Hola mis queridos, hoy les traigo un nuevo capítulo, solo uno ya que modifique algunas cosas para que este fuera más largo. Como les gustan a ustedes. En cuando a los comentarios, los he leído todos un par de veces, y tengo que aclarar que Kerbero y los demás seres no están teniendo participación en esta historia, fuera de eso, lo demás seria darle spoiler sobre la historia, que si no estoy mal y no lo estoy solo son un par de capítulos más, disfruten.
Besos,
Capítulo 12
Al llegar al edificio de inmediato noto a Hakara gritándoles a los empleados en recepción, a seguridad tratando de detenerla sin tocarla para no hacerle daño.
-¡Por Dios santo Hakana! ¿Acaso no aprendes? –llamo su atención, su mirada notaba su descontento e incredulidad hacia los actos de la pelirroja.
-¡Tú! eres un miserable igual que Syaoran ¿Por qué no da la cara?
-Dará la cara, en un par de semanas frente a un juez. Deja de estar haciendo estas escenas. Lo único que ganas es de migrarte.
-No sigo tus concejos –su mirada era amenazante.
-Llame a la policía señor Hiragizawa –le dijo la recepcionista cuando se acercó a esta.
-Gracias –respondió. La observaron intentar abrirse paso entre los hombres de seguridad para llegar al ascensor.
-¡Déjeme pasar! ¡Soy la esposa del dueño! ¡Déjeme pasar! -gritaba una y otra vez mientras forcejeaba. Las sirenas de la policía se escucharon cerca- ¿Llamaron a la policía? ¡Tengo derecho a estar aquí!
-Buenas tardes. ¿Qué es lo que sucede? –dijo un oficial uniformado entrando al edificio.
-Buenas tardes oficiales, Mi nombre es Eriol Hiragizawa uno de los dueños del edifico y el negocio. Le pedí a mi recepcionista que los llamaran.
-Soy el Oficial kanomy. ¿Cuál es su emergencia? –le dijo dándole la mano como saludo.
-¡Déjeme pasar con mil demonios! –el grito de Hakana llamo la atención de todos.
-Ese es el problema –dijo Eriol al quitarse los lentes para limpiarlos-. Es la esposa de uno de mis socios, esta como loca desde que él, le pidió el divorcio y no deja de venir y maltratar a nuestros empleados.
-¡Es mentira! Son unos mentirosos, ¡tengo todo el derecho de estar aquí! –esta vez se dirigió a donde estaban los oficiales.
-Señora Por favor, podemos resolver esto tranquilamente –dijo el oficial.
-Ya lo hemos intentado, pero sigue viniendo todos los días –dijo Eriol tras un suspiro cansado.
-¿Tiene prueba de eso? –pregunto el oficial.
-Por supuesto, tenemos cámaras, hemos estado guardando todos los videos. Ya estamos cansado de esta situación. Y pretendemos levantar cargos.
-¡Que! Eres un desgraciado –se abalanzó contra Eriol pero los guardias la detuvieron. El oficial se puso frente a ella.
-Suéltenla –ordeno-. Señora, ¿Cuál es su nombre? –le pregunto cuando los hombres obedecieron.
-Hakana Li,
-Señora Li, ¿Conoce a este señor? –el oficial señalo a Eriol.
-¿Al idiota?, si, lo conozco –dijo roja del coraje.
-Dice que ha venido en reiteradas ocasiones, y agrede al personal.
-¿Quién Yo? Jamás, tengo todo el derecho a estar aquí, es el negocio de mi esposo, Auditores Li y Asociados. Soy su esposa.
-Solo hasta que el juez firme –la voz del castaño lleno el lugar. Entre los gritos que daba la mujer no escucharon cuando las puertas del ascensor se abrieron.
-¿Usted es? –Pregunto el oficial.
-Soy Syaoran Li, su futuro exesposo –dijo sin mirarla.
-Amor dile que tengo derecho a estar aquí, como a pasar a verte –ya estaba al borde de la desesperación, usaba ese tono meloso que tanto lo fastidiaba.
-Lo siento Hakana, pero no puedes estar aquí –le dio la mirada más fría que en la vida pensó le daría a esa mujer que en algún momento amo-. Ya le pedí a tu abogado que te explicara.
-Amor –Rogo intentando acercarse, pero dio un paso atrás.
-Su socio dice que pondrán una queja –Indago el Oficial.
-Así es Oficial, gracias a esta situación nos vimos obligados en invertir en seguridad –dijo haciendo referencia a los guardias- Contratamos una empresa de guardias, instalamos cámaras. Y aún sigue dándole dolor de cabezas a nuestro personal. Hemos tratado de razonar por medio de los abogados pero no avanzamos en nada.
-Cariño –esta vez lo tomo del brazo- dame una oportunidad –rogo casi poniéndose de rodillas.
-¡Basta Hakana! –se zafó de su agarre- mis abogados me están esperando en la fiscalía. Debo irme –avanzo unos paso hacia la puerta.
-¡Estoy embarazada! No puedes dejarme si estoy embarazada –Grito desesperada. El castaño se detuvo. Apretó los puños furioso, respiro profundo y se volteó.
-Si acaso eso es cierto –comenzó a hablar tratando de controlar su enojo-. Llama a tu amante. Porque yo no te he tocado en un año –Dicho esto salió del edifico.
-Hola Eriol, ¿Todo bien? –sonrió al leer. Ya estaba en su apartamento cuando recibió el mensaje de Tomoyo. No dudo en responder.
-Hola Tomy, si, armo tremendo escandalo pero todo se resolverá.-le respondió rápidamente.
-¡Qué bueno! –recibió su respuesta muy rápido. Lo que lo animo a seguir escribiendo.
-¿Puedo preguntarte algo que me paso por la mente? –le dio a envía con algo de duda. Su respuesta tardo un momento.
-Claro, pero no prometo responder –rio al leer su respuesta así era ella y le encantaba.
-Jajaja, seguro que sí, no es difícil –envió sin pensarlo.
-Entonces dime –leyó.
-Estaba pensando, ¿Por qué Sakura no aparece en las redes como parte de Amamiya? A tí, te encontré rápido. – le tomo un rato escribir pero una vez termino le dio a enviar.
La respuesta tardo en llegar. Comenzó a pensar que y no le diría. Pero el menaje llego.
-Eso es simple, ¿realmente no te has dado cuenta?-Bien, esa no era la respuesta pero sin duda no se negó a responderle.
-¿De qué? –ahora estaba más confundido.
-Me encontraste porque yo utilizo mi nombre en mis diseños, la tía Nade usa su apellido de soltera para nombrar los suyos, por eso, aunque la prensa sabe con quién está casada no le prestan mucha atención. – ¡Claro! Se dijo a sí mismo, y luego respondió.
-Entiendo, eso es conveniente.
-Sí, gracias a eso, Touya, Sakura y yo, tuvimos una infancia tranquila y pudimos estudiar en las escuelas locales –Esa explicación no la esperaba, lo que lo hizo sonreír, la amatista realmente estaba comenzando a confiar en él.
-Entiendo.
-Tengo que dejarte, cenare con mis padres –aunque le doliera admitirlo, quería seguir hablando con ella. Pero ya sería otro día.
-Que tengas una feliz noche princesa –después de pensarlo un poco le dio a enviar. No tardo su respuesta. La que le dejo una sonrisa el resto de la noche.
-Gracias, tu igual.
Un par de semanas después el castaño estaba en el tribunal frente a un juez, esperado el fallo para ser un hombre libre. Hakana en cambio era un desastre. No dejaba de llorar. Pero él sabía que solo quería manipular a todos. Su abogado introdujo el argumento de que solo le fue infiel porque él había dejado de cumplir con sus deberes como esposo. Lo que se destrozó completamente por el abogado de los Li, que demostró la verdad. Sumado el hecho que dos años después de saber de su adulterio siguió con ella. Sin demostrar ningún indicio de que sabía la verdad, pagando las cuentas, estando con ella, saliendo a lugares y siempre le daba su lugar como esposa. Aunque no lo mereciera. Después de deliberar el juez no dudo en su decisión, el contrato prenupcial debía cumplirse. Ella había roto con el acuerdo y por lo tanto debía abstenerse a las consecuencias.
-¿Cómo se supone que me voy a mantener ahora? –le pregunto furiosa al juez.
-Eso, debió pensarlo antes de gastar tanto dinero en banalidades –respondió el abogado de Syaoran- A sabiendas que estaba en falta con mi cliente y teniendo en conocimiento lo que pasaría si se enteraba.
-¿No le da lástima dejarme en la calle? –Le pregunto al castaño pero no la miro.
-¿No le dio lastima a usted, gastar cientos de miles en su idilio a costa del señor Li? Debió ahorrar algo de ese dinero.
-¿Qué? – su rostro se desencajo.
-Me temo que tiene razón –Interrumpió el juez- consígase un trabajo. Y le concedo al señor Li la orden de alejamiento. No puede acercarse a menos de cien metros.
-¿Qué? –Su rostro estaba blanco de la impresión- ¡No puede hacer eso! ¡No puedes Hacer esto! –esto último se lo dijo al castaño.
-Como también –continúo el juez- desde ahora tiene prohibido utilizar el apellido Li. De incumplir estas medidas podría pasar una temporada en la correccional. ¿Me entendió? –la miro seriamente, intento articular palabra pero su abogado le susurro algo al oído.
-Si –respondió furiosa.
-Muy bien, esto es todo. Les deseo suerte en la vida –dicho esto Hakara tomo su bolso y salió de la sala echa una fiera.
-¿Estas ocupado? – ya en la empresa después de tanto drama, entro a la Oficina de Eriol.
-Algo sí, ¿qué sucede? –desvió la vista de su computadora para observar al castaño. Cerró la puerta y se echó en el sillón.
-¿Has sabido de ella? –pregunto mirando el techo.
-¿Qué quieres saber? –Eriol acomodo sus lentes observándolo con detalle.
-Si está bien –susurro.
-¿Solo eso? –Syaoran levantó la vista para tomarse con el escrutinio de su primo.
-¿Sabes dónde está? ¿Has hablado con ella? –tenía la esperanza de que el evadirlo fuera porque tuviera buenas noticias sobre ella.
-No, y no –Respondido con honestidad.
-Hablas como si supieras de ella Eriol ¡Dime! –Exigió.
-No puedo decirte lo que no sé Syaoran. No sé dónde está, o donde trabaja. Pero sí que ella está bien –dijo para limpiar sus lentes con un paño que saco de su bolsillo.
-¿Y tú como sabes que está bien si no has hablado con ella? –Le sostuvo la mirada, pero no respondió- Eriol eres mi familia, sabes lo que siento por ella. ¿Dime lo que sabes?
-Lo siento amigo –Negó con la cabeza.
-¡Eriol! –Se levantó de un salto levantándole la voz.
-Ya te lo dije, no puedo decirte lo que no sé –su primo mantenía la calma.
-¡Solo quiero verla! –se acercó a su escritorio.
-¿Por qué? ¿Para qué? –eso no era suficiente para decirle que sabía cómo dar con ella. Tenía que saber más sobre los sentimientos de su primo hacia la castaña.
-Sabes por qué –de defendió.
-No, no sé. ¿Por qué quieres verla? – esta vez pregunto con más firmeza para que entendiera que habla enserió.
-Eriol…
-No Syaoran, ¡Dime por qué! –Exigía- ¿Porque ella? ¿Solo quieres disculparte? ¿Pedirle que regrese a su trabajo? ¿Por qué? ¡Anda dime! O acaso quieres verla para seguir insultándola como ese día.
-Sabes que me arrepiento de eso –le dijo confundido con la actitud que estaba teniendo su primo con él.
-¿De verdad? O solo lo dices para intentar creerte a ti mismo –a Eriol le estaba costando más de lo que pensó tratar de hacer que Syaoran se abriera con el sobre sus sentimientos hacia la castaña.
-¡Eriol ya basta!
-Basta de que, ¿Tengo razón? –pregunto mirándolo con esos ojos azules.
-No, no la tienes. No quiero hacer daño… yo… la amo –confeso, pero no estaba conforme con eso.
-¿Qué tanto? –debía decirle más. Si quería convencer a Tomoyo que le dijera donde estaban le debía decir todo.
-No lo sé, yo… -apenas podía respirara de lo alterado que estaba- sueño con ella. Creo verla en todas partes. Busco su aroma en las cosas. Me estoy volviendo loco –enredo sus manos en su cabello- Solo quiero… solo quiero verla. Abrazarla –de dejo caer en el sofá- la amo. Y no como creí amar a Hakana. Daría mi vida solo con verla reír. Aunque no sea para mi –Eriol lo observo en silencio por un momento.
-No sé dónde está, ni he hablado con ella. Pero conozco a alguien que sí –le dijo con una sonrisa.
-¿Hablas enserio? Y no has dicho nada estos meses –reclamo.
-Tranquilo, primero tenía que saber si de verdad te interesaba ella o era solo como distracción de tu situación –él lo miro confundido- lo que acabas de decir me convenció.
-¿Entonces esa persona nos dirá donde esta Sakura?
-No creo que sea tan fácil –negó.
-Pero tú dijiste.
-Dije que sabe dónde está, pero tendrás que convencerla, para que te diga cómo llegar a ella.
-¿Es un chiste? –apenas podía creer lo que estaba escuchando.
-Cuando me citaste hoy, sabía que había algo diferente –dijo la amatista tomando un sorbo a su café. Estaban en la cafetería de siempre. Solo que esta vez el castaño los acompañaba.
-Lamento no haberte dicho en el mensaje. Pero sabía que no vendrías si lo sabias –confeso.
-Estabas en lo cierto –dijo mirando seriamente al castaño.
-No quiero parecer una molestia. Pero necesitaba hablar con usted –Syaoran llamo su atención.
-¿Sobre qué? –pregunto dejando la taza en la mesa. Estaba muy relajada.
-Sobre dónde puedo encontrar a Sakura –fue directo al punto, ya no soportaba más el no saber de ella.
-¿Piensa que yo se lo diré? –pregunto algo molesta.
-Espero que lo haga –la mirada a los ojos.
-¿Por qué haría talcosa? –cuestiono seriamente sosteniéndole la mirada.
-Sé que de seguro tiene una muy mala impresión de mí –comenzó a hablar- y quiero aclarar que todo fue un mal entendido. Yo… estaba muy confundido –admitió apenado.
-Y decidió aclarar su mente insultando a Sakura. Escuche no me interesa lo que tenga que decir. Si me disculpan –dejo la cervillera en la mesa y se puso de pie para salir de allí.
- La amo –se detuvo a unos pasos de la mesa- estoy enamorado de ella. Lo único que quiero es aclara las cosas- apretó su puño molesta, no podía caer tan bajo. Se dio la vuelta y se paró frente a ellos.
-Aclarar que es un hombre casado señor Li –dijo en voz baja tan molesta que Eriol se sorprendió.
-Divorciado. El divorcio concluyo hace una semana. Desde entonces le he estado insistiendo a Eriol que me permitirá hablar con usted para que me diga donde esta Sakura –la amatista miro a Eriol a los ojos buscando la verdad y lo vio asentir. Volvió a sentarse en la mesa meditado lo que había escuchado- ¿Ahora si me quiere escuchar?
-A ver si entiendo, ya es un hombre divorciado –el castaño asintió tras un suspiro de frustración - y aun quiere ver a Sakura.
-Si –respondió sin pensar.
-¿Para qué? –era la misma pregunta que le había echo Eriol días atrás
-No lo entendería.
-Trate de explicarlo. No le diré donde esta Sakura si no sabe ni cómo explicar porque quiere verla –el tono que uso le demostraba que no estaba dispuesta a ceder.
-Dile Syaoran –Eriol trato de animarlo. Respiro profundo.
-No puedo dormir, solo pienso en si ¿Estará bien? ¿Está trabajando? ¿dónde estará viviendo?... ¿Si me odia? Todo fue un mal entendido ese día, y no sabe cuánto me arrepiento de todo eso. Yo… la amo, me enamore de su sonrisa, de sus ojos, su… su fragancia. Ni siquiera el café me sabe igual. Solo… solo quiero verla y saber que está bien, verla sonreír otra vez. ¿Me va a ayudar? –Tomoyo se quedó en silencio un momento meditando sus palabras y mirando esos ojos castaños que a Sakura tanto le gustaban.
-No confió en usted señor Li –hizo una pausa-, pero noto la verdad en sus palabras –continúo tras un suspiro.
-¿Me dirá dónde está? –abrió los ojos con sorpresa.
-Sakura vendió su apartamento para que ustedes no la encontraran. No estoy segura que si le digo donde encontrarla pueda ser recibido –le aclaro.
-Al menos podre intentarlo –noto la esperanza que tenía en sus ojos.
-Me mataría si se entera qué yo le dije. No me volvería a hablar –decía negando con la cabeza sopesando si de verdad era lo correcto. Pero la había visto llorar por él. ¿Por qué lo ayudaría?
-Ella no lo sabrá. No le diré que fue usted –dijo esperanzado. La amatista volteo la vista tratando de decidirse. Respiro profundo.
-De acuerdo, pero le advertiré algo señor Li –su mirada cambio de repente era una seria y siniestra que Eriol también observo con algo de nerviosismo- Si le vuelve a hacer daño se arrepentirá el resto de su vida –su amenaza fue tan sombría que le causo escalos fríos.
-Jamás volvería a lastimar conscientemente a Sakura –rápidamente su semblante se relajó.
-De acuerdo –ambos se quedaron con la boca abierta por el cambio tan drástico- Sakura está trabajando en Empresas Amamiya. Tiene un buen puesto, salario y prestaciones.
-¡No es cierto! –Exclamó Eriol- ¿Cómo no se me ocurrió? –la amatista se encogió de hombros.
-También me pregunte eso, era obvio ¿No?
-No estoy entendiendo –dijo el castaño confundido.
-Señor Li, Sakura y yo domos nietas de Mazaki Amamiya –confeso tranquilamente.
-Amamiya, se refiere a Empresas Amamiya. ¿La de moda?
-Así es –asintió como si le dijera algo tan común que hasta un tonto sabría- Nuestras madres son hermanas, Sakura al igual que yo tiene derecho en la compañía, así como decidir si trabaja en ella o no.
-No creo, una persona con una familia así, decidiría trabajar en una pequeña firma –dijo tratando de creer que estaba bromeando con ellos.
-Vera señor Li –Volvió a hablar la amatista- Cuando elegimos carrera, sabíamos lo que queríamos, a Touya, el hermanos de Sakura le apasionan las ventas, pero no el mundo de la moda –dijo riendo, como recordando algo gracioso- por lo que decidió emprender, al igual que ustedes. A mí me apasionaban los diseños, estar entre las telas y hacer que las personas se vean hermosas –dijo con una sonrisa soñadora-. Pero con Sakura, ella no quería llegar a un puesto alto en la empresa familiar y que la odiaran por eso. Quería ganar experiencia, para ganar ese puesto.
-Creo que me está dado dolor de cabeza. Lo que quieren decirme es que tuve trabajando para mí, a la heredera de la empresa de moda más grande de Japón.
-Una de los tres, sí –Respondió tranquilamente.
-Hablando más enserio –Syaoran comienzo a hablar después de un silencio de varios minutos-¿Ella me odia? –podía sentir el miedo en su pregunta.
-Sakura no es de las personas que odien a los demás. Ella siempre saca lo mejor de todos. Por eso herirla puede ser devastador para ella.
-¿Crees que me escuche?
-La verdad no lo sé. Suele ser bastante testaruda cuando quiere –miro su reloj- Señores, gracias por el café y la conversación, pero ya debo irme.
-Gracias a ti por quedarte –le dijo Eriol levantándose para despedirla.
-No es nada –le dio una sonrisa- y señor Li –la miro con atención- espero que haga algo útil con la información que le di, no me haga arrepentirme –los dejo solos en la cafetería. Eriol le hizo señas a la mesera para que le diera la cuenta.
-¿Tu sabias y no me dijiste? –estaba perdido en sus pensamientos.
-Syaoran, si intentabas buscar a Sakura aun estado casado, hubieran podido usarlo en tu contra, fue concejo del abogado.
-Se supone que debo agradecerlo –lo miro con reproche.
-Mejor vámonos –dijo cuándo dejo el dinero de la cuenta en la mesa junto a la cuenta- lo que deberías agradecer es que ya sabes dónde está. ¿Qué piensas hacer ahora?
