DESPUES DE LA HISTORIA

CAPITULO 26

― No puedo creerlo, te gusta las películas de romance, ¿pero nunca viste Titanic? ―solté impactada―. ¿Como es eso posible?

― Mmm yo quería verla desde hace años, pero mi madre me lo prohibió ―se explicó mientras se sentaba a mi lado en la alfombra y se tapaba también con la frazada―. Decía que no quería que viera ese tipo de películas extranjeras exhibicionistas.

― ¿Titanic es exhibicionista para algunos? ―solté tratando de aguantarme la risa ante la idea―. Ahora puedo darme una idea de cuan conservadora es tu familia…

― Si… ojalá no te sientas intimidada por ello ―agregó algo preocupado al notar mi impresión―. Son conservadores, pero no son malos…

― Me imagino, y no te preocupes, a comparación de lo que ya vivimos juntos, el conocer a tus padres no me intimida ―le dije a modo de calmarlo, mientras empezábamos a ver la película.

― Tienes razón, me estoy preocupando demás ―me respondió ya más calmado.

La historia era buena, pero creo que el haberla visto antes, más el hecho de que ahora me sentía tranquila al reconciliarme por completo con Yoosung, me produje una gran somnolencia.

Sin darme cuenta cerré los ojos por completo.

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― He recibido tu video ―la voz del doctor Cha se escuchaba en el altavoz, mientras se encontraba recostado en el suelo, arreglando algo debajo de uno de sus bebés de acero―. Me encargaré de que Saeran lo vea, apenas aparezca el momento propicio… pero, ya que hablamos de él, quería saber mas de usted, señorito Luciel.

― No tengo nada que decir, sigo mi vida como siempre ―le respondió el pelirrojo, forcejando con una tuerca rebelde, que no quería encajar en su seguro―. Como le dije antes, no tengo tiempo para hablar…

― ¿Sigue teniendo problemas para dormir? ―le interrumpió el insistente doctor, con su voz calmada.

― Algo, aunque su consejo de la leche caliente funcionó, dormí cinco horas seguidas.

― Me alegra oír que mi consejo le ayudó ―dijo emocionado Cha, en el altavoz―. Pero también me intriga escucharlo… ¿Cuánto dura sus ciclos de sueño normalmente? Lo normal es dormi horas seguidas.

― No he dormido 8 horas seguidas, desde hace años, creo ―soltó una risa el pelirrojo―. Mi trabajo es algo exigente.

― Comprendo… de casualidad ¿usted trabaja de noche?

― No tengo un horario fijo que cumplir, pero si trabajo más de noche. Y duermo de día, pero en turnos de una hora o dos, varias veces.

― Puedo notar en su voz, que no parece molestarle trabajar de noche. Creo que tenemos eso en común, a mi solían apodarme "búho nocturno" por ello.

― ¿Búho nocturno? ―repitió 707 algo interesado, ya que le gustaban los apodos―. Me gusta cómo suena eso, jaja

― Suena gracioso, ¿verdad?

Su charla insignificante y trivial continuo por varios minutos más.

Aquel doctor insistente, si que tenia un don para ganarse la confianza de las personas.

Al grado de que…

― Doctor Cha… ¿puedo preguntarle algo?

― No veo por qué no, pregúnteme con confianza, señorito Luciel.

El pelirrojo dudó por unos segundos.

Pero respiró profundo, para luego arrastrarse de debajo de su auto y sentarse en el suelo.

― ¿Cómo puede alguien tener la conciencia tranquila? ―soltó directo, mientras su voz se tornaba en una mezcla de seriedad sombría.

― Normalmente, si un paciente me pregunta eso, trato de hacer que ellos mismos se respondan por medio de preguntas, pero, algo me dice que, en su caso, debería ser directo ―tosió a modo de sonar más serio―. ¿Quiere que sea directo con usted señorito Luciel?

― Si ―se limitó a responderle.

― Viva sin arrepentimientos. Y si los tiene, corríjalos.

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La puerta de seguridad se abrió, dejándolo entrar.

El lugar estaba apestoso y sucio.

Justo como siempre.

― Pedazo de boludo ¿Ande te ocultás? ―habló fuerte el castaño de melena larga, al buscarlo en su sala, dormitorio y, por último, cuarto de ducha―. Tengo el tiempo limitado, así que aparecé de una...

Se detuvo en su queja, al notar una figura en el capo de uno de los autos del garaje que había en esa guarida apestosa.

― Kya, Francis… ¿Por qué tardaste tanto? Me he sentido sola todo este tiempo, sin tu compañía ―soltó con una voz dulce, pero a la vez chillona para el castaño, mientras lo llamaba haciendo señas con una mano, manteniendo una pose sexy encima del capó de su auto deportivo favorito.

Vanderwood lo miró en silencio por un par de segundos.

El pelirrojo se había disfrazado de mujer.

Una peluca larga de color rojo, un vestido de sirvienta ajustado y corto, acompañado de tacones y unas mallas negras.

Incluso se encontraba maquillado de forma perfecta el muy…

Pero lo peor, es que no era la primera vez que lo había visto de esa forma.

Suspiró a modo de relajarse y evitar que le vena que le formaba en la frente reventase de tanto coraje.

Entonces caminó hacia él, para luego agarrar el maletín que tenia en su mano y golpearlo con este, hasta tumbarlo al suelo, donde le regaló un par de patadas extras.

― Ay, ay… ya no me pegues ―se quejó el rojizo, mientras se aferraba a sus piernas, para evitar que siguiese―. ¿Qué no soy tu querida novia? ―puso una cara de sollozo―. Eres un amante malo, ni siquiera sé por qué te amo, pero… esta bien, me gustas así, Francis…

― Considérate muerto, hdp ―fue lo único que logro decir el agente castaño, al notar que el pelirrojo seguía burlándose de él, llamándolo de su nombre real que tanto detestaba, y la idea de que se hacía pasar por su novia travesti.

Ya en el auto, media hora después.

― Agh, algo debí haber hecho en mi vida pasada, como para tener que aguantarte en esta ―seguía quejándose el castaño, para luego observarlo conducir como si nada con su traje de sirvienta―. Y bien, desembucha. ¿Qué te está pasando?

― ¿Ah? ¿De qué hablas?

― No te hagas marica, siempre te pones en modo travesti cuando estas pensando en algo que planeas hacer ―enunció desconfiado Vandy, mientras se recogía el chaleco, para que no tocase los encajes de sirvienta que invadían su asiento de acompañante―. Parece como si te diera confianza y ayudara a decidir…

― Oh Francis, tanto así me conoces ―volvió a hablar como mujercita insoportable―, sin duda somos el uno para el otro, yo… ¡ay! ―se detuvo luego de recibir un golpe en su brazo, provocando casi que se saliera de carril, y un par de conductores lo maldijesen.

Pero lo cierto es que ambos se encontraban algo nerviosos, ya que la agencia los había mandado a llamar de repente, y el molestarse entre ellos, era la forma que tenían de reducir su ansiedad, ante la poca información que habían recibido.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. INICIO DEL FLASHFORWARD .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

― Lamentamos la demora, gracias por esperarnos.

― No se preocupe Señor Kim, todo estuvo muy calmado por aquí, los mellizos apenas y se despertaron para su hora del biberón ―expresó la niñera, para luego tomar su bolso―. Mi Uber acaba de llegar, hasta en otra ocasión ―agregó de último mientras se despedía también de Haneul.

― Adiós, hablemos más de patinaje cuando vuelvas ―dijo la pequeña mientras le acompañaba a la puerta.

Una hora después.

― Mis bebés ¿se portaron bien mientras mamá y papá no estaban? ―preguntó con ternura Yoosung mientras cargaba a ambos, recién despertados.

― Mmm… guuu…

― A..buu… la...blua… lua… la la…

― ¿En serio? Veo que despertaste de buen humor, Yu Sujin

― Ghaaa! Mmm… ―balbuceó molesto su mellizo, Yu Sujeong, mientras trataba de apartar a Yu Sujin de su lado, con sus bracitos.

Pero Sujin terminó empujándolo primero, haciendo que llore.

― Oh, no empiecen de nuevo, pensé que habían dejado de hacer eso ―dijo Yoosung soltando a Sujin en la alfombra de la sala, donde pensaba pasar el rato con ellos haciéndolos jugar, para abrazar a Sujeong, en un intento de calmar su llanto―. Na na na… te cantaré, pero no llores, ¿sí?

Sujeong había iniciado uno de sus famosos llantos por enojo, y curiosamente, el canto de su padre lo provocaba más, en vez de calmarlo.

― Ahhhhh gaaa! Gaaa! Buaaaa!

― Ya ya… no voy a cantar sh sh sh ― empezó a arrullarlo mientras lo acomodaba en su pecho, para evitar como en un pasado, que el pequeño en su rabieta lo descuidara y le diese una bofetada―. Haneul, ¿puedes ir a llamar a mamá? Sujeong volvió a despertar de a malas y papá necesita ayuda.

― Si, ya voy ―expresó su primogénita, que hasta ese momento los había ignorado al estar concentrada en una revista que le habían comprado.

Al minuto, para suerte del rubio, madre e hija mayor llegaron.

― ¿Qué pasa? ¿Por qué llora mi bebé? ―Yoosung se lo paso a sus brazos, llorando a todo pulmón―. Ya, ya… ya pasó… mami está aquí, Sujin y papá ya no van a molestarte…

― Pero nosotros no le hicimos nada, ya estaba de mal humor cuando despertó ―soltó ligeramente indignado el rubio.

― Lo sé, pero lo digo para calmarlo ―le susurro esta, con gracia al notar que parecía querer llorar por la acusación―. Por cierto, ¿dónde está Sujin?

― Ella está… aquí ―dijo mientras intentaba alzarla en sus brazos, más se detuvo al notar que había empezado a jugar sola, con sus juguetes didácticos―. Sujin, ¿papá puede jugar contigo?

La bebé asintió, como si lograse entenderlo por completo.

Así, ambos padres se sentaron en la alfombra de la sala, para jugar un rato juntos.

― Sujeong, no quieres jugar con tu hermana? ―dijo su madre, mientras trataba de soltarlo al notar que dejó de llorar.

Pero Sujeong se aferró a sus brazos, con la clara intención de que lloraría de nuevo si lo soltaba.

― Está bien, pero no llores ―sacó el chupón que traía en su bolsillo y se lo dio, acallándolo por completo, pero manteniendo aún su semblante de bebé enojado.

― Creo recordar que acordamos que no habría más chupones para ellos ―dijo Yoosung, en modo inquisitivo.

― Si, pero los podemos usar para calmarlos.

― Cariño, le van a salir los dientes chuecos―se quejó― Sujin ya no los usa, Sujeong tiene que dejarlos igual.

― Pero se ve tan lindo cuando lo tiene, se parece a ti a tu edad, todo gruñón y con su chupete ―defendió ella, su postura, mientras sonreía y abrazaba a su defendido como si fuese un peluche.

― Ni me lo recuerdes… ―el rubio entrecerró sus ojos, rememorando en su mente, lo tormentoso que fue que su madre comparase la foto de bebé que tenía de él, con la de su nieto―. En todo caso, tratemos que lo deje antes de que cumpla un año.

― Estoy de acuerdo.

La señora Lisa se agregó a escena, acomodándose en el sofá, a lado de Haneul, quien seguía inmersa en su revista de…

― ¿Puedo tomar clases de patinaje? ―preguntó sin quitar sus ojos de la lectura, aprovechando que tenía a sus papás tan cerca, jugando con los mellizos.

― ¿Patinaje? Mmm parece que te quedaste fascinada por la obra que nos invitó a ver tu tío Zen. ¿Tú que piensas, cariño?

― Leí que los niños a la edad de Haneul, es bueno que empiecen a cultivar pasatiempos o practicar deportes ―respondió Yoosung, mientras ayudaba a Sujin con su juego de aros―. Si le atrae el patinaje, que lo intente.

― Si, supongo que no está mal que lo intente.

― ¿Recuerdas cuando fuimos a patinar por primera vez y te caíste?

― Woah ¿mamá no sabe patinar?

― Bueno, sí sabe, pero…

― Si se patinar, es fácil.

― Gaa!

― Ya escucharon a Sujeong, no me molesten.

― La… bua… blu… ga…

― Si Sujeong te está defendiendo, Sujin dice que quiere ver para creer.

― Ellos no están diciendo nada, solo balbucean, mamá y papá están inventando todo ―se quejó con gracia Haneul.

.-.-.-.-.-.-.-.-. FIN DEL FLASHFORWARD .-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Los gimoteos recatados me despertaron.

― ¿Hum? ―levanté mi vista, luego de notar que me había dormido apenas empezó la película, y Yoosung la había visto solo, acurrucado a mi lado―. Yoosung ¿Qué pasa? ¿Por qué estás llorando?

― Jack… no… no lo logró… ―me respondió apenas, mientras se limpiaba los mocos con una manga de su muñeca―. Ahhhh ¿Por queeeeé?

Fue entonces que giré a ver al televisor, recordando que habíamos planeado ver Titanic.

Y efectivamente, estaba dando esa escena, posterior a la de donde Rose descubre que Jack está tieso.

― Vuelvan, vuelvan… ―resonó la voz débil de Rose en nuestra habitación.

Yo ya había visto esta película como un millar de veces, gracias a mi madre, que me pedia que se la pusiese en la tv, al comprar su blurey.

Y en vez de llorar, ya me producía entre gracia y coraje esa escena. Gracia, por que se notaba que Jack estaba ya petrificado del frio y Rose aun trataba de despertarlo, y coraje, por que llegué a la conclusión de que ambos hubieran podido vivir, ya que el ropero era grande.

Pero me guardaría mi comentario ruin y sarcástico para otra ocasión, ya que mi instinto deductivo me decía que veríamos de nuevo esta película tragiromántica en un futuro no tan lejano.

― Lo siento cariño, debí avisarte que uno de los protagonistas se moría ―traté de consolarlo, mientras me sentaba derecha y lo atraía a mi regazo.

Entre su llanto y mi consuelo, terminamos de ver la película.

Creí que la escena final lo calmaría algo, ya que Jack y Rose se encuentran en el sueño (posiblemente eterno) de esta, junto con todos los demás que murieron en el Titanic, pero terminó hundiéndolo en un llanto desconsolado, que tuve que levantarme para traerle un vaso con agua, para que lo tomase y se calmase un poco, mientras secaba sus lágrimas con uno de los pañuelos desechables que por suerte traía en mi bolso.

― Ya Yoosung, es solo una película, no exageres ―pensé en decirle, pero recordé que a mi madre le había dicho lo mismo en un pasado y terminó casi pegándome por "insensible", así que preferí no arriesgarme. Recién nos habíamos reconciliado y no quería provocar otro conflicto entre nosotros―. Ya, ya… trata de respirar… ―fue lo que, si le dije, mientras lo atraía a mi pecho y le acariciaba el cabello a modo de calmarlo.

Necesitó una hora para calmarse por completo.

Mientras esperaba a que se estabilizara, reflexioné mentalmente por lo distintamente sensibles que éramos. Yo, solo la primera vez que vi Titanic fue que se me humedecieron los ojos, pero no al punto de llorar. Y eso que tendría poco más de doce años.

Si se había puesto así por el sentimiento sufrido de una película, no podía calcular como se habría sentido afectado por cosas reales que lo involucraban, como "la muerte" de Rika, el que V y los demás lo ignoraran por dos años sobre eso y… nuestra reciente pelea.

En su lugar, posiblemente yo hubiera terminado odiando a todos y hasta planeado una venganza. Pero él, a pesar de todo, terminó perdonando y tratando de superarlo.

Le afectaba mas de lo normal que a la mayoría, pero una vez aclarado el asunto que lo afligía, sus emociones las superaba más rápido que lo normal.

¿Acaso era esto a lo que llamaban convertir la debilidad en fortaleza?

¿Siquiera habría sido correcto llamarlo debilidad en un principio, de ser el caso?

¿Por qué me atraía todo esto?

Yo siempre era alguien que actuaba rigiéndome por lo racional, a pesar de que esto hacia que una gran parte de las personas que interactuaban conmigo terminaran detestándome de cierta manera. Era consciente de ello, pero no me molestaba.

Tal vez la sensibilidad si era una debilidad, pero para mí.

El ser como era me mantenía tranquila y alejaba a indeseables de mi lado, pero… ¿Por qué había terminado entonces, pegada como miel a la abeja, por alguien así de sensible como Yoosung?

¿Era por que él era sensible pero amable y en vez de obligarme a sentirme como él (como otros sensibles trataron de hacerme en el pasado) solo me explicó su situación y me dio la opción de decidir, en el sí querer ayudar o no, en lo que era importante para él?

Era sensible, pero uso la racionalidad para convencerme en un principio. Me atacó por mi lado, en resumen.

No pude evitar dibujar una mueca de gracia mientras miraba hacia la nada, al llegar a esa conclusión.

― ¿En qué piensas?

Su voz me trajo a la realidad, haciendo que borrara mi sonrisa, para evitar que la malinterpretara, al notar que me miraba fijo, estando los dos recostados en la alfombra.

― Conjeturas mías, nada entendible ―dije, acomodándome de costado al igual que él, para verlo bien―. ¿Ya te sientes mejor?

― Hum ―articulo a modo de afirmación, para luego taparse la cara con la cobija que teníamos cubriéndonos a modo de vergüenza―. Lamento que hayas tenido que soportarme llorando por una película, debí controlarme más… debes creer que soy un exagerado.

― Jaja tal vez un poco, pero no me molesta ―respondí mientras extendía mi mano libre hacia él, para que no se ocultara―. Hasta me parece tierno, que hayas llorado por la tragedia de una pareja ficticia.

― Eso ultimo… ¿me lo dices como consuelo o burla? ―soltó confundido, sin saber que expresión poner.

― Consuelo, por supuesto ―aclaré rápido―. Disculpa, es que he visto esa película tantas veces, que ya mis emociones hacia ella, son bastante diferentes. Aunque es bastante entretenida, no lo voy a negar.

― Ya veo, me siento algo celoso de que no la hayas visto conmigo por primera vez, pero era inevitable… ¿Qué momentos fueron tus favoritos? A mí me gustaron… cuando Jack conoció a Rose de vista… cuando fueron a bailar a la tercera clase luego de que le diera la nota de papel en su mano y la… la parte donde están ambos en la punta del barco, esa sin duda… ―terminó diciendo con emoción.

― Son buenas escenas, muy románticas.

― ¿Y tus escenas favoritas? ―me insistió.

― ¿Ah? Esto… creo que cuando la pinta desnuda y cuando están en el auto.

― La escena de cuando la pinta tenia cierta gracia, creo que por ella es que mi madre pudo haberla llegado a tachar de exhibicionista jaja… y ¿había una escena con un auto? Estaban en el mar… ―se detuvo al parecer recordando a que escena me refería―. Ah… "esa" escena del auto… ―frunció su ceño mientras se ponía rojo―. Tch… y lo dices sin nada de pudor, que pervertida…

No pude evitar reírme ante su actitud.

― Si, no niego que tengo cierta inclinación a lo erótico, como la mitad del mundo, por eso incluyeron escenas de ese tipo en una historia de amor, como Titanic.

― Suena a palabras que un liberal diría ―me respondió no tan convencido de mi defensa.

― Tal vez si soy liberal, pero en aspectos que no opriman la libertad y el gusto personal. Pero cuando es sobre temas que apoyan conductas destructivas como la irresponsabilidad y carencia de moral alguna, se podría decir que tengo una mentalidad bastante conservadora… ―me detuve al notar que Yoosung me miraba con una expresión absorta―. Lo siento, tengo el habito de debatir por todo…

― ¿Eh? No te disculpes, solo eres tu, siendo tu misma… ―me interrumpió, mientras se descubría por completo el rostro, y no solo la mitad―. Me gusta la confianza que demuestras al defender tu postura con la lógica… me inspira de cierta forma, ya que yo tiendo a no ser bueno debatiendo, me desbordo.

― Creo que te infravaloras. No niego que seas emotivo, pero podía entender la lógica en tus palabras…

Hablamos por bastante tiempo, sobre ese y otros temas que iban saliendo al azar.

Sin darnos cuenta, nos volvió a dar hambre y terminamos comiendo el bote de crema que habíamos comprado de venida, junto con frutillas cortadas a la mitad, mientras mirábamos sentados en la alfombra, un programa de comedia donde idols hacían retos tontos.

― ¿Cómo logras sacar tanta crema batida? A mis frutillas no se le prende mucha ―se quejó―, enséñame.

― No es la gran cosa, solo debes agarrar la frutilla de esta forma y moverla como si fuese una cuchara ―le mostré con detalle.

Siguió detenidamente mis consejos, pero la rodaja de frutilla que había escogido para probar mi método, era bastante pequeña y termino resbalándosele dentro del bote.

― Ohhh ―gimoteó frustrado―, iré por una cuchara…

Pero se detuvo al ver como yo sacaba ágilmente la frutilla con mis dedos y me la comía sin dudarlo.

― ¿Qué? Cuando cae en el bote, se la puede comer cualquiera ―me defendí.

― Eso fue cruel, era mi frutilla, encima era la ultima ―refutó molesto, mientras apuntaba al bote vacío de frutillas.

― ¿Lo era? Pues, que mala suerte ¿Qué harás para remediarlo? ―solté a modo de provocación, al notar su enojo leve.

― ¿Qué no es obvio? ―me respondió de forma inesperada para mi, mientras se acercaba de golpe―. ¡Voy a vengarme!

Entonces metió su mano en el bote de crema, para luego mancharme una mejilla con esta.

Fue tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar, hasta que ya estaba totalmente impregnada.

― ¿¡Pero que demon…!?

Iba a quejarme de mala forma, ya que la crema llego hasta cerca de mi ojo, pero me quede en silencio por unos segundos al notar que empezaba a lamber la crema de mi rostro.

― Sabes… si estuviera maquillada, hacer eso no sería bueno.

― Lo sé, pero no lo estas, así que… ¿qué me lo impide? ―me respondió con los ojos entrecerrados y un extraño tono de voz que nunca le había escuchado usar antes, que hizo que sintiera un hormigueo fugaz en todo mi cuerpo―. O… ¿quieres que me detenga? ―agregó al terminar de quitar el ultimo gramo de mi mejilla, pero volver a impregnarme un poco más, esta vez en mis labios.

― Por favor, continua ―fue lo único que me logro salir, de lo sorprendida que estaba.

La frutilla con crema sabia insípida a comparación de sus labios.

― ¿Podríamos… subir de nivel, y… besarnos con la boca abierta? ―me animé a preguntarle apenas me soltó, al querer sentir esa sensación, pero de manera más profunda.

Me miró en silencio por unos segundos, como si lo pensase, para luego posar su mano en mi cuello y asentir mientras me atraía a él.

FIN DEL CAPITULO.

NOTA.

¡Hola hola!

¿Cómo están? Si celebran la navidad, espero hayan tenido una buena y tranquila celebración, y si no la celebran, bueno, ojalá estén bien igual.

Ahí les dejo una imagen regalito, que continuaría a la imagen de navidad del año anterior. Los mellizos tendrían maso 8 meses y Haneul ya unos 5 años, para que se den una idea. Si me leen en ffnet o AO3, pueden ver la imagen en mi FB, "La Tia Ei", en la sección de fotos/ fanarts de MM.

Bien, creo que eso seria todo… (o tal vez no, justo cuando escribo las notas porque quiero agregar algo, se me queda la mente en blanco lol).

Que escenita quedó para el final.

Si continuará o no, lo sabrán en el próximo capitulo.

Nos leemos ahí.

¡Corazones verdes para el mundo!

Bye bye.