XXVI. Tensión

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No podía entender como Neji Hyūga se había dejado convencer por Temari para aceptar ponerse un vestido tan...revelador.

En condiciones normales ella jamás usaría algo como eso. Pero considerando la situación, dedujo que Neji se había dejado. Por que si Neji estuviera en su cuerpo e intentaran ponerle alguna cosa como las mallas de Gai, nadie podía hacerlo cambiar de opinión.

Nada, bajo ninguna circunstancia, ni aunque vidas dependieran de eso.

Pero la personalidad abrumante de Neji cedió por fingir ser ella. Cosa que le causo gracia y dulzura. Él había el más afectado en todo esto de los cambios. Su inmaculada imagen había sido manchada.

Ella sólo había sido forzada a ponerse un vestido, nada realmente importante. Debía admitir que le quedaba muy bien. Aunque una inquietud no le dejaba. Era bastante lógico que para que eso pasara, Neji la había visto.

Intentó recordar que ropa interior se había puesto un día antes, sin éxito. Tragó saliva intentando mantenerse tranquila.

No tenía ni idea de que iba la película ni le interesaba. Era muy consciente de la presencia de Neji. Sus manos casi rozándose en la barra de plástico que los separaba. Sus miradas se encontraron en la oscuridad.

Grave error.

Tenten sostuvo la mirada castaña con ferocidad. Destellaba algo de ellos, no podía explicar que. Su mano busco sin querer la femenina y sujetó uno de sus dedos. La mirada malva no se apartó de la suya. Sentía el ambiente caliente. Con una valentía que no sabía de donde salió acortó la distancia. Vio el cuerpo femenino acercarse ligeramente, titubeante.

Tenten escuchaba sus latidos en las orejas, vibrando con violencia. El aliento femenino rozó su mejilla y fue consciente del escaso espacio entre ellos. Sus alientos mezclándose al tener los labios entreabiertos, sus narices rozándose. Su mirada fuerte encima suyo, tanto que le hacía temblar hasta la medula.

Vio a Neji levantar su mano y llevarla hacía su cabello que caia encima de hombro. Una corriente invadió su cuerpo al sentir el dedo meñique rozar su cuello. Intensificándose en su cuerpo y la ansiedad lo invadió.

Un poco más cerca.

Solo un poco más.

Sus orbes malva se fijaron en los labios con aquel pintalabios sutil. Quería de verdad volver a sentirlo. El calor corporal la abrumó y cerró los ojos. La brillosidad de la luz entendiéndose en la sala la obligó a abrir los ojos y notar como todos se levantaban de sus asientos. La película había terminado.

Neji, en su cuerpo, se encontraba lo más lejos que la silla le permitía, mirando a todos lados, huyendo de su mirada.

Se levantó avergonzada, siendo seguida por el Hyūga. Una vez afuera visualizaron las gotas caer el cielo sin tregua.

Estuvieron unos minutos ahí, de pie, viendo el agua tocar el suelo.

—La mansión Hyūga esta mas cerca, vamos.—Habló el masculino en su cuerpo.

Corrieron por las calles de Konoha, resguardándose de vez en cuando. Con lentitud por los tacones que tenía Neji.

La mansión se alzó imponente ante ellos.