Disclaimer: Los personajes y el mundo mágico son propiedad de J.K. Rowling. La trama y gran parte de los sucesos, son propiedad de mi imaginación.

Aviso: Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

Categoría: Primera Guerra Mágica


Prompt: Muerte

Palabras: 496


MUERTE

—Mi señor, tengo algo que decirle. —Irrumpió Severus Snape en la estancia.

—Como verás Severus, estoy en medio de algo. —Con un ademán denotó la presencia de Lucius Malfoy, Nott, Mulciber y Greyback.

—Es algo urgente, mi Señor, de lo contrario no habría interrumpido. —Su mirada se mantuvo baja.

Voldemort lo examinó críticamente y luego asintió para sí mismo.

—Tienes dos minutos.

El joven mago, miró dubitativamente a los otros magos y supuso que el Señor Tenebroso confiaba en ellos.

—Vi a Dumbledore junto a una bruja en Hogsmeade, mi Lord. —Comenzó. —Los seguí y era una entrevista para el puesto de Adivinación en Hogwarts, la bruja no estaba convenciendo a Dumbledore y cuando él se iba a retirar, ella entró en trance, es una vidente.

— ¿Qué profecía hizo, Severus?

—Hizo una profecía sobre su derrota.

Voldemort apretó su varita con tanto ímpetu que estuvo a punto de romperla.

—Fuera. —Dijo fríamente. —Lucius, Nott, fuera todos. —Se pusieron en movimiento rápidamente. —Menos tú Severus, deseo continuar escuchándote.

Una vez los otros magos estuvieron fuera, con un gesto le permitió proseguir.

—Oí que sería un niño, nacerá cuando concluya Julio y sus padres ya lo han desafiado, mi señor, tres veces.

— ¿Un niño que aún no nace será quién me derrote? —Preguntó con arrogancia, antes de comenzar a reír. —Y dime, Severus, qué fue lo que hizo que creyeras que esa profecía hacía referencia a mi… —Moduló su tono. —...derrota.

—Ella dijo: "El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso, se acerca…" —Recitó.

El mago giró ferozmente hacia él con los ojos rojos y ardientes de furia.

—Vete.

Voldemort no le prestó más atención, su mente estaba en otro lugar.

Una profecía sobre su derrota y Dumbledore estaba al tanto y si él ya estaba interfiriendo, ese niño estaría muy protegido.

Era tiempo de ponerse en acción y salvaguardar su vida.

Él, sin duda, ya había tomado las medidas necesarias con el fin de evitar a la banal muerte, pero ante aquella amenaza, las medidas no eran suficientes.

Primero tomó el Anillo de Gaunt y regresó a la casa en ruinas en la que su madre vivió. Bajo todas esas ruinas escondió la parte de su alma que estaba almacenada en aquel Anillo, colocó un hechizo en las ruinas y una maldición en el Anillo.

Convocó a Lucius y le encargó la tarea de proteger otra parte de su alma, esta vez, almacenada en su Diario personal, además de otras indicaciones.

Convocó al matrimonio Lestrange y les dio otro horrocrux, representado en la Copa de Helga Hufflepuff.

Convocó a Regulus Black y le solicitó un elfo como compañía para comprobar las barreras impuestas en la cueva que resguardaría el Guardapelo de Slytherin.

Su quinto horrocrux llevaba escondido varios años y no necesitó revisar sus protecciones, nadie más que él conocía tanto el castillo de Hogwarts, así que nadie podría encontrarlo.

Al terminar de asegurar aquello que lo hacía invencible, incluso para la muerte, se sintió satisfecho.