Experimento II.
Ambos se observaron con detenimiento, tratando de entender lo que estaba pasando y lo que estaban sintiendo. No removieron las máscaras, no había por qué. Era un contrato no verbal que ambos estaban teniendo en ese momento.
Sherlock se aventuró en abrazarlo. Era un abrazo hermético.
Íntimo.
Sintió los brazos de Liam rodearle también, correspondiendo aquella cálida y entrañable cercanía. Sherlock hundió su rostro en la curvatura del cuello del rubio y por un momento se centró en su olor. Aroma a rayos de sol. Pudo percibir a Liam inspirar también, seguido de una pequeña risa.
— ¿Qué?
— Todavía hueles a drogas.
A Sherlock le pareció una reacción inesperada, ciertamente debía haber un aroma a tabaco impregnado en su levita, pues fue lo último que consumió; del resto, no estaba tan seguro. Pero incluso si llevaba el aroma de la cocaína y el opio en su ropa…
— Para poder reconocer el aroma, es porque tú mismo has estado expuesto a él ¿no?
— Tengo muchos alumnos jóvenes y los usos medicinales son efectivos— explicó con simplicidad. Y después de una pequeña pausa, agregó — Deberías cuidarte de no exagerar.
— ¿Me dirás lo mismo que John?
Liam sonrió, ya que aún estaban abrazados
— Corres el riesgo de tú mismo volverte una droga — le susurró al oído.
Fase 3: completada.
