Advertencia: Este fanfic no contiene lemon.
Nota: Gracias por sus comentarios, se los agradezco y con mucho gusto responderé algunos en las notas al comienzo de los capítulos.
Manu amigo, no creo que pueda escribir un fanfic RanmaxShampoo, no voy a mentir, hacen una bonita pareja. Pero no es mi shippeo.
Alguien, yo tambien creo que la chica perfecta para Ryōga es Ranma-chan (Ranko), fue la chica con la que tuvo el único contacto a lo largo del manga y anime, y realmente tienen tantas cosas en común, que si empiezo a decirlo no terminaría en una nota. Estoy consciente que Ranma es un hombre, y siempre lo recalcó, pero también estoy consciente que siempre se contradijo con todas las cosas que hizo como chica, y de allí muchos escritores hemos visto un pequeño hilo para iniciar a tejer nuestros fanfic. Si en el manga Ranma actuó mucho como chica, pues en un fanfic mucho más. A lo que respecta a Akari y Ukyo como posibles parejas de Ryōga, es obvio que apenas y tuvo contacto con Ukyo en 4 o 5 episodios, de allí no puede nacer ningún shippeo, y lo de la novia de Ryōga Akari, fue un personaje que solo apareció en 3 episodios, eso es muy pobre. Y sí, quería a Ryōga, pero Ryōga incluso al final del manga seguía pensando en Akane. La realidad es que Akari era su segunda opción. Dicho eso espero y disfruten el capítulo y la historia, que para los que no lo saben, este fanfic y otros más que no he publicado aquí pueden encontrarlos en Wattpad, mi usuario es davidfukin120.
Ranma analizó lo sucedido hace unos instantesdurante el tiempo que caminaba a la casa Tendo. Ryōga lo estaba obligando a permanecer como chica todo el tiempo, además de que quería que dejaran atrás sus peleas para aceptar su compromiso, y cuando sus madres lo quisieran, se casarían... Claramente algo andaba mal con él, lo pudo notar en cuanto empezó a decir toda esa enorme cantidad de estupideces, evidentemente algo le ocurrió en el bosque Aokigahara, y pudo haber sido cualquier cosa, como una maldición maligna, causada por un espíritu demoniaco que habita el bosque. O incluso pudo haber sido poseído por gato Maomolin, aunque si lo pensaba bien no era probable porque no estaba actuando como un estúpido gato, como en el pasado. No importaba de todos modos, sea lo que sea que le haya ocurrido lo descubriría, realmente este Ryōga era bastante impredecible y no sabía de lo que era capaz...
Un momento después, se movió sigilosamente en la casa Tendo y entró al dōjo para poder ver en secreto los obsequios que Ryōga le trajo. Se sentó con las piernas abiertas contra una pared. Luego abrió la bolsa de plástico que llevaba en una mano, extendió cuidadosamente en el suelo de madera un uniforme femenino de Furinkan, un par de blusas azules, un par de pantalones negros, después sacó un camisón transparente... bragas, sujetadores... más algunos artículos de limpieza personal.
—Sin duda alguna, Ryōga se ha vueltocompletamente loco —susurró Ranma durante el tiempos que volvía a guardar la ropa y los artículos en la bolsa, no se desharía de ellos, no porque le preocupara lo que dijo Ryōga que haría si destruía sus obsequios, sino que los conservaría para alguno de sus disfraces... además, de que la ropa se veía tan nueva, nunca había tenido ropa así, las blusas y los pantalones, podía usarlos sin problema cuando era una chica.
Rápidamente escondió la bolsa llena de obsequios atrás de ella cuando escuchó que alguien se aproximó al dōjo, si era cualquier miembro de la familia Tendo, realmente no sabría cómo explicar que estaba allí furtivamente mirando los obsequios de Ryōga...
—Ranma —dijo la hija menor Tendo, en el instante que entró al dōjo—. Pensé que estarías entrenando pero veo que no, ¿Qué haces aquí Ranma? —cuestionó mirando a la pelirroja sentada contra la pared.
Ranma comenzó a sudar, temiendo que Akane descubriera que Ryōga le dio a ella los obsequios que Akane pensó que eran para Akari, era mejor que no lo supiera, pues si se enteraba posiblemente enfrentaría a Ryōga por estar tomando en serio el compromiso. Y por lo que recordaba de la caña de pescar, terminaría haciéndolo deprimir y enojar por los duros comentarios de Akane. Conocía el ego masculino de Ryōga, y si algo podía destrozárselo era que Akane insinuara que era demasiado patético como para ir tras lo que más se asemeje a una chica. O sea él. Ranma Saotome.
—Akane, sí estaba entrenando, lo que pasa es que ya terminé hace un momento y ahora solo descanso —mintió Ranma astutamente.
Akane examinó el rostro de la pelirroja, tenía un par de gotas de sudor en la frente, pero solo eso, no se veía tan asquerosamente pegajosa de sudor como anteriores ocasiones que había entrenado—. ¿Estás seguro que entrenaste? —insistió.
—Sí, ya sabes, unas patadas giratorias y algunos ejercicios de calentamiento, nada complicado —respondió Ranma, poniéndose de pie, sus manos detrás de la espalda para ocultar la bolsa de obsequios de la vista de Akane.
—Oh —dijo Akane.
—Tengo que hacer algo Akane —comentó Ranma, caminando hacia la salida del dōjo, pero antes de darle la espalda a Akane y evidenciar la bolsa con obsequios, velozmente pasó la bolsa hacia adelante y metió bajo su camisa, de modo que parecía haberse comido una vaca.
Akane alzó una ceja cuando vislumbró un movimiento extraño que realizó la pelirroja. Por lo que por unos segundos antes de que saliera del dōjo pudo apreciarle un bulto grande bajo su camisa. Parecía embarazada... Era un hecho, eso seguramente le quitaría el sueño por la noche.
Ranma suspiró con alivio cuando llegó a su habitación. Había tenido mucha suerte de que Akane no se diera cuenta de los obsequios. Entonces guardó todo en su armario y tiró la bolsa vacía por la ventana de su habitación. Miró atentamente hacia fuera, había llegado la hora de descubrir qué demonios le pasó a Ryōga en el bosque Aokigahara...
Ryōga estaba sentado en un banco del parque, sus manos sujetaban su cabeza mientras gruñía salvajemente. En un intento de suprimir instintos violentos y desagradables que nunca antes tuvo. Menos hacia los inocentes.
—Maldita sea, ¿qué me pasa? —se preguntó con impotencia y dolor físico.
—Hola Ryōga —dijo Ranma cuando llegó, aún permanecía como chica, como Ryōga le pidió.
Ryōga se volvió hacia Ranma, sus manos todavía aferradas a su cabeza adolorida—. Ahora no, Ranma. Vete de aquí, no me siento lo suficiente bien como para soportarte.
Contrario a lo que dijo Ryōga, Ranma se acercó, examinándolo, además de sus ojos ensombrecidos no había más. Imposible que estuviera poseído, seguía siendo el mismo Ryōga. Quizá lo que había dicho y los obsequios solo habían sido para molestarlo. Incluso su teoría de que Ryōga ya no estaba maldito podría ser solo eso, una teoría. Y entonces empezó a sonreír, pero antes de que se burlara de él, comenzó a llover, por lo que su sonrisa se desvaneció... Ryōga seguía sentado en su forma original completamente mojado del rostro. Rápidamente Ranma lo tomó del cuello de la camisa y lo hizo levantarse del banco.
—Ryōga, ¿encontraste una cura y no me la compartes? —Ranma casi le gritó—. Pensé que querías romper nuestro compromiso tanto como yo —lo miró severamente.
Más allá del dolor de cabeza, Ryōga sonrió siniestro—. Efectivamente Ranma, encontré una cura. Y lo de romper el compromiso, ya no tengo intención.
Ranma lo soltó, mirándolo con enojo. Luego se tranquilizó cuando tuvo una idea, si lograba quitarle la cura a Ryōga, ya no se transformaría en chica yrompería el compromiso con él de inmediato—. Ryōga amigo, si compartes de tu cura conmigo, haré lo que me pidas... —se acercó a él seductoramente, mirándolo a los ojos. «Le dije lo mismo a Kuno y lo tuve comiendo de mi mano por un día», pensó Ranma, sonriendo por dentro, Ryōga era más fácil que Kuno, y con eso se moriría de una hemorragia nasal.
Sin embargo, la sonrisa de Ryōga nunca decayó—. Me parece justo, bésame y compartiré la cura contigo —mintió. Únicamente quería exponer a Ranma frente a todos los que estaban en el parque. Exponerlo como el pervertido que disfrutaba ser una chica. Además de que sería un buen comienzo para iniciar con su plan de romper su compromiso con Ranma.
—¿Qué...? —Ranma retrocedió.
—Bésame y te daré la cura —repitió.
Ranma apretó los puños, ¿por qué ese cerdo tenía que pedirle eso tan repugnante...? ¿Valía la pena besarlo por la cura?, Demonios, sí lo valía, solo era un beso y todos sus problemas terminarían.
Ryōga pronto se sorprendió ante lo rápido que Ranma saltó, enredando sus brazos alrededor de su cuello, al igual que sus piernas en sus caderas. Justo como aquella vez en el baño de Furinkan, pero con una diferencia, sabía que era Ranma. Y no tenía idea porque se enredó a él si solo pidió un beso...
Lentamente Ranma cerró los ojos y extendió sus labios, preparada para besarlo, no sería la primera vez que besara a un chico por propia voluntad, ya lo había hecho con Kuno y estuvo a punto de besar al príncipe Kirin, solo porque el niño idiota de 13 la hizo sentir fea ante su falta de atención, ¡Había demostrado en la competencia de mejor prometida que era la mejor!.
La lluvia caía lentamente, mojando sus cuerpos juntos, los labios húmedos de Ranma acercándose a los de Ryōga, sus corazones palpitando con fuerza.
Justo a un centímetro de concretar el beso, Ryōga empezó a sentir instintos violentos y desagradables, aquellos que lo hacían querer agarrar a Ranma, estrellarla contra el suelo, romperle la camisa, desgarrar sus pantalones y... y...
Ranma sintió el aliento de Ryōga en sus labios y supo que estaba cerca, se dejó llevar por el aliento como si fuera un faro iluminando el mar, enseñándole el camino a tierra. Y sin esperárselo, Ryōga la empujó, por lo que cayó de culo en un charco...
Chilló de dolor y abrió los ojos, alcanzando a ver a Ryōga correr lejos de ella. Se estaba escapando para no compartirle la cura... Ranma se puso de pie y gritó—: ¡Sabía que te arrepentirías solo para no compartir la cura conmigo, cobarde! ¡Pero te equivocas si crees que lo permitiré, yo iba a cumplir con lo que pediste, ¡así que debes aceptar darme la cura que propusiste! —Ranma lo persiguió con furia.
Momentos después lo vio entrar a un callejón, Ranma lo siguió. Allí estaba, recargado en una pared, tenía los ojos cerrados y apretaba la mandíbula como si sintiera dolor.
—Vete Ramma —dijo Ryōga de repente. Había planeado hacer pasar a Ranma por situaciones vergonzosas hasta que colapsara, sin más opciones correría a contarle a su madre que Ranko era su hijo, así terminaría el compromiso. Pero el plan se fue a la mierda tan pronto como empezó a sentir instintos tan violentos y desagradables, los cuales no podía sacar de su cabeza.
—Me iré en cuanto compartas tu cura conmigo, iba a cumplir lo que pediste. ¿Acaso no tienes palabra, Ryōga? —Ranma lo miró expectante.
—¡No hay cura, Ranma! ¡Te engañé idiota! —Ryōga gritó.
—Si no hay una cura, ¿cómo explicas que no te transformas en cerdo?
Ryōga agarró el amuleto que llevaba con la mano y se lo mostró—. Este amuleto me lo dio una admiradora mía en el bosque de Aokigahara para que pudiera controlar mis maldiciones —rápidamente se tapó la boca cuando se dio cuenta de lo que dijo. Puesto que Ranma corrió hacia él.
—Dámelo Ryōga, es nuestra oportunidad de terminar con el compromiso que tenemos, solo necesitas dármelo —Ranma intentó arrebatárselo, pero Ryōga se movió de lugar—. ¿Acaso quieres casarte conmigo P-Chan? —le preguntó.
Ryōga no respondió.
Ranma siguió—: ¿Quieres casarte con un hombre?
Tal vez Ranma no se dio cuenta las repercusiones que podrían tener sus palabras en el adolescente de la pañoleta.
—Seré una chica físicamente, pero por dentro soy un hombre, uno incluso más popular con las chicas que tú.
Ryōga inclinó la cabeza hacia abajo.
Ranma sonrió, solo unas pocas palabras más y Ryōga entraría en razón—. Si no me das el amuleto, empezaré a pensar que eres gay Ryōga, tendría sentido porque me perseguiste por toda China durante 3 años, porque me hechizaste con la caña de pescar, tal vez. Akane tiene razón y estás tan solo que incluso aceptarías cualquier cosa que se parezca a una chica. A mi.
Ryōga levantó la vista, mirando a Ranma—. ¡Akane es una estúpida!, para no darse cuenta del gran hombre que soy, apuesto a que ni siquiera le gustan los hombres, tiene a una linda chica como prometida, que con agua caliente se vuelve chico, por lo que puede seguir sintiendo que sus gustos sexuales son normales. Y tú, Ranma, eres esa persona, dos en uno. Un arrogante bastardo, y una zorra absoluta a quien
le gusta seducir a chicos antes que a las chicas, eres detestable maldito bicho raro —su ritmo cardíaco se alteró violentamente—. ¡Ya no me importa Akane, ya no me importa nada, solo quiero ser respetado y temido por todos! —se abalanzó hacia Ranma.
Ranma estaba un poco abatida, las palabras de Ryōga le pegaron duro. Por lo que no pudo evitar que Ryōga la inmovilizara contra un bote de basura, rasgándole la camisa por accidente, como si fuera una hoja de papel.
—Te atreves a insinuar que soy gay, solo por perseguirte hasta China para tener nuestro combate final por el pan, te atreves a decir que estoy tan solo que me enamoraría de ti, pero nunca has pensado que eres un maldito asexual, que duda mucho más cuando es una chica.
Ranma se retorció contra él, tenía sus pechos y vientre al aire libre, sin embargo, nunca pensó que el ataque de Ryōga era sexual, ya que Kuno y Happosai le agarraban los senos y trasero, y nunca consideró nada de ello como ataques sexuales, ¿entonces porque consideraría este tipo de ataque de Ryōga como sexual?.
—Solo hago lo que cualquier chico haría si pudiera convertirse en chica. Beneficiarme.
—Tus argumentos son pobres, estúpidos. Un hombre nunca renunciaría a su hombría solo para conseguir ventajas, y lo sabes Ranma, por eso te escondes de tu madre bajo tu cuerpo maldito.
—¡No! ¡Eso no es verdad! ¡Lo hago para que no mate a mi papá! —Ranma gritó, sus ojos estaban húmedos.
—¿Y cómo explicas que te has disfrazado para engañarme en más de cinco ocasiones?
—Yo... yo... lo hice para arruinarte con Akane y molestarte algunas veces...
—¿Y no será más bien para que yo no supiera que eras un chico y te diera el mismo trato que a cualquier chica?. Apuesto a que te sentías de maravilla después de poder engañarme con tu belleza y sacarme de la cabeza a Akane.
—¡Deja de decir estupideces, Ryōga!. No eres el único que engaño con mi forma femenina.
—Estás hundido Ranma, porque nunca te has disfrazado para engañar a nadie más que a mí.
—Te equivocas, lo hice cuando Tsubasa me desafió, me disfracé de conejita para engañar a cientos de hombres, también junto a mi clon femenina, nos vestimos sexys y coqueteamos con un par de chicos, y muchas más veces —Ranma se calló, dándose cuenta de lo que hizo.
Ryōga negó con la cabeza—. En serio, eres una ramera como chica Ranma —la soltó—. Es mejor que no te acerques a mi amuleto. Si llegas a hacerlo te haré daño de una forma que nunca te recuperarás. Y lo de casarnos cuando nuestras madres lo quieran sigue en pie.
—¿Qué te sucede Ryōga...? —Ranma le preguntó.
—Me cansé de ser el tipo de buen corazón que todos pisotean como si fuera una basura —dijo y se marchó, saltando por los techos.
Ranma usó sus brazos para cubría sus senos. La lluvia no terminaba y ya estaba empapada hasta el límite.
Pronto, un tipo entró al callejón—. La navidad se adelantó —dijo, sonriendo al ver a la sexy pelirroja.
—¡Largo de aquí, pervertido! —Ranma lo mandó a volar de una patada y empezó a saltar por los techos.
Al anochecer, Ranma llegó empapada y molesta a la casa Tendo, en el pasillo, se quitó la camisa hecha jirones y los pantalones. Luego caminó hacia arriba de las escaleras. En el trayecto se encontró con Kasumi.
—Ranma-chan, te calentaré algo de comida, debes de tener mucha hambre —dijo Kasumi preocupada.
Ranma negó con la cabeza—. No te preocupes, Kasumi. Cené en el Nekohanten, solo iré a darme un baño con agua caliente y me iré a dormir.
—Ranma-chan, duerme bien —comentó Kasumi.
—Igualmente Kasumi —respondió Ranma y subió las escaleras, llegando al baño en poco tiempo. Entró y llenó el furo con agua caliente, luego se arrojó, cambiando inmediatamente a su forma original. Suspiró, había sido un día bastante difícil. Lentamente cerró los ojos.
Escena retrospectiva.
Ranma llegó al Nakohanten completamente mojada. De inmediato Shampoo apareció.
—Airen, ¿chica violenta echó de la casa? —preguntó Shampoo.
—No exactamente Shampoo, ¿Puedes decirle a Colonia que estoy aquí? —pidió Ranma.
Shampoo asintió.
Un momento después, Colonia aparecía arriba del bastón—. Yerno, supongo que has venido a casarte con Shampoo, ¿verdad?
—No, quiero hablar de un tema serio —respondió Ranma.
Colonia asintió—. Toma asiento yerno.
Ranma se acomodó en la primera mesa del restaurante y comenzó a hablarle a la líder Amazona sobre el extraño comportamiento de Ryōga.
—¿El amuleto que mencionaste cómo es yerno? —Colonia preguntó inquisitivamente después de oírle.
—Era de color negro y tenía la forma de un monje sin piernas ni brazos —contestó Ranma.
—El Daruma falso —dijo Colonia de inmediato—. Cuenta la leyenda que hace un siglo la bruja llamada Aoko lo creó para apoderarse de todo Asía, aquella malvada bruja tenía planeado dárselo a un joven el cual desde niño fue maldecido para perder sus fuerzas durante las noches, y una de esas noches, fue atacado y torturado, fue tanta la tortura que perdió la vista, luego de eso vivió en la miseria, vivió un infierno, todos se burlaban de él y golpeaban, Aoko aprovechó su rencor y le prometió curar sus heridas, enfermedades y maldiciones a cambio de ser su aliado, el joven miserable aceptó rápido y Aoko le dio el amuleto, pero sin mencionarle que una vez que se pusiera el amuleto, sería su sirviente quien la obedecería incluso la orden más cruel. Fueron tiempos de terror, el joven en poco tiempo se convirtió en el villano más cruel y despiadado, el rencor que acumuló durante su vida miserable lo convirtió en un monstruo, gracias a dios fue derrotado por un guerrero, arrebatándole el amuleto. El gran villano volvió a la miseria desde ese día.
Ranma no podía creerlo, entonces por eso Ryōga estaba actuando de esa forma.
Colonia continúo—: Yerno, si es verdad que Ryōga usa el amuleto, tienes que quitárselo y destruirlo, no solo por tu bien, sino por el de Asia.
—Creo que está exagerando anciana —dijo Ranma—. Ryōga no puede ser más difícil de derrotar que Toma, Kirin y Herb.
—Antes de ponerse el amuleto seguramente no estaba al nivel de esos guerreros que mencionaste, pero ahora las cosas son diferentes, Ryōga ya no tiene inseguridades, ya no se distrae con chicas, ya no vive con miedo de terminar siendo la cena de un depredador, ya no siente lastima de sí mismo por perderse. Lo cual significa que podrá aprovechar todas sus virtudes.
Ranma se puso de pie de su lugar—. Veo lo que dice. Será difícil quitarle el amuleto —dijo. «Y más por lo que dijo que me haría si me acercaba al amuleto...», pensó.
—No —Colonia golpeó la mesa con su bastón—. No solo será difícil quitarle el amuleto, será casi imposible. Ryōga siempre ha sido fuerte, mucho más fuerte que tú, pero nunca ha sabido potenciar su fuerza con buenas estrategias de pelea, pero ahora que sus maldiciones ya no están, será tan inteligente como tú en el combate. Quizás sea incluso más difícil que todos los rivales que has enfrentado yerno.
Ranma no estaba segura de lo que pasaría si se enfrentaba a este Ryōga—. Puedo derrotarlo si lo enfrento como un hombre. Aunque será difícil, todavía recuerdo algunas de las peleas serias que hemos tenido, todas fueron igualadas.
Colonia asintió—. Sí, como hombre puedes resistir sus golpes formidablemente. Evita el agua fría, yerno, no serías rival como chica, únicamente te expondrías a que te lastime, recuerda que Ryōga ya no es el mismo. No te contengas.
—Es un hecho anciana —Ranma empezó a caminar hacia fuera del Nekohanten, pero un olor a Ramen la hizo regresar y sentarse en una silla—. Shampoo, ¿podría traerme Ramen? —le preguntó a la chica China que amablemente entregaba tazones de Ramen a los clientes.
Fin de la escena retrospectiva.
Ranma salió del furo y se enredó en una toalla. Luego fue directo a su habitación donde se puso un bóxer y una camiseta blanca para dormir. Miró a Ryōga, estaba sentado en la ventana.
—¿Qué haces allí cerdo? ¿Acaso piensas dormir afuera? —Ranma preguntó.
—No me llames cerdo, te lo dije Ranma. También te dije que quería que permanecieras como chica todo el tiempo, no sabes cuanto me enoja pensar que estoy comprometido con un hombre —apretó los puños.
Ranma levantó una ceja y se rió—. Quizás seas el único que siente lo mismo que yo cuando fui la supuesta prometida de Picolet.
—Puedo imaginarme lo que sintió Picolet, pero lo que sentiste tú, no Ranma —Ryōga sonrió y extendió sus brazos—. Cómo podrás darte cuenta soy un hombre de tiempo completo y no sé lo que se siente ser la mitad del tiempo una chica y ponerme vestidos, trajes de baño, e incluso maquillaje —explotó en carcajadas.
Ranma se irritó. ¡Solo una maldita vez usó maquillaje! ¡Y fue Colonia quien se lo puso!
—Ranma, ve a mojarte con agua fría y has esto más fácil para los dos —Ryōga dejó de reírse. Luego sacó de su mochila una caja de chocolates—. Te traje esto para disculparme por lo que pasó hace un momento, realmente actúe como un idiota, pero es que solo quería proteger mi amuleto. Espero entiendas.
—Dime Ryōga, ¿no te sientes extraño? —preguntó Ranma, dudando de lo que dijo Colonia, pues Ryōga no se veía como el villano más cruel y despiadado.
—Me siento feliz Ranma, con mi amuleto puedo controlar mis maldiciones —respondió Ryōga, abriendo la caja de chocolates y comiendo uno—. Mmm, sabe delicioso Ranma, ve mójate y sentémonos a comer como los viejos tiempos, incluso te contaré una anécdota mía.
—¿Cómo las anécdotas que contábamos en la secundaria, Ryōga? —Ranma preguntó un poco con emoción.
—Sí, Ranma, también escucharé una tuya —sonrío cálidamente— Me alegro que no hayas olvidado cuando juntábamos golosinas y comíamos mientras contábamos anécdotas graciosas y vergonzosas.
Ranma se rascó la cabeza—. Sí, lo olvidé, lo que pasa es que acabo de recordarlo. ¿Pero por qué quieres que me moje con agua fría? —se encogió de hombros—. en el pasado no tenía mi maldición.
—Es solo incómodo para mí, Ranma. ¿Cómo te sentirías si en vez de haber sido una chica comprometida con Picolet, hubieras sido un chico comprometido con él?
—Enojado e incómodo —respondió Ranma—. Entiendo tu punto. Bien lo haré, estaré en mi forma femenina la mayor parte del tiempo, excepto para ir a Furinkan. Pero a cambio de eso quiero que dejes de decir que tomaremos en serio el compromiso.
—Solo dije eso para molestarte Ranma, me dolió que me abandonarás en el bosque Aokigahara y quería vengarme —mintió Ryōga. La verdad era que solo había planeado romper el compromiso con Ranma, haciéndola pasar por situaciones incómodas hasta el colapso, pero Ahora, tenía otros planes...
—Hablando de Aokigahara, creo que te debo una disculpa —dijo Ranma.
Ryōga esperó pacientemente la disculpa por unos segundos hasta que ya no pudo—. ¿Y bien? ¿Te vas a disculpar?
—Dije que te debía una disculpa, no dije que me disculparía ahora P-Chan —aclaró Ranma y comenzó a caminar hacia su armario, sacó un camisón transparente y ropa interior que le dio Ryōga, la enredó alrededor de una camisa suya para que Ryōga no se diera cuenta. Esta era su oportunidad para quitarle el amuleto y quedárselo. No importaba lo que dijo Colonia, había comprobado al conversar con Ryōga que el amuleto no era tan malo, no cambiaba a la gente. No convertía al poseedor en un sirviente de otra persona... siendo así, esta era su oportunidad de librarse de su maldición y compromiso con Ryōga...
Ryōga comenzó a comer algunos chocolates mientras veía a Ranma salir de la habitación. Entonces apretó los dientes recordando lo que vio a Ranma planear en el Nekohanten.
Escena retrospectiva.
Ryōga estaba de pie arriba de una casa mirando hacia todas direcciones, buscando a quien golpear un poco para calmar los instintos violentos y desagradables que sentía cada vez más fuerte. En ese preciso momento apareció Ranma saltando por los techos. Él la siguió hasta el Nekohanten, donde Ranma entró. Ryōga se quedó afuera del Nekohanten. Se pegó a la pared, podía escuchar claramente que Ranma le estaba contando a Colonia todo lo que había pasado... Ryōga gruñó. «Desgraciado», pensó. Luego escuchó lo que respondió Colonia. Por lo cual se enfureció, aquella perra que le dio el amuleto lo engañó, no quería ayudarlo, quería convertirlo en su sirviente. Aún así no consideró quitarse el amuleto, no, ¡de ninguna manera! Aparecería por sorpresa y la mataría antes de que pudiera ordenarle algo. Se movió de la pared, pensando en regresar al bosque Aokigahara, pero se detuvo en cuanto Ranma dijo que le quitaría el amuleto. ¡Noooo! Nadie podría... Iba a matarlo en cuanto saliera, pero entonces Colonia afirmó que Ranma como hombre podría vencerlo. De mala gana, Ryōga tuvo que admitir que tenía razón la anciana, incluso siendo una chica podría... Lo mejor era ser amigable con Ranma, hasta que se durmiera, entonces podría darle el golpe final.
Fin de la escena retrospectiva.
Las fosas nasales de Ryōga arrojaron sangre y sus mejillas se tornaron rojas en el momento que Ranma en su forma femenina regresó a la habitación, usaba el maldito camisón transparente que le regaló, pero lo que más lo dañó física y mentalmente, fue la ropa interior sexy que usaba y se transparentaba bajo la tela casi transparente del camisón.
«Entrada épica», pensó Ranma con una sonrisa. «Cerdo tonto, nunca se esperó esto». Caminó hacia él lentamente, luego se inclinó de manera sexy y dijo—: Bien, Ryōga, ahora te sientes mejor, ¿no?.
Ryōga asintió con cuidado, limpiándose la nariz, intentando de suprimir de nuevo instintos violentos y desagradables, tan ominosos que se odiaba así mismo por ello—. Sí, me siento bien, Ranma. Junta nuestros futones, yo me encargo de convertir la habitación en un lugar digno para contar anécdotas —cuando Ranma aceptó, él se movió, apagó el interruptor, oscureciendo la habitación, luego se traslado a su mochila de donde sacó una linterna que colocó en medio de los dos futones que juntó Ranma. Después se acostó en su futón al igual que Ranma en el propio. Ambos comenzaron a comer chocolates.
—Mi padre y Soun quizá regresen pronto de su viaje de entrenamiento —comentó Ranma mientras comía un chocolate, saboreándolo con su linda boquita.
Ryōga tragó saliva, ese viejo cuerpo de panda podría causarle problemas si regresaba ahora—. Ojalá y no vuelva hoy —dijo y, pensó siniestramente: «Arruinaría mis planes».
Ranma se limitó a escuchar y a comer chocolates.
Ryōga empezó—. Hace tiempo me metí dentro de una casa de noche, pensaba vengarme de una chica, le tenía tanto rencor porque siempre se burló de mí, esperé hasta que se durmió, entonces entré a su habitación por la ventana y pensé en...
—¿Matarla...? —interrumpió Ranma, tragando saliva, por lo que describió Ryōga, parecía que estaba contando la pelea que tuvieron cuando él encontró la casa Tendo por primera vez.
—No.
—¿Golpearla?
—Tampoco.
—¿Gritarle?
—Mucho menos.
—¿Violarla...? —Ranma preguntó, esperando que no fuera eso lo que pensó.
Ryōga hizo una mueca—. Diablos, eso es asqueroso pervertido, yo iba a decir que pensé en pintarle dibujitos en la cara como venganza.
Entonces ambos se soltaron riendo.
—Por un momento creí que tú... ¡pero no! —Ranma se retorció de la risa—. Yo aquí esperando algo horrible de ti y sales con eso tan estúpidamente infantil.
Ryōga dejó de reírse—. Es tu turno Ranma.
Ranma sonrió arrogantemente y comenzó—. Bueno, empezaré, ¿está bien? —Ryōga asintió y Ranma continúo—: Hace meses pasé por algo muy traumatizante, Ryōga, el idiota de Kuno apareció en la playa con una sandía en la cabeza y me persiguió hasta la isla de las sandías, allí por un momento pensé seriamente que el sueño de Kuno de tener a su chica de la trenza se haría realidad, pero como casi siempre sucede, terminé saliendo bien librado —miró a Ryōga fijamente y se sentó de rodillas en su futón—. Quizá esa anécdota no te importe, Ryōga, pero ya sabes, me hubiera gustado que tu estuvieras allí, hubiese sido divertido ver tu reacción —fingió timidez, jugando con sus dedos como lo hacía él—. Aún recuerdo la vez que Mikado me besó, cuando me bajó observé que tus ojos como P-chan casi se salen, quizás si hubieras estado en tu forma original me hubieras alejado de Mikado antes de que me besara, porque estaba engañando a Akane con un hombre.
Ryōga miró su chocolate en la mano y respondió—. No lo sé Ranma. Una parte de mí me dice que te daría una patada y te mandaría a volar con Mikado —rió.
Ranma sonrió coquetamente, ese amuleto esta noche sería suyo. Lo sabía con certeza, y no necesitaría pelear por el—. Excusas Ryōga, ¿recuerdas cuando Kuno se volvió loco en el baño Tendo y me cargó y quería bañarse conmigo?.
El asintió.
—Grité, Sálvame Ryōga, sálvame Ryōga, y de inmediato saliste del furo y lo noqueaste —se detuvo por un momento pasando hacia el futón de Ryōga, sentándose a horcajadas sobre él y continúo—. Ryōga, pudiste dejar que me metiera al furo con él, pero no lo hiciste. También aquella vez que viste a mi clon seduciendo a hombres en la calle, me golpeaste y me regañaste por hacerlo —Ranma golpeó su pecho con su dedo—. Sientes amor por mí, pero no sabes como expresarlo y optas por la rudeza para apartarme de los otros chicos. No me molesta porque me gusta pelear, es mi pasión y tú eres mi gran rival. Sin embargo, pienso que no sería tan malo que dejarás de lado nuestra rivalidad por momentos.
Ryōga, por dentro, quería tomar el cuello de Ranma y romperlo, tan solo por insinuar que él sentía amor por Ranma. Pero decidió controlarse, debía ser amigable, no porque le tuviera miedo, sino que no quería que nadie se enterara que mató a Ranma. Debía esperar a que Ranma durmiera. Por supuesto, entonces, asintió—. ¿Y qué haría si dejará de lado nuestra rivalidad? —preguntó rojo de la cara, Ranma estaba sentada encima de una parte sensible de su cuerpo, por lo que cualquier movimiento creaba una fricción increíble. Aún y sus instintos violentos y desagradables no podía dejar de ser un hombre.
Ranma se llevó las manos a la trenza y la deshizo, soltando su cabello rojo en formas onduladas—. Harías lo que quieras con mi cuerpo femenino...
Ryōga pensó en eso, pero ante solo pensamientos demasiados faltos de cordura, arrojó a Ranma hacia su futón. Sin embargo, Ranma fue obstinada y se subió encima de él de nuevo. Entonces otra vez Ryōga la arrojó y se puso de pie.
—No juegues así Ranma, no sabes cómo podría terminar esto —Ryōga la miró severamente. Entonces Ranma lo rodeó y se colocó detras de él y dijo:
—Terminará bien, me recostaré en tu futón, ambos cerraremos los ojos y nunca los abriremos, si quieres imagina que soy Akane y haz lo que quieras conmigo —sonrió cuando lo vio tensar los hombros—. Solo déjate llevar —susurró lo último bajo y sensual. Sin duda alguna merecía un premio a la mejor actuación del mundo.
—Bien, Ranma, sé que hacer contigo —aceptó y pensó, «Te mataré tan pronto como cierres los ojos, ni siquiera podrás ver cuando destroce tu cuello, morirás en tu habitación». Él cerró los ojos y se relajó, esperando a que Ranma se acostara en el futón y cerrará los ojos para jamás abrirlos.
—¿Cerraste los ojos? —le preguntó Ranma—. Si mientes me daré cuenta.
—Sí, los cerré Ranma, si gustas mira con tus propios ojos —respondió Ryōga sinceramente. Estaba ansioso por matar a Ranma.
Inmediatamente Ranma lo golpeó poderosamente en el cuello.
Ryōga cayó boca abajo inconsciente.
—Si uso este amuleto seré un hombre completo... —dijo Ranma sin prestarle atención a Ryōga y le quitó el amuleto, mirándolo sin poder creerlo, se lo había quitado sin tener que pelear con todas sus fuerzas con él—. Pero si lo uso y lo que dijo Colonia es verdad y me convierto en un villano cruel despiadado, además de ser el sirviente de la persona que me lo dio... —meditó un segundo, dándose cuenta que nadie le dio el amuleto, por ende no tendría a nadie a quien obedecer—. Bien, puedo vivir siendo un villano... claro, si eso resulta ser verdad, aunque no lo creo —dijo con dudas. Seguramente Colonia le había mentido, el amuleto era bueno, Ryōga realmente se había curado de sus problemas, y por el breve momento que lo usó no hizo nada malo, y fue incluso agradable después de disculparse por las cosas horribles que le dijo en el callejón.
Miró por última vez el amuleto, pensando bien las cosas, no más convertirse en chica, no más ser una de las chicas más bonitas de Nerima, no más estafar a chicos, no más competir en competencias con Kodachi, Akane y muchas chicas.
—Que tonto soy por dudar de Colonia —Ranma apretó el amuleto y lo hizo pedazos—. Encontraré otra cura después —dijo y salió de la habitación para quitarse el disfraz.
Continuará...?
Nota: Nos vemos el próximo mes!
