti - empezó a hablar la Jedi dándose la vuelta para verlo cara a cara - Ben.

Kylo dirigió su mirada a los ojos de la Jedi, tan hermosos y brillantes, llenos de luz.

- Cuando toqué tu mano... yo vi tu futuro, no te doblegarás ante Snoke, volverás - reveló la Jedi - Yo te ayudaré - susurró acercándose más, y por un momento fijó su vista en los labios del Caballero de Ren.

- Yo también vi algo - confesó Kylo sorprendiendo a la Jedi - Y por lo que vi, sé que cuando el momento llegué, tú te convertirás, estarás aquí Rey, conmigo.

La nombrada se alejó poco a poco, no pudo ocultar la decepción en su rostro, creyó que podía llevarlo a casa.

- ¿Por qué me besaste? - atacó Rey.

Kylo se quedó callado ante la incómoda pregunta.

- Ben, quiero saber porqué me besaste - preguntó Rey una vez más.

- Sólo... - intentó decir Kylo pero las puertas del ascensor se abrieron interrumpiendo la conversación.

Habían llegado al trono de Snoke.

Rey nunca había visto al alienígena, su rostro era muy poco conocido, pero con tan sólo escuchar su nombre, la gente sabía que debía temer y correr por su vida, pero ella no, Rey era una Jedi entrenada, y durante los últimos años se había estado preparando para ese momento, matar al Líder Supremo.

Pero no estaba planeando que Snoke tuviera una decena de guardias, sin contar el hecho de las esposas y la falta de su sable de luz

Kylo puso una mano en su espalda y avanzó junto con ella, Rey no despegó su vista de aquel trono donde yacía sentado un genocida, que eliminaba planetas sin importarle las vidas que se perdían.

El Caballero de Ren notó cierta tensión en la Jedi, y por un momento se fijó en su expresión, estaba enojada, furiosa de ver al Líder Supremo.

Cuando finalmente se acercaron lo suficiente, Kylo se arrodilló ante Snoke como era de costumbre, pero la Jedi no lo hizo, ni lo haría nunca.

- Rey Skywalker - pronunció el alienígena dejando notar su dificultad para respirar, sin embargo, segundos después mostró una sonrisa maliciosa.

Usando la Fuerza, el sable de Rey voló hacia la mano de Snoke, y las esposas cayeron al suelo - Hija de Luke.

Rey mostró una mirada de odio.

- ¿Qué tienes allí, mi fiel aprendiz? - preguntó Snoke sin dejar de mirar a Rey.

- Es el sable de mi abuelo, Darth Vader - respondió - Es mío por derecho.

- Lo es - afirmó Snoke - Pero el cristal necesita unos cambios.

- Me encargaré de eso Líder Supremo - asintió Ren.

Rey de inmediato pensó en lo que iba a pasar con el sable de Luke, no podía permitirlo.

- Acércate - dijo Snoke pero Rey hizo caso omiso.

Sin esperarlo, la Jedi estaba flotando a pocos centímetros del suelo acercándose al alienígena, su rostro se hizo cada vez más notorio y Rey no pudo evitar sentir náuseas.

- Has estado escondida tanto tiempo - empezó Snoke - Asustada de lo que podría pasar.

- Yo no te tengo miedo - declaró Rey.

- Pero tienes miedo de perder a tus amigos, a la General Organa, a tus padres - indagó el alienígena.

- Tú no sabes nada sobre mí - la Jedi en ningún momento cambió su expresión.

Snoke tomó el sable de Rey y lo encendió - Sé mucho de ti, más de lo que piensas - acercó la hoja amarilla al rostro de la Jedi - Pero - se detuvo - Aún te necesito viva, quiero saber lo que hay en tu mente, tus recuerdos, me lo vas a dar.

- No - se negó Rey.

- Sí - reafirmó Snoke apagando el sable amarillo dejándolo a su lado derecho - Tú... - con un simple movimiento, elevó a Rey hasta lo alto de la sala, la Jedi de inmediato comenzó a sentir un terrible dolor, sentía que su cabeza iba a explotar - Me vas a dar todo.

- No... ¡Noooo! - gritó Rey sintiendo una fuerza oscura entrar en su mente, no importa cuantas barreras pusiera, Snoke las atravesaba fácilmente.

Kylo Ren observó todo desde abajo, arrodillado frente a un líder al que ya no podía obedecer, nadie debía atreverse a lastimar a Rey.


Rose se quedó atónita, los descubrieron, habían fallado la misión para salvar a la Resistencia. Finn estaba enojado, viendo a la Capitana Phasma con rencor, esa mujer era peligrosa, sin piedad ni compasión por nadie, sin duda estaban en serios problemas.

BB-8 permaneció quieto dentro del contenedor de basura esperando no ser descubierto, poco a poco se fue alejando haciéndose pasar por un droide aspirador de la Primera Orden, tenía que idear un plan para salvar a sus amigos.

- Llévenlos al hangar con el General Hux, y que todos vean lo que hacemos con las escorias - ordenó Phasma y los soldados obedecieron tomando a Rose y Finn con fuerza - Dejen al ex presidiario, necesita un interrogatorio especial.

DJ fue llevado por otro pasillo separándose de los rebeldes, el decodificador no iba a morir en manos de la Primera Orden, haría lo que fuera con tal de salvar su pellejo.

- No pude lograrlo - pensó Rose decepcionada de sí misma - Le fallé a la Resistencia.

Por las expresiones de la haysiana, Finn pudo adivinar que no se sentía bien, pero él no podía hacer nada para reconfortarla, estaban yendo directamente hacia su muerte.

Cruzaron diferentes pasillos hasta llegar al ascensor bajando hacia el hangar donde yacían varios grupos de stormtroopers esperándolos para la condena.

Rose pensó en su hermana, en lo valiente que era Paige, ella hubiera logrado la misión con éxito, pero de la misma forma que la mayor Tico murió por la Resistencia, Rose también lo haría con mucho orgullo.

- No tengo miedo de mi destino - pensó una vez más la haysiana mostrando una mirada de determinación.

Los stormtroopers los obligaron a arrodillarse, Finn y Rose levantaron la mirada sin temor de lo que estaba a punto de pasar.

Los soldados se hicieron a un lado para dar paso al General Hux y a la temible Capitana Phasma, quienes iban a asesinar a los dos rebeldes.


Poe estaba inconsciente en la camilla de un pequeño transporte, las personas del Raddus se estaban preparando para abandonar el crucero de forma que la Primera Orden no pudiera detectar a los transporte y salir de aquella persecución con vida.

Leia estaba junto a Han y Mara Jade, listos para abordar, la General sentía un poco de tristeza al abandonar la nave, pero más importante eran las vidas, la guerra podía esperar un poco más.

- Adelántense - dijo Leia a Han y su amiga pelirroja - Yo iré en un momento.

Ambos hicieron caso y subieron al transporte dejando atrás a Leia y la vicealmirante Holdo.

- Veo que Poe te dio problemas - comentó con gracia la General.

- Es un piloto intrépido - sonrió Amilyn - Me dio problemas pero... se esforzó por intentar salvarnos, hizo todo un plan a mis espaldas sin que me diera cuenta, no se rinde ante la Primera Orden, necesitamos más como él.

Leia asintió sin dudar - ¿En cuál transporte irás? - preguntó con curiosidad.

- Para que los transportes puedan escapar, alguien debe pilotar la nave - respondió Holdo dejando atónita a la General.

- He perdido a tanta gente... no sé si valga la pena dejarte aquí - Leia bajó la mirada.

- Sí lo vale, hay que mantener la chispa de la esperanza, y para eso, los rebeldes deben sobrevivir - la vicealmirante tomó la mano de su General - Que la Fuerza te acompañe Leia - se despidió.

La General asintió para después subir a su transporte. Mara Jade observó todo, y supo que juzgó mal a la vicealmirante, Holdo era una mujer fuerte y estratégica, hizo lo que Leia hubiera hecho, salvar vidas, aunque el precio fuera perder la suya.

- Que la Fuerza te acompañe Holdo - murmuró Mara para después cerrar la compuerta de la pequeña nave.

Todos los transportes evacuaron el Raddus sin ser detectados, el plan estaba saliendo bien, Mara se acercó a Poe y vio que su respiración era muy lenta, a falta de recursos médicos a su alcance, le dio una bofetada para poder despertarlo.

El piloto reaccionó de inmediato, se levantó y corrió hacia la ventanilla viendo el Raddus cada vez más lejos.

- No... - musitó dolido, pensó que todo estaba perdido.

- Poe - lo llamó Leia.

El piloto se dio media vuelta.

- Acércate a ver - lo invitó señalando la otra ventanilla del transporte.

- ¿Eso es...? - intentó decir.

- El planeta mineral Crait, lo usábamos en la época del Imperio - completó Leia.

- ¿Es una base rebelde? - preguntó Poe sorprendido.

La General asintió con una sonrisa.

- Podría funcionar - murmuró el rebelde.

- Holdo sabía muy bien lo que debía hacer, salvar a todos. Los transportes son pequeños y los radares de la Primera Orden no los detectan, podremos pasar desapercibidos y llegar a Crait sin ningún problema - explicó Leia.

- ¿En dónde está la vicealmirante? - preguntó el rebelde notando su ausencia.

Leia se quedó callada.

- Se quedó en el Raddus, ella va a despistar a la Primera Orden - contestó Mara en lugar de la General - Ella nos está salvando a todos.

Poe bajó la mirada arrepentido de lo que había hecho, sacrificó a sus propios amigos, y ahora perdían a otro miembro importante de la Resistencia, no le volvería a fallar a Leia nunca más.


Hux observó a los dos rebeldes vestidos con el uniforme de la Primera Orden, se habían infiltrado sin ser identificados, de no ser por BB-9E nadie se hubiera dado cuenta de los planes de la Resistencia.

Ambos prisioneros estaban de rodillas, FN-2187 y a su lado, una joven que ya conocía.

- Señor, se confirmó la información del prisionero, 30 transportes acaban de abandonar el crucero, están escapando - informó un teniente de la Primera Orden.

- Bien - habló Phasma - Denle su pago al ex presidiario y que se largue de aquí, no queremos más intrusos en esta nave.

Hux siguió mirando a los prisioneros, en especial a la joven que en pocos minutos iba a morir.

- ¿Qué fue lo que...? - intentó decir FN-2187.

Detrás del pelirrojo, se encontraba DJ recibiendo su pago, los rebeldes lo miraron con odio, habían sido traicionados.

- General, esperamos sus órdenes - volvió a hablar el teniente.

- Inicien el fuego - contestó - No los dejen escapar.

- ¡No! - exclamó Rose alterada, todos sus amigos corrían peligro - ¡No lo hagas! - se dirigió a Hux.

El stormtrooper que estaba detrás de la haysiana la empujó contra el suelo para callarla, la joven rebelde recibió un duro golpe en su frente a causa del impacto.

- ¡Rose! - exclamó el moreno preocupado por su amiga.

La haysiana se levantó con mucha dificultad, las esposas estaban dañando sus muñecas, tenía un leve mareo, no notó el momento en que su collar cayó al suelo, era el único recuerdo que tenía de su hermana.

Quería recogerlo, si iba morir, al menos debía tener el collar que compartía con Paige.

Hux notó la intención de Rose, al parecer ese simple objeto de metal haysiano era muy valioso para ella. Sin pensarlo, caminó hacia adelante y tomó el collar, Rose lo miró nerviosa.

Armitage observó los rasgos de la haysiana, joven, mejillas redondas y rosadas, ojos rasgados, labios gruesos que a simple vista podía adivinar que eran suaves. Una pena que estaban a pocos minutos de su condena. Lo había engañado, era una infiltrada, no existía la bella Teniente Rose Bey, sólo una rebelde.

Con delicadeza, Hux le colocó el collar a su respectiva dueña, al finalizar, la miró a los ojos con cierta lástima, dolor, arrepentimiento, no deseaba verla morir, no quería asesinarla.

- Hux... - susurró Rose débilmente; con tal sólo mirar sus ojos pudo ver su arrepentimiento, aún después de descubrir que lo había engañado, el General no la odiaba.

Armitage le dio una leve caricia en la mejilla para después alejarse dando paso a la Capitana Phasma, ella haría con gusto el trabajo sucio.


Rey cayó al suelo golpeando su espalda, estaba débil pero furiosa, Snoke había sobrepasado sus límites, indagando en cada recuerdo, incluso en los más antiguos.

- Skywalker es un cobarde - se burló el alienígena - Y tú, eres una ingenua.

La Jedi se puso de pie y con la fuerza llamó al sable de Luke que era el más cercano, corrió hacia Snoke con la intención de atacarlo pero el alienígena extendió su mano y la congeló, Rey estaba apretando los dientes, furiosa y llena de ira.

- Sólo eres una bastarda adoptada por Skywalker, nada más, no eres rival para mí - murmuró Snoke soltando una carcajada maliciosa para después empujar a la castaña con fuerza haciéndola caer frente a Kylo Ren.

El sable volvió a las manos de su legítimo dueño, Rey alzó la vista y vio a su antiguo padawan.

- Ben... - susurró su nombre.

- ¿Crees que puedes convertir a mi fiel aprendiz? - cuestionó Snoke con gracia.

- He visto el conflicto en él - respondió Rey sin mirar al Líder Supremo - Tiene una conexión con el lado luminoso, conmigo.

- Pero qué ingenua, si fui yo quien conectó sus mentes - reveló Snoke.

Rey se giró para mirar al alienígena sin poder creer lo que acababa de decir. Entonces eso significaba que la visión que tuvo no es real, nunca lo fue, sólo eran mentiras, Ben nunca iba a regresar a casa.

- Caíste en la trampa tal como lo planeé, y ahora... morirás - sentenció Snoke.

Kylo estaba controlando su furia, no podía creer lo que dijo su maestro, él lo engañó, lo utilizó como un peón para traer a Rey hasta el Supremacy y matarla, no existe un futuro juntos, nunca lo hubo, a menos que...

- Pero antes - interrumpió Snoke - Sería interesante ver cómo mueren tus amigos.

El Líder Supremo utilizó la Fuerza para llevar a la Jedi hasta un panel circular, una imagen se empezó a proyectar mostrando a pequeños transportes siendo bombardeados.

- Los rebeldes en esos transportes, no que quedará ni uno solo - sonrió el alienígena - Y cuando acabe, será tu turno.

- No me matarás - contradijo Rey viendo con dolor a sus amigos siendo bombardeados sin poder defenderse.

- Tienes razón, no lo haré yo - dijo Snoke llevando a Rey hasta quedar de rodillas frente a su aprendiz.

- Kylo Ren, maestro de los Caballeros de Ren, te propongo acabar con la Jedi y así culminar tu entrenamiento, mátala con el sable de tu abuelo, haz sangrar ese cristal, y juntos, iremos tras Skywalker y atacaremos la isla, no quedará ningún Jedi vivo.

Rey escuchó esas palabras y observó a Kylo, otra vez lo estaban manipulando, no podía permitirlo.

- Ben... - susurró la castaña.

Snoke soltó una carcajada - ¿Aún crees que puedes cambiarlo? ¡Yo veo su mente, sus intenciones! - cerró sus ojos - Y muy pronto, veré tu cabeza rodar sobre el suelo.

- Ben... - susurró una vez más.

Kylo miró el sable de luz azul - Sé lo que tengo que hacer - le respondió el pelinegro.

Rey cerró los ojos recordando por última vez los momentos más preciados con su familia, la academia, Ben, tuvo una bella infancia en Hanna, olvidó Jakku por completo y se concentró en los momentos felices, después vino la guerra, pero seguía teniendo una familia en la Resistencia, sus amigos, Leia, su madre, pasó tan poco tiempo con Mara después de que ella despertara del coma.

Soltó su último suspiro para después aceptar su final, escuchó al sable encenderse, y cayó.

No estaba herida... seguía viva.

- ¿Qué...? - Rey se levantó siendo libre del control de Snoke, miró hacia atrás y vio al alienígena sorprendido. Su sable lo estaba atravesando por la mitad.

Ben lo hizo.

El sable atravesó totalmente a Snoke y flotó hasta llegar a su respectiva dueña mientras que una docena de guardias pretorianos se preparaban para atacar.

Ben la ayudó a ponerse de pie y encendió el sable de su abuelo, pelearían juntos, como siempre debió ser.


- ¡Dense prisa, vamos! - exclamó Poe tras ver que un transporte explotó frente a ellos, la Primera Orden los había descubierto.

Otra explosión se escuchó al lado derecho, todos sus compañeros estaban siendo atacados - No...

Mediante un holograma se escuchó la voz de Holdo - No den marcha atrás, ¡máxima velocidad a la base, ahora!.

Mara Jade atravesó entre el bullicio de gente que estaba viendo el holograma - Amilyn... ayúdanos - le pidió.

La vicealmirante entendió su mensaje y asintió - No dejaré que la chispa se apague - la transmisión terminó.

- ¿Qué es lo que va a hacer? - preguntó Han viendo a la pelirroja.

- Lo que se debe hacer, lo que cualquier rebelde haría por la Resistencia - respondió Jade viendo a Leia.

La General asintió tratando de ocultar su tristeza, miró hacia la ventanilla y observó el Raddus por última vez.

Pero el momento se interrumpió cuando el transporte más cercano a ellos explotó.

- ¡Leia! - se preocupó Poe alejándola de la ventanilla - No... - murmuró viendo como una gran carga se acercaba a ellos para destruirlos.

- La chispa de la esperanza seguirá encendida, no está en mí, está en todos los que creen en ella - dijo Leia como últimas palabras tomando la mano de Han.

Mara observó la ventanilla y se preparó para recibir el impacto - Rey... cuídate mi niña.

Poe cerró los ojos pensando en sus demás compañeros, esperaba que al menos los demás transportes pudieran sobrevivir, la Resistencia no se iba a rendir.

La carga se acercó cada vez más a ellos, pero explotó poco antes de llegar. Leia se acercó a la ventanilla sorprendida de lo que acababa de sentir.

Una nave X-wing vieja volaba sobre los transportes disparando a todas las cargas que soltaba el Supremacy.

Mara Jade abrió los ojos sorprendida y se llevó una mano al pecho, hace mucho tiempo que no sentía esa conexión, era su otra mitad.

- Luke...