Se que tardé mucho en actualizar, pero en compensación subí un capitulo largo! Creo que es lo más raro que he escrito en mucho tiempo. Espero les guste.
PDV de Hipo
-Gracias por venir hoy- Jack comenzó a hablar mientras nosotros nos encontrábamos sentados frente a él y la pizarra del entrenador de nuestro equipo de Hockey –Voy a explicar esto solo una vez, así que todos presten atención- agitó el puntero de madera.
-¿Por qué solo una vez?- Eugene levantó la mano.
-Porque solo me prestaron esto por una hora y debo devolver todo- señaló el puntero y el pizarrón.
-Escúpelo Frost- Merida se cruzó de piernas lista para lo que venía a continuación.
-Damas, caballeros y Merida- señaló a la pelirroja –Les presento el plan- hizo girar la pizarra con un movimiento de su mano revelando un montón de diagramas e instrucciones.
-¿Misión "Tratar de desenmascarar a Hans para así hacerle ver a Anna que está cometiendo un grave error y traerla de vuelta al mundo real"?- Leyó Rapunzel –No estoy muy convencida con ese nombre- miró al peliblanco con inseguridad.
-Yo tampoco- Eugene secundó la idea.
-¡Deberíamos cambiarlo!- gritó Merida impaciente.
-El nombre no importa- Jack los miró con fastidio.
-Yo creo que sí importa un poco- comenté.
-Okey- Jack suspiró con cansancio, por la conversación que tuvimos en la mañana, sabía que él se había pasado toda la noche ideando los detalles de esta operación –Levanten la mano los que estén a favor de cambiar el nombre-
Todos levantamos la mano al unísono.
-¿Tu también?- Jack le dio una mirada de incredulidad a Elsa, quien levantaba tímidamente la mano evitando mirarlo a los ojos.
-Lo siento, pero creo que no es muy práctico- murmuró apenada.
-Bien- Jack, ni corto ni perezoso, pasó la manga de su sudadera azul sobre la tiza borrando el titulo para luego escribir uno nuevo.
-Misión "Villano", me gusta- Astrid dio su aprobación al igual que el resto de los demás.
-¿Podemos proseguir?- preguntó con cierto tono malhumorado.
Todos asentimos.
-Bien, si Anna esta yendo tan en serio con esto de Hans, entonces es nuestra obligación como amigos aplicar "La prueba"- con el puntero señaló el subtítulo.
-Ohhhh, ¡Genial, creí que nunca volveríamos a tener una prueba!- Eugene chillo como una niña pequeña.
-Pues es tu día de suerte, tendremos una- respondió Jack.
Ante esta noticia todos vitoreamos con emoción, todos a excepción de Elsa.
-Disculpen, ¿pero que es la "Prueba"?- preguntó haciendo entrecomillas con los dedos.
-¿Nadie le ha explicado?- Jack preguntó sorprendido.
Murmuramos entre nosotros viéndonos unos a otros obteniendo negativas.
-Bueno, Copo de Nieve, es una de las tradiciones más antiguas de los Cuatro Grandes- explicó con calma –Si alguno de nosotros llegara a conseguir una pareja que fuera externo a nuestro grupo de amigos habituales, el resto de nosotros tendríamos que cerciorarnos de que esa persona fuera la adecuada para ese integrante-
-¿Por qué nunca había escuchado de esto?- Elsa se veía confundida.
-Bueno, Elsa, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que aplicamos una "Prueba"- Rapunzel le dijo.
-Y realmente no hemos tenido la necesidad de aplicar muchas de esas- comenté –La primera fue Astrid, después Macintosh cuando Merida salía con él-
-Agh, ni me lo recuerdes- nuestra amiga de gran melena rodó los ojos al recordar esa etapa de su vida.
-El último fue Eugene- señalé al castaño quien levantó su mano saludando a Elsa con una sonrisa gallarda.
-Y la pasé exitosamente, por supuesto- se regodeaba de sí mismo y su logro.
-Después de él no creímos que volviéramos a necesitar aplicar otra "Prueba", queríamos creer que Anna terminaría gustándole Kristoff y sabíamos que eventualmente tú y Jack terminarían juntos- Admitió Astrid.
-Aun no es oficial- Elsa y Jack se apresuraron a decir al mismo tiempo. Esta era su manera de darnos una actualización de su estado actual como pareja.
-Tardan siglos- Merida protestó –A este paso terminaré la universidad antes de que ustedes sean novios-
Jack se aclaró la garganta tratando de librarse de la incómoda situación –Si hay algo que las parejas de nuestros amigos deben de comprender es que venimos en paquete, salir con alguno de nosotros es como salir con el resto del grupo, por ello necesitamos asegurarnos de que no saldrá corriendo a la primera-
La boca de Elsa formó una O pequeña al comprender –Por eso solo la aplican a personas externas-
-Así es- Jack le sonrió.
-Además, somos amigos, siempre buscaremos lo mejor para nosotros- Comentó Kristoff quien hasta el momento había permanecido callado.
-¿En qué consiste la "Prueba"?- volvió a preguntar Elsa.
-Excelente pregunta bella dama- Jack azotó contra el pizarrón el puntero ocasionando que saltáramos ante la repentina acción –Porque precisamente es el paso numero dos- señaló el título "Descenso al infierno"
-El sujeto en cuestión es sometido a una semana de rigurosa observación- bajó el puntero al primer punto del paso numero dos que decía "Observación" –Y por supuesto, un montón de preguntas incomodas- volvió a bajar el puntero hacia el siguiente punto que decía "Interrogatorio".
-Para ello tiene que pasar una semana entera conviviendo con nosotros. Se sentará con nosotros en clases, almorzará con nosotros, saldrá con nosotros e incluso se duchará con nosotros- continuó con su explicación.
-Esto es con el propósito de ver el tamaño de sus pies- Kristoff se inclinó para murmúrale a Elsa.
-Y por supuesto, causar incomodidad- agregó Jack.
Elsa soltó una pequeña risa –Ya veo, pero no entiendo como esto ayudara a averiguar las verdaderas intenciones de Hans-
-De verdad adoro que siempre hagas las preguntas adecuadas, Copo de Nieve- volvió a azotar el puntero señalando el tercer paso del plan "Agregar picante".
-Está claro que no estamos tratando con un sujeto cualquiera, estamos hablando de un profesional del engaño, uno que hace que incluso Eugene se vea opacado-
-¡Oye!- Yuyin se quejó.
-Así que en este caso tenemos que someter al individuo a un nivel de estrés superior, de esta manera nos daremos cuenta de cómo es en realidad-
-Me gusta a donde va esto- Astrid sonreía de forma traviesa –Jackass está de vuelta-
-Te dije que no me volvieras a llamar así- la reprendió tocando la punta de su nariz con el puntero.
Realmente odiaba el apodo que le habíamos dado desde que entramos en la pre-adolescencia, la época más terrible de Jack. Conformé maduró un poco, nos obligó a borrar de nuestro vocabulario aquel sobrenombre.
-¿Puedes dejar de mover esa cosa por un momento?, me estas poniendo nerviosa- gruñó Astrid apartando el objeto de madera de su nariz.
-Absolutamente no, este es mi plan y lo explicaré a mi manera- azotó el puntero por tercera vez en el pizarrón.
En este momento, Jack de verdad se veía de nuevo como aquel chico de 12 años planeando una venganza contra su primo Aster por haber roto su preciado modelo a escala del Messerschmitt Me 262 que el mismo había conseguido, comprado y armado. Solo que ahora su motivación no era la venganza, si no querer ayudar a Elsa y su amiga.
Él siguió explicando el resto del plan mientras nosotros escuchábamos atentos, hasta que finalmente llegó al día final.
-Para cerrar con broche de oro, "El Fat man"- subrayó con el gis el título y encerró el diagrama que había hecho –Una bomba tan fétida que dejará un olor tan mortal que la misma Anna decidirá terminar con Hans en caso de que su teatro no cayera-
-Espera Jack, ¿Qué eso no es…?- señalé con el dedo el esquema del artefacto que me resultaba familiar.
-Así es- dio unos pasos atrás para quitar la manta del objeto de un tamaño moderado que permanecía intacto a un lado de la pizarra –He aquí, el Komodo 3000, un artefacto explosivo capaz de liberar simultáneamente cualquier liquido o gas que se coloqué en él-
-Uhhhhhh- la mayoría de los integrantes del grupo explanaron sorprendidos. Aquella cosa no me era desconocida, yo conocía a la perfección aquel dispositivo.
-Jack- suspiré con frustración –Dime que obtuviste eso de forma legal-
-¿De dónde lo sacaste?- Preguntó Punzie.
-Se lo robé a los Pingüinos-
Todos jadearon con sorpresa, yo solo giré los ojos con fastidio.
-T-tu sabes muy bien cuáles son las consecuencias de engañar a esas personas, ¿no recuerdas lo que le sucedió a Alex y Marty?- lo señalé acusatoriamente.
-Relájate Abadejo, me aseguré de que no se dieran cuenta- Jack se recargó en el costado de la pizarra con un aire de suficiencia –No soy estúpido-
-Algo me dice que esto no va a terminar bien- meneé mi cabeza con desaprobación.
-Como sea- Jack decidió cambiar de tema –Para finalizar, Elsa, es necesario que tú te mantengas alejada por esta semana; lo último que queremos es que Anna relacione todos los malos sucesos que le ocurrirán a Hans contigo-
Elsa hizo una mueca –Supongo que será lo mejor- se encogió de hombros.
-Excelente- sonrió –Se levanta la sesión-
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Hipo: Los tortolos se dirigen al vientre de la bestia.
Jack: ¿Te refieres a la cafetería?
Hipo:…Sí, me refiero a la cafetería.
Mi tarea del día de hoy era mezclarme con la multitud para avisarles al resto cuando Anna y Hans se dirigieran a la cafetería.
-¡Anna!- corrí hacia la pareja –Que bueno que te encuentro, los chicos y yo queríamos invitarlos a almorzar con nosotros- les dije actuando de la manera más natural posible.
Noté como Hans le dio una mirada de incomodidad a Anna.
Okey, esa podría ser una señal de un comportamiento controlador.
-En realidad, íbamos a almorzar con los amigos de Hans.
Era hora de insistir –Hey, la verdad es que como ahora tú y Hans son pareja, queríamos conocerlo mejor- le di una media sonrisa –Ya sabes, el amigo de mi amigo es mi amigo-
-En realidad, la frase correcta es "es el enemigo de mi enemigo es mi amigo"- Hans me corrigió continuando sus pasos.
-Además, a Elsa seguramente no le gustaría para nada- Anna dijo.
-¿Elsa?, ella no almorzara con nosotros hoy- le mencioné tratando de convencerla.
-¿En serio?, ¿Por qué no?- me preguntó confundida.
-Oh, esta semana estará organizando el evento de caridad de este año, planean comprar muchos juguetes para los huérfanos-
-Wow, no sabía eso…- ella miró al suelo con culpabilidad.
-¿Lo ves?, necesitas urgentemente ponerte al día con nosotros, ¿Por qué no se sientan a almorzar en nuestra mesa esta semana?... no creo que a tu novio le importe pasar algo de tiempo con tus amigos, ¿o si?- arqueé una ceja.
-N-no lo sé Anna…- se rascó la nuca con una mirada nerviosa, pero sin dejar de verse inofensivo.
Definitivamente podría haber actitudes controladoras.
-Oh, vamos, solo esta vez… por favor- Anna suplicaba con la mirada.
Ahora estaba comenzando a creer que Elsa si tenía sus buenas razones para desconfiar de Hans.
Finalmente, Hans suspiró –Por ti, lo que sea- le dedicó una sonrisa encantadora.
-¡Vas a adorarlos!, te lo prometo- Anna le dio un rápido beso en la mejilla.
-Oh, puedo apostar que sí, con nosotros nunca hay un día aburrido, te lo puedo asegurar- mené mi dedo índice frente a su rostro invadiendo su espacio personal.
Los tres continuamos nuestro camino hacia la cafetería donde fuimos recibidos por el resto de grupo.
-Hey, me alegro mucho que hayan invitado nuestra invitación- Eugene abrazó a Hans por los hombros.
-¿Por qué no tomas asiento Hans?- Kristoff lo tomó por los hombros obligándolo a sentarse de forma brusca en la banca, él había quedado acorralado en el reducido espacio entre Kristoff y Eugene, los más grandes del grupo.
-Ven, Anna, aquí hay un lugar- Rapunzel invitó a su prima a sentarse a su lado del otro lado de la mesa.
-Anna, cariño, creo que iré a buscar nuestro almuerzo- Hans se apresuró a ponerse de pie.
-Buena idea, yo iré a buscar el mío también- Jack lo siguió.
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PDV de Jack.
-Así que…- me moví con incomodidad mientras el sujeto pelirrojo y yo esperábamos en la línea –Cuéntame, ¿Qué tal las cosas con Anna?-
Él daba pequeños golpecitos en el piso con la punta del pie.
-Oh, de maravilla- se limitó a responder sin mirarme -¿Y lo tuyo con tu novia?-
-¿Novia?- pregunté sin comprender.
-Elsa…- finalmente me miró.
-Oh, ella no es mi novia, quiero decir… estamos saliendo-
-Ya veo- respondió -¿Y dónde está ella ahora?-
Arrugué ligeramente las cejas ante esta pregunta.
¿Qué acaso Hipo no les iba a decir la coartada de Elsa?
-Ayuda a planear un evento de caridad- respondí extrañado.
-¿En serio?, eso es muy noble de su parte- se aclaró ligeramente la garganta al ver que la fila avanzaba -¿Siempre es ella así?-
-Elsa es la persona más bondadosa que conozco- una sonrisa se dibujó en mi rostro sin notarlo.
-De verdad estás enamorado de ella…- murmuró.
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PDV de Hipo
-Así que… ¿Por qué no nos cuentas más de ti, Hans?- preguntó Rapunzel con un tono de voz inquisitivo.
-¡Si!, ¿te gustan los animales?- preguntó Merida –Mi animal favorito son los osos- comenzó a hacer gruñidos y gestos frente a él.
-¿Con cuanta frecuencia te hurgas la nariz?- pregunto Kristoff.
-¿Usas gel, cera o fijador para el cabello?- Eugene acarició los mechones pelirrojos tratando de sentir la textura.
-¿Usas hilo dental?- preguntó Jack.
-No pude evitar notar tu Rolex, ¿de verdad tienes tanto dinero para comprar algo así?- Eugene lo tomó por la muñeca.
Hans se limitó a reír nervioso mientras trataba de librarse del agarre de nuestro amigo.
-Chicos, tranquilos, lo asustaran- Anna se puso de pie tratando de frenar el bombardeo constante de preguntas.
-¿Todavía eres virgen?- preguntó Merida para rematar.
-Vuelvo en un minuto, debo ir al baño- Hans la miró horrorizado antes de ponerse de pie.
-Hey, espera, ¿no perdiste algo?- Eugene lo observó apoyando su barbilla sobre la palma de su mano.
-¿Qué?- Hans se palpó el cuerpo revisando si todavía tenía su teléfono celular y su cartera, hasta que se dio cuenta de que en su muñeca faltaba su fino reloj.
-Deberías tener más cuidado, fue muy sencillo quitarlo- el castaño jugó con el reloj haciéndolo girar en su dedo índice.
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Día 2
Jack y yo entramos al aula de clases, nos dimos cuenta de que Elsa ya había llegado, esta vez se encontraba sentada al fondo del salón junto con Rapunzel y Eugene, y justo como lo habíamos pensado, no había ningún asiento disponible cerca de ellos.
Les dimos una sonrisa y un rápido saludo para después dirigirnos a los asientos desocupados al lado izquierdo y atrás de Hans.
-¿Te importa si nos sentamos aquí?- preguntó Jack.
-Eh…- Hans quiso decir algo más, pero no lo permitimos.
-Claro que no le importa, para eso son los amigos, ¿no?- dije tomando el asiento a su lado, Jack se sentó atrás de él.
El profesor entró al aula de forma estrepitosa, como siempre, derramando su café sobre su escritorio.
-Genial, comencemos la clase- dijo con una falsa sonrisa.
Comenzó a explicar el tema del día mientras anotaba en el pizarrón.
-Hey, Hans, estaba pensando, ahora que eres parte del grupo… ¿Por qué no te unes al equipo de hockey?- escuché a Jack murmurarle a Hans.
Él le dio una rápida mirada para después volver la vista hacia el frente –No se patinar en hielo- susurró aún más bajo que Jack.
-Eso no es problema, Eugene tampoco sabia y nosotros le enseñamos- Jack le dio una palmada al hombro.
-¿Podríamos hablar después?- percibí un poco de molestia en su tono de voz.
-¿Hay algo que quiera compartir con la clase, joven de las Islas del Sur?- el profesor caminó hacia el asiento de Hans.
-Yo no…- ahora si se veía irritado.
-Fue mi culpa, yo lo estaba distrayendo- Jack habló.
-Muy bien, detención para ambos- dijo de forma seca.
Jack se encogió de hombros, estaba acostumbrado a esas cosas, pero en cambio Hans… le dio una mirada de muerte a Jack, quien solo respondió con una amable sonrisa.
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Día 3
-¡Vamos chicos!- Jack nos llamó a todos -¡Lo estás haciendo excelente, Hans!-
Hans se encontraba en la portería con las piernas temblorosas, no porque tuviera miedo, más bien, estaba luchando por mantener el equilibrio en los patines.
-¿En serio?- preguntó dudoso.
-¡Sí!, me alegro que Anna te haya convencido de esto- Eugene se deslizó frente a él.
-Última ronda, el que pierda pagara la pizza- Jack tomó el disco y lo puso de nuevo en el centro de la cancha.
El disco volaba por todas las direcciones conforme nos lo pasábamos luchando por obtener el mando de este.
-¡Vamos Kris!- le grité a nuestro amigo rubio animándolo a anotar.
Hans se apresuró a tratar de impedir la entrada del disco a la portería, pero su intento fue en vano y solo terminó en el hielo.
-¡Si!- Kristoff se vitoreó a si mismo al darse cuenta de que habíamos ganado.
-¡Y eso que somos dos contra tres!- me burlé de Jack y Eugene.
-Como sea- Jack giró los ojos con fastidio –hay que ducharnos y salir de aquí, muero de hambre-
Una vez en las duchas del vestidor, Jack y yo nos colocamos a los costados de Hans. Él, sorprendido por nuestra presencia, pegó un brinco.
-¿Qué hacen?- preguntó nervioso.
-No hay nada mejor que un buen baño de agua caliente después de un partido, ¿no es así?- le di una sonrisa.
-Hay más regaderas por allá- nos miró molesto.
-Hey, Hipo, mira eso- Jack señaló hacia abajo –Creo que Hans tiene el mismo tamaño de pies que tú y Eugene-
-¡Es verdad!, ¿también usas calzado del número 12?-
-Si- respondió.
-¡Eugene!, nunca vas a creerlo- llamé a Eugene quien no tardo en entrar a las duchas quitándose la toalla –Hans también calza del número 12-
-Vaya, pero que rara coincidencia- se paró a su lado apreciando sus pies.
-¿A caso eso importa?-
-Por supuesto, ¿Qué tal si quisiéramos regalarte un par de zapatos?- respondió Jack.
-¿Qué numero usas tú?- Hans le preguntó a Jack.
-13- señaló sus pies –Pero definitivamente mis pies no son tan grandes como los de Kristoff, él si tiene pies enormes-
-Uso del 15- Kris sorprendió a Hans colocándose tras de él.
Hans dejó escapar un grito al notar su presencia –Vaya- miró hacia abajo.
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Día 4
-Buenos días- Jack y yo saludamos a Hans quien acababa de entrar al aula de clases y le señalamos el asiento disponible frente a mí, pero en un gesto bastante descortés, decidió fingir que no nos había visto y se sentó en el único otro asiento disponible. Tal y como infirió Eugene…
Un motón de risas inundaron el aula al momento en el que el trasero de Hans golpeó el suelo debido a que la silla se había desarmado de forma espontánea.
Oculté bien el desarmador que sobresalía de mi bolsillo del pantalón. Jack me guiñó el ojo con complicidad.
-¿Puedo sentarme aquí?- preguntó un Hans resignado.
-Adelante, amigo- Jack le sonrió con amabilidad.
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-Hans, ¿me acompañas por mi almuerzo?- Anna le preguntó a su novio.
-Por supuesto- ambos se pusieron de pie alejándose de la mesa en donde nos sentábamos.
-Rápido- Astrid apresuró a Jack.
Jack estiró su mano hacia la bandeja de comida de Hans y tomó el plato con el sándwich y vertió dentro de este una generosa cantidad de la famosa y destructiva "Salsa diablo" que le había pedido a su amigo, Miguel Rivera, cuando fue a visitar a su familia en México. Aprovechó el momento para cambiar de lugar el plato de la hamburguesa con el de la ensalada, también agito con entusiasmo la lata de soda y la cambió de lugar poniéndola al lado izquierdo de la comida.
-Está volviendo- Astrid nos avisó.
-Merida, Anna dice que si le podrías devolver los 5 dólares que te prestó para comprar un budín-
-Cuentas claras, amistades largas- Respondió la chica antes de extenderle un billete al otro pelirrojo quien casi casi se lo arrebató de las manos para volver con pasos arrastrados de nuevo hacia donde estaba Anna.
Después de varios minutos la pareja había regresado.
Todos comenzamos a degustar nuestros alimentos esperando impacientemente a que Hans mordiera su sándwich o abriera su soda –Hay algo raro aquí- mi corazón casi se detiene al escuchar a Hans decir esto –Estoy seguro de que las cosas no estaban así, siempre coloco mi bebida a la derecha- se quejó señalando la lata a la izquierda.
-Oh, querido, no creo que sea importante, de seguro solo estabas distraído- Anna lo trataba de tranquilizar mientras hablaba con la boca llena de hamburguesa.
-Anna, ¿dónde están tus modales?- Hans se rio extendiendo una servilleta y limpiando la mancha de mostaza en la comisura de Anna.
Ella reía nerviosa –Perdón-
-¿Así que te molesta que la gente hablé con la boca llena de comida?- preguntó Merida con las mejillas infladas por tantas papas fritas que había dentro de esta.
-No te culpo, este mundo está lleno de gente asquerosa- comentó Eugene masticando su trozo de pizza.
-Como sea…- Hans finalmente sujetó la hamburguesa con sus manos y le dio una gran mordida.
Mastico algunas veces antes de darse cuenta de que algo estaba terriblemente mal.
-¿Hans?- Anna se preocupó al ver que él soltaba su comida y comenzaba a jadear desesperado, su rostro se había vuelto rojo como un tomate y comenzaba a sudar.
-Bebe algo- Anna se acercó a él.
Hans tomó la lata de soda y la abrió haciendo que esta explotara en su cara.
El grupo y yo intentamos contener las risas y tratar de fingir genuina preocupación –Ten, bebé esto- Jack le dio su cartón de leche.
Hans lo tomó rápidamente y sin pensarlo lo bebió terminándolo por completo, esto lo calmó al instante -¿Estas bien?- preguntó Rapunzel.
-Esa cosa es toxica- le dio un ligero empujón a la bandeja de comida –Iré a quejarme para que la cambien- antes de ponerse de pie de nuevo sus ojos se abrieron como platos.
-¿Qué me acabas de dar?- sujetó el cartón de leche mostrándoselo a Jack.
-Umh, ¿leche?- respondió confundido.
-¡Soy intolerante a la lactosa!- arrojó el cartón vacío en dirección a Jack -¡Idiota!-
Nuestros ojos se abrieron –N-no lo sabía, lo juro- Jack se intentó defender, su preocupación era genuina, desconocíamos ese pequeño importante detalle de Hans.
-¿Eres intolerante a la lactosa?, pero creí que tu postre favorito era el chocolate…- Anna se veía confundida.
-De verdad lo lamento- Jack se veía culpable –T-te acompañaré a la enfermería-
-Puedo ir solo gracias- se puso de pie y se alejó de la cafetería a paso apresurado, Anna lo siguió.
-Okeyyyy, eso definitivamente no era parte del plan- dije tratando de romper la tensión.
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Día 5
Como los anteriores días nos sentamos en la misma mesa de la cafetería, Hans continuaba sentándose junto a nosotros solo que a diferencia del resto de la semana su amable sonrisa ya no era parte de su fachada. En realidad, se podría decir que hasta parecía estar al borde de una explosión… Vaya, ¿solo se necesita menos de una semana para hartarse de nosotros?, eso es algo preocupante.
Pero si Eugene y Astrid pudieron hacerlo… ¿Por qué él no?
Observé como Jack le daba una rápida señal a Eugene asintiendo, estábamos a punto de ejecutar nuestra siguiente broma hacia él. Una más sutil, pero no dejaba de ser un clásico. El paquete de galletas Oreo con pasta dental.
Cuando se la hicimos a Eugene él se sorprendió bastante al principio, luego Jack lo retó a comerse todo el paquete. Naturalmente no pudo comer más de dos, pero le aplaudimos el hecho de que tuviera las agallas de seguirnos el juego.
Justo cuando Eugene iba a sacar el paquete de Oreos alguien nos interrumpió.
-Hey, chicos- era Elsa.
Jack le hizo otra seña a Eugene, esto no estaba en el plan, era hora de abortar. No íbamos a correr el riesgo de involucrar a Elsa.
-Lamento interrumpir, pero de verdad tengo una situación urgente por aquí- se encogió apenada.
-¿Qué sucede, Elsa?- le preguntó Anna preocupada.
-Es respecto al evento de caridad que estamos planeando- noté que desde que había llegado no había dejado de abrazar aquella tableta electrónica contra su pecho.
-Oh- Rapunzel se veía sorprendida y confundida por aquella repentina situación, ella sabía que Elsa no se hubiera atrevido a acercarse a nosotros esta semana si no fuera algo de verdad importante -¿Por qué no te sientas?-
Jack se recorrió pegándose a mí para hacerle espacio a su lado.
-Gracias, solo será algo de un momento, tengo que volver a reunirme con el comité- comenzó a explicarse –Acabo de salir de una reunión con ellos, estuvimos pensando en el evento que organizaríamos para recaudar fondos… yo sugerí una venta de pasteles, pero la mayoría del grupo pensó que era algo muy… típico- soltó un suspiro.
-¿Qué hay de malo con los postres?, todos los aman- Anna se veía indignada y el resto de nosotros la apoyó.
-En fin, hubo una votación y decidieron hacer una subasta- Elsa continuó su relato.
-Me parece interesante, ¿Qué subastaran?- preguntó Kristoff interesado en el tema.
-Por favor, dime que no serán citas con chicas- Merida le dijo sintiéndose asqueada por la idea.
-No…- bajó la mirada –En realidad se subastarán citas con chicos- murmuró.
-¿Soy el único al que no le gusta donde va esto?- Eugene se quedó inmóvil antes de darle una mordida a su hamburguesa.
-Es por caridad- Rapunzel le sonrió a Elsa –Puedes contar con Eugene- le dio pequeñas palmaditas en el hombro a su novio.
-Espera, ¿Qué?- Eugene soltó su hamburguesa -¿En serio crees que tengo tan poca dignidad como para acceder a prostituirme solo por dinero?- preguntó ofendido.
Rapunzel se limitó a mirarlo arqueando una ceja.
-Por favor, Eugene- Elsa suplicó –Hicimos una rápida encuesta y según las estadísticas, ocupas el segundo lugar en popularidad con el género femenino- le mostró la pantalla con una serie de graficas de barra y la lista en donde el nombre de Eugene se posicionaba en segundo lugar.
-No las culpo- sonrió de forma galante –Esta bien, lo hare, pero solo porque son huérfanos-
Elsa si giró a vernos a mí y a Astrid –Ocupas el quinto- me mostró la pantalla con las gráficas.
Merida estalló en risas escupiendo su bebida –Tienes que estar bromeando-
-Por mi está bien, mientras no me lo devuelvan- Astrid soltó una pequeña risa.
-Oh, creo que algo se acaba de romper aquí adentro- bromé palpando mi pecho y fingiendo dolor –Por supuesto que te ayudare, Elsa, ¿Quién soy yo para negarle al mundo todo esto?- respondí señalando mis esbeltos brazos.
-¿Qué hay de ti Kristoff?- Elsa le mostró que era el cuarto lugar.
Kristoff se encogió de hombros –Sera divertido-
-¿En serio lo harás Kristoff?- Anna preguntó con cierto tono de decepción.
-Podría ser una buena oportunidad para conocer a alguien…- el rubio apartó la vista.
-Sé que apenas nos conocemos, pero…- Elsa tomó una profunda respiración antes de continuar lo que le iba a decir a Hans –Estas dentro de los 10 primeros puestos de la lista y en verdad necesitamos toda la ayuda que sea posible-
-Yo estoy de acuerdo si quieres hacerlo Hans- Anna lo miró esperando su respuesta.
-Lo que sucede es que estaré bastante ocupado, ya sabes, los exámenes están cerca y todo eso- Respondió.
-Oh, vamos, Hans, es por caridad…- Anna suplicó.
-No, Anna, lo siento- se apresuró a responder de forma casi cortante –Pero con gusto haré un donativo- sacó su chequera y de forma rápida hizo un cheque para extendérselo a Elsa.
Ella indecisa lo tomó entre sus manos y le dio un rápido vistazo para después apresurarse a guardarlo –Muchas gracias por tu generoso donativo, nos será de mucha ayuda- le sonrió.
-Jack…- Elsa cubrió la mitad de su rostro con la pantalla del aparato electrónico mostrándole que se posicionaba en el primer lugar.
Él solo convirtió su boca en una delgada línea mientras tamborileaba los dedos sobre la mesa analizando la situación –Si es por los niños y por ayudarte… supongo que podría intentarlo-
-¿En serio?, eres el mejor, ustedes son los mejores chicos…- miró a Jack y después a nosotros –Tengo que darles estas buenas noticias al comité, nos vemos en clase- Elsa se despidió.
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Una vez terminamos nuestro almuerzo Hans y Anna se alejaron del grupo para dirigirse a la biblioteca para buscar un libro que necesitaba Hans.
Jack abrió las puertas de la cafetería de forma estruendosa, estaba furioso.
-¿Qué sucede, Jack?- el resto del grupo le preguntó mientras lo seguíamos.
-El idiota le dio a Elsa un cheque por 20 dólares- gritó molesto -¿Pueden creerlo?, teniendo toda esa ropa de diseñador, ese auto último modelo y el estúpido Rolex…- caminó de un lado al otro con impaciencia.
-Que pelmazo- Kristoff resopló con ira.
-¿Por qué no dijo nada Elsa?- preguntó Merida igual de molesta –Pudimos haberle demostrado a Anna que este sujeto no es nada más que un patán-
-Fue una provocación…- Jack murmuró –él sabía que Elsa no diría nada por miedo de quedar aun peor con Anna, se estaba burlando de ella-
-Yo digo que lo golpeemos- Merida propuso.
-Estoy de acuerdo- Rapunzel respondió.
-Yo mismo les ayudare, pero solo si el plan no da resultado. Por ahora debemos apegarnos al plan original y meter más presión- Jack trataba de contenerse.
-Hay que ponerlo al límite… mañana- Kristoff sonrió con malicia.
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Día 6
-Yo digo que debemos de ver el Ataque del Chupacabras- Merida me empujó apartándome de la vista de la cartelera.
-La última vez tu escogiste la película- Astrid le dijo –Le toca a Kristoff-
-¿Podemos ver Guerra de bandas?- preguntó él.
-Ek, odio los musicales- Eugene protestó.
Llevábamos media hora tratando de decidir qué película ver mientras que Hans nos esperaba impaciente.
-Okey, entonces, Kristoff debe de escoger una película que no sea de terror por Anna y Rapunzel, que no sea un musical por Eugene, que no sea comedia romántica por mí y que no sea de animación por Astrid e Hipo-
-Y que no sea cine independiente- Merida dijo –Son tan aburridas-
Kristoff miraba la cartelera sin saber qué hacer.
-¿Y si vemos Tiempo de campanas?- señaló la película con temática navideña.
-Supongo que no hay opción- dije.
-Al fin- Hans murmuró.
-¿Todo bien, amor?- Anna le preguntó.
-Oh, sí, solo decía que al fin encontramos una película para que todos pudiéramos ver- le sonrió.
Anna le devolvió la sonrisa brevemente para después dirigir su atención a nosotros de nuevo –Ahora hay que comprar los dulces y palomitas- Saltó sobre la espalda de Jack –Pediremos acarameladas, ¿verdad?-
-Por supuesto- Esta Anna era la vieja Anna.
-Qué asco- Eugene se burló –Con razón son los fenómenos del grupo-
-Pensé que ese era Hipo- Anna protestó –después de todo es el chico nerd-
-Sigue burlándote, pero cuando vengas a pedirme trabajo no te contrataré- fingí estar molesto.
-Muy bien, cállense, seguimos nosotros- Jack bajó a Anna de su espalda antes de que la chica tras el mostrador nos hiciera una seña para pasar.
-Buenas tardes chicos, mi nombre es Kari y yo tomaré su orden, ¿Qué levaran?- preguntó con una voz extraña –Si gustan les puedo hacer recomendaciones, creo que tengo una clara noción de las mejores promociones que tenemos, por ejemplo, ¿sabían que por solo 2 dólares más pueden llevarse unos nachos con extra queso?, me parece una estupenda promoción porque ¿Quién no adora el queso?, yo sí, y si hay algo que me molesta es estar viendo una película y de repente mis nachos se queden sin queso; eso sí que es molesto, ¿no es verdad?-
Todos miramos a la chica de frenos sin saber que responderle, había dicho todo eso en menos de 20 segundos –Ehhh, no es necesario, llevaremos unas palomitas grandes mitad acarameladas y la otra mitad con mantequilla, tres palomitas medianas con mantequilla y llevaremos dos órdenes de nachos, 3 perros calientes y unos chocolates- Kristoff ordenó por nosotros.
-Vaya, ustedes sí que son un grupo que sabe lo que quieren, me recuerdan a mí y a mis amigos, siempre que salimos sabemos exactamente lo que ordenaremos y como nos repartiremos la cuenta, es gracioso cómo funcionan las amistades, ¿no es así?- preguntó.
Kristoff no quería ser grosero, pero había una larga fila atrás de nosotros –Ehh, también llevaremos sodas, gracias-
-En seguida- hizo un saludo militar para dedicarse a preparar los alimentos.
Después de varios minutos esperando finalmente recibimos todo lo que habíamos ordenado
-Muy bien, aquí está todo, espero haberles ofrecido un buen servicio, por favor no olviden silenciar sus celulares antes de empezar la función…-
-Kari, muchas gracias- Jack la detuvo sonriéndole. Con esto pudimos lograr salir de la fila y dirigirnos a nuestra sala.
Una vez ahí adentro la búsqueda de nuestros asientos fue toda una odisea ya que no lográbamos encontrarlos.
-Es aquí, chicos- Astrid señaló unos asientos ubicados a mediación de la sala.
-Yo quiero la orilla, tengo una soda grande y necesitaré ir al baño- Anna argumentó.
-Sentémonos aquí- Hans señaló los dos asientos en la orilla.
-Pero yo también quiero estar en la orilla- Astrid se quejó.
-Bueno, tu siéntate en el primer asiento, yo tomaré el segundo y Hans el tercero- Anna respondió-
-Pero no puedo estar lejos de Astrid- protesté –Me moriré-
Okey, entonces tu toma el tercer lugar y Hans se sentará al lado de Kristoff.
-Pero, ¿luego con quien comentaré la película?- Jack dijo.
-Okey, me sentare primero yo, luego Astrid, Hipo, Jack, Kristoff, Hans, Rapunzel, Eugene y Merida-
-Espero no te incomoden los arrumacos- Eugene le susurró a Hans al sentarse.
Hans puso una cara de asco.
Todos guardamos silencio al ver que la película estaba por comenzar.
La película transcurrió con normalidad y ocasionalmente me giraba para ver lo que hacía Hans, al principio su rostro era de fastidio al escuchar el constante crunch que emitían Merida y Kristoff al masticar sus palomitas y nachos; después, a mitad de la película, cuando esta comenzó a tomar un tono romántico, se veía asqueado ante los constantes besos apasionados de Eugene y Rapunzel; la gota que derramó el vaso fue cuando Kristoff se puso de pie para ir al baño, siempre era difícil para él moverse por los espacios pequeños, así que terminó dándole un pisotón a Hans por accidente.
-Pst, Anna, son para ti- Kris susurró mientras le extendía el empaque de chocolates a la chica de trenzas.
-Owww, muchas gracias- ella se enterneció ante el gesto.
-De nada- él rubio salió de la sala.
-Anna, debo de irme, lo siento- Hans era ahora quien se encontraba de pie.
-Oh, ¿todo bien?- preguntó ella confundida.
-Sí, solo que recordé que tenía que hacer algo con mis padres hoy- se excusó para salir rápido del lugar.
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Día 7
Domingo, día sagrado, incluso para villanos como Hans… por ello habíamos decidido dejarlo descansar. A decir verdad, no solo lo hacíamos por él, sino que también por nosotros, lo de ayer fue bastante intenso, así que decidimos tomarnos el día libre para prepararnos para el gran día… el gran final.
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Día 8
-Muy bien, todo está listo, Hans debería estar acercándose junto con Anna en unos momentos- Jack, yo y el resto del grupo, incluyendo a Elsa, nos encontrábamos por el pasillo cerca del casillero de Hans; habíamos acordado ver a la pareja aquí para ir a almorzar juntos.
En ese momento apareció Hans refunfuñando, se detuvo en seco mirándonos fijamente. Se veía tan furioso que creímos que se abalanzaría sobre nosotros, pero en lugar de eso giró hacia su casillero y lo abrió de golpe, dejó sus libros y lo cerró para irse.
-¿Qué ha sucedido?- preguntó Kristoff sorprendido.
-Iré a ver- Jack se aproximó al casillero de Hans y lo abrió al ver que nadie más estaba observando.
Nos miró con sorpresa y cerró el casillero para volver hacia donde estábamos, la confusión era visible en su rostro –El Komodo 3000 no está ahí, n-no lo entiendo… lo coloqué ahí cuando pedí permiso de ir al baño en medio de clases, ¿Cómo pudo haber desaparecido en menos de una hora?- no comprendía nada.
-Lo lamento mucho, Elsa, no sé en qué estaba pensando… todo esto fue un terrible plan sin sentido- miró hacia el suelo decepcionado.
Antes de que Elsa pudiera responder, Anna apareció tras de nosotros –Hola chicos-
-¿Anna?, ¿Por qué no estas con Han?- preguntó Rapunzel.
-Oh… lo que sucede es que tuve una conversación con él hace un rato- respondió con cierto tono de tristeza en su voz.
-¿Qué sucedió?-pregunté curioso.
-Esta semana me di cuenta de lo mucho que extrañaba estar con ustedes, así que le sugerí a Hans que nos sentáramos más seguido en su mesa y él solo… explotó, dijo que no le agradaban y muchas otras cosas hirientes-
-Oh…- respondimos al unísono.
-Y me dio a escoger entre él y ustedes…- jugó con sus dedos nerviosa y apenada.
-¿Qué respondiste, Anna?- Jack preguntó con temor.
Ella finalmente suspiró y nos miró a los ojos a cada uno de nosotros –Los amo chicos… te amo hermana… no podría vivir sin ustedes- nos sonrió –Lamento si no actué como yo estos últimos días-
-Entonces, ¿terminaron?- preguntó incrédula Merida.
-No, no, claro que no…- murmuró –Pero nos daremos un tiempo para conocernos mejor-
¿En serio era esto posible?, ¿El plan de Jack era tan descabellado que había funcionado?
-Bueno… ¿Qué estamos esperando?, ¿Por qué no vamos a almorzar de una vez?, hoy hay carne misteriosa- Eugene rompió el silencio.
-¡Si!, me pregunto que será esta vez, ¿tal vez carne de cebra?- Kristoff se rascó la barbilla.
-O tal vez de reno…- murmuró Jack.
-¡Ni lo menciones!- el chico rubio lo regañó.
Todos reímos como en los viejos tiempos.
-Oh, solo debo ir a mi casillero- Jack comenzó a dar unos pasos hacia atrás en dirección a su casillero -¿Me pasaras la tarea de biología, verdad Hipo?-
-Pues, no es como si tuviera muchas opciones- respondí de forma sarcástica.
-Eres grande Hipo- él se giró para continuar su camino.
-Por cierto, ¿ustedes saben que es esto?- Anna nos extendió un Post-it amarillo con un pequeño mensaje –Lo encontré pegado en la puerta del casillero de Jack cuando me acerqué a ustedes hace un momento-
Tomé la nota entre mis dedos y el resto el grupo se amontonó para leer lo que decía.
NOVATOS
Levantamos la vista al escuchar un fuerte estruendo seguido del grito de Jack. Él se encontraba en el suelo cubierto por una sustancia viscosa de procedencia desconocida (nunca nos explicó que era lo que usaría).
Cubrí mi nariz al percibir el potente aroma que ahora llenaba el pasillo.
-Qué asco- Anna dijo con una sonrisa extraña al ver la escena.
Elsa tenía una cara monumental de asco y sorpresa.
-No puede ser- Merida, Rapunzel y Kristoff reían ante la situación.
Astrid y yo estábamos impactados.
La quijada de Eugene había caído casi al suelo.
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-¿Quieren un poco de esto?- Levanté el Tupper repleto de brownies.
-¿Brownies de Hipo?, ¿bromeas?- Anna arrebató un par del recipiente.
-¿Cómo negarse a los brownies de Hipo?- Yuyin dijo antes de tomar uno.
El resto del grupo lo imitó.
-Mhhhhh, esto es increíble Hipo, como siempre- Rapunzel fue la última en tomar uno -¿Quieres uno, Jack?- le preguntó girándose hacia Jack quien se encontraba sentado en solitario en la mesa de al lado.
-Si- respondió con mirada y tono de fastidio.
-allá van- canturreo la chica haciendo que el recipiente se deslizara por la mesa hasta la orilla, Jack lo tomó y mordió uno de los dos últimos postres que quedaban.
-No puedo creer que mis amigos me estén negando- murmuró de mal humor.
-Lo siento, Jack, pero ahora mismo…. Estas un poco apestoso- Elsa le sonrió tratando de no reír.
-Supongo que el gran Jack Frost no puede salirse con la suya siempre- me burlé de él –Te lo advertí-
-Oh, cállate- Jack se giró dándonos la espalda.
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PDV de Jack
Cerré la llave del agua y procedí a buscar la toalla que había dejado colgada cerca de ahí.
Después de clases había decidido hacer una parada por las duchas de la escuela para tratar de quitarme esta peste antes de ir con Elsa a pasar el tiempo juntos. Afortunadamente, después de tres duchas el olor se había esfumado.
-Oh, no- maldecí al ver que la toalla ya no estaba.
Corrí hacia el casillero del vestidor donde guardaba mis cosas, estaba abierto y mi ropa había desaparecido. Fijé la vista en la nota dentro de este.
Recibirás tus cosas cuando nosotros recibamos una disculpa.
Giré los ojos con cansancio y tomé mi celular llamando a Hipo, quien no atendía y era de esperarse, él y el resto del grupo habían decidido ir a comprar buñuelos a ese nuevo lugar del que todos estaban hablando.
Genial, no tengo otra opción más que…
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PDV de Elsa
Mi lectura se vio interrumpida al escuchar la llamada que estaba recibiendo, levanté la mirada de mi libro para ver la pantalla de mi celular que se encontraba apoyado en la superficie de la grada en la que estaba sentada.
Era Jack.
Cerré el libro y me apresuré a tomar la llamada -¿Hola?, ¿Qué sucede?
-Elsa, necesito ayuda, ¿podrías venir al vestidor?-
-Voy en seguida- colgué y tomé mis cosas lo más rápido posible para bajar corriendo y rodear la pista de hielo en dirección a los vestidores a los cuales Jack me había llevado aquella vez que jugamos hockey.
Entré confiada, sabía que nadie más estaba aquí así que no había peligro -¿Jack?- lo llamé buscándolo.
-Pst, por aquí- divisé la mitad de su rostro asomándose detrás de los casilleros.
-¿Jack?- me aproximé.
-¡No!, ¡No te acerques!- me detuve en seco al escuchar esto.
-¿Estas bien?- le pregunté.
-No… ellos se robaron mi ropa- me mostró la nota.
Mis mejillas se inflaron al tratar de contener la risa.
-Copo de Nieve, no te burles, esta es una situación seria- tomé una profunda respiración y me tranquilicé.
–Sabes, siempre guardo un cambio de ropa en mi casillero, pero tal vez no te guste…- le dije nerviosa.
-Solo quiero ir a casa- respondió desanimado.
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Jack y yo caminamos hacia la salida mientras el luchaba por asegurarse que la falda del vestido cubriera lo que debía cubrir.
Abrí la boca para intentar decir algo para animarlo, pero él negó con la cabeza –Digas lo que digas esto no dejara de ser humillante-
Mordí mis labios evitando reír o siquiera sonreír, decidí que lo mejor era dirigir mi vista hacia otro lugar y tomar su mano.
Al llegar a la salida de emergencia y abrirla nuestros ojos se abrieron.
-Esto tiene que ser una broma…- Jack se quejó al ver la nieve que caía por montones.
Refirmé el agarre de mi mano contra la suya dándole apoyo, el camino hacia su auto era un buen tramo por recorrer.
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La puerta de la habitación de Jack se abrió y él apareció, había vuelto a tomar otra ducha caliente para quitarse el frio y al fin estaba usando unos cómodos joggers azul marino y una sudadera gris.
Le sonreí haciéndole un gesto para que se acercara a mí.
Él con ojos de cansancio gateó por la cama para acomodarse en mi abdomen abrazándolo. Sabía que después de todo por lo que había pasado hoy y esta semana era tiempo de ayudarlo a tranquilizar su agitada mente.
-No tenemos por qué hacer esto hoy, podríamos dejarlo para otro día- le dije pasando mis dedos por su cabello.
Sentí su cabeza moviéndose en negación –Quiero hacerlo- finalmente levanto su cabeza y se acomodó a mi lado.
-¿Seguro?- le pregunté.
-Sí- recargó su cabeza en la mía mientras buscaba en la computadora portátil la serie que veríamos hoy.
-Bien- me acurruqué esperando que iniciara.
-¡Achu!- él repentinamente estornudó.
-¿Salud?- era la primera vez en todo este tiempo de conocerlo que lo había escuchado estornudar.
-Gracias- siguió buscando en la computadora hasta que nuevamente volvió a estornudar.
-¿Te sientes bien?- le pregunté.
-Sí, solo es el polvo del aire- respondió.
Lo miré inquisitivamente –Siempre vienen en tres-
-Se lo que estás pensando y no, la última vez que me dio un resfriado fue cuando tenía… ¡Achu!- sorbió su nariz –doce años- terminó la oración.
Cristina: Lamentablemente la relacion de Jack y Elsa aun no es oficial, solo fué un beso. Tal vez en este capitulo Anna fue capaz de redimirse a si misma? Nah, ya tendra su turno para arreglarlo todo, pero por ahora dio un paso. Por cierto Eren es el de Ataque de Titanes, suele pasar el rato con Jack Frost e Hippo, hahahahahha nah, me equivoqué! Era Eret, solo que tal vez estaba muy emocionada por la nueva temporada de Ataque de Titanes? XD
