14. Desastre

Templo de Cáncer

Fue una semana difícil, Piero a pesar de ser un niño muy tranquilo, como todo infante dio lata, por lo tanto, hubieron muchos cambios de pañales, mucho llanto, muchas desveladas, mucho estrés.

Ángelo meditaba sobre la convivencia con el bebé, fue imposible para él no quererlo y preocuparse por el niño, e incluso se imaginó ver un par de rasgos parecidos entre los dos, las posibilidades de que el peque fuera suyo eran enormes. Ahora estaba a punto de pasar al pequeño Piero a las manos incompetentes del león dorado, y se preocupó, fue imposible no hacerlo, su posible hijo estaría subiendo peldaños muy difíciles, las casas siguientes le daban terror.

En Leo se encontraba un completo inepto que no sabía ni cuidar de sí mismo, en Virgo un individualista que de seguro le aplicaría al pequeño Piero el Tesoro del Cielo, ni hablar de Escorpio donde un mujeriego Milo podía ensañarle muchas malas mañas al niño, y después de eso, Sagitario ¿Qué podía ser más peligroso que Aioros? Aioria no era un idiota de gratis, todo eso lo aprendió del hermano mayor. Y después estaba Shura, que de seguro no tendría cuidado cortando al niño en dos y luego Camus, que conociéndolo sería capaz de congelar al bebé en el momento en que se le orinara encima, y Afrodita, que con sus horribles rosas asfixiaría al niño.

Ángelo palideció al pensar en todo esto, no estaba del todo seguro de ser el padre, pero ¿si decía que era suyo? Con esto le evitaría muchos problemas a Piero, lo salvaría de las garras de sus incompetentes y maniacos compañeros, pero estaba la posibilidad de que no fuera suyo y que el verdadero padre del niño se perdiera la oportunidad de estar con él, Ángelo no sería capaz de hacerle tanto daño a Piero, ni a un amigo.

Suspiro, si el niño llego a cáncer en una sola pieza, debía confiar que así se mantendría hasta llegar a Piscis; ahora su pensamiento se desvió hacia ella, a Narella, ese rayo de luz que ilumino con su encanto y sonrisa el templo de cáncer, el aroma femenino el dulce olor de su perfume se marcharía con ella, Ángelo se quedaría solo nuevamente. La dulzura, las risas, las conversaciones, estaban a punto de irse con ellos dos.

Dos almas puras, dos razones para vivir, dos luces y tres sonrisas dejarían de adornar la oscura cuarta casa del Santuario, el templo de cáncer volvería a ser lúgubre. Fue bueno mientras duro.

— ¿Ángelo estas triste porque Piero se va? — Le pregunto Narella organizando la ropa del bebé

— No, para nada — intento parecer indiferente — estoy aliviado de no tener que cambiar más pañales

— No te creo, extrañaras a Piero, yo lo extrañare, y no solo a él, también a ti

— ¿De qué hablas niña? — Se sonrojo — aquí seguiré, puedes venir cuando quieras — le sonrió y ella le contesto igual

— Estaba pensando en algo muy interesante — Ángelo termino de vestir al bebé y lo tomo entre sus brazos — Deberías ir a Italia y buscar a esa mujer, es la única manera de saber si Piero es tu hijo

— Estaba pensando exactamente lo mismo, sí Antonella dejo a Piero, quiero saber porque lo hizo, es una mujer muy dulce y amable, no me cabe en la cabeza que fuera capaz de hacer algo como esto, así que supongo que tuvo que tener una muy buena razón para dejar a Piero

— ¿Entonces iras?

— Sí, se lo diré a Shion apenas dejemos a Piero con el idiota de Aioria ¿Quieres venir conmigo?

— No creo que necesites apoyo para convencer al señor Shion

— A Italia ¿Vienes conmigo a Italia?

— ¿Yo? ¿Seguro? Seria genial, no conozco Italia, pero ¿Seguro?

— Sí Narella, totalmente seguro, me gusta tu compañía, y no puedo hacer esto solo ¿Cuánto contigo?

— Sí

— Que bien

Templo de Leo

Aioria suspiro tantas veces que ya no estaba seguro de seguir con vida, estaba parado en el umbral de Leo esperando por el bebé, el pequeño que había llegado para poner su vida de cabeza, gracias al infante Marín lo odiaba, sí, tal vez él tenía mucho que ver con ese odio, de acuerdo, Aioria era el único pionero de ese odio, pero si no hubiera sido por el niño, nada de eso estaría pasando.

Ahora en vez de recibir un mal oliente engendro, estaría en los brazos cálidos de Marín, esa calidez no volvería a él, mucho menos sí el nene resultaba ser su hijo, alzo sus ojos y vio a Mascara de la Muerte junto a Narella subir despreocupados por las escalinatas, el italiano traía una gran cantidad de cosas que Aioria identificó como los implementos del bebé, era difícil no adivinar con la enorme cuna que acaparaba todo.

— ¿Qué pasa Aioria? Cada vez que te veo, estas más deprimente — Le dijo Ángelo llegando a su encuentro — de una vez te digo que si te piensas suicidar lo hagas después de dejar a Piero en Virgo y sino logras aguantar tanto, me llamas, yo vengo por el niño y divinamente te puedes matar después

— ¡Ángelo! Señor Aioria, Ángelo no habla enserio, por favor, no es necesario tomar decisión tan drásticas, y en lo que yo le pueda colaborar

— No te preocupes Narella, el suicidio aun no es parte de mis planes, pero ya sé quiénes son mis amigos. Mascara de la Muerte, puedes dejar las cosas del niño en la habitación

— ¿La tuya? — pregunto el italiano

— ¡Claro que no! La de huéspedes, esa es para el bebé

— ¿Y la persona que te va ayudar? — volvió a indagar cáncer

— Se quedara en la misma habitación

— ¿Te parece correcto Aioria?

— ¡Cállate! ¿Eso es todo?

— Aún faltan algunas cosas, algo de ropa, te la traeré después de hablar con Shion

— ¿Y eso?

— Es privado Aioria

— Pues ve rápido, antes de que Seiya se te adelante, de seguro va a pedir algo

Pegaso iba refunfuñando, furioso se plantó delante de los tres guerreros — ¿Qué tanto me miran? — pregunto molesto

— ¿Estas bien Seiya? — pregunto dulcemente Narella, acto que desarmo al bronceado

— ¿Acaso descubriste que sí continuas con vida, es solamente porque eres el protagonista? — Bromeo Ángelo, Seiya volvió a molestarse

— No, lo que descubrí es que tengo que pasar una semana entera en este apestoso templo

— ¡Oye mi templo no es apestoso! Un momento ¿Qué dijiste? — Aioria palideció — ¿Tu eres mi ayudante?

— ¿Esperabas a alguien más? — pregunto Pegaso

— Sí, a alguien realmente competente — Se exaspero el león

— No puede ser, el niño morirá — comento Cáncer

— Eso no pasara — defendió Aioria — ¡Dámelo! — estiro los brazos a Narella para que le entregara al bebé, la chica dudo un rato y después cedió al niño

— ¿Aioria estás seguro de poder con esto?

— Sí tu pudiste maniático, yo también ¡Seiya, ayuda a cáncer a organizar la habitación del niño!

— ¡Como mande su majestad!

La habitación quedo organizada, sin mucho esfuerzo todas las cosas del niño quedaron preparadas. Para Ángelo y Narella dejar al niño con ese par fue la decisión más difícil de todas, pero cumpliendo con su deber y sabiendo que no podían hacer nada, con el corazón en la mano emprendieron camino dejando al dulce y frágil Piero en las manos de un par de idiotas.

— ¿Y por qué debo quedarme yo en la misma habitación del niño? — pregunto Seiya con los brazo cruzados viendo a Aioria muy tranquilamente sentado en un enorme sillón acunando al niño

— En todos los templos solo hay dos habitaciones — contesto despreocupadamente

— ¿Y por eso debo compartir la habitación con el bebé?

— Y yo que pensaba que tú eras el más idiota de la orden de bronce

— ¿Por qué no se queda contigo? ¡Es tu responsabilidad!

— En mi habitación no hay espacio

— En tu habitación no, pero en tu cama sí — soltó con un gran veneno impregnado

— ¿Disculpa?

— ¿Qué pensabas? ¿Qué te aplaudiría por lo que le hiciste a Marín? ¡Mi maestra, amiga y casi mi hermana!

— ¡Tú no sabes lo que está pasando!

— ¡Yo sé exactamente lo que está pasando! Eres un maldito miserable, yo no estaría acá hoy, sino fuera por tus engaños

— ¡Yo no engañe a Marín!

— ¿Tampoco la golpeaste?

— ¡Fue accidente! Mira Seiya, si te quieres ir, bien puedes hacerlo, puedo encargarme de esto yo solo

— ¿Seguro? Tal vez el bebé termine en un basurero ¡Junto al corazón de Marín!

— Eres un…— un olor nauseabundo llego a su fosas nasales — el niño necesita un cambio de pañal — Seiya instintivamente se echó para atrás — ¿No vas ayudarme?

— Shion me dijo que te colaborara con los quehaceres de la casa, el niño es tu responsabilidad

— Pero no sé cómo cambiar un pañal — intento entregarle el bebé a Seiya

— ¡Yo tampoco!

— ¡Mientes! No me vayas a decir que nunca le cambiaste el pañal a tu hermana

— Yo siempre pensé que el idiota era Aioros — le miro a los ojos — parece que es de familia

— ¿Qué quieres decir imbécil?

— ¡Que mi hermana es mayor que yo!

— ¡Oh! Pensé que era al contrario

— A eso no se le puede llamar pensar

— Bueno, ayúdame con esto, huele muy mal

— Esta bien, no debe ser tan difícil

Unos segundo después en la habitación, Aioria y Seiya miraban a Piero tendido sobre el cambiador paciente de ser cambiando, ambos hombres parados delante de él esperaban porque algún acto divino se encargara de todo, pero pese a sus suplicas mentales nada diferente al aroma nauseabundo ilumino el lugar.

— ¿Aioria de verdad no sabes qué hacer?

— No

— ¿Pero? ¿No pasaste a Cáncer a que te explicara?

— Estuve muy ocupado

— ¿Haciendo qué? ¿Engañando a Marín?

— ¡Ya basta con eso! Está bien, lo hare

Aioria se acercó más al nene, retiro el pantalón con cuidado, Piero pataleaba y movía sus brazos de arriba abajo, Leo miro con detenimiento el pañal sin saber exactamente como quitarlo.

— Tal vez de un jalón — sugirió Seiya. Aioria coloco su mano sobre la prenda e intento romperlo — Que bueno es, no se rompió

— No quiero lastimarlo, no aplique mucha fuerza, y de ser así se hubiera roto al momento, no creo que sea la forma de quitarlo

Seiya medito un rato — ¡Esas cintas! ¿Las ves? — Aioria asintió — Tal vez hay que retirarlas

El griego hizo como se le indico, con mucho esfuerzo y llevándose parte del pañal en el proceso, logro soltar las duras ataduras que sostenían el mal oliente contenido que aguardaba por ellos, con algunas muecas eh intentado no morir, el pañal fue retirado, con tan mala suerte que el inquieto Piero pataleo tan fuerte que empezó a ensuciar todo

— ¿Y ahora qué hacemos? — se alarmo Leo

— ¡Hay que limpiarlo!

— ¿Con que? — Intento sostener las piernas del bebé, cosa que intento hacer Seiya también, pero su fuerza fue tan mínima que ambos hombres se ensuciaron las manos ante ese acto — ¡Qué asco!

— ¡Esto¡ ¡Esto¡ — tomo los pañitos el bronceado — ¡Con esto¡ — dijo entregándole el contenido a Aioria, pero antes de limpiar la colita del niño, los dos se apresuraron a limpiar sus respectivas manos, el descuido fue perfecto para que Piero aprovechara y como no, dejara salir su liquido divino con tan buena suerte que empapo a ambos guerreros — ¡No! — Grito Seiya como un demente

— ¡No puede estar pasando! — Se apresuró Aioria, y los dos idiotas empezaron a correr por toda la habitación — ¡Me orino!

— ¡A mí también!

— ¡¿Que carajos está pasando acá?! — Aioria y Seiya detuvieron los gritos y la carrera

— ¡Señora Elvira! — gritaron en unísono, acto seguido se arrojaron a la mujer

— ¡Suéltenmen idiotas! — Les propino un golpe en la cabeza a cada uno — ¡Huelen a mierda y a meados!

— Fue él señora Elvira, es el demonio — Soltó el dorado

— ¡El demonio eres tú! — Le dijo la mujer — ¿Qué carajos le hacían a esta pobre criatura? — Pregunto acercándose al bebé para terminar el trabajo que los otros dos no lograron — ¡Ven para acá! — Le grito a Aioria, el hombre se acercó con cautela — ¡Ven, te digo! — Lo jalo de la oreja — ¡Aprende a cambiar un pañal!

— Sí señora

— ¡Tú también! — Y antes de que la señora Elvira la emprendiera contra él, Pegaso llego de un salto al lado de la mujer — ¡Muchachos incompetentes! ¡Ah pero para andar metiendo el pito en el primero hueco que encuentran, si tiene habilidad! ¿Tendré que venir todos los días a visitarte muchacho? — Aioria palideció aún más

— No señora — la mujer lo miro intensamente

— ¿Seguro?

— Muy seguro

— ¿Ya sabes cómo cambiarle el pañal al niño? — Pregunto pausadamente, el dorado asintió — ¿Estarán bien el par tontos? — esta vez ambos hombres asintieron — De acuerdo, límpiense y arreglen todo este desastre, y sí al bebé le llega pasar algo ¡Los castro! — Los hombres se cubrieron sus partes — Pórtense bien — les advirtió saliendo del cuarto, acto seguido los dos hombres respiraron aliviados

— Esa mujer me da miedo — soltó Seiya

— Ni que lo digas, Bueno Eryx ya está limpio, me iré a bañar

— ¡Un momento! — lo detuvo Seiya del brazo — ¿Cómo así que te vas a bañar?

— ¿Acaso no ves? Estoy lleno de orina, voy a ducharme

— ¡No señor! Yo estoy igual que tú, pero yo solo vine de apoyo, por lo tanto iré primero, tú te quedas con tu hijo

— ¡No es mi hijo! — Seiya estaba dispuesto a marcharse

— ¿Ah no? ¿Entonces porque lo llamaste Eryx?

— Me parece un lindo nombre, siempre pensé que si tenía un hijo con Marín, lo llamaría Eryx

— ¿Y tuviste este niño con Marín? — Sarcasmo, sarcasmo, sarcasmo

— ¡Tu cállate! — levanto potentemente la voz

— Me iré a duchar, tu puedes ir después — Aioria acepto derrotado — Sabes, estoy sorprendido, el niño no ha llorado una sola vez a pesar de los gritos

— Creo que quedo acondicionado después de estar en géminis

— Eso explica mucho ¿Crees que sea trauma o resiliencia?

— Resiliencia, porque es mi hijo

— ¿Entonces sí es tu hijo?

— ¡Ya lárgate! ¡Apestas!

— ¡Tú también!

Cabañas Personal de Salud

Alejandra termino de arreglarse, preparada para llevar ideas a Saori para una nueva actividad se encamino hacia los templos. Tomo una libreta y salió de su cabaña para encontrarse con la diosa y contarle que más podían hacer.

— Hola Alejandra

— Shaka buenos días ¿Qué te trae por aquí? — Le saludo, él estaba parado delante de ella — Espero no me necesites muy urgente, voy para donde Saori

— ¿A llenarla de malas ideas?

— ¿Crees que mis talleres son malas ideas? — le sonrió

— Para los demás — se acercó más a ella — a mí por el contrario me ha ido muy bien. No gane en la anterior actividad, pero, tuve una excelente compañía, me divertí mucho en ambas ocasiones. Vine a traerte esto — le entrego un libro

— ¿Qué te pareció?

— Entretenido, siento que al final descubrieron todo muy rápido

— No era necesario alargar más la historia

— En eso tienes razón. También encontré esto para ti — Comento entregando otro manuscrito

— Cuentos Lúdicos, para los desvelos — Leyó la portada — ¿Me lo regalas? — el afirmo con una grata sonrisa — ¡Muchas gracias! — le dijo abrazándolo fuertemente

— ¡Cielos! — Comento aceptando el efusivo abrazo y sintiendo muy de cerca el aroma dulce de su cabello — Te regalare libros más seguido

Alejandra se separó un poco del abrazo para poder mirar a Shaka a la cara, aun con los brazos alrededor del cuello del hombre se quedó entretenida detallando el azul profundo de los ojos de Virgo, él por su parte no soltó el agarre tampoco, cómodo con la cercanía de la muchacha se quedó quieto observando los finos rasgos del rostro de Alejandra.

Sus bocas estaban muy cerca, y la mirada azul atrapo el oscuro destello de los ojos de la chica — Shaka ¿Acaso tú no eres ga…

— ¡Alejandra! — un impertinente grito interrumpió lo que por poco se convierte en un beso, la chica se alejó del hombre horrorizada. Shaka muy serio miro al recién llegado con una gran ira

— ¡Misty! ¿Cuál es la necesidad de gritar, de esa manera?

— Shaka yo, la verdad…

— Me parece mucho que tú y yo tenemos que hablar — le sostuvo el dorado con un semblante grave

— Sí, cuando quieras — le dijo el plateado con la mirada en el suelo

— Yo me tengo que ir — interrumpió Alejandra — Muchas gracias por el detalle Shaka — Se marchó tan rápido que Shaka no tuvo tiempo de decir nada

— ¿Puedo saber cuál es tu problema? — Pregunto Shaka a Misty, el dorado se ubicó muy cerca del francés

— No tengo ningún problema — contesto sintiendo la cercanía, pero sin atreverse a verlo a los ojos

— ¿Y esa forma de gritarle a Alejandra? — Misty respiro y le sostuvo la mirada al dorado

— La necesitaba, no era mi intención interrumpir, simplemente no modere mi tono

— Por alguna extraña razón creo que tienes algún problema con ella — el plateado suspiro y nuevamente desvió la mirada — Y aparentemente con Shaina también — Misty intento no gritar, tomo aire y espero por las palabras de Shaka — Sé que cada una ha sabido y sabrá ponerte en tu lugar, pero soy consciente que en cuanto a fuerza puedes arrasar con Alejandra fácilmente, por lo que te digo esto — obligo a Lagarto a mirarlo a los ojos — sí le tocas un solo cabello, te mato — comento tan serenamente que Misty pensó que estaba soñando

Shaka miro por un rato más los ojos casi asuntes del plateado, sin ir más lejos se dispuso a seguir con su camino.

— ¿No me pedirás lo mismo por Shaina? — Pregunto cuando Shaka se alejó de él

— Misty, tu jamás le ganarías a Shaina — respondió dejando al pobre hombre con la boca bien abierta

— ¡Maldita Alejandra! — soltó molesto, Shaka ya se había ido

Misty tomo aire tanto como pudo, por un momento llego a pensar que Shaka lo asesinaría ahí mismo, cuando se encamino hacia la cabaña de la latina, no se imaginó encontrar una escena como esa, Shaka abrazaba con fuerza a Alejandra y esta se colgaba del cuello de él con insistencia, y de no haber gritado, hubiera presenciado algo realmente horrible, un beso, entre él y ella, precisamente con ella.

¿Por qué Misty había llegado hasta ahí? Muy sencillo, después de mucho meditar, de aguantar gritos de niños y de saber que todo eso se debía única y exclusivamente a sus propios actos, decidió que lo mejor era intentar hacer las paces con Alejandra, molestar Alejandra no le estaba dejando nada bueno, Misty sabía que tenía que controlar sus celos y aceptar, que Shaka nunca seria para él.

Pero cuando llego y vio todo lo que estaba pasando entre Virgo y Alejandra, nuevamente afloraron los celos desmedidos, su corazón dio un brinco y lo único que paso por su cabeza fue que en ese instante, de permitir ese beso, perdería a Shaka para siempre. Grito sin darse cuenta, cuando se percató de su insensatez ya tenía los ojos de dorado clavados encima suyo, pudo haber dicho cualquier cosa, haber aclarado la garganta, algo así, pero lo único que se le ocurrió fue gritar fuerte y claro el nombre de Alejandra.

Grito a Alejandra, delante de Shaka, él grito, y Shaka lo miro tan bruscamente como aquella vez que casi mata a Shaina, las dos eran preciadas para Shaka y el plateado había firmado una condena de muerte al levantarle la mano a una y la voz a la otra. Pero de cierto modo Alejandra se merecía ese grito, ella creía que entre Shaka y Misty había algo, entonces ¿Por qué intentar besar a Shaka?

— ¡Maldita trepadora! — suspiro, ya no tenía que darle ninguna disculpa a esa mujer, era claro que no se la merecía

Cabañas Femeninas

Ya era de noche, Naomi y Marín se arreglaban más de la cuenta frente al espejo, ambas bromeaban y reían intentando mirar quien se veía mejor que la otra.

— ¡Cuanta elegancia! — les dijo June — Se ven muy bien las dos ¿Para dónde van?

— ¡Ay mi niña! ¿Estás en otro planeta? — Pregunto Marín colocándose labial, lucía un bello vestido largo de color rojo, con un escote disimulado y su cabello estaba recogido en un moño — Vamos a la cena — June frunció el ceño

— ¡La cena niña! — Comento Naomi, que al igual que su compañera lucía un vestido largo pero este era de color negro y su escote era profundo — la cena que ganamos en la actividad

— ¿Es hoy? ¿No era mañana? — comento mirando hacia al vacío

— Ayer te dijimos que era hoy — le comunico águila

— Es que el mañana nunca llega — bromeo la rubia — ¿es un restaurante muy elegante? — Las mujeres asintieron — se ven hermosas, los muchachos se van a volver locos cuando las vean ¿de dónde sacaron esa ropa?

— La señorita Athena nos compró los trajes a todos, no quiere que quedemos mal allá — explico Naomi

— Se ven tan hermosas — volvió a decir

— Deberíamos comprarte un lindo vestido así y salir todas a tomar un coctel, con Shaina y Narella también — sugirió Marín

— O tal vez deberías decirle a tu novio que te lleve a un lujoso restaurante, para que puedas lucir tus encantos — June se congelo ante las palabras de Antlia

— No, no, Shun no tiene suficiente dinero para eso — Naomi la miro con insistencia

— ¿Te va muy bien con Shun?

— Sí Naomi, él es un muchacho muy dulce, tal vez los dos podamos ahorrar para poder ir después, es una buena idea

— Claro sí él quiere que te vean con él — Marín miro confundida a Naomi, luego se giró a June quien se quedó muy callada

— Que les vaya muy bien — Se despidió la rubia saliendo del lugar

— ¿Qué fue eso? — quiso saber águila

— Nada

Afueras del Santuario

Naomi, Marín, Shun y Saga conversaban amenamente mientras esperaban al resto del grupo, los hombres lucían unos trajes de esmoquin negro y como sus compañeras se veían muy elegantes además de apuestos, pronto se unieron a ellos el resto del equipo. Ángelo y Mu también llevaban puestos un par de esmoquin, Narella por su parte estaba cubierta con un hermoso vestido plateado que dejaba ver sus hombros.

— Que hermosas lucen esta noche — les dijo Ángelo — las tres están preciosas — las mujeres sonrieron — en cambio ustedes todos están muy feos

— Apresurémonos o podemos estar perdiendo la reserva — sugirió Marín afanando al grupo

— ¿No nos iba a recoger un carro? — Pregunto Mu

— Sí, pero en la ciudad — explico Naomi — en el puerto nos recoge un Yate

— ¡Que elegancia! — Soltó cáncer

— Entonces debemos caminar hasta el puerto — Todos miraron a Mu — estos zapatos son incomodos y la corbata me esta ahogado

— Aunque el mono se vista de seda, mono se queda — bromeo Ángelo

— No estoy acostumbrado, es solo eso — comento cabizbajo

— Estoy bromando — le dijo Mascara a Mu pasando su brazo por su cuello — no te pongas así — Mu sonrió ligeramente — Vamos a comer, muero de hambre, podemos pedir lo que queramos ¿cierto?

Templo de Aries

Alejandra iba saliendo de la primera casa cuando vislumbro a lo lejos a Shaka, confundida intento volver por donde había llegado, pero el santo ya la había visto.

— ¿Se te olvido algo? — le dijo llegando hasta ella

— Creí que estabas en Virgo

— Tenia entrenamiento todo el día — contesto confundido — ¿Pasa algo?

— No ¿Cómo te termino de ir con Misty? Lamento si los hice pelear

— Para nada, no tienes nada de que disculparte ¿Alejandra te pasa algo? ¿Estás bien?

— Solo tengo un ligero dolor de cabeza, ya me voy para mi cabaña, Saori me tuvo en su templo todo el día como te puedes dar cuenta

— Déjame acompañarte

— No es necesario

— Insisto

Alejandra y Shaka emprendieron el camino, la chica estaba muy nerviosa por lo que había ocurrido esa mañana cuando salió de su cabaña, tenía dudas de la relación entre Misty y Shaka, pero al ver al plateado tan molesto y al escuchar las palabras del dorado sus dudas se disiparon, Misty y Shaka eran pareja.

Shaka había sido muy reservado con todo el tema, a diferencia de Misty no hacia tanto drama y como todo un caballero mantenía su relación al margen y comprendió lo que por días se había negado a creer, ahora entendida que definitivamente el romance entre los dos guerreros era un secreto, un secreto, que ella, llevaba por sus impulsos casi deja al descubierto.

— ¿Qué tienes Alejandra? Estas muy callada, eso no es normal en ti

— Ya te dije, me duele la cabeza

— ¿Y quién te tiene con dolor de cabeza? ¿Tan malo es él?

— No es tan malo, es un buen hombre, todo un caballero, muy amable, buen amigo, algo distraído y reservado — suspiro

— Espero que las cosas salgan bien con él

— No será posible

— ¿Por qué dices eso?

— ¿Qué te pareció el libro? — cambio abruptamente de tema, Shaka entendió sus palabras

— Creo que debo aprender Groelandés

— Sí yo también

Grecia — Wine & Bar

En una mesa bien organizada, los siete guerreros al servicio de Athena se encontraban disfrutando de una agradable cena, con un brindis celebraron su triunfo. Ángelo tenía la palabra en ese momento, les contaba una anécdota mientras todos reían, Mu un tanto distraído observaba al italiano, intentando prestarle atención, pero esta se desviaba a las manos de Naomi que insistían en tocar al canceriano.

La comida en los platos ya había acabado, disfrutaban de un delicioso vino y por más que Aries miro la botella esperando a que se acabara cuanto antes, no sucedía, Ángelo seguía hablando, los demás seguían riendo y ella seguía tocándolo. Su pie empezó a moverse con insistencia y por un momento algunas cosas cerca de él empezaron a levitar.

— Tranquilízate Mu — le comento Saga en voz baja, acto seguido las cosas bajaron con delicadeza, todos estaban tan entretenidos que no se percataron de nada — ¡Muchachos apurémonos!

— ¿Por qué? Nos estamos divirtiendo — comento Ángelo

— Bueno, sí se quieren quedar, pueden hacerlo, yo ya me voy ¿quieres venir Mu?

— Sí — le contesto a Saga

— Yo también ya me voy — Expuso Marín

— Esperen terminemos la botella y nos vamos todos — sugirió el italiano

— De acuerdo, pero rápido

— ¿Por qué tanto afán Saga?

— Porque Kanon aprovecha para hacer fiestas — todos se echaron a reír

Después de un buen rato el vino se terminó, los guerreros salieron del restaurante aun entre risas, al igual que llegaron así mismo regresaron, al entrar al Santuario se separaron cada uno por su lado. Saga, Mu y Ángelo subían las escalinatas hacia el primer templo a paso lento, Mascara de la Muerte estaba muy feliz, había disfrutado de una agradable cena y de una buena compañía, no quería que esa noche acabara, porque ahora tenía que adentrarse en el cuarto templo, donde todo estaba muy solo.

Para su fortuna, Shion le dio permiso de viajar a italiana con tan buena suerte que Narella iría con él, eso por el momento lo tenía muy feliz.

— Bueno caballeros fue un placer salir con ustedes, pensé que me harían quedar en ridículo — Mu bajo la mirada y Saga sonrió de medio lado — Buenas noches Mu

— Buenas noches cáncer

— ¿Vamos Saga?

— Sigue tu — le pidió — Tengo que hablar algo con Mu

— Ya entendí, no me quieren cerca

— No es eso Mascarita, es solo que Mu quedo en prestarme un libo ¿no es así?

Mu se quedó confundido — Sí — contesto sintiendo la mirada del gemelo

— Como quieran, hasta mañana — prendió un cigarrillo

— Pensé que lo habías dejado — expuso Mu tímidamente

— Solo por una semana, mientras Piero estuvo en cáncer, ya puedo fumar tranquilo. Hasta luego muchachos — se despido levantando una mano — que pasen buena noche

— ¿Qué pasa Saga? — el lemuriano estaba preocupado, por lo que fuera que retuvo a géminis en ese lugar

— Nada malo — le contesto al sentir la perturbación en su compañero — es solo que jamás imagine que tus gustos fueran tan violentos

— No entiendo de que estas hablando — le dijo desviando la mirada

— Pensé que era mi imaginación pero hoy me di cuenta que no es así — Mu quería que Saga se callara — Te gustan los hombres violentos — Aries abrió los ojos con brusquedad e intento decir algo — Te lo tenías bien guardado, ni yo me había dado cuenta

— ¿De qué hablas? ¡A mí no me gustan los hombres!

— Miéntele a los demás, pero no te mientas a ti mismo, tus razones debes de tener para no aceptarlo, pero te aseguro que no dejaras de ser menos guerrero o menos hombre por tus gustos

— ¿Cómo te diste cuenta? Shaka es único que lo sabe ¿Te lo dijo él?

— No, desde luego que no, es tu amigo y ha sabido guardar tu secreto, yo tenía mis sospechas desde hace rato y…te gusta Ángelo ¿no?

— Sí, es absurdo haberme fijado en un hetero

— Me ha pasado — soltó divertido. Mu lo miro aún más confundió — Estamos en el mismo barco amigo

— ¿Tu?

— Es increíble que no se haya regado la bola si Aioria y Kanon ya lo saben, tal vez Aioria sigue sin creer y Kanon se avergüenza. Mi hermano es un imbécil

— Bueno, uno no va por ahí diciendo: ¡Hey! ¿Sabes a quien se le moja la canoa? A tal persona ¿lo puedes creer?

Saga se echó a reír — ¿Por qué no se lo has dicho a nadie? Shaka no cuenta

— No es algo que me enorgullezca

— Entiendo, también fue difícil para mí aceptarlo, no te presiones, pero ya eres un hombre y no deberías seguir escondiendo quien eres, por otro lado — lo rodeo, acercándose a su oreja — te recomiendo mirar a las personas que tengan tus mismos deseos — finalizo guiñándole el ojo — hasta mañana Mu

Mu se quedó pensativo ante las palabras de Saga, no tenía afán porque nadie se enterara de su secreto, sino hubiera sido porque cuando estaba más joven Shaka lo tomo por sorpresa, haciéndole preguntas, Virgo no se hubiera enterado nunca tampoco.

Pero así era Mu y le gustaba Ángelo, desde hacía mucho tiempo atrás, exactamente desde que habían vuelto a la vida, habían hombres que llamaban su atención, pero nunca se sintió tan atraído por alguien como por Mascara de la Muerte ¿Por qué? Porque Ángelo era único, algo tosco y vulgar, pero único, con una gran imaginación y con una bondad extraordinaria; Saga tenía razón, a él le gustaban los hombres violentos. Era un hecho, Ángelo no era el primero con esas características que le gustaban, pero a diferencia de cáncer, la otra persona, con la que alguna vez Mu se enredó, sí era gay.

Mu vivió buenos momento con esa persona y fue exactamente esa persona la razón por la que Shaka se dio cuenta de todo, cuando lo vio sonrojarse por una mirada de ese muchacho. Pero él ya no estaba, se había ido hace mucho tiempo y se fue muy lejos, para Mu fue difícil superar esa tragedia, por lo que se guardó su dolor y sus sentimientos y sus gustos. Pero se fijó en Ángelo, y esa era la razón por la que odiaba a Naomi, porque ella sí podría estar con Ángelo, ella sí podía darle a Ángelo lo que Mu jamás le podría dar.

No estaba enamorado, de eso estaba seguro, era más bien una especie de amor platónico, un capricho, un deseo que lo dejo en evidencia esa noche, delante de Saga, aunque todo eso sirvió para descubrir a Saga también y sí lo pensaba bien, Saga también era un hombre violento.

Templo de Géminis

Saga se adentró en el tercer templo silbando, después de la conversación con Mu quedo muy contento, había sospechado en algún momento de su vida sobre las inclinaciones del ariano, pero este eran tan hermético que descubrir realmente sus gustos era casi que imposible, ahora sabia la verdad y Mu no estaba para nada mal.

Una risa de mujer llamó su atención, caminando despacio se dirigió hacia la sala donde unas luces de vela iluminaban el lugar, se acercó con cautela, la voz de su hermano se escuchaba suave y seductora, una chica estaba con él, malicioso se dispuso a sorprenderlo.

— ¡Te atrape! — soltó, la pareja se puso de pie de inmediato, la chica derramo la copa de vino sobre la alfombra

— ¡Saga! — Grito Kanon y el gemelo mayor se arrepintió de lo que hizo — ¡Saga! — Lo nombro entre dientes, señalando disimuladamente hacia la mujer — ¿Qué te pasa?

— Lo siento hermano no sabía que estabas acompañado — Kanon volvió abrir los ojos pidiéndole que se retirara — Doctora Ivonne, gusto en saludarla, les doy privacidad

— No te preocupes Saga — Pidió la chica tomando su chaqueta — soy yo la que se va. Muchas gracias por todo Kanon, hablamos después

— No tienes que irte — soltaron los gemelos, Ivonne no pudo evitar sonreírse ante ese gesto tan parecido entre ambos

— Tengo muchas cosas que hacer mañana, descansen

— ¡Eres un imbécil Saga! — Expreso el ex general apenas sintió salir a la chica de géminis — ¿Sabes cuánto me esforcé para que me aceptara una invitación?

— Lo siento — de verdad lo sentía — no sabía que era ella ¿Por qué no la llevaste a otro lado? — Kanon meneo la cabeza — ¡Querías dormir con ella ¿Cierto?!

— ¡No! Pero si se presentaban la ocasión, no iba a desaprovecharla — Saga lo miro indispuesto — No me imagine que aceptara una salida, me dijo que sí, no tenía nada preparado y antes de que se arrepintiera la invite a cenar acá ¡Y tú lo echaste a perder!

— Lo lamento, lo lamento. Pero ella se veía feliz, te aseguro que te aceptara otra salida

— ¿Tú crees?

— Sí, sí, dalo por hecho

— Sí, soy un galán

— No lo eres

— ¡Ay cállate!

Continuara

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Hola, hola…espero me sigan acompañando. Una nota importante, el libro que le regala Shaka a Alejandra es de William R. Fadul y en esa obra él hace una aclaración con la que me siento identificada y que quiero compartir con ustedes.

Hay dos maneras de escribir cuentos:

Una para producir literatura;

Otra para entretener al lector.

Yo utilizo la segunda.

William R. Fadul

Nyan-mx, beauty-amazon, ShainaCobra, melodysaint999, akashy126, Monse, Natalita07, Ivonne Galvn, Jademia, TheOldboyLogan, Meiling55, Viviannie, desy-chan06, lenk, redcoverpaint, Melka1 y todos los lectores anónimos, muchas gracias por leerme.

Monse: Que bueno que te gusto todos esos cambios de Aioros, el pobre está un poco loco