Capítulo XI
Nueva vida
Era Archibald, solo vivió unos minutos... - explica Archie dándole el celular.
¡Mi hijo...! ¿No está vivo? - preguntó al fin.
No, murió se enterró dónde está la madre de Candice - respondió tajante.
Pero cuando mandé hacer la prueba, esa prueba dio positiva - increpó el castaño.
Debería de hacerlo, esa cucharita era de Archibald, fue un recuerdo que Candice tomó - siguió contestando todas sus preguntas, recién Candice se había enterado de que esas pruebas existían.
Mi Archibald, ¡dime que no es cierto Archie! - solicitó él, muy triste.
Es cierto, así que deja en paz a mi hermana - le dice a Annie como si nada.
Dime, ¿por qué me odias tanto Annie? - preguntó a la morena que se asomaba a ver dónde se encontraba su esposo.
Porque creí muerta a mi hermana, por dos años... creí que ella se despidió de mí por tu culpa - respondió apenas conteniéndose.
Pero ella desapareció por... - comenzó Terry a decirle.
¡Porque tú no la amabas, admítelo! - Annie nunca había perdido la compostura, pero esta vez era diferente.
La amaba, la amo, sólo que ella dejó de hacerlo, se entregó a él y renunció a mí - lo soltó con resentimiento.
¡Pobre Terrence! ¿Cuánto sufres? - se mofó de su pataleta de chiquillo, ahora entendía que es lo que su hermana vio en él.
Yo la amaba y cada vez que la miraba quería que me sonriera a mí y no a todos los demás; cada vez que ella quería un amigo, yo la quería ella; quería poseer su cuerpo, quería que no mirara a otras personas como me miraba a mí; quería que no se sonriera con otros como me sonreía a mí, quería... quería que ella viviese para mí, solo para mí; pero cómo iba a pasar eso, cómo iba a cambiar quien era ella, era imposible, era siempre tan cálida y tan solicita con los demás, como ya no lo era conmigo, ¿por qué no conmigo? Y con ellos sí.
No te has dado cuenta Terrence, Candice nunca fue de ti - respondió ella.
¡Tampoco de él! - refutó el castaño, Candice sólo se había acostado con William porque él la había echado de su cama, pero ahora podrían estar los dos, de nueva cuenta y juntos.
Ni de ti ni de mí, Terrence, mataste su espíritu, pero no el amor por sus hijos - explicó William.
William, ¿qué haces aquí? - le preguntó ansioso.
Candice quiere hablar contigo - le dice, evitando mirarlo.
¡Y ya para qué! - resolvió Terrence, era molesto que Candice le dijera lo que él ya sabía.
Para que al menos sepas que amó a Archibald como lo hace con William - soltó, él había visto lo que Candice sentía cuando le entregaron a su bebé muerto.
Bien, vamos - respondió Terrence a sabiendas de que no quería ninguna explicación
No, ella pidió que solo tú entraras - le dijo William.
Bien, gracias - Terrence entro y cerró la puerta detrás de sí.
Toc, toc
¡Hola! - saludó cuando la vio tan cómoda en esa cama.
¡Hola Terrence! - lo saludó animadamente.
¿Cuándo me ibas a hablar de Archibald? - cuestiona atento.
Veo que ya te lo dijeron, bueno Archibald nació después de William - respondió Candice tajantemente, no era porque no quisiera hablar del pequeño Archibald, pero... él aún le dolía.
¿Puedo visitarlo? ¿Está donde tu madre? - cuestionó Terrence.
Sí, ahí está, pero claro que puedes visitarlo, es tu hijo... - le respondió.
Nuestro hijo - soltó de pronto haciéndola reír.
Por supuesto - asintió sabiendo que el aún esperaba que regresara con él.
Terrence salió del hospital y se dirigió a la mansión Grandchester.
¡Hola madre! - saludó Terrence cuando vio que se encontraba en la sala.
Hola Terrence y ¿William? - le preguntó al ver que no venia con él.
Con sus padres, dónde más - le dijo.
Espera, no se supone que es tu hijo - quiso saber, confusa.
No mamá, mi hijo murió el mismo día que nació, su nombre era Archibald - le dice el castaño recargando los brazos sobre el resquicio de las ventanas
Terrence, ¿estás seguro? - pregunta ella sin acercarse a au hijo por completo.
Por supuesto, William es rubio y mi hijo era castaño - refiere el observando cualquier cosa que estuviese observando en el jardín.
Me quieres decir que Candice tuvo dos bebés diferentes - le dice en voz alta, sin poder creérselo.
Sí madre, Candice tiene una condición llamada gestación parental o lo que comúnmente se llama embarazo múltiple, concebidos en diferentes momentos,
Dios mío, Candice mató a mi bebé - soltó de repente.
¡Qué cosa tan absurda estás diciendo, hijo! - su madre lo reprendió.
Toc toc
Adelante - dio acceso Eleonor.
Señora, el señor George Johnson se encuentra en el recibidor, quiere hablar con el señor Terrence - le dice Arthur a Eleonor, atenta.
Hazlo pasar, Arthur - sin importar lo que opinara Terrence, Eleonor accedió a pasarlo a donde se encontraban ellos.
Sí señora - accedió Arthur y se retiró.
Madre, ¿qué rayos quiere George aquí? - ese nombre y esa persona, lo odiaba.
Pues veamos lo que quiere Terrence - dijo ella.
Buenas tardes, milady - saludó él con una venia.
Mucho gusto señor Johnson, ¿qué se le ofrece? - cuestionó enrarecida por la situación presente.
¿Me recuerda, señor Terrence? - le pregunta George dirigiéndose a él.
Sí George, me mentiste todo este tiempo - se voltea y viéndolo para retirarse de la ventana, lo encara dirigiéndole una mirada fulminante.
No todo el tiempo, si tan solo volviera a esa noche, esa noche en que el rostro adolorido de una joven amante se veía tan lastimado. El dolor del tumor no era lo que más le dolía a la señora Andley, señor Terrence - explicó.
Qué más le puede doler a Candice, que no fuera el tumor - le dijo él, que a pesar de los años que pasaron juntos nunca la conoció tan bien.
Usted - soltó George, era simple.
No entiendo a qué se refiere - resolvió Terrence y era verdad.
Imagine a esa pobre mujer encerrada aquí, en la fastuosa mansión de los Grandchester, sobreprotegida por su esposo, sin nada que hacer, sin tener amistades, sin visitar al único pariente que tenía en Londres, imagínese eso... para usted - resolvió explicárselo, nadie al parecer, ponía a este hombre en su lugar.
Bueno, soy hombre y de negocios y trabajo en el parlamento - intentó justificarse.
Y ella ¿qué es para usted? - volvió a atacarlo.
Mi esposa, era mi esposa por supuesto - refirió Terrence adusto.
Una esposa mueble, que solo usaba para su satisfacción personal, sexual y carnal, querrá decir usted - reivindicó astutamente George.
Ella también - Terrence quiso justificarse.
Pero era para usted, eso mermó su condición de mujer, no lo entiende - a Terrence eso no le importaba, para eso se había casado con él, ese era su papel, mientras Eleonor escuchaba algo le parecía totalmente conocido.
Pero yo sí la amo y la amaba en ese momento, pero ella...ella comenzó a alejarse y a no estar conmigo y pensé que me engañaba - explicó Terrence.
¡Insensato! - alzó la voz, George muy pocas veces se enojaba, pero esas cosas, vaya cómo podía ignorarlas. ¡Con quién lo iba a engañar si no salía de aquí y tampoco salía sola! Terrence dese por vencido - le pidió más calmado.
No, ella tiene que venir, tiene que regresar conmigo, yo la amo - y Terrence seguía con lo mismo.
Aunque haya pertenecido a William, aunque hayan hecho el amor esa noche cuando aún estaba casada con usted, aunque tenga dos hijos de él, para qué va a regresar con usted, para hacerla pagar por enamorarse del señor William
George no acostumbraba a ser tan indolente con las situaciones personales, pero este hombre no entendía que debería de dejarlo hasta ahí. Ya después le explicaría todo a William.
¡No, le perdonaría que se haya acostado con ese! - soltó él muy difícilmente aceptándolo.
¿Seguro? - preguntó George.
Pues claro, borraría sus besos y sus caricias en un dos por tres - trono los dedos asegurando que eso sucedería, sin importar que su madre estuviese allí escuchándolo.
Pues entonces me alegro que la señora se haya divorciado de usted - refirió atento.
¿Por qué lo dice? - cuestionó George.
Miladi, le sugiero que lo mande a un psicólogo, para que deje de ser una persona tan ruin y nefasta, buenas tardes - dijo George.
¿Cómo se atreve? ¿Con quién cree que está hablando? - Terrence no puede creerlo y lo increpa.
Pensé que estaba hablando con un hombre de negocios, miembro del parlamento, sensato y amable, desesperado por buscar a una esposa que lo amaba, que apenas pudo y salió de una enorme jaula de oro - pero a George no lo amedrentaría.
Yo la amaba, ella se fue de golfa... - soltó como si estuviese hablando de alguien más, pero... no se esperaba la actitud de George.
En mi presencia le prohíbo que le falte el respeto a una dama - le respondió con mirada calmada, como solía ser el impasible George.
¿Dama? ¡Dama! Pero ¿cuál dama? Una golfa que me engañó cuando aún estaba casada conmigo - refutó Terrence soltando una carcajada, no creyendo que George poseía más información que él mismo.
¡A quién pretende engañar señor Grandchester! Si usted tenía amoríos con media ciudad de Londres mientras su esposa... así que no me venga a darse de santos aquí, que usted fue el primero que lo hizo - soltó observando a Eleonor como no salía de la sorpresa.
Pero yo soy hombre, tengo necesidades diferentes a las de ella, a ella solo debería de estar ahí para servirme, ese era su papel - soltó mordazmente, sacando a relucir esas agrias palabras de su padre, Richard Grandchester.
Terry, pero ¿cómo dices eso? - Eleonor no podía creerlo, no podía creer que la historia se repitiera.
Usted se cree un hombre, el que las hace no las consiente, verdad señor Grandchester - dijo George con un dejo de sonrisa, había sacado la calaña de tipo que era, una copia de su padre exactamente.
¡Ella no tenía derecho! - refutó y Eleonor estaba impresionada.
No señor, no se equivoque, usted no tenía derecho a tratarla como una muñeca que se rompe, ella ya era una mujer que trabajaba y que se mantenía, lo malo fue el día en que se topó con usted - sí, George siempre pensó eso.
¡Ese fue el mejor día! ¡Ese día la hice mía y de nadie más! ¡La compré como a una mujerzuela, barata y pobre! - soltó con veneno. Eleonor sólo lo miraba, cuanto había cambiado su hijo...
Sí tan sólo el joven William no hubiese perdido el vuelo, otra historia le hubiese contado - pensó para sí al ver que Terrence estaba cegado por el rencor.
Sabe George, fue una fortuna que me haya conocido, fue la mujer más feliz del mundo - eso era lo que creía siempre, el haberlo tenido para ella sola, debía estar agradecida.
Sólo ese día, quizás el primer año , pero cuando más lo necesitaba no la ayudó - George se daba cuenta que no podía seguir discutiendo con el sobre la misma cosa, el no aceptaría que estaba mal.
Dígale mejor que en vez de asesinar a mi hijo, debería de venir para hacerle otro, digo, con su condición probablemente sean cuates... - gritó él y cuando menos lo sintió, Eleonor se acercó caminando rápido se oyó un golpe, Eleonor le dio una cachetada.
Plaf
¿Cómo dices eso Terry? Recuerda que vienes de una mujer y como yo soy esa mujer, te prohíbo que hables de esa manera y que pidas cosas imposibles, Candice ya no es tu mujer y tu hijo no existe, no vivió y Candice no lo mató - le gritó liberándose del yugo de su esposo que al parecer tenía ante ella.
Usted señora no me dice lo que tengo que hacer, aquí yo soy el señor de esta casa y aquí se dice lo que se hace, cómo se hace y cuándo se hace, me ha entendido - le responde Terrence, señalando la, Eleonor no puede creer que le haya gritado y como entiende que su hijo no la quiere ahí, toma la decisión de irse porque no volverá a acatar una orden de su hijo.
Terry, ¿cómo dices eso? Me voy y eso si te aseguro que no te volveré a ver mientras no cambies de opinión y vuelvas a ser el hijo sensato y ecuánime que crié, permiso. Señor Johnson - se despide y se va llorando escaleras arriba, seguida de una mucama a la que le ordena que prepare sus cosas.
Pase usted miladi, bueno señor de la casa, me retiro, creo que no nos llevará a nada y no me permito seguir escuchando sandeces, permiso - George comienza a caminar y es detenido por Terrence.
Vuelva acá, le estoy hablando, usted es un sirviente y debe obedecerme - le dice sacando a relucir que no puede darle la espalda.
Sabe, usted piensa que no hay diferencias entre el hombre que es usted y el que es el señor William, para usted soy un sirviente, para el señor William soy su mano derecha, un amigo y alguien que lo vio crecer - explica cuando se siente detenido.
A mí no me va a decir lo que debo ser o no - y con estas palabras Terrence lo golpea en el rostro.
Ande pégueme, pero ni así volverá la señora, con sus dos hijos y tan so con el primero y con su feliz casamiento ya es más que una Andley, así como siempre debió de serlo aunque haya tenido la mala fortuna de conocer a un Grandchester, pobre de su madre que también tuvo que aguantar que el difunto de su padre le hiciera lo mismo - George no quería usarlo, pero lectivo que decir eso, cuando a lo lejos vio que la señora Eleonor se subía a un coche con todo y equipaje.
¿Qué ha dicho? Mi padre fue un ejemplo de rectitud - le dijo, el recordaba siempre a su padre adorando a Eleonor, por qué George decía eso, era una mentira.
Por supuesto, eso era lo que le hicieron creer, lo que usted vio de su padre fue simplemente un espejismo, el verdadero duque de Grandchester era el que hacía esto, detrás de las puertas de su habitación y cuando él murió su señora madre no lo acompañó al funeral, al Panteón ni formó parte del cortejo fúnebre - informó él muy serio.
¡Yo vi a mi madre ahí! - refutó Terrence
No era su madre, era la señorita Winston, una de las tantas amantes de su padre, con su permiso - eso era todo lo que iba a decir y se fue de allí.
¡Cielo santo! ¿Qué hice? ¡Mamá, mamá! Arthur ¿dónde está mi madre? le preguntó al no encontrarla en su habitación.
Se fue a la Villa en Escocia, señor - respondió Arthur tajante.
Prepare mi equipaje y contrate una avioneta... - solicita Terrence mientras va por sus papeles, tiene que alcanzar a Eleonor.
Sí señor - refiere Arthur.
Tengo que alcanzarla, debo alcanzarla, por qué no me dijiste Eleonor - pensó más para sí que para todo el mundo.
Y fue así como Terrence desapareció de la vida de Candice mientras esto sucedía, Candice era sentenciada por Stear a un confinamiento en su habitación por el primer trimestre.
¡Hola! - saludó Candice a su esposo.
¡Hola! ¿Qué pasa? - preguntó el, al ver que ella tenía el semblante serio.
Stear me soltó la letanía, encarcelamiento asegurado - soltó sonriendo.
Señor, ya regresé - George le dijo tratando de ocultar el rostro.
¿Qué te pasó George? - cuestionó la rubia al verle un raspón rojo muy cerca de la boca.
Me tropecé con la puerta - responde él escondiendo la verdad.
Dile a Terrence que si te va agarrar a golpes sea en un lugar más discreto - soltó William intentando bromear con él.
¡Mmmhhh! - emitió un quejido.
George, ¿Terry fue el que te pegó? - cuestionó Candice sorprendida. ¿Por qué? - volvió a preguntar.
Porque me dijo que ya no la volverá a molestar, señora Candice - informó el hombre.
¿Cómo le hiciste? - William quiso saber.
Le presenté al verdadero duque de Grandchester - soltó george, haciendo que William se sorprendiera aún más.
Espera, pero... ¿a poco sabías? - pregunto William
Por supuesto que lo sabía señor, ¿usted pensaba que no? - repreguntó George.
¿De qué hablan? - preguntó Candice.
Después te lo cuento Candice - William sonrió y decidió que era una larga plática que debía tener con Candice.
Bueno - Candice decidió no preguntar más.
Te dijo Stear ¿cuándo te iba a poder llevar a casa? - cuestionó el rubio esposo de Candice.
No, pero espero que sea pronto, ¡odio el hospital! - refiere y la verdad es que después de todo su segundo hogar era un hospital.
Cómo añoro en que pasen los meses que faltan - dijo William con diversión
¿Ocho? - cuestionó Candice.
Ocho meses, ¿en serio? - re preguntó atento.
Sí bastante, pero verás que pasan pronto - le dio un leve golpe a William en el brazo.
Y ocho meses después...
George, ¿has visto a Candice? - preguntó William.
Sí señor, está por allá, jugando con William - resolvió decir, antes de que le diera un síncope.
¿Jugando? - se preguntó a sí mismo.
Sí, en la casa del árbol - refirió el lo más corto posible, no tardaba en correr hacia allá.
¿En dónde? - quiso comprobar que había escuchado bien.
En la casa del árbol, señor espere... señor William, ¿cuándo va a esperarse a que le dé toda la información? - se auto confiesa ya que no quería decirle que la señora Candice se encontraba trepando un árbol con apenas unos días de haber parido.
¡Candice, Candice! - gritó viendo hacia la copa del árbol.
- ¡William por qué tanto grito! - quiso saber
¿Y mi hijo? ¿Qué haces allá arriba? - preguntó ella.
Tu hijo está en la copa de ese árbol y tu otro hijo lo están bañando Annie y Archie, ah y voy por tu hijo antes de que se caiga - refiere subiendo más para alcanzar a William que se ha quedado en una rama.
Candice se parece a ti - resopla al ver como su esposa parecía que se deslizaba por las ramas fácilmente.
No mientas William, así estabas tú ayer - le susurró cuando bajó por completo y le dio a Dorothy a su hijo.
Candice, deja de decir esas cosas - la reprendió sonrojándose.
Ya papá, tu hijo está a salvo - refirió Candice sonriendo ante el rostro asustado de William. Dorothy puedes llevarlo a que lo bañen y cambien - dio la orden al aire porque Dorothy iba en camino a la casa, saludando a la señora Annie que tomaba al pequeño Stear de los brazos de Dorothy y la acompañaba a bañarlo y cambiarlo.
Algún día seré una buen esposa - le dijo Candice a William.
Me conformo en que serás quien quieras ser, una linda esposa, madre y una mujer admirable Candice - responde William muy satisfecho de ello.
Después de todo si supe... - Candice cortó la idea.
¿Qué cosa? ¡Qué eres mía! - soltó en un suspiro y comenzó a besarla con pasión.
Te amo William, pero dame un respiro, no más bebés por el momento - le dijo ella asustada.
Entonces qué cosa fue lo que supiste - intentó desviar sus deseos.
Sí fui ¿de ti o de él? - se cuestionó deteniéndose.
Y ¿de quién fuiste? - preguntó ansioso, pero ya sabía la respuesta, sentados al pie del árbol y recargados sobre este, iniciando una nueva etapa es que quiso saber lo que ella diría.
De ti William, siempre fui y seré de ti - respondió ella besando cariñosamente.
Fin
