Caminata de Enamorados


Parte 01

Nada mejor que un buen almuerzo luego de una mañana ajetreada.

La muchacha saboreaba su último dango, deleitándose en el dulzor que la llenaría de energía y motivación para lo largo del día.

A su lado, Rengoku la miraba con una tierna sonrisa, se sentía a gusto cuando su chica también disfrutaba del momento.

—Gracias por la comida… —susurró, notablemente satisfecha a la vez que posaba su cabeza sobre el hombro del rubio,el cual no tardó en acariciar sus rosados cabellos.

El varón le extendió el dinero a la camarera, al retirarse, Mitsuri dio un ataque sorpresa brindándole un fugaz beso en su mejilla, de inmediato un tenue rubor se apreció en él.

Descansaron un momento en aquel restaurante, el dúo de cazadores disfrutaba la grata compañía del otro, entrelazando sus manos en señal de su amor.

—Neh, Kyojuro —anunció en tono bajo, sin abandonar su posición —,¿tienes algún sueño que deseas cumplir?

—¿Yo? —Se señaló, luego cruzó sus brazos en pose pensativa —,mmm….¡Mi sueño es casarme contigo! —exclamó, llamando la atención de los demás clientes, algunos felicitaban a la pareja, haciendo que el sonrojo de la chica fuese notorio.

—¿Qué hay de ti? —Le dijo él, ahora estando fuera del local luego de aquella escena —,¿Hay algo que deseas hacer?

—Mmmm —Lo pensó durante un buen rato, para luego decir —¡Deseo ir a tokyo!

—…¡Bien! ¡Entonces aprovechemos nuestras vacaciones y vayamos para allá!

—¿Tenemos vacaciones? —Miró incrédula —¿desde cuándo?

—¡Desde ahora! —Le dijo tomándola de la mano y arrastrándola hasta la finca.

Sin perder tiempo, ambos empacaron lo necesario y...dejando una nota con la cual su airado padre se desquitó volviéndola pedazos, la joven pareja partió rumbo a la ajetreada capital.

—¿De verdad estamos de camino a tokyo? —Preguntó la chica, con los ojos resplandecientes de la emoción, todavía no creía que podía hacer algo así tan rápido.

—¡Claro! Si deseas ir algún otra parte no dudes en decirlo —Le sonrió.

Mitsuri lo rodeó con sus brazos, juntando sus cuerpos en una armoniosa caminata.

—Kyojuro… —Le susurró ésta —,eres lo mejor que me ha pasado en la vida…

Aquella hermosa frase coloreó las mejillas del mencionado, al igual que se dibujó una tonta sonrisa en su rostro.