ENTRE CARTAS Y MENTIRAS

CAPÍTULO 11

ILUSIÓN O FANTASÍA

Anthony llegó junto a Archie, quien se encontraba también apartado de los demás observando cómo su primo se acercaba a él, había visto en su expresión que algo no andaba bien con él, ya que lo conocía perfectamente bien y con los años no había cambiado en lo absoluto.

-¿Qué sucede Anthony? – Preguntó Archie cuando llegó junto a él. Stear y Patty llegaban unos segundos después para unirse a aquel par.

-Tengo que terminar cuanto antes esta relación. – Dijo en respuesta. – Stear lo miró al igual que Patty.

-Llevas desde ayer con lo mismo. – Dijo el inventor, sabía que cada minuto que pasaba las cosas serían más complicadas.

-Lo sé, solo que hoy no era el mejor momento. – Dijo Anthony.

-Nunca lo será. – Dijo Archie. – Hasta que tú estalles o ella te haga otro berrinche. – Habló de nuevo para señalar que Gabriela se quejaba con los Leagan, era evidente por sus movimientos. Anthony la observó desde lejos.

-Es increíble que no te hayas dado cuenta del parecido con Elisa. – Dijo Stear a su primo, Anthony negó molesto, sin embargo volteó a ver a Candy, quien reía alegre junto a Annie y Wilberth, quería ir con ella y contagiarse con su buen humor, quería olvidar por un momento el mal sabor de boca que le había dejado aquella chica. Observar a Candy por unos segundos lo hizo tranquilizarse, se perdió un poco en su imagen sin importar que los demás se dieran cuenta de lo que hacía.

La noche transcurría tranquila, Anthony y Archie seguían observando a las chicas que amaban, mientras Stear y Patty iban y venían entre el baile y sus primos. Gabriela se dedicó a bailar con Neal el resto de la noche, segura que molestaría a Anthony con su actitud, Elisa la había convencido de ello y aunque al principio no estaba muy convencida, el chico la convenció con su falsa galanura y simpatía, una que ni el mismo Neal podía creer que había funcionado.

En un momento Anthony y Archie se vieron rodeados de varias chicas, unas para conocer a Anthony y otras interesadas en el gatito al enterarse que había terminado su larga relación con Annie. Candy y Annie no pudieron evitar observar desilusionadas como eran abordados y como ambos sonreían incómodos a cada chica que les dedicaba atención, ambos educados cual caballeros eran incapaces de ser groseros con aquellas damas que hasta cierto punto los acosaban.

Candy se separó de Annie discretamente y avanzó hacia las escaleras, nadie salvo Patty notó ese movimiento, así como otros ojos azules que no la habían perdido de vista mientras no era observado.

-¿Qué sucede Annie? – Preguntó Wilberth a la pelinegra, quien al estar sola con él volvía a su habitual silencio.

-¿A mí? Nada ¿Por qué preguntas? – Respondió tímida al chico. Wilberth se atrevió a acercarse más a ella, logrando ponerla nerviosa con su cercanía, ella nunca había tenido a un chico tan cerca, ni siquiera a Archie quien nunca había tratado darle siquiera un beso.

-He notado que mi presencia te incomoda. – Decía tímido, pero animado porque Annie no se apartaba de él. Annie era tan tímida y temía ofender a los demás que ni siquiera se atrevía a moverse de su posición por pena o por creer ofenderlo.

-No. – Decía con las mejillas totalmente rojas. Wilberth se animó a despejar un poco su rostro y acariciar sus mejillas, Annie comenzó a temblar incapaz de moverse, tenía que admitir que la dulzura y la ternura de aquel chico le gustaba, nunca nadie la había tratado de aquella manera tan delicada. Cerró sus ojos disfrutando aquel movimiento pero en su mente era otro chico que aparecía en ella, uno que tenía por nombre y apellido Archivald Cornwell.

-Annie, eres hermosa y me gustas mucho. – Decía Wilberth sorprendiéndose él mismo de la manera que se le facilitaba hablar con Annie, ella era más tímida que él y eso lo hacía sentirse más seguro de sus movimientos.

- Yo lo siento Wilberth. – Dijo Annie bajando su rostro al sentir que el chico se acercaba mucho más. Wilberth se alejó un poco al ver aquella reacción que había tenido la muchacha.

-Sí, no te preocupes. Sé que acabas de terminar tu relación con Archivald. – Dijo ante el asombro de Annie, quien se sintió más vulnerable por que él mencionara al motivo de su desdicha. – Pero aun así me gustaría que me dieras la oportunidad de conocerte y conocerme, quiero tratarte Annie Britter, permíteme por favor estar más cerca de ti. – Le dijo de una manera tan tierna que Annie no pudo decir que no. Observaba a Archie rodeado de chicas y comprendió que él también buscaría una que fuera la indicada para él o por lo menos que le gustara más que ella, así que asintió a recibir el cortejo de Wilberth. Los bellos ojos azules del chico se ilusionaron de inmediato ante la respuesta de Annie y ella vio en aquellos ojos una mirada que nunca había visto en Archie.

Wilberth de la emoción se acercó de nuevo al rostro de Annie y la besó sorpresivamente en la mejilla. En ese momento Archie desvió la mirada de las chicas con las que estaba y miró justo en el momento que Annie era besada, pero desde ese ángulo no se podía apreciar en donde había sido el beso, su rostro se puso más colorado cuando vio que Annie sonreía sorprendida gratamente con aquel beso.

-¿Qué sucede Archie? – Preguntó Anthony al ver a su primo tan molesto de pronto, su rostro se había tornado de inmediato de un intenso colo rojo que bien podría compararse con un tomate, disculpándose de pronto con las jóvenes que ya comenzaban a aturdirlo.

-¡La besó! – Dijo Archie sin apartar la vista de ellos. - ¡Yo nunca me atreví a hacerlo! ¡Soy un tonto! – Decía molesto y frustrado. Anthony volteó hacia donde miraba Archie indignado y de pronto se percató que Candy no estaba con ellos, solo se había distraído unos minutos y no la veía por ningún lado, dejó que Archie siguiera quejándose mientras él buscaba a la rubia por todos lados sin éxito alguno.

-¿Dónde está? – Decía en voz alta dejando al descubierto sus pensamientos.

-¿Dónde está quién? – Preguntó Stear quien llegaba de nuevo con Patty en ese momento.

-Candy, no la veo. – Decía estirando lo más posible su cuello para abrirse paso entre los invitados, su alta estatura le daba ventaja para poder ampliar más el panorama que alcanzaba a cubrir.

-Subió hace un rato. – Dijo Patty en respuesta al rubio, apuntando las escaleras que había tomado la rubia.

Anthony se separó de ellos de inmediato para ir en busca de Candy, no se sentía a gusto cuando no la veía y tenía la necesidad de sentirla cerca.

-¡La besó! – Seguía repitiendo Archie. - ¡Stear, Wilberth besó a Annie! ¿Cómo se ha atrevido a hacer eso en la primera salida? – Decía celoso, inquieto y molesto, muy molesto.

-Tal vez no es su primera salida. – Dijo Stear inocente con su comentario, sin embargo no ayudó para nada a su hermano quien lo miró con ganas de tomarlo por el cuello y apretarlo hasta que se callara.

Mientras los Cornwell continuaban con el alegato que mantenía Archie, Anthony subía las escaleras para buscar a Candy, pensaba que tal vez había ido a su habitación así que se fue a buscarla ahí.

Candy estaba en la terraza principal de la mansión perdida en sus pensamientos recordando los momentos que había pasado ahí al lado del rubio, observando con nostalgia las rosas, las cuales apenas se apreciaban con la luz de la luna, salvo las Dulce Candy que por su color blanco brillante resaltaban en la oscuridad, eso y su fragancia que era percibida en el ambiente.

-Buenas noches. – Dijo a sus espaldas una voz conocida para ella logrando sobresaltarla una vez más. – Lo siento. – Dijo al ver la reacción de la pecosa. – No quise asustarte.

-No te preocupes Patrick. – Dijo Candy sin darle mucha importancia a su presencia.

-¿Te molesta si te acompaño un rato? – Preguntó tranquilo acercándose hasta la baranda de piedra que resguardaba los límites de la terraza. Candy negó, le era indiferente si se quedaba o no en aquel lugar, era muy amplio para los dos.

-¿Dónde está Elisa? – Preguntó Candy incapaz de no hacer plática cuando estaba al lado de alguien.

-Se quedó con Gabriela y Neal, pero yo necesitaba un poco de aire fresco. – Dijo respirando exageradamente el aroma de las rosas. - ¿Tú también? – Preguntó a Candy quien lo observó un poco confundida. - ¿También necesitas aire fresco? – Preguntó para aclarar su duda.

-Sí, me sentí abrumada con tanta gente. – Mintió porque no quería admitir que había sentido celos de la atención que tenía el rubio, y a la vez esquivando a los chicos que a ella se le habían acercado.

-Sí te entiendo, te vi cuando esquivabas a los tipos que te asechaban. – Candy no respondió pero le pareció raro que la hubiera estado observando y más cuando ella solo había prestado atención a otros ojos azules que la habían observado toda la noche.

Patrick cada vez que hablaba o se movia se acercaba discretamente cada vez más a Candy, un movimiento que ella no percibía o no tomaba importancia, cuando menos lo pensó ya lo tenía a un lado de ella. Candy volteó sorprendida al verlo tan cerca y se hizo hacia un lado con un paso tan largo como le permitió su vestido.

-Hoy estás más bella que otros días. – Dijo Patrick de la nada. Candy se sorprendió por el comentario de aquel joven, no solo porque era el novio de Elisa, sino porque en todo el tiempo de haberlo conocido nunca le había dirigido una palabra siquiera.

-Gracias. – Respondió desconfiada, y así como ella se había alejado él se había acercado a ella, poniendo inquieta a Candy.

-No temas… - Dijo extendiendo su mano para tocarla, pero ella se encogía en sí misma para evitarlo.

-¿Interrumpo? – Preguntó Anthony rápidamente, se había percatado de la situación cuando volvía de buscar a Candy en su habitación, al regresar escuchó voces provenientes de la gran terraza y pudo observar como Patrick había estado acosando a Candy sin que ella lo notara en un principio.

-¡No! – Dijo Candy rápidamente, caminando hacia él para alejarse del lado del pelirrojo.

-Patrick, Elisa te está buscando desde hace rato. – Dijo Anthony viendo con evidente molestia al chico, sintiendo celos por aquel atrevimiento que había tenido con ella.

-¿Elisa? – Preguntó preocupado dirigiéndose al salón cuando Anthony asintió para confirmarle que así era. Patrick salió a paso veloz inquieto por pensar siquiera en molestar a su chica.

-¿Estás bien Candy? – Preguntó cambiando su timbre de voz al dirigirse a la rubia que estaba justo frente a él.

-Sí, estoy bien. – Dijo con una sonrisa de agradecimiento. – Gracias. – Agregó tímida.

-No te preocupes, pude notar tu incomodidad. – Dijo el rubio.

-No tengo idea de qué pasó. – Dijo Candy aún confundida por lo que había sucedido.

-Pasa que tu belleza no pasa desapercibida para ningún hombre. – Dijo con una sonrisa, mirando sus lindos ojos verdes. Candy lo miró una vez más embelesada con su rostro, admirando sus bellos ojos anhelando que nunca los apartara de ella, sin embargo los bajó apenada al tener miedo que descubriera el amor que había en ellos, pero ya era demasiado tarde, gracias a Stear, Anthony había descubierto que aquellas miradas no las había dirigido a nadie más que a él y eso lo alegraba infinitamente. - ¿Puedo acompañarte? – Preguntó para desviar un poco el tema y evitarle la pena que era evidente Candy tenía en ese momento. Ella asintió con una sonrisa abrazándose a sí misma por el frío de la noche que ya comenzaba a refrescar, Anthony se quitó el saco de su frac y lo colocó sobre sus hombros, sobando un poco sus brazos para que comenzara a entrar en calor, aquella cercanía la incomodaba un poco, no porque le molestara, sino porque ambos deseaban suprimirla.

Se quedaron así un rato mirándose uno al otro observando sus ojos, sus bellos ojos y poco a poco se fueron acercando, a punto de besar sus labios, el deseo en los ojos de Anthony era evidente, lo mismo que en los de ella, ambos deseaban repetir aquella sensación que habían tenido cuando se besaron por primera y única vez, sin embargo Anthony desvió su boca hacia la frente, dejando a Candy confundida por aquel proceder, ya que ella también había adivinado ese deseo en él. Anthony la abrazó a su pecho con ansiedad, protegiéndola del frío, acariciando sus cabellos mientras se llenaba de su perfume.

-Aún no es tiempo Anthony. – Se decía el rubio seguro de lo que haría al día siguiente, definitivamente no volvería a retrasar un día más aquella ruptura. – Te amo Candy, y así no me ames terminaré con esa absurda relación. – Decía mientras sus manos se estacionaban en su cintura aferrándola más a su cuerpo para ahogar las ganas que tenía de besarla. Candy se dejó abrazar, pensando que tal vez sería la última vez que lo haría antes de irse de nuevo de su lado, centrándose en el sonido que emitía su corazón a golpear con su pecho y llegar hasta sus oídos, un latido que la calmaba y alegraba tener tan cerca de ella.

En aquella terraza la música de fondo se escuchaba dejando que sus notas llegaran a oídos de los dos rubios, un viejo vals comenzó a sonar en el salón, uno que ambos conocían a la perfección y que a pesar de haber compartido alguna vez con alguien más sus notas, no había sido lo mismo que cuando lo bailaron juntos por primera vez. Anthony hizo una reverencia a la rubia y ella sonrió divertida por aquel gesto.

-¿Bailaría usted conmigo hermosa dama? – Candy asintió tímida ante la pregunta que le hacía tan galante caballero, el rubor en su rostro aparecía de nuevo, su risa se había detenido en cuanto escuchó aquella invitación tan delicada, le gustaba que la llamara hermosa, princesa, y aunque advertía el interés en ella, pensaba que todo aquello era producto de su imaginación. Ella se inclinó un poco para aceptar la invitación que le hacía el rubio.

Anthony tomó a Candy por su estrecha cintura, atrayéndola de nuevo hacia su cuerpo, tomó su otra mano y comenzaron a bailar solos en aquella amplia terraza, el frío de la noche se disipaba con el calor que sus cuerpos y sus miradas desprendían, consiguiendo ambos revivir los momentos que habían pasado en Lakewood aquel primer baile, ambos sonreían al contrario de una manera tan deslumbrante que para cualquier persona que los viera rápidamente advertiría que ambos se amaban y que estaban perdidamente enamorados uno del otro. Esta vez no hubo interrupciones, no llegó Archie o Stear para arrebatarla de sus brazos, esa noche aquel vals fue única y exclusivamente para él, sus pasos sincronizados eran guiados con destreza por el rubio, era un excelente bailarín y sabía guiar a su pareja a la perfección, pero tenía que reconocer que con Candy se amoldaba mucho mejor que con cualquiera para bailar, muy diferente al baile con Gabriela quien siempre ponía resistencia como si ella fuera la que debía dirigir el baile.

El vals terminó o por lo menos ya no se escuchaba en aquella terraza que había servido como pista de baile para los dos, pero sus cuerpos siguieron danzando girando en un mismo eje hasta que de pronto Anthony se detuvo hipnotizado por su acompañante quien detuvo su sonrisa como congelada al quedarse admirándolo.

-Solo contigo he bailado esta pieza tan libremente. – Dijo el rubio para romper el silencio y volver a evitar tomar sus labios, la tentación y las ganas eran demasiadas y la mirada y la manera en como Candy mordía su labio inferior cuando estaba nerviosa no ayudaba para nada, lo único que provocaba era tener más ganas de tomar su lugar y ser él el que mordiera su boca una y otra vez. Anthony sonrió un poco agitado por el baile.

-Es la primera vez que lo bailo sin interrupciones. – Dijo Candy queriendo imprimir un poco de humor a su comentario, ya que siempre que lo había bailado había algo que sucedía que no lo terminaba de bailar, pero también había cumplido su deseo de volver a bailarlo con él. – Además eres el mejor bailarín que conozco, tal vez por eso nunca te he pisado. – Dijo riendo delicadamente.

-No. – Dijo Anthony acariciando su mejilla, provocando que el cuerpo de Candy comenzara a temblar y esta vez no era por el frío de la madrugada. – Eres tú... – dijo en un susurro. – Tú eres con la única que puedo bailar de esta manera. – Dijo sin poder dejar de rozar su mejilla mientras buscaba su reflejo en los verdes ojos de Candy, quien no podía dejar de temblar y mirarlo enamorada. -¿Tienes frío? – Preguntó al sentir el estremecimiento de su cuerpo. Candy asintió para disfrazar la reacción de su cuerpo.

-Solo un poco. – Respondió para poder ocultar la razón del temblor de su cuerpo.

-¿Quieres volver al salón? – Preguntó por cortesía ya que él no quería volver a bajar. Candy negó y se acurrucó en su cuerpo.

-No, estoy cansada. – Dijo solamente pero aferrándose a él como para mantenerse más tiempo a su lado.

-¿Te puedo acompañar a tu habitación? – Preguntó suplicando en su interior que le permitiera estar unos momentos más a su lado.

-Sí. – Respondió tímida y nerviosa por estar más tiempo a solas con él.

Ambos chicos comenzaron a caminar al interior de la mansión a paso tranquilo y lento, como si quisieran retrasar lo más posible aquella compañía que ambos disfrutaban ampliamente, ninguno hablaba, solo sentían, ambos sentían lo mucho que amaban a su acompañante de esa noche.

Llegaron por fin al final del pasillo, donde se ubicaba la habitación de la rubia. Candy abrió la puerta sin muchas ganas y se giró hacia él para desearle buenas noches y para agradecerle su compañía. Se encontró con la mirada más tierna y dulce que había mirado en él.

-Gracias por acompañarme. – Dijo como en un susurro admirada por aquellos ojos azules.

-Gracias a ti por permitirme hacerlo. – Respondió de la misma manera.

-Buenas noches. – Dijo Candy comenzando a sentir que su corazón se aceleraba y un calor la invadía por dentro al pensar realizar una acción que le cruzó rápidamente por la mente, no lo quiso pensar más y se animó a besar muy cerca de su boca, rozando el comienzo de sus labios al tocar la comisura con aquel beso rápido y sorpresivo, uno que tomó a Anthony con la guarida baja, que cuando reaccionó Candy ya había entrado a la habitación y cerrado la puerta. Una sonrisa más bonita apareció en los labios de Anthony y una mirada más iluminada se reflejó en él, una exactamente igual a cuando ella le dijo que lo amaba por primera vez.

-Buenas noches princesa – Dijo Anthony en respuesta, creyó que no lo había escuchado, sin embargo ambos estaban recargados en la puerta con el pulso acelerado, con el corazón alborotado y el calor apoderándose de su cuerpo por los nervios que sentían. - Hasta mañana amor. – Dijo Anthony más para sí mismo y esto Candy no lo escucho al estar caminando como autómata hacia su cama, se quitó el saco de su príncipe y lo colocó en su nariz para volver a sentir su aroma, se abrazó a él por un largo rato. Cuando se alistaba para dormir tomó otra de las cartas para leerla, deseaba que fuera una donde le dijera lo mucho que la amaba, esa noche necesitaba que él se lo dijera así fuera por medio de una carta escrita en el pasado, rompió el sello que la protegía y comenzó a leer.

Querida Candy.

¿Cómo estás hermosa? Espero que bien, según mis cálculos este es tu primer día de clases, espero hayas pasado un día tranquilo y no muy pesado con las superioras, tienen fama de ser muy estrictas, pero confío en tu buen juicio y en tu nobleza de que todo saldrá bien, quiero desearte lo mejor para esta etapa de tu vida, espero encuentres muchas amigas. Sé que ninguna podrá ignorar tu gentileza, eres tan hermosa por dentro como por fuera.

Te escribiré pronto pecosa, aunque sea por estas líneas necesito que sepas cuanto te quiero y ansío tu presencia, te extraño princesa, extraño tu risa, tus hermosos ojos verdes, pero sobre todo extraño al Anthony en que me convertí cuando te conocí, eres lo mejor que me ha pasado y agradezco a Dios el enviarte a mi vida, ¿Sabes? A veces creo que es una especie de recompensa por haber perdido a mi madre y ella te envió a mi lado para que fuera eternamente feliz, porque así es como me siento a tu lado. Espero verte pronto mi amor, mi Dulce Candy.

Siempre tuyo, Anthony.

Candy no pudo evitar suspirar enamorada por aquella carta, no podía negar que a pesar del tiempo que tenía él podía seguir provocando esos suspiros con aquellas líneas y hacía un momento la volvía a enamorar con sus atenciones hacia ella. ¿Cómo olvidarlo? Si siempre había sido tan tierno y delicado con ella, no solo era lo guapo que era, porque a sus ojos a pesar de haber conocido a muchos chicos guapos él era el que más le gustaba, él era el que siempre buscaba en los demás como punto de referencia. Anthony había fijado muy altos los estándares en ella y reconocía abiertamente que ninguno los había alcanzado. Terry había sido el único que a su parecer le recordó a su Anthony, pero pronto se llevó una gran desilusión al ver que no era así.

-Solo hay un Anthony Candy, es difícil encontrar a otro como él. – Se volvió a repetir una vez más aquellas palabras que había pronunciado por primera vez cuando era una chiquilla unas que había inventado para si misma cuando sin querer comparaba a todos los chicos que conocía con su amado príncipe de las rosas, un pensamiento que si bien no era justo para los demás, era uno que tenía involuntariamente.

Se abrazó al saco como lo había hecho con la mascada y se quedó dormida con una sonrisa melancólica, no podía olvidar a su príncipe de las rosas, pero tampoco a la chica que tenía una relación con él.

Anthony por su lado se fue a su habitación, no tenía caso volver a bajar si Candy ya no estaba presente, pasó por su habitación y abrió la puerta, su sonrisa aún no se borraba de su rostro, estaba feliz, convencido de que Candy no lo había olvidado por completo, se lo decían sus ojos cuando lo miraban y deseaba que ella también hubiera captado el lenguaje corporal que él le transmitía, su deseo por ella había aumentado, su amor se había transformado en una necesidad y sin querer ofenderla él había visto el mismo deseo en sus ojos, ambos querían explorar de nuevo sus labios para así demostrarse el amor que ambos seguían sintiendo en sus corazones, se detuvo un momento antes de entrar a su habitación.

Mientras abajo en el baile todos continuaban disfrutando del ambiente, todos menos Archie quien no podía evitar seguir observando a Annie con Wilberth.

-Vamos Archie, Wilberth no es capaz de besar a Annie o a ninguna chica si no es su novia. – Dijo Stear, provocando en vez de calma en su hermano, una mayor ansiedad al pensar en aquella posibilidad.

-Yo sé lo que vi Stear. – Decía necio.

-Vamos Archie, desde esta distancia no se aprecia bien lo que sucede entre ellos. – Decía Stear insistente en calmar a su hermano.

-Yo vi que la besó el muy canalla, yo nunca intenté hacerlo y él en la primera oportunidad se aprovecha de ella, ¿Verdad Anthony? – Preguntó volteando a ver hacia donde había estado el rubio minutos atrás, ni siquiera se había dado cuenta que el rubio se había ido a buscar a Candy tiempo atrás. - ¿Anthony? - Decía buscándolo a su alrededor.

-Anthony hace mucho tiempo que se fue a buscar a Candy. – Dijo Stear. Archie no lo escuchó solo se limitó a ir con Annie y Wilberth.

-Archie ¿A dónde vas? – Decía tratando de no llamar mucho la atención. – Ven, vamos Patty no vaya a cometer una tontería. – Dijo jalando a Patty de la mano para que fuera con él. Patty solo lo seguía angustiada también pero ella por su amiga y la pena que podría pasar al tener a Archie frente a ella.

-Buenas noches. – Saludó Archie a Annie y a Wilberth, Annie sintió que ni todo el maquillaje del mundo sería suficiente para cubrir la palidez de su rostro en ese momento.

-Buenas noches Archivald. – Respondió Wilberth un poco tímido ante la presencia del menor de los Cornwell, él no sabía los motivos de su ruptura, pero veía en aquellos ojos color miel que él estaba molesto por su presencia junto a Annie. Annie no respondió pero el nerviosismo que demostró fue más que evidente y Wilberth sintió su corazón doler cuando advirtió que los sentimientos de ambos aún no estaban extintos.

-Annie ¿Podemos hablar un momento? – Preguntó Archie directo a la ojiazul. – Solo será un momento. – Dijo a Wilberth solo por cortesía porque aunque él se negara, él iba a hablar con Annie.

-Usted y yo no tenemos nada de qué hablar joven Cornwell. – Respondió Annie temblorosa, tratando de sonar firme, pero le era imposible hacerlo ante la presencia de él, lo veía tan guapo, tan atractivo y con aquella mirada suplicante que le dirigía, una que nunca había visto en su rostro y que la llamaba a ir a donde el la llevara sobre todo si era para estar con ella, definitivamente Archie era la debilidad de Annie, una debilidad que ya no debía de darse el lujo de tener porque al creerlo indiferente a ella era algo que solamente la lastimaba.

-Por favor Annie, necesito hablar contigo. – Decía insistente con una voz tierna y suplicante, Annie estuvo a punto de flaquear y aceptar hablar con él, mientras se perdían uno y otro en sus ojos observando él lo bellos que eran y ella llenándose de su imagen como queriendo imprimirla en su mente una vez más.

-Archivald no insistas, ella ya te ha dicho que no tiene nada que hablar contigo. – Dijo Wilberth tomándolo del brazo. – Archie lo miró molesto, primero puso sus ojos en los azules de él y después los puso en la mano que estaba sosteniéndolo del brazo. Wilberth lo soltó tímido y un tanto nervioso por la mirada inconforme que él le había dirigido, una mirada que si bien no le hablaba si le advertía que no había sido un buen movimiento.

-Muy bien damita. – Le dijo una vez más tierno, cambiando de nuevo su voz al dirigirse a ella. – Por el momento te dejo con tu novio. – Dijo sarcástico volteando a ver a Wilberth de nuevo, con la misma mirada una que Annie no pudo advertir. Ella se sorprendió en el acto por la mención que Archie había hecho de la relación con Wilberth, pero no pudo negar lo dicho por el elegante joven porque ya se había dado la vuelta y se había marchado de ahí tan repentinamente como había aparecido, buscándolo Annie con desespero sintiendo la necesidad de aclararle la situación, sin embargo el miedo de volver a ver aquella mirada de indiferencia en él o que le dijera que la amaba una vez más sin ser cierto la detuvo en su sitio.

– Con permiso. – Dijo Stear quien estaba junto a ellos, salió junto a su hermano y Patty se quedó con Annie al ver lo pálida que estaba.

-¿Estás bien Annie? – Preguntó Wilberth delicadamente. Annie asintió en respuesta sin voltear a verlo siquiera.

-Sí, pero necesito irme. – Dijo sin dejar de temblar, incluso los nervios eran más evidentes en ella. - ¿Me acompañas? – Preguntó a Wilberth, despidiéndose únicamente de Patty, quería salir corriendo de aquel lugar y llorar una vez más en su habitación para desahogar las ganas que tenía en su alma de estar al lado del gatito aunque fuera como antes, aunque no la amara, solo por el simple hecho de tenerlo cerca y poder contemplarlo.

-Wilberth, cuídala por favor. – Dijo Patty al chico, él asintió y se dirigió con la chica a la salida.

-No se preocupe señorita O'Brian. – Dijo amable mientras ofrecía el brazo de Annie para salir de ahí.

Archie observó aquella huida sintiéndose cada vez más mal, sintiendo que su corazón se rompía al ver como ella se alejaba de la mansión al lado de aquel chico que él bien sabía era un buen partido a pesar que le doliera tanto admitirlo. Recordó su rostro enrojecido y su mirada tierna y dulce, una que acababa de volver a sentir sobre él y que ahora sería para alguien más, las lágrimas no tardaron en inundar sus bellos ojos color avellana.

Una vez en el carruaje Annie iba en silencio mientras Wilberth la observaba.

-¿Todavía lo amas? – Preguntó tímido y directo, pero necesitaba saber si tenía alguna oportunidad con ella, le había gustado desde antes de irse al colegio, pero su timidez le había impedido hablar con ella. Annie bajó la mirada, desviando su foco de atención a un lado, no tuvo que responder que Wilberth entendió todo con ese gesto.

-Lo siento. – Dijo Annie queriendo contener su llanto.

-No lo sientas… es un chico con suerte. – Añadió. – Lo compadezco también. – Annie lo miró confundida. – Se nota que estaba muy celoso. – Dijo para aclarar la confusión en la mirada de Annie.

-¿Celoso? – Preguntó Annie dudosa. Wilberth asintió.

-No sé el motivo de su separación Annie, y pienso que deberías de darle otra oportunidad, se ve que te ama y estaba verdaderamente celoso de mí. – Dijo algo incrédulo porque no creía posible que alguien sintiera celos de él, pero aquella noche había observado de primera mano que Archie esta inmensamente celoso de su cercanía con Annie.

-Archie no estaba celoso, Wilberth. – Dijo Annie con tristeza, mientras el chico la ayudaba a bajar del carruaje, tomando delicadamente su mano. – Tal vez se siente herido en su orgullo. – Dijo con el ánimo por los suelos, ella deseaba que fuera cierto, pero su miedo y lo lastimado de su corazón le impedía ver lo que los demás veían desde otro ángulo.

-Como te digo, solo ustedes saben sus motivos, pero lo único que te puedo asegurar que Archivald Cornwell te ama, su mirada y la manera en la que habla es la de un chico completamente enamorado Annie, y como me habló a mí, es la voz de un chico dispuesto a estrangularme y quien sabe que más haría conmigo. – Dijo a modo de broma, Annie sonrió ilusionada por aquellas palabras, sus ojos evidenciaban todo aquello que sentía, eran muy hermosos y expresivos. Wilberth no pudo evitar perderse unos segundos en ellos, para poder vislumbrar lo que su cuerpo decía, que Annie Britter solo amaría a Archivald Cornwell, suspiró resignado, abatido, había pensado que tenía una oportunidad con ella, sin embargo aquella noche se había convencido que no era así. – Dulces sueños Annie. – Dijo besando delicadamente su mano a manera de despedida.

-Gracias Wilberth. – Dijo Annie entrando a la mansión ilusionada por las palabras de aquel joven. El chico se retiró de la mansión Britter desilusionado, sin embargo aún esperaba que Annie mantuviera aquella cercanía con él, tal vez no lo amaba pero seguiría siendo su amigo a pesar de todo y tal vez solo tal vez podría ganarse aunque sea un poco de su cariño y lograr así ser alguien más importante en su corazón.

Continuará…

Bueno hermosas hasta aquí dejamos el capítulo, espero que les haya gustado, pudimos observar cómo Anthony y Candy pasaron más tiempo del que les había advertido Albert y que la tía abuela se las ingenió para obtener una foto de ellos sin importarle hacer un lado a Gabriela, esta Elroy me gusta por directa jajaja.

Julie-Andley-00, Hola hermosa, ahora si llegó tu comentario, en el anterior no sé si fue uno que no aparecía nombre, me extrañó que no comentaras. Ya falta menos para que Gabriela los deje por un tiempo y aunque sé que se van a desesperar porque en este tampoco la mandó a freír espárragos te aseguro que solo van dos días que se volvieron a ver. Gracias por dejar tu comentario sin falta, por estar al pendiente y sobre todo por tu comentario hacia la historia, te mando un fuerte abrazo y nos leemos en el siguiente. Saludos y bendiciones.

TeamColombia, Chicas hermosas, espero que hayan tenido un poquito de alegría con este capítulo, y digo poquito porque sé que esperan el rompimiento de los rubios, pero quiero que sepan que si van a terminar muy rápido porque solo a dos días que llegaron a Illinois ya están a menos de terminar para su alegría y regocijo. Muchas gracias por leer y por dejar un comentario, sobre todo por emocionarse con la historia y aunque sé que se desesperan por el avance lento de la historia les agradezco que sigan leyendo. Gracias por sus comentarios hermosas saludos y comentarios.

María José M. ¡Por supuesto que se te nota de donde eres! jajaja ya decía yo que ese humor yo lo conozco, relativamente eres mi vecina. Gracias por comentar hermosa y sobre todo por analizar tan bien la historia, tienes razón todos estos capítulos solo han transcurrido en pocos días. Anthony llegó un jueves y apenas vamos en sábado en la madrugada. Gracias por comentar y dejar tu opinión de la historia me gusta que la analices y dejes tus impresiones. Te mando un fuerte abrazo hermosa y espero este te guste también.

Mayely León, Tranquila hermosa, no comas ansias, Anthony es un personaje decidido y que actúa cuando tiene que hacerlo, se que estás más ansiosa de lo normal pero como he dicho a pesar de mi intensa descripción no ha pasado mucho tiempo. Espero que sigas mejor y que hayas guardado reposo y sobre todo que tu esposo esté más relajado, a pesar de no conocerlos personalmente me atrevo a decir que son una linda pareja estable, salúdalo mucho de mi parte (en buena onda jajaja) y les mando mis mejores deseos y bendiciones para ambos. Saludos hermosa.

Aminaabud, Hola hermosa gracias por dejar tu comentario, poco a poco la historia se inclina a favor de los rubios y se volverán más cercanos, pero me temo decirte que Terry no tiene una aparición importante en esta historia, no está contemplado solo lo contraté para un pequeño papel jejeje sé que lo amas y siento desilusionarte. Espero que te haya gustado este capítulo, gracias por leer y seguir al pendiente de la historia, te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Denisse Treviño, Tienes toda la razón a tu Albertano le tocó bailar con la más fea jajaja pobre pero tenía que hacer que Elroy sacudiera la polilla, aunque nunca la vi bailar me imaginé que ella sería una buena bailarina en sus años mozos. Mi hermoso Anthony tiene bien claro lo que tiene que hacer y sabe ahora que el amor de Candy es para él, sé que esperas una participación de Territo, pero ya mencioné arriba que no aparecerá mucho, no lo tengo contemplado, bueno hasta donde voy no, creo que con Gabriela y pues por supuesto los Leagan es suficiente de drama, Terry ya hizo sufrir a mi Anthony bastante y ahora le toca a Candy probar lo que él sufrió. Pienso que CANTHONY sería más apropiado que ANDY porque el otro me suena como a que los juguetes se van a levantar de un momento a otro jajajaja. Candy es una mala con Archie aunque déjame decirte que se merecía algo más drástico por la pecosa, pero ya sabes como es de noble pues... Sabía que te gustaría la descripción del patriarca jajaja aunque creo que me quedé corta jajaja. Gracias por escribir hermosa, por dejar tu análisis que la verdad disfruto mucho. Espero te haya gustado este capítulo. Te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Ale, Hola hermosa, que bueno que te gustó el capítulo y creo que en el próximo te daré gusto con la relación de Anthony y Gabriela, la cual sabíamos que era seguro que llegaría a su fin para relax de todos los corazones que leen y descanse mi alma de tanta queja jajaja. Gracias por leer y dejar tu comentario y sobre todo por leer. Te mando un abrazo hermosa, saludos y bendiciones hasta tu rincón de lectura.

Carolina Benitez, ¡Hola hermosa! bienvenida a la historia ya te había puesto falta en nueve capítulos, pero me alegra saber que has encontrado esta y la otra historia la cual te advierto que tardará un poco más que esta, por cierto espero que hayas visto el dibujo que le hice jajaja aunque no me quedó muy bonito que digamos (como ninguno de mi rubio) por lo menos puedo decir que cada uno tiene su propia portada hecha por mi jejeje pero mi Anthony bello no puedo dibujarlo como realmente es de guapo, en fin así quedo. Gracias por dejar tu comentario y sobre todo por ponerte al corriente. Espero que te haya gustado también este. Te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Bueno espero que cada una de ustedes esté muy bien, gracias por leer y estar al pendiente de la historia, gracias por dedicarle unos minutos y darle la oportunidad, agradezco que te tomes el tiempo de hacerlo, les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes y espero se animen a dejar un comentario alguna vez. Saludos y bendiciones para todas.

GeoMtzR.