Hola de nuevo, han sido tres semanas muy largas, no es así? Debo admitirlo, me hizo bien descansar de la historia por un tiempo, me refiero, casi llamo Zorua a un perro varias veces, no sé si seguir esto sea buena idea, pero ya que, no puedo dejar esto sin terminar, y por el caso del problema de los acentos, corregí los capítulos, pero puede que me haya saltado algún problema, por favor téngame paciencia, ahora directo a la historia.

No podía creerlo, por fin, después de tres benditas semanas de subir y bajar olas veíamos tierra, el grito que di al verla, Zorua se asustó al oírme, tomé el remo de plástico y empecé a remar hacia la orilla, en toda mi relativamente corta vida no me había sentido más feliz por ver un triste pedazo de tierra en mi vida.

Pero como llegamos a ese punto se preguntarán, pues todo empezó tres días después de haber zarpado del puerto en Unova, dando rumbo a la región de Sinnoh, estaba muy emocionado, por dos razones, completar ese viaje me hubiera dado reconocimiento en la familia, y en Sinnoh esta mi viejo, y no lo he visto en un tiempo.

Pero al siguiente día se me quito la emoción, el cielo estaba nublado, Zorua parecía entender mi preocupación, deseaba que las nubes se disiparan antes de que iniciara a llover, pero al medio día el sonido de un trueno retumbo por todos lados, cuando lo oí inmediatamente me puse a asegurar la carga, guarde las velas y repartí el peso para que en caso de que las olas se pusieran violentas el barco este más o menos estable.

Y como lo predije, un diluvio se lanzó contra nosotros, el balandro se balanceaba entre las olas, hubo un momento cuando el mástil se inclinó en un ángulo impensable, Zorua parecía un Litten agarrándose de la cubierta como podía, yo iba de un lado a otro intentando evitar que el barco se volcara, me iluminaba solo con la luz de los relámpagos que chocaban contra la superficie del agua.

Así pasamos todo el resto del día, llegue a un punto en el que estaba tan cansado de ir de un lado a otro que pensé en dejarlo así y dejar que el océano me lleve a las profundidades si así lo deseaba, me senté mientras el bote se balanceaba, y luego vi a Zorua, que se aferraba a la cubierta luchando por su vida, y me di cuenta qué sería un completo ya saben que si me quedaba sin hacer nada, me levante y decidí que si queríamos salir de esta debíamos alejarnos del rumbo de la tormenta.

Activé el motor del balandro y empecé a navegar casi contra el viento, mientras el barco se balanceaba, en lo que hacia eso no me di cuenta de que la vela se había soltado y me golpeo por detrás desmallándome por el golpe.

Al despertar tenía a Zorua tratando de despertarme, se escuchaba muy desesperada, logre tranquilizarla, pero aún se veía preocupada del golpe se me había caído la gorra, no la veía por ningún lado, seguramente el viento la voló, irónicamente el océano estaba más tranquilo que nunca, me levante y mi mano se empapó, la cubierta se había inundado, y peor aún, el motor estaba averiado, mire a todos lados, saque la brújula para descubrir que se había averiado, y como el viento no soplaba, quería decir que estábamos varados.

Busque en las cosas de emergencia y saque un remo, pero para que, si ni siquiera sabía hacia donde dirigirme, me recargue el mástil con las manos en la cara, y para intentar desahogarme di un grito lleno de rabia mientras gritaba cosas que no voy a repetir.

Zorua se asustó y se hizo para atrás, volví a sentarme mientras pensaba que hacer, Zorua salto hacia mí y se sentó en mis rodillas, mientras me miraba con esa sonrisa que siempre me daba cuando no me encontraba bien, ahí se me ocurrió que sea donde estemos si seguimos un rumbo llegaremos eventualmente a tierra, por lo que desplegué las velas y puse rumbo hacia el horizonte.

Así pasamos algunos lo que quedaba de la semana y la otra recorriendo el océano, cuando termino la segunda semana avistamos tierra, una isla para ser exactos, no íbamos a poder quedarnos ahí por mucho tiempo, pero pisar tierra firme por un momento aunque sea seria bueno, desembarcamos en la isla, Zorua bajo del barco tambaleándose, recorrí la isla, pero no encontré rastro de civilización, ni siquiera de pokemon, por lo que volví con Zorua.

Decidí que ya habíamos pasado mucho tiempo dando vueltas por lo que creí que sería buena idea pasar un par de días en tierra, así lo hicimos, logre conseguir unas bayas de arbustos cercanos, no estaba muy seguro de que fuera seguro, pero era lo que teníamos, después de un par de días trate de sacar a flote el bote, pero me percate que durante nuestra estadía en la isla se había hecho un agujero en el casco, el problema fue que me percate de ello cuando estábamos a varios metros de la isla.

Lo único que nos quedaba por hacer era usar la balsa, la saque y la active y puse a Zorua en ella antes de entrar a la pequeña habitación la cual se estaba llenando de agua, tome algunas cosas y las puse en la balsa, salte a esta y con el remo me aleje del barco, cuando me aleje algo voltee solo para ver el barco hundiéndose.

Sin barco y cada vez alejándonos más de la costa decidí continuar así, comencé a remar, esperaba que esta vez llegáramos a tierra, pero nada lo aseguraba.

Ya ni me importaba completar el condenado reto ese, solo quería llegar a la civilización, y creo que Zorua también lo quería, así seguí remando hasta caer la noche, los brazos me dolían, me faltaba el aliento, pero no había señales de humanos a los alrededores, la balsa era pequeña, por lo que no había mucho lugar para estirarse, Zorua estaba dormida cuando deje de remar.

Teníamos suerte de que el mar estuviera tranquilo, si ese no fuera el caso, era muy probable que estaríamos conociendo a Kyogre en este instante, así seguimos los siguientes seis días, hasta que al séptimo, como si Arceus hubiera escuchado mis plegarias, por fin, avistamos tierra, ese momento al que volvemos, porfín llegamos a tierra, nunca hubiera imaginado que disfrutaría sentir el choque de la embarcación en la que me encontraba contra tierra firme, la gente nos rodeó al vernos llegar a la costa, pero no me importaba, abrase a Zorua y por primera vez en tres semanas dormí como un Snorlax.

Y aquí está el capítulo 11, pero no se adelanten esta no será la única aventura por el mar, bueno, espero que lo hayan disfrutado y nos vemos luego.