Las Chicas Superpoderosas no me pertenecen, yo solo tomo prestados a los personajes para escribir historias y divertirme. Así que diviertánse, es gratis.

Este drabble forma parte de la actividad del fictober.

Día 14: Posesión.


El tirón en su mano le recordó lo importante que era seguir caminando, su madre avanzaba sin pausas, sin mirar atrás para asegurarse de que, efectivamente, su pequeña niña lo hacía también.

Debería de caminar aún si ella no le decía nada. Era un viaje rutinario al mercado, necesitaban algunas cosas para la casa, paja para las goteras del techo, comida para mantener llena la barriga de Buttercup, y hierbas. Muchas hierbas para los conjuros de mamá.

Aunque estos se conseguían en el bosque, no en el mercado.

Y por eso es que su madre tenía tanta prisa, quería hacer el viaje mientras la luz del sol estuviera visible, así la gente no empezaría a hablar. Suficiente tenían ya con los rumores de su padre; lo habían visto vagando por la noche en el bosque. Después de la luna llena. Tenía que ser una especie de brujo para hacer esas cosas.

Cuando la única verdad era que ese idiota, ese pedazo de carne humana tuvo la grandísima idea de tropezarse con una tumba de camino a casa, por supuesto, y cómo no supo acomodar las cosas tal cuál las encontró, aquel rencoroso espíritu tomó posesión de su cuerpo. No importó lo mucho que la mamá de Buttercup le rogara mantener a su esposo fuera del bosque, aquel ser lo llevó hasta lo profundo del bosque.

—¡No te atrases, niña! —bramó la mujer, tirando del pequeño brazo—. Debemos aprovechar la luz.

Repitió. Buttercup empezó a correr para ir al paso de su madre, viendo el bosque.

¿Acaso papá volvería esa noche a dormir?