Resumen: Colaboración con Misao-CG. Durante las peleas contra los akumas de Papillon, Ladybug y Chat Noir son atacados por un nuevo enemigo que está detrás de algo más valioso que sus Miraculous, lo que traerá nuevas revelaciones sobre todo lo que ellos creían saber de sí mismos. AU Saint Seiya.

NOTAS:

1) Los personajes no nos pertenecen. Miraculous Ladybug es propiedad de ZAG y los créditos son para Thomas Astruc y su equipo. Saint Seiya fue creado por Masami Kurumada.

2) Esta historia NO fue realizada con fines de lucro, solo para divertirnos.

3) Puede tener spoilers de toda la serie y películas disponibles.

JUEGOS DE DIOSES

CAPÍTULO 14

(Escrito por Abby L.)

Lugar desconocido

Al mismo tiempo

La gran orbe que flotaba sobre la puerta de su palacio cayó al suelo con un gran estruendo al ser golpeada, haciendo que las piezas de cristal se esparcieran por todos el suelo. El hombre chacal estaba furioso por ese giro de eventos. Después de que estuvo a punto de obtener lo que deseaba… lo que necesitaba, asesinando no solo a uno sino a los dos héroes de París, esos estúpidos dioses habían aparecido en escena. Apolo ya había salvado a la mocosa una vez en el pasado pero no se esperaba que Perséfone también se presentara para rescatar al pequeño dios, usando la naturaleza para ocultar su identidad de él.

La serpiente a su lado se enroscó en un gesto protector, con miedo de que algo le cayera encima durante el divino berrinche que estaba haciendo su amo en esos momentos. Y con razón, pues sus planes se habían ido al demonio.

Después de que casi había logrado atrapar a los héroes y los dioses los salvaron, esos dos mocosos parecían haber desaparecido de la faz de la tierra. Hubo varios ataques de akuma durante los últimos días pero ni Ladybug ni Chat Noir habían vuelto a aparecer en las batallas. Habían hecho acto de presencia varias combinaciones distintas de héroes, Ryuuko y Viperion, después Rena Rouge y Carapace, Pegase y Roi Singe. Los héroes habían sido asistidos por los santos de Athena y uno o dos espectros de Hades, así que ni se había molestado en enviar a sus criaturas.

-¡Malditos sean!-

Seth lo comprendió muy bien: los mocosos seguramente habían adivinado que él no conocía sus identidades secretas, que no podía atacarlos cuando no estaban transformados porque sus esencias divinas eran potenciadas por los Miraculous y habían decidido ocultarse de él. Si se mantenían sin transformar, jamás podría encontrarlos. Sus alimañas no podrían atacarlos.

Sabía la respuesta, su mejor opción era descubrir de una vez por todas sus identidades secretas y atacarlos personalmente mientras dormían pero, ¿cómo iba a hacerlo? Ni siquiera ese inútil de Papillon había logrado descubrirlo a pesar de atacarlos diariamente por al menos un año.

Hablando de Papillon, aún no podía creer lo estúpido que era. Pobre humano pequeño sin ninguna ambición. Si por él fuera, ya habría aplastado a esos dos mocosos si no hubieran intervenido los dioses. Seguro alguno de sus colegas egipcios les advirtió a los dioses griegos que estaba atacando París.

Necesitaba una nueva estrategia, necesitaba que Papillon causara más desorden en París, tanto que obligara a los héroes a salir de sus escondites. O él mismo enviar a sus alimañas a atacar civiles, sabía que eventualmente los engendros de los dioses aparecerían y ese sería su fin.

Papillon podría llegar a ayudarle, el muy idiota no tenía ambiciones y estaba seguro de que podría engañarlo para hacerlo cooperar con él. La boca del chacal se torció en una sonrisa. Solo tenía que esperar el siguiente ataque para encontrar a Papillon.

x-x-x

Colegio Françoise Dupont

Al día siguiente

Marinette se sentía mucho mejor ahora que Adrien había regresado de su viaje, además de que estaba buscando un momento para hablar con él, pero era en vano. Athena le había pedido que no se transformaran aún para darle oportunidad a su partenaire de reposar después de su aventura y los chicos prácticamente no habían tenido ni un solo momento a solas.

No que se quejara. Se sentía bien poder descansar en vez de tener que correr cada vez que aparecía un akuma o un sentimonstruo. Gracias a ese tiempo de descanso y las medicinas que Apolo le había dado, por fin se sentía con la misma energía que antes de que Seth comenzara a atacarlos. Su padre le había explicado que el veneno de las alimañas que enviaba el dios egipcio los hacían sentirse cansados y débiles, y que éste podía permanecer en su organismo incluso por días. Había tomado tiempo, pero por fin se había deshecho del veneno.

Un escalofrío recorrió a la chica. Recordaba muy bien a ese dios con cabeza de chacal, de cuyas fauces brotaba sangre y pus con un desagradable olor putrefacto. Su cuerpo tembló al recordar el momento en el que Seth la atrapó y lo vio de cerca. Si Chat Noir no la hubiera salvado, si los dioses no hubieran aparecido…

Sacudió la cabeza mientras entraba al colegio para deshacerse de ese pensamiento. Había tenido suerte y realmente esperaba que la próxima vez estuvieran mejor preparados. Quizá Apolo tenía razón y debía escucharlo, tratando de evitar el enfrentamiento para no meterse en problemas.

Al llegar al patio vio que sus compañeros estaban caminando hacia los casilleros y se apresuró a alcanzarlos para dejar su mochila y sacar los libros de la siguiente clase. Adrien estaba ahí también, dirigiéndole una sonrisa cansada mientras trataba de ignorar las preguntas de Chloé y Nino, además de que Alix y Nathaniel estaban discutiendo por alguna cosa. Iba a dejar su mochila cuando sintió las manos de Alya sobre sus hombros.

-Te ves mejor el día de hoy- le comentó la pelirroja.

-Gracias, nada como una buena noche de sueño para recobrar energías- dijo Marinette con una sonrisa.

-Me alegro. Te veías como Nora hace unos meses, cuando le dio mononucleosis- dijo Alya reprimiendo un escalofrío- fue la primera vez desde que tengo memoria que Anansi no apareció en el gimnasio para entrenar-

Marinette sonrió levemente, haciendo la nota mental de utilizar esa excusa si llegaban a preguntarle de nuevo por lo cansada que estaba. Al pensar en ello borró su sonrisa y reprimió un escalofrío pensando en que realmente odiaba tener que mentir a sus amigos.

Sin añadir nada, metió su mochila al casillero y sacó otro de sus libros para la primera clase, la de mademoiselle Bustier.

Volvió sus ojos hacia la salida y alcanzó a captar la mirada de Adrien. Aún se le notaba el cansancio en sus ojos, pero se veía mucho más contento de haber emprendido su viaje. ¡Cómo se moría de ganas de hablar con él a solas por un momento! Quería saber todo sobre él, si había encontrado a sus padres, quienes eran y dónde había estado durante esos días que pasó desaparecido.

Tenía la impresión de que Plagg le había dicho a Tikki, la kwami era tan curiosa como ella misma, pero había insistido en que tenía que ser Adrien quien le contara esa historia a Marinette.

Aún estaba pensando en ello cuando cerró la puerta del casillero.

-Buenos días a todos, ¡qué gusto verlos hoy!- canturreó la voz de Lila, interrumpiendo los pensamientos de Marinette, quien comenzó a sentir una picazón en la nariz de solo escucharla.

La pelinegra la ignoró y tomó sus libros dispuesta a salir de ahí con Alya cuando Lila se le plantó en el camino con una sonrisa más falsa que moneda de tres pesos.

-Salut, Marinette- dijo Lila con una fingida expresión sonriente- me da gusto ver que ya te sientes mejor-

Marinette dio un paso atrás para tratar de poner algo de distancia entre ambas mientras que se rascaba compulsivamente el brazo, sintiendo una extraña comezón aparecer tan pronto como Lila había hablado. Recordó vagamente lo que Apolo le había dicho sobre su alergia a las mentiras.

Al parecer, la castaña no captó el mensaje que Marinette no la quería cerca, o lo captó y decidió ignorarlo, porque extendió su brazo hacia ella y puso sus dedos en el collar que Apolo le había regalado, tirando de él.

-Déjame- dijo Marinette sintiendo un molesto cosquilleo en la garganta- aléjate de mí-

-Solo quiero ver el collar- protestó Lila sin soltarla- sabes que mi tío es el mejor joyero de París, hace collares para todo tipo de celebridades, y éste se parece mucho a uno que perdí. Si quieres puedo decirle que te haga otro-

-No… aléjate- dijo Marinette tratando de escabullirse, pero sintió un tirón en el cuello señal de que Lila no la había soltado- aaah-

-Vamos Marinette, préstamelo por un momento, solo quiero ver si es el mío- dijo tirando de nuevo. La picazón en la garganta de Marinette se hizo aún más notoria y comenzó a costarle que el aire pasara, como si su garganta se cerrara.

-Por favor… me haces daño- dijo con voz ahogada.

-Marinette, ¿qué te sucede?- dijo Alya notando que algo no estaba del todo bien. Empujó a Lila para que se alejara de ella, haciendo que finalmente soltara el collar de Apolo- estás respirando extraño-

Lila hizo un puchero.

-¡Está siendo exagerada!- dijo la castaña con un fingido lloriqueo- yo solo quería ver el collar y está fingiendo que la lastimé-

Marinette trató de respirar hondo, pero de ella solo salió un horrendo estridor como si se estuviera ahogando y se llevó las manos al cuello. Para entonces todos los presentes se habían dado cuenta de lo que había pasado. Adrien se zafó de Chloé y corrió hacia ella tratando de alejar lo más posible a Lila para darle espacio para respirar. Nino entendió lo que estaba pasando y corrió a la enfermería para buscar ayuda.

-¡Marinette!-

-¿Qué te sucede?-

-Parece que no puede respirar-

Adrien miró horrorizado como los labios de la chica se estaban tornando azules y su expresión desesperada. No sabía que hacer. ¡Su lady, su princesse no estaba respirando! ¿Qué podía hacer? Él mismo empezó a hiperventilar, mirando desesperado a su alrededor mientras trataba de encontrar una manera de ayudarla, pero no se le ocurría nada.

-Hay que hacer algo…- dijo Kim corriendo en círculos nerviosamente.

-Nino ya salió por la enfermera- dijo Alya poniendo las manos en los hombros de Marinette, tan nerviosa como el resto de los chicos- tranquila, va a estar bien…-

El estridor no cesaba y Marinette estaba comenzando a espantarse. Sus ojos se fijaron en los de Adrien y comenzó a sentirse mareada. Acercó sus manos a su collar para llamar a Apolo y pedirle ayuda, pero las manos de Alya tomaron las suyas.

-Vas a estar bien…-

No tenía manera de que trasmitirle lo que quería, pero afortunadamente no fue necesario. Las puertas de los vestidores se abrieron con un fuerte golpe, y Nino entró corriendo con algo en sus manos.

-Está teniendo una reacción alérgica- dijo el chico moreno llevando consigo un estuche rojo de tela que contenía una pluma inyectora. Parecía estar tan asustado como todos- conseguí la EpiPen, pero la enfermera no estaba y no sé como…-

-¡Dame eso!- dijo Alya arrebatándosela de la mano sin dudar. Con unas tijeras cortó el pantalón de Marinette a la mitad de su muslo y destapó la pluma- lo siento mucho, chica, esto va a doler-

-¿Qué es lo que vas a…?- comenzó a preguntar Adrien cuando Alya insertó la aguja en el muslo de Marinette e inyectó todo el contenido de la pluma. Marinette apretó los ojos, haciendo una mueca de dolor.

-Está bien, se va a sentir mejor en un momento- dijo la pelirroja.

-No dejes que se acueste- dijo Nino al ver que Adrien ayudaba a Marinette a sentarse en la banca de los cambiadores y se sentó a su lado, frotando su espalda en círculos- respirará mejor estado erguida, o al menos eso dice mi doctor-

Adrien obedeció y poco a poco el feo sonido de estridor que salía de su garganta se fue debilitando hasta desaparecer, permitiéndole a Marinette respirar un poco mejor. Pasaron un par de minutos que a todos los presentes les parecieron horas, pero por fin la respiración de su querida amiga se normalizó.

-Parece que ya estás mejor- dijo el rubio sonriéndole con cariño y ofreciéndole el brazo- te acompaño a la enfermería-

-Yo puedo…- comenzó a decir Lila, y Marinette se cubrió los oídos con las manos, gimiendo como si le diera miedo lo que Lila iba a decir. Aquello le pareció extraño a Adrien.

-No, yo lo haré- dijo el rubio con cara de pocos amigos- aléjate de ella-

Antes de que Lila pudiera contestar, Adrien sacó a Marinette de ahí y caminó con ella hacia la enfermería, tratando de alejarla lo más rápido posible de la castaña. No sabía que era lo que la mentirosa le había hecho para causarle esa reacción, pero era evidente que Marinette estaba muy asustada de ella.

Mientras esos dos se fueron, Alya se volvió a Lila con una expresión furiosa que nunca le había dirigido antes.

-¿Qué fue lo que le hiciste?- dijo la pelirroja frunciendo el entrecejo.

-Hey, no tienes que ponerte así, Alya- dijo Mylène tratando de calmar los ánimos- Lila solo quería ver de cerca el collar de Marinette y…-

-No lo quería ver, lo tomó y se lo estaba jaloneando- intervino Alix tan molesta como Alya- yo la vi. No me sorprende que Marinette se haya asustado-

-¿Porqué son así conmigo ustedes dos?- lloriqueó Lila- yo solo lo quería ver porque se parece a uno que perdí y…-

-Marinette te había dicho que no quería que lo tocaras- dijo Alya entre nerviosa y enojada- hay algo sobre ti que le causó esa reacción alérgica, no sé si es tu perfume o tu ropa, pero por favor mantén tu distancia de ella. No puedo creer lo que acaba de pasar-

Lila hizo un esfuerzo sobrehumano para no sonreír.

-Por supuesto, yo jamás querría lastimar a Marinette de ninguna manera- dijo ella, su mente comenzando a formular un plan para deshacerse de esa molestia.

Alya la miró molesta antes de salir de los vestidores seguida de Nino. Aquel episodio le había parecido muy preocupante, sobre todo por la actitud de Lila con el collar de Marinette y lo que hizo después de que evidentemente la chica no estaba bien. Su instinto de decía que algo no estaba bien.

x-x-x

Enfermería

Poco después

Adrien estaba renuente a separarse de ella, y no le quitó la vista de encima durante todo el tiempo en que la enfermera examinó a Marinette y decidió darle un vasito para nebulizar mientras llamaba a sus padres para avisarles lo que había pasado esa mañana.

-Me asustaste por un momento- dijo Adrien tomando su mano nerviosamente mientras seguía con la mirada a la enfermera diciendo palabras extrañas al teléfono como "anafilaxia" y "shock".

-Yo también me asusté- dijo ella rascándose distraídamente los brazos mientras que Adrien le ponía los paquetes de hielo para tratar de aliviarle un poco la comezón. Sus brazos, manos y mejillas estaban llenos de pequeñas ronchas rojizas como una evidente reacción alérgica.

Si Lila le había hecho algo…

-¿Qué fue lo que pasó? Vi que Lila estaba molestándote pero jamás creí…- pregunta apenas controlando su enojo.

-Soy…- comenzó a decir ella apenada- no le vayas a decir a nadie, pero heredé la alergia a las mentiras de mi papa…-

Marinette se sorprendió a sí misma llamando así a Apolo, pero sabía que Adrien entendería a quien se refería al decir eso. El joven asintió con seriedad al comprender lo que había sucedido y estuvo a punto de decir algo cuando alguien más entró a la enfermería. Los dos se volvieron y se dieron cuenta que se trataba de Kagami, vestida con su atuendo de esgrima.

-Adrien, me dijeron que estabas aquí, monsieur D'Argencourt te está…- la japonesa se interrumpo al ver a Marinette sobre la camilla, acercando un vasito que emitía vapor a su rostro- ¿qué te sucedió?-

-Reacción alérgica- dijo Adrien- no la hagas hablar, déjala que descanse un poco-

-Bien- dijo Kagami mirando de reojo la puerta.

-Y dile a monsieur D'Argencourt que llegaré tarde por…- comenzó a decir Adrien.

-Está bien Adrien, ve con Kagami- dijo Marinette con una sonrisa cansada mientras miraba alternadamente a los dos chicos- no quiero que te metas en problemas por mi culpa. Papa y maman ya vienen en camino de todos modos-

-Pero…-

-Ve- intervino Kagami empujándolo hacia la salida- ve a cambiarte, yo acompaño a Marinette hasta que lleguen sus papás por ella-

Adrien dudó unos segundos, pero finalmente asintió y salió rápidamente para cambiarse a su uniforme de esgrima mientras que Kagami se sentaba al lado de Marinette. No dijo nada en los cinco minutos que tardaron sus papás en llegar de la panadería a la escuela.

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Patio

Poco después

Ikki se cruzó de brazos aburrido. Había ido al colegio a ver la práctica de esgrima de Kagami y no le había llamado la atención para nada el chico que le gustaba. ¡Pero qué terribles gustos tenía su prima! Seguramente ese era el tipo de novio que su tía Tomoe querría para ella, pero ¡vaya que era un nada! Shun, en cambio, parecía haber disfrutado el momento.

-Parece como si acabaras de ver una carrera de caracoles- dijo Kagami una vez que se cambió y regresó a donde ellos la esperaban para regresar a casa.

-Eso pareció tu práctica- dijo Ikki- tú eras la única decente de todo el equipo-

-No digas eso, Ikki- dijo Shun- había varios chicos que realmente se estaban esforzando-

-Ja- dijo el aludido en tono burlón.

Captó a Adrien en la distancia, quien tenía una expresión entristecida. Ya sabía que ese chico era el hijo de Hades y que estaba enamorado de la otra muchacha por lo que le había dicho Shun. ¡Ese mocoso le iba a romper el corazón a su querida primita!

-¿En serio ese es el que te gusta?¿El rubio desabrido?- dijo Ikki.

-¡Hey!- dijo Kagami tratándole de dar un zape. Falló, lo cual fue bueno para ella porque seguramente se habría lastimado si lo hacía- tú no sabes nada. Es guapo y perfecto y…-

-Desabrido- repitió Ikki.

-Bueno, al menos parece que los dos tienen el mismo tipo, rubios con ojos verdes…- dijo Shun, ganándose un zape de parte de Ikki y una mirada molesta de parte de Kagami- ouch-

-Vámonos de aquí, muero de aburrimiento- dijo finalmente Kagami- maman envió a Tatsu por nosotros-

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Place du Chatelet

Al mismo tiempo

Adrien decidió irse caminando a casa. Necesitaba aire fresco después de lo que había pasado esa mañana. Se había asustado muchísimo y realmente creyó que habría perdido a Marinette. Menos mal que Nino pensó rápido y que Alya no tuvo miedo de inyectarla.

El resto del día fue tenso, parte de sus compañeros parecían furiosos con Alya por alguna razón. Nino le explicó el encontronazo que tuvo con Lila después de que él se llevó a Marinette a la enfermería y que creían que algo sobre Lila le causó la reacción alérgica, lo cual era cierto pero Adrien no podía revelarles que era.

En todo caso, él apoyaba a Alya y estaba aliviado de que la hubiera defendido sobre todo que era evidente que Lila la había hecho sentir incómoda en varias ocasionases con su obsesión por el collar de Marinette.

"Está bien", pensó Adrien "su padre seguramente hará algo para que no vuelva a tener esa reacción"

Aún estaba pensando en ello cuando escuchó un batir de alas sobre él. Temiendo que fuera un akuma, Adrien corrió a refugiarse junto a la fuente de la place du Châtelet, pero un par de manos lo atraparon y lo alzaron en el aire hasta colocarlo en el techo del teatro de la ciudad.

El rubio gruñó. El psicópata que había decidido entrenarlo estaba ahí de nuevo. Sus padres le habían explicado que ellos habían mandado a unos de los jueces del Inframundo llamado Radamanthys para ayudarlo a aprender a defenderse y a utilizar su cosmo sin lastimarse como la última vez.

El problema era que ese día decididamente no estaba de humor para eso.

-Ugh, ¿otra vez tú?- gruñó Adrien- ¿qué quieres?-

Radamanthys se irguió y se cruzó de brazos mirándolo amenazadoramente.

-Transfórmate-

-¿Perdón?-

-Que te transformes, bloody kid- dijo el espectro con la misma expresión llena de desdén- es hora de tu lección, así que apresúrate-

-Estás loco- dijo Adrien frunciendo el entrecejo y dándole la espalda para buscar una manera de bajar de nuevo hacia la calle. Realmente no estaba de humor para esas tonterías, sobre todo después de lo que pasó con Marinette esa mañana y luego el entrenamiento de esgrima en el que Kagami estaba más entusiasmada que de costumbre.

Al sujeto no pareció hacerle mucha gracia ese desplante del hijo de su amo, y lo tomó del cuello, lanzándolo de la orilla del techo hacia el suelo.

-AAAAAAAHH- gritó Adrien- Plagg, transfórmame-

Chat Noir apenas alcanzó a transformarse antes de caer pesadamente en un callejón sobre un basurero. Salió del callejón furioso y buscó con la mirada a Radamanthys.

-¿Pero qué tienes en la cabeza, connard? ¡Me pudiste haber matado!-

-¡Eso no hubiera pasado si no fueras un bloody moron y me hubieras escuchado desde el principio!- dijo el espectro- ahora prepárate porque esto va a doler-

Chat Noir gruñó molesto y se puso en guardia, suspirando resignado. Aparentemente tendría que aguantarse.

x-x-x

Guarida de Papillon

Más tarde

Gabriel ni siquiera se dio cuenta de que Adrien no había llegado a casa después del colegio y del entrenamiento de esgrima. Estaba furioso por el ataque que había recibido el otro día. No sabía quien era ese monstruo que se había escabullido al interior de la mansión y que lo había atacado, pero había jurado encontrarlo y destruído.

Sacudió la cabeza para quitarse ese pensamiento. No, primero tenía que obtener los Miraculous. Se aseguraría de cambiar la realidad y nada de eso sucedería. Primero tenía que atrapar a los héroes y robarles sus Miraculous.

-Amo, quizá debería hablar con su hijo- dijo Nooro tímidamente- estoy seguro de que se pueden reconciliar después de lo que pasó-

-Te ordené que no me hablaras de ese tema jamás. ¿O quieres que te prohiba hablar también- el kwami tembló y bajó su cabecita con miedo al escuchar eso- basta de tonterías. Nooro, transfórmame-

Papillon envió una mariposa y esperó a que llegara a infectar a alguna víctima cuando sintió una presencia a sus espaldas. Asustado de que fuera el mismo hombre que lo había atacado la otra vez, el villano se volvió hacia ella con la espada desenvainada y casi la deja caer al suelo de la impresión.

Detrás de él estaba un horrible monstruo, un hombre con cabeza de chacal y largas garras en sus manos, en una de las cuales tenía una espada curva. Tenía una presencia mucho más ominosa que la de Minos hacía unos días, y no pudo evitar dar un paso atrás hasta que dar contra la pared de la guarida

-¿Quién eres tú?¿Qué estás haciendo aquí?- dijo Papillon nerviosamente, apenas deteniendo su bastón para defenderse, pero su mano temblorosa casi lo dejaba caer.

El dios frente a él le sonrió mostrándole los dientes.

-Relájate, Papillon- dijo el hombre seriamente mirando las mariposas a su alrededor con desinterés por un momento antes de entrecerrar los ojos en su dirección- no vengo a atacarte. De hecho, tengo a ofrecerte un trato-

-No me interesa, no tengo nada que…-

Seth frunció el entrecejo molesto por la interrupción, pero sabía que ese hombre tenía intereses en común con él. Solo tenía que ofrecerle lo que quería e inmediatamente cooperaría con su plan.

-Ah, pero tú quieres a tu esposa de regreso, ¿no es así?- dijo Seth en un tono tentador, causándole un vuelco de horror al villano- quieres de regreso a Emilie y desaparecer a su engendro que te ha arruinado la vida desde que apareció-

-¿Cómo lo…?-

-Soy un dios, humano insignificante, sé muchas cosas que tú no- dijo el dios irguiéndose y mirándolo con desprecio- pero he decidido que tú sirves para mis propósitos y puedo ayudarte a obtener lo que quieres a cambio de tu ayuda-

-Quieres a los héroes- dijo Papillon. No era una pregunta, pues él había visto que en repetidas veces había intentado matarlos en el combate y apenas habían escapado gracias a la intervención de los otros dioses. Si hubiera querido los Miraculous, los habría tomado sin mayor problema.

-Sí- dijo el dios volviendo a abrir su hocico, el cual despedía un horror putrefacto- necesito a los héroes, los Miraculous no me son de utilidad. La sangre de esos dos me dará el poder que quiero-

El hombre se frotó la barbilla. Aquello era interesante. Al principio él solo quería los Miraculous de esos chiquillos para pedir su deseo, pero después de tanto tiempo había llegado a detestarlos. Si Seth los mataba, no los extrañaría para nada.

-Te propongo un trato, mortal- continuó Seth- si me ayudas a atrapar a los héroes, de preferencia a ambos, no solo te daré los Miraculous que están en su posesión sino que te devolveré a tu esposa y desapareceré al mocoso que aborreces a lo más profundo del Duat, y será como si nunca hubiera existido-

Papillon no podía creer lo que acababa de escuchar. La clave para obtener todo lo que necesitaba estaba ahí, Seth le estaba ofreciendo todo lo que deseaba. A una parte de él no le gustaba seguir órdenes de nadie ni planes ajenos, pero sabía que con un dios de su lado podría fácilmente tener a Ladybug y a Chat Noir.

-¿Qué quieres que haga?-

x-x-x

CONTINUARÁ…

Nota de Abby: como les había prometido, un poco de sufrimiento no hace daño. Tenía que aparecer Lila para causar problemas. A ver qué maldades tiene planeadas Misao…

Nota de Misao: Daba la impresión que nos habíamos olvidado de Seth, pero el muy mugre está bastante molesto y hasta decidió utilizar a Papillón para conseguir sus objetivos. Va a tener que darse prisa… solo esperemos que la sola presencia de Lila no mate primero a Marinette. Va a estar interesante…

BRÚJULA CULTURAL:

Traída a ustedes gracias a la Wikipedia…

Duat: (también llamada Amenti o Necher-Jertet) era el inframundo de la mitología egipcia, el lugar donde se celebraba el juicio de Osiris, y donde el espíritu del difunto debía deambular, sorteando malignos seres y otros peligros, según se narra en el Libro de los Muertos, y pasar por una serie de "puertas" en diferentes etapas del viaje, descritas en el Libro de las Puertas.

Los Textos de las Pirámides, grabados durante el Imperio Antiguo, la denominan Dat y se muestra como un mundo celeste situado sobre la Tierra. Encima de la Dat se encontraba el reino celeste de Ra, al que solamente el faraón fallecido podría acceder.

La Dat estaba regida por Horus, el dios halcón de naturaleza celestial. Anubis es la divinidad que preside los espíritus de los hombres, denominados "Occidentales" en los Textos de las Pirámides, que tras su muerte irían a este cielo inferior. En él estaban aquellos espíritus que todavía no eran absolutamente puros. Era el lugar donde situaban la constelación de Orión.

Los Textos de las pirámides muestran la creencia de que los mundos celestiales eran inmensas masas de agua en las que habría diversos lugares de purificación; más lejos estaría el reino celeste de Ra y más distante todavía, las inescrutables profundidades del Nun.

Cuando las creencias evolucionaron, Osiris pasó a ser el señor de la Duat y es, en esa época, cuando se habría situado esta región en el inframundo, un cielo inferior, situado bajo la Tierra.

En el Imperio Nuevo ya se pensaba que la Duat era el inframundo, situado debajo de la tierra, por donde el dios solar Ra viajaba del oeste al este durante la noche. Los antiguos egipcios dividían cada día en veinticuatro horas, doce en el período de luz solar, en las que Ra surcaba el cielo en su barca diurna, y otras doce nocturnas, referentes al mundo del Más Allá, cuando el dios sol Ra, en su barca nocturna, atravesaba las regiones oscuras de la Duat, y donde luchaba diariamente contra Apep.

Era también el lugar donde iban los espíritus de los egipcios después de muerte. La estructura del Duat y los peligros que acechaban a los espíritus de los muertos se describen en textos tales como el Libro de las puertas y el Libro de los muertos.

Al ser la Duat un mundo complejo, plagado de lugares enigmáticos y genios dañinos o benéficos, a partir del Imperio Nuevo se compuso un texto llamado "Libro del Amduat" donde se exponía su geografía y sus seres para emplearlo a modo de guía.