Nota: Debido a que no hay más historias donde usen los personajes de Seikon no Qwaser en otros universos alternos (en este caso un Kimetsu no Yaiba AU), me vi en la tarea de hacerlo yo xd (al que lo leo, espero le guste)


K de Katana


- Me dijeron que tu katana se rompió en tu misión pasada.

Mafuyu rascó ligeramente su mejilla al mismo tiempo que una sonrisa nerviosa aparecía en sus labios. Se le había roto por la fuerza empleada, sin contar que ese demonio había sido bastante difícil de neutralizar, y con la intervención de Tomo, fue que logró completar la misión con éxito.

Por no decir que también, había logrado salir con vida de esa misión.

- Sí, tal vez demasiada fuerza… Fue mi culpa.

- Lo fue.

Tsk, ¿Por qué esperé un "No te preocupes, me alegro que estés bien" de este tipo? Se cuestionó Mafuyu, frunciendo el ceño con molestia. Después de todo, fue la misma persona que las había encontrado en medio de la montaña cuando ella se estaba dirigiendo a la ciudad por ayuda; y de no ser porque él se conmovió, diciendo que su determinación había hecho temblar su corazón, Tomo no estaría con ella, la hubiera matado sin miramientos sólo por ser un demonio.

Se cruzó de brazos, bufando –. ¿Entonces sólo viniste aquí a regañarme porque se me rompió la katana?

Se estaba molestando y lo único que quería era dormir, recuperarse y esperar a por el herrero que le traería su nueva katana nichirin para nuevamente, embaucarse en misiones y así, hallar la manera en cómo volver humana a Tomo de nuevo.

- Trataré de que eso no vuelva a pasar – suspiró, cansada.

Estaba por levantarse e irse a descansar cuando Sasha la llamó, deteniendo sus pasos y volteando a verlo.

-… Ten cuidado para la próxima.

Mafuyu parpadeó un par de veces, como no creyéndose lo que acababa de escuchar. Por lo que, se acercó a él y con una pequeña sonrisa, dijo –. Perdón, estaba muy lejos, ¿podrías volver a repetirlo, por favor?

Alexander la miró mal, ella era descarada.

- Tsk, que te cuides y no mueras – dijo un poco más fuerte, frunciendo el ceño con irritación. Mafuyu no pudo evitar mostrarse sorprendida, después de todo, el frío pilar del invierno, no era tan desalmado como pensó.

Y aquello, le dio más ánimos. Por lo que con una sonrisa, dijo:

- Sí. No moriré tan fácilmente – aseguró.