Los personajes no me pertenecen.
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INTROSPECCIÓN
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"¿La amo?", te preguntas siempre que, como ahora, se dejan llevar por sus más bajos instintos. Mientras hundes tu nariz en la línea de su perfumado cuello de piel dorada o en el momento que lames las finas gotas de sudor que se forman entre sus pechos turgentes.
"¿La amo?".
Y la respuesta se te pierde entre la maraña negra de lujuria, ansiedad y culpabilidad.
"¿Me amas?", cuestiona al calor del acto mientras, con cada estocada, su cuerpo se menea y sus caderas bambolean llevándote al punto inminente del desastre.
"¿La amo?". Miras tu reflejo en el espejo de su baño de invitados. Corriste aquí, en cuanto te dijo que Arnold había salido, dejando a Phoebe sola viendo esa película fingiendo molestia ante una súplica de su amiga, porque has aprendido a disfrazar la mentira con verdad. Le dijiste que vendrías precisamente a la residencia Shortman, algo sobre fontanería, Arnold fuera y un desastre. Coronaste el cuento con un esperanzado "¿Vienes?", pero ella estaba tan enfrascada que, como ya suponías, declinó tu invitación.
Saliste cual saeta de tu casa, ¿por qué lo hiciste? ¿Es porque la amas?
"No lo sé", te respondes, "la deseo, seguro, pero eso no es amor. El amor es preocuparse por el bienestar del otro, preguntar por sus sueños, atender a sus gustos".
Ustedes rara vez hablan pues en cuanto se ven la tomas dónde y cómo se te dé la gana, tan salvaje como un animal en celo; si tiene algo en su mente o en su corazón lo ignoras, simplemente te interesa su cuerpo.
Entonces…
¿La amas?
Al principio pensabas que sí pero hoy en día… tu corazón duele al pensar en la pequeña, adorable y sensual pelinegra que aguarda en casa.
Se te oprime el pecho pero una sonrisa se forma en tus labios al pensar que ya va llegando la hora de ponerle fin a todo este lío, Te cansaste de jugar.
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Gracias por leer.
