[Jaque Mate]

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Marinette se alejó lo más posible de Félix. Ella no quería que él viera cuán afectada se sentía por todo aquello, pero lo cierto es que no creía que pudiera soportarlo por más tiempo. Finalmente, le regaló una sonrisa completamente falsa, mientras permanecían en la piscina. Después de todo, se suponía que ellos dos estaban saliendo, y que ella debía sentirse feliz. A pesar de lo anterior, Marinette notó que los espectadores a su alrededor no la miraban a ella, sino a Adrien. En aquel momento, ella recordó las palabras de Dauphine, pues todos esperaban que ellos terminaran juntos, y nadie contaba con que ella eligiera a Félix.

A pesar de lo anterior, todos volvieron rápidamente a la normalidad, y regresaron a sus propios asuntos. Marinette aprovechó la oportunidad para salir de la piscina. Ella se puso su short y su camiseta, y comenzó a alejarse hacia los terrenos que rodeaban el hotel. Marinette llegó a un parque infantil que aún se encontraba nuevo y esperando a sus futuros usuarios.

Ella se sentó en el columpio, mientras sentía que el fuerte sol de las primeras horas de la tarde le quemaba la piel a través del agua clorada de la piscina. Marinette pateó el polvo bajo sus pies, en tanto este se colaba por sus sandalias. Nuevamente, ella sintió sus ojos irritarse, al tiempo que luchaba por mantenerse firme. Marinette había crecido en una familia estable, con compañeros y profesores que la habían protegido de situaciones como aquellas, por lo que ella no podía más que sentirse asustada ante la perspectiva de tener que enfrentarse a una situación como esa.

En aquel momento, Marinette vio a Adrien acercarse a ella, mientras que él escribía algo en su celular. Justo cuando se paró frente a ella, Marinette pudo escuchar la conversación que sostenía.

–Correo de voz – murmuró Adrien de mal humor.

–¿A quién llamas? – preguntó Marinette.

– A papá– dijo Adrien.

– ¿Para qué?

– Voy a decirle toda la verdad, tal vez nos pueda ayudar – dijo Adrien sin despegar su atención del celular. Marinette entendió que él hablaba en serio.

– ¡Detente, Adrien! – dijo ella mientras se ponía de pie. Adrien levantó su mirada del celular por primera vez y la observó atentamente.

– Claro que no – respondió Adrien – esto es demasiado grave. Félix se está saliendo de control, y no permitiré que esto siga creciendo. Si por mí fuera, le daría ese anillo y que se largue de vuelta a Londres.

– Pero…

–No, Marinette. Somos adolescentes, tal vez un adulto pueda ayudarnos– dijo Adrien – esto es demasiado grave.

– No lo es, es sólo una tontería, Félix solo quiere que pose como su novia, no es la gran cosa– dijo Marinette. Ella sabía que aquello no era más que una gran mentira. En realidad, lo que había pasado en la piscina si había sido grave.

– Por favor, no sé en qué universo paralelo el hecho de que alguien te asalte mientras estás semidesnudo no es grave– respondió Adrien elevando ligeramente el tono de voz. Marinette se extrañó al escuchar aquel sarcasmo salir de los labios de Adrien.

– no fue…

– No te atrevas a decirme que no fue tan grave, porque lo fue. Los demás no lo notaron, pero sé que estabas llorando. Te conozco lo suficiente como para saber que no estás bien. Esto está mal, y no dejaré que continúes con esta locura sólo para no meterme en problemas – dijo Adrien.

– ¿Realmente estás dispuesto a asumir las consecuencias? – le pregunto Adrien a Marinette.

– ¿Y tú? ¿Estás dispuesta a asumir las consecuencias de seguir con esta locura? – preguntó Adrien mirándola fijamente. Marinette sabía a lo que él se refería. Ninguno quería tener el peso de llamarlo por su nombre, pero los dos sabían a qué se referían.

– Adrien, este es mi problema…

– No lo es, Félix es mi primo, no tienes porqué asumir esto tú sola.

Marinette no sabía cómo hacerle entender a Adrien que la situación era diferente. Ella no era una persona común y corriente, ella era Ladybug, y Félix había pasado a ser su problema desde el mismo momento en el que él había decidido convertirse en una amenaza para la seguridad de París. Sin embargo, desde la perspectiva de Adrien, ella sólo era una persona extremadamente terca que se estaba poniendo en riesgo a sí misma deliberadamente.

– Hablaré con Ladybug – dijo Marinette – ella me ayudará.

– ¿Cómo lograrás contactarla? – preguntó Adrien.

– No es difícil hacerlo, sólo habrá que esperar a que tenga lugar un ataque de un akuma, yo he hablado con ella muchísimas veces. Ladybug no es tan difícil de alcanzar.

Adrien se la quedó mirando por un momento en tanto Marinette se preguntaba si él se habría tragado aquella mentira.

– Está bien. Pediremos ayuda a Ladybug y Chat Noir, ellos nos darán una mano. – dijo Adrien quien se sentó en el columpio contiguo al que ocupaba Marinette. Ella lo imitó.

– Me gusta este hotel, es bonito – dijo Marinette observando a su alrededor. Adrien sonrió ampliamente.

– Lo es – contestó Adrien amablemente.

– Sé que es una idea tonta – comenzó Marinette quien aún no había superado del todo la forma despreciativa en la que Félix desechó de su idea – pero vi la tabla de precios y no es un sitio tan caro. Es un hotel familiar, así que podría decirle a mi familia… tu sabes, que vinieran. Yo sé que no es tan cool como lo que tú estás acostumbrado, pero podría ser divertido si, tú sabes, nos acompañaras. – dijo Marinette trastabillando en las palabras.

– Me encantaría venir a un sitio como este contigo y tu familia – respondió Adrien quien le dedicó una de las miradas más suaves que nunca le hubiera dirigido. Marinette se alegró al escuchar aquello.

– ¿De verdad? – preguntó Marinette – ¿Realmente no crees que es estúpido?

– No, creo que es verdaderamente halagador que pienses en mí. Además, tu sabes que me agrada mucho tu familia, estaría encantado de pasar tiempo con ellos – respondió Adrien aún sonriendo – mí única condición: por favor no me obligues a entrar a la granja de animales domésticos, realmente soy alérgico a todo, en especial a las plumas – dijo. Marinette sonrió.

– Justo como Chat Noir– comentó Marinette entre risas.

– Je, si, justo cómo él– respondió Adrien mientras se frotaba la nuca y evadía su mirada.

Marinette se puso de pie, caminó en frente de Adrien se agachó y lo besó en los labios. Él también se puso de pie, y la imitó sin pensarlo dos veces. Marinette se sorprendió al sentir su mano en su cintura profundizando el contacto, mientras que su beso se volvía más y más desesperado. Ella nunca hubiera imaginado que Adrien tendría aquello debajo de su complaciente y amable personalidad. Era casi como si se encontrara hambriento por algo de cariño, y eso lo llevaba a aquellas reacciones casi desesperadas.

Ella no pudo más que complacerlo. Después de todo, había soñado tanto con este momento que era casi impensable que algún día ocurriera. Marinette había luchado en contra de sus sentimientos una y otra vez, pero las cosas no funcionan como la gente muchas veces las imagina. Ella no era un robot, no podía simplemente activar una palanca para dejar de tener sentimientos por Adrien. Y finalmente, ambos podrían expresarlos libremente.

Marinette puso sus manos sobre las de Adrien. En teoría, aquello debía incomodarlos ya que el sol les quemaba la piel y la gravilla seguía en sus sandalias, pero aún así no quería que terminara.

– Si seguimos aquí, vamos a sufrir un golpe de calor – dijo Adrien respirando entrecortado.

– Lo sé, podríamos caminar por el sendero del bosque. Todos están adentro, o en la piscina, no encontraremos a nadie – dijo.

– Eso suena como una excelente idea – respondió Adrien a quien aún no la soltaba.

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Félix se sintió ligeramente mejor después del almuerzo, pero no quiso regresar a la piscina por la tarde. A decir verdad, prefirió quedarse en su habitación durmiendo y tomando un baño. Lo cierto era que él no conocía a nadie en aquella producción, apenas si se había tomado el tiempo para hacer cualquier tipo de conexión con alguno de los actores.

Lentamente, él preparó la tina, se metió y tomó un plácido baño caliente. Félix se quedó allí hasta que el agua se enfrió, con el cabello sobre el rostro y el sonido de goteo perforando sus oídos. Él sabía que aquella noche se llevaría a cabo una fogata en el patio de camping de aquel hotel. Por su puesto, todos esperaban que fuera, pero nadie lo extrañaría.

Esa era una constante en su vida. Todos siempre lo esperaban, o querían que se presentará en sus eventos, pero a nadie realmente le interesaba verlo. Después de todo, él era el heredero de la familia Graham de Vanilli, él era guapo y su presencia sería apreciada en cualquier circunstancia social. Pero una vez llegaba al lugar, nadie se mostraba siquiera interesado en él. Félix se preguntó porqué le costaría tanto trabajo establecer conexiones con la gente. Probablemente, porque la mayoría eran idiotas y él sentía que desperdiciaba su tiempo.

Él no entendió la razón, pero sintió deseos de mirar la foto que se había tomado con Marinette durante su visita al Petit Palais. Ella lo observaba contenta desde aquella imagen congelada en el tiempo. Parecía que habían pasado décadas desde que ella lo hubiera mirado con algo más que desprecio. Félix no entendía porque le había comenzado a importar algo tan irrelevante como la opinión de aquella niña cursi. Marinette se estaba metiendo en su psiquis, y aquello no le gustaba. Él hubiera dado mucho por lograr que ella no fuera tan sentimental y accediera a sus avances sin poner resistencia.

Tal vez debería dejarla en paz– pensó Félix.

Él desechó aquella idea rápidamente. Después de todo, aún necesitaba encontrar el secreto que Gabriel deseaba. Sin embargo, tampoco veía porqué tenía que darse por vencido. Después de todo, si algo se quería en la vida, lo mejor sería sin insistir para conseguirlo. Eventualmente, Marinette se cansaría de aquella relación vainilla con Adrien y lo preferiría a él.

Félix se vistió y se dejó caer pesadamente sobre su cama. Por su puesto, Adrien lo acusaba de ser un narcisista porque él iba perdiendo, pero, lo que su primo no tenía en cuenta era que él siempre lograba lo que él quería, no importaba los medios. Ese era uno de los aspectos que su mamá siempre había incentivado en él, su capacidad de tomar lo que él deseaba y de no aceptar un "no" como respuesta.

Y respecto a Marinette, bueno… ella aún seguía siendo un problema. Félix estaba comenzando a valorar demasiado su opinión, y aquello debía detenerse. Él no podía valorar a una niñita sentimental que lloraba y se sentía ultrajada solo por un par de caricias. Él estaba harto, a veces hubiera querido no haberla conocido.

Félix dejó su habitación poco antes de las seis, al tiempo que caminaba hacia los campos de camping. Él resintió que nadie le hablara, pero rápidamente desestimó aquello, estaba rodeado por idiotas y no iba a desperdiciar su tiempo en ellos. De repente, él vio a Marinette al otro lado del campo de camping. Ella se veía más fresca. Probablemente se había bañado luego de pasar todo el día en la piscina, y ahora lucía otro de sus vestido hechos en casa, está vez era amarillo de falda corta. Él se dirigió hacía ella cómo si se tratara de un misil teledirigido.

– ¿En dónde pasaste la tarde? – preguntó Dauphine mientras que las dos charlaban animadamente.

– Estaba conociendo el sendero del bosque con Adrien– dijo Marinette.

– Uhm– murmuró Dauphine reprobatoriamente.

– Adrien y yo seguimos siendo amigos – dijo Marinette.

– No puedo creer que aceptaras salir con el primo en vez de Adrien– comentó Dauphine. – no es que me disguste el primo, pero es raro – comentó, al tiempo que Félix intuía que era momento de interrumpir.

– Hola– dijo Félix falsamente alegre. La sonrisa de Dauphine desapareció de inmediato. Él entendió que ella estaba mintiendo, y que no lo apreciaba en lo más mínimo.

– Bien… – empezó ella – creo que voy a ir por otra cerveza. Nos hablamos después – se despidió Dauphine quien los dejó solos. Marinette y Félix se sentaron en un gran tronco en el suelo. Él, por su parte, comenzó a beber la cerveza en un vaso plástico rojo. No sabía por qué, pero estaba comenzando a apreciar el sabor amargo de ello y el sentimiento de valentía inconsciente que le daba el alcohol. Era fácil ver porqué la gente podía fácilmente acostumbrarse a beber aquello.

– Entonces – comenzó Félix – así que pasaste toda la tarde en compañía de Adrien Agreste, vaya novia fiel. – se burló Félix.

– No soy tu novia de verdad– respondió Marinette poniendo los ojos en blanco – soy sólo la persona a la que estás chantajeando, no te creas tan importante, porque no lo eres.

– Veo que sigues molesta por lo de la piscina– dijo Félix – que sensible y delicado de tu parte sentirse ultrajada, de verdad, muy digno, ¿Podrías tratar de no sentirte así? Siquiera por un rato, por favor, hazlo por mí – dijo. Marinette lo miró con los ojos abiertos de par en par. La había ofendido, pero esta vez era en serio.

– ¿Cómo te atreves a hablarme así? – preguntó Marinette

– Ok, me excedí, no debí haber dicho eso– dijo Félix mientras tomaba un gran sorbo de su bebida.

– No, no debiste– respondió Marinette. – ¿Por qué me besaste esta tarde? – preguntó. Félix se encogió de hombros.

– Porque se supone que somos novios, y porque me gustas, eres hermosa – dijo Félix.

– Vaya – comenzó Marinette con su voz cargada de sarcasmo – es la primera vez que me dices algo moderadamente amable – dijo.

– No te acostumbres – respondió Félix.

– No planeo hacerlo, sé cómo nos miras a todos, como si fuéramos basura – se quejó Marinette. – ya sé que no estoy a tu altura, en realidad, nadie lo está.

– Si te sirve de consuelo, a ti no te odio, no del todo – respondió Félix.

– Eso no es consuelo, no puedes ir por la vida odiando a todos. Creyendo que estás por encima del resto

– Tal vez lo estoy, tal vez soy diferente– dijo Félix.

– Todos somos diferentes, no te creas tan especial – contestó Marinette molesta. Después ella exhaló lentamente y su tono cambió – debes tener una existencia solitaria, debe ser casi triste no poder relacionarse con nadie– dijo Marinette. Félix tomó un gran trago de su bebida, al punto que ya había terminado el vaso número tres en menos de una exhalación.

– No lo necesito.

– Eso no es verdad, si así fuera, no me estarías haciendo esto, y definitivamente, no tendrías la relación que tienes con Adrien– dijo.

Félix no respondió, pues Marinette había clavado el cuchillo exactamente en cada una de las dudas que había tenido en los últimos días. ¿Sería su propia responsabilidad que estuviera tan sólo? ¿Él realmente sería el narcisista que todos lo acusaban de ser?. Lo cierto es que él había pasado tanto tiempo teniendo una opinión tan elevada de él mismo que nunca se detuvo a evaluar su comportamiento, pues si lo hacía, era más un asunto sin intención de realizar ningún cambio.

En realidad, casi nadie le había señalado sus defectos de la manera en la que lo habían hecho Marinette y Adrien durante los últimos dos días, lo más parecido a ello había sido aquella ocasión en la que Chat Noir le dijo que se quedaría solo actuando de la manera en la que lo estaba haciendo, y en esa oportunidad, aquel comentario lo alteró.

Probablemente, lo que más lo molestaba de todo esto, es que aquellas palabras vinieran justamente de Adrien y Marinette. Su primo siempre fue una constante en su vida, pues no importaba lo mal que se portara, él siempre lo perdonaba y dejaba pasar sus malas acciones, pero esta vez se veía realmente molesto. Por otro lado, se encontraba Marinette, casi la única chica que él alguna vez había volteado a ver más de dos veces. Le gustaba verla feliz, pero lo único que había logrado era que lo odiara.

Félix terminó su cuarto vaso de bebida, tenía que sacar aquellos pensamientos de su cabeza, pues no le estaban ayudando. Todo lo contrario, sólo lo hacían más débil. Después de todo, puede que lo que hubiera hecho hasta el momento estuviera mal, pero la realidad era que él estaba ganando, él era quién tenía la sartén por el mango. Una vez esto terminara, estaría en compañía de su papá, y finalmente él sería feliz. Todo lo ocurrido sería olvidado, y las cosas cambiarían.

– ¿Quieres bailar? – preguntó Félix a Marinette. Ella asintió y le dedicó una sonrisa.

– Nunca imaginé que te gustará bailar– dijo Marinette.

– No me gusta – respondió él, al tiempo que se acercaban a la fogata junto con los demás bailarines. – pero seamos realistas, esto ya se estaba comenzando a volver un poco incómodo.

– Sí, es cierto – respondió Marinette quien parecía más tranquila. Probablemente, el cambio de escenario había sido una gran idea.

– Félix– empezó ella nuevamente– mí propuesta aún sigue en pie, si realmente quieres echar para atrás esta locura, Adrien y yo te ayudaremos, no tiene porqué ser así.

Félix quiso reír al escuchar aquello. Eso era típico de su primo y de Marinette. Ninguno de los dos lo ayudaría a recuperar ese miserable anillo si no fuera porque los estaba chantajeando. La verdad era que él no necesitaba amigos, ni su ayuda, él solo necesitaba obtener lo que él quería y nada más.

– Déjame pensarlo, princesa– dijo Félix mientras los dos bailaban. Aunque la verdad era que él no tenía el menor interés siquiera en darle un segundo pensamiento a la propuesta de Marinette.

Félix bailó en compañía de Marinette. Puede que ella lo despreciara, pero eso no cambiaba el hecho de que él podía disfrutar del contacto de su cuerpo con el suyo, combinado con el aroma a vainilla que ahora era aún más fuerte.

– No… – murmuró Marinette mientras bailaba cada vez más cerca de ella. Félix sintió una presión en su pecho, era ella tratando de alejarlo, pero no le importó.

La canción terminó, por lo que los dos dejaron de bailar. Félix se apartó de ella y Marinette usó su oportunidad para escapar hacia el sendero del bosque. Félix retomo la sexta bebida que había dejado abandonada antes de ir a bailar, y la bebió de un solo golpe. Después, decidió seguirla.

Marinette caminaba a toda velocidad por el sendero, ella parecía conocerlo, ya que a pesar de la oscuridad, se movía con gran experticia. Félix, en cambio, tuvo problemas, ya que el efecto de la cerveza le estaba comenzando a pasar factura. Él apenas tenía para guiarse el rojo de la gravilla del sendero, el ruido que hacía debajo de sus zapatos y el amarillo del vestido de Marinette que se veía a través de la oscuridad.

– Hey, Marinette, espera. – dijo Félix.

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– Tengo que irme – dijo Marinette quien se encontraba aterrada de que él hubiera decidido seguirla a través del bosque.

Marinette no sabía qué hacer, quería alejarse de él, que la dejara en paz, pero temía que una negativa directa solo fuera la chispa que encendiera algo aún peor, y que él se molestara o se tornará violento. Después de todo, Félix había bebido mucho, y ella no sabía cómo reaccionaría.

– Espera – dijo Félix mientras se acercaba a ella y la tomaba por el antebrazo.

– Espera– repitió mientras la acercaba hacía él.

Marinette pensó en una manera diplomática de escaparse de aquel problema, pero no lo lograba, por lo que decidió halar su brazo. Félix no la soltó.

– Ya deja eso, no es divertido– dijo Marinette al tiempo que seguía jalando su brazo. Félix la volvió a tomar como cuando estaban bailando y aquello la asustó.

– Déjame en paz, aquí no hay nadie, estamos completamente solos, no hay que seguir con la farsa en este lugar– dijo Marinette quien seguía tratando de escapar.

– No te molestó pasar toda la tarde con Adrien en este lugar, ¿Por qué te molesta pasar un rato conmigo? – preguntó. Marinette se alarmó, esto definitivamente se estaba saliendo de sus manos.

– Ese no es tu problema. No más, Félix, hablo en serio – dijo Marinette. Justo como ella sabía que ocurriría, la negativa lo único que hizo fue enfadarlo. Marinette sintió sus labios chocar forzosamente con los de Félix mientras que ella trataba de soltarse de su abrazo.

Marinette volvió a sentir el beso de Félix una vez más, pero esta vez se alarmó al sentir una mano hacia su falda.

– ¡No más! – gritó Marinette al tiempo que se alejaba de él. Félix cayó al suelo por el impacto. Marinette tuvo que detenerse un par de segundos para entender qué era lo que había pasado. Ella no había empujado a Félix, lo había hecho su kwami. Ella apenas pudo notar un rayo rojo que salió a toda velocidad de su cartera y golpeaba el pecho del muchacho.

Tikki la había salvado.

Marinette miró a Félix a los ojos, encontrando sorpresa y vergüenza en ellos. A pesar de lo anterior, ella no le dijo palabra alguna. Aquello estaba mucho más allá de lo que Marinette se encontraba dispuesta a perdonar. Si era que Félix se sentía avergonzado de sí mismo, ese era su problema, Marinette no tenía ninguna obligación después de lo que la hizo pasar. Que él hiciera sus paces consigo mismo, pero que la dejara fuera de ese asunto. Ella se dio la vuelta y comenzó a bajar por el sendero hasta el hotel.

Mientras caminaba, Marinette sentía que sus ojos se encontraban más y más lagrimosos. Tikki volvió a emerger de su pequeña cartera, pero esta vez, trató de abrazarla con sus brazos diminutos en su mejilla.

– Me salvaste– murmuró Marinette mientras las dos seguían caminando en medio de la oscuridad que tan sólo se rompía por la luces tenues que venían del hotel.

– Es lo mínimo que podía hacer. Adrien tiene razón, debes pedir ayuda – dijo Tikki.

– Pero, ¿A quien, Tikki? – comenzó Marinette algo desesperada – si esta fuera una circunstancia normal hablaría con mamá, papá, o alguno de los consejeros del colegio. Y aún así, no creo que sería suficiente. Félix viene de una familia con mucho poder, nadie me creería. Dirían que es mi culpa porque fuí yo quien acepté salir con él.

– No es tu culpa.

– Claro que no lo es – respondió Marinette – pero este no es un asunto normal, y aún queda la pregunta de por qué lo persigue Papillon, tengo que averiguarlo. Ladybug tiene que averiguarlo.

– No sé que puedo decir para que te sientas mejor– contestó Tikki.

– No tienes que decir nada, Tikki. Sé que ser Ladybug es peligroso, siempre lo he sabido, pero una cosa, es tener ese conocimiento y otra muy diferente es experimentarlo directamente– dijo Marinette, quién ese momento lamentó no poder contar con la ayuda de alguien como el maestro Fuu, alguien que conociera la carga que ella tenía encima.

A menudo, Marinette se preguntaba si podría comentarle aquello a alguien en su equipo, pero rápidamente se disuadía a sí misma de lo contrario. Pues se suponía que ella era la líder, el pilar de todos los que en algún momento de sus vidas habían sido portadores del Miraculous. Marinette no podía parecer débil. De repente, un rostro apareció en sus pensamientos, se trataba de Chat Noir quien siempre se había mantenido a su lado, aunque hubiera sufrido un par de colapsos nerviosos en su presencia cuando las cosas se ponían un poco más difíciles de lo que esperaban. Tal vez él podría escucharla.

Sin embargo, había alguien en su vida que podía ayudarla, alguien a quien en muy pocas ocasiones había acudido en tiempos de necesidad. Marinette nunca había querido que Adrien viera esa parte de ella, la que dudaba constantemente, la que se asustaba todo el tiempo, él solo había visto su lado generoso, el que no dudaría en poner de lado su felicidad mientras que él estuviera bien. Sin embargo, ahora lo necesitaba, quería que él compartiera con ella ese aspecto difícil de su personalidad, aquel del que no estaba tan orgullosa.

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Adrien editó ligeramente las fotografías que se había tomado con los miembros del equipo de iluminación. No les agregó la gran cosa, solo un par de filtros para mejorar la calidad de la imagen y la belleza del paisaje, pero dejó su apariencia inalterada. Adrien sabía que se metería en graves problemas por lo que se encontraba por hacer, pero por alguna razón, no le importó.

Él publicó aquel set de fotos en sus redes sociales, sin apenas editarlas y sin acudir a su equipo de PR. Su papá se enfadaría mucho,pues se suponía que todas las imágenes que pasaban por sus redes debían estar cuidadosamente curadas por el equipo encargado de sus relaciones públicas. Sin embargo, él realmente quería ponerlas, y compartir aquel maravilloso momento con Nino y sus amigos de vuelta en París.

Adrien llegó a su habitación luego de apretar el botón de publicar. De repente, se encontró con Marinette, quien lo esperaba apoyada en la pared del pasillo en frente a su puerta. La última vez que la había visto fue cuando se encontraba bailando con Félix en la fiesta. Adrien la miró atentamente tratando de identificar si ella realmente se encontraba bien, pero le fue imposible saberlo a primera vista.

– Hola – lo saludó ella dedicándole una sonrisa.

– Hola – respondió Adrien. Él sabía que ocurría algo extraño, pero no sabía qué. Sin embargo, fuera lo que fuera no debía ser tan grave, ya que ella no se veía alterada. Adrien abrió la puerta de su habitación mientras que los dos pasaban al interior. Él lamentó mentalmente haber dejado toda aquella ropa tirada por el suelo, pero a ella no pareció molestarle, pues se limitó a sentarse en la pequeña mesa doble junto al balcón.

Adrien admiró a Marinette allí sentada mientras veía hacia el exterior. Él no pudo evitar pensar en lo mucho que le gustaba. En realidad siempre lo había hecho. Adrien sacó un par de refrescos del minibar, así como un paquete de papas fritas, y juntos se sentaron a comer en el balcón. Él volvió a inspeccionarla mientras charlaban. Marinette parecía bien. Sin embargo, él no pudo evitar pensar que en realidad, Adrien nunca la había visto verdaderamente alterada. Por su puesto, él la había visto enfrentarse a abusadores en el colegio, o defender posiciones que ella consideraba correctas, pero nunca la había visto verdaderamente mal.

– Marinette – dijo Adrien interrumpiendo así su conversación – ¿Algo malo sucede? – preguntó.

– No, por supuesto que no – dijo Marinette.

– Tengo la impresión de que no es así, tengo el presentimiento de que hay algo que no quieres decirme– dijo Adrien. Marinette dejó de sonreír y centró su atención en la bolsa de papas fritas frente a ella. Fue entonces que él lo entendió, algo había ocurrido, pero ella temía decírselo.

– Puedes contármelo, si es lo que deseas. Marrinette, te prometo que no te obligare a tomar ninguna acción, si es que no deseas hacerlo– Dijo Adrien tratando de hacerle entender que estaba a salvo allí. Marinette tomó una gran bocanada de aire, al tiempo que comenzaba a contarle el relato altamente editado de lo que había sucedido entre ella y su primo. Adrien estaba furioso, pero trató de que aquello no se notara. Sin embargo, había otro sentimiento en el fondo. Él se sentía culpable como nunca. Marinette estaba en aquella situación gracias a su primo.

– Es un cretino– dijo Adrien quien en su mente ya estaba planeando en todas las formas en las que podría usar esa camisa manchada de aceite que él y Ladybug habían encontrado hacía un par de semanas.

Marinette se puso de pie, y se dejó caer en la cama de Adrien. Él la siguió y se acostó junto a ella mientras que él sentía la brisa colarse por el balcón. Él no sabía qué decir ante el relato de Marinette, pero algo le decía que ella no esperaba que él dijera verdaderamente nada, sino que la escuchara.

– Debes pensar que soy una tonta por sentirme tan amenazada por algo tan simple como un beso. – dijo Marinette.

– No lo creo – respondió Adrien – cada uno tiene sus límites, esos son los tuyos – dijo. Adrien se volteó de lado con su cabeza recostada sobre su brazo.

– ¿Alguna vez te he contado por qué no soy tan popular en los Estados Unidos? – preguntó Adrien.

– Pensé que era porque por regla general los modelos de alta costura no son tan famosos – dijo marinette. Adrien sonrió.

– Esa es una razón – reconoció Adrien– papá creyó que era buena idea, comenzar la gira publicitaria en un talk show. La presentadora me preguntó en un show en vivo si tenía sexo con protección, y otras preguntas mas que me niego a repetir. Yo tenía 15 años – dijo Adrien.

– Ewwww

– Le dije a papá que no haría esa entrevista. Fue un desastre, tuvimos que llamar a nuestros abogados. Los Estados Unidos están clausurados para mí, para algunos soy demasiado "problemático" –

–Eso suena terrible – dijo Marinette.

– Si algo te hace sentir incómoda, ese es tu problema– dijo Adrien.

Marinette se volteó de lado en la cama. Ella lo observó por un momento y puso su mano extendida entre los dos. Adrien la tomó y entrelazo sus dedos con los de ella.

– Me pregunto porque no quieres mi ayuda – dijo Adrien.

– No es que no quiera tu ayuda, es sólo que sé que Ladybug puede solucionar esto sin necesidad de empeorar la situación– dijo.

Adrien no logró contestar a aquello, pues se encontraba demasiado cansado como para pensar en una forma de convencerla. Lentamente, él cerró los ojos en tanto su mano seguía entrelazada con la de Marinette.

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Félix no tuvo el valor de ir a la habitación de Marinette aquel día. Él sabía que la noche anterior había sido un desastre, y una persona sensible como Marinette no lo perdonaría fácilmente. En aquel momento, él entendió que Adrien debía saber que algo había sucedido, pues al entrar a la cafetería lo ignoró completamente y prefirió sentarse con sus amigos del equipo de iluminación. Sin embargo, no escapó de su atención que había elegido un asiento no muy lejano, en donde pudiera vigilarlo.

Marinette finalmente entró a la cafetería, compró su desayuno y se sentó junto a él. Para Félix fue dolorosamente claro que ella sólo se sentaba a su lado por el chantaje, ya que ella tenía los labios firmemente apretados y se negaba siquiera a regalarle una mirada.

– Buenos días – dijo Marinette.

– Buenos días– respondió Félix quien no pudo evitar sonar nervioso.

– Marinette – comenzó Félix – lamento mucho lo que sucedió anoche, aunque no fue la gran cosa, pero sé que para ti si lo es.

– ¿Qué no fue la gran cosa? – preguntó Marinette quien estaba tan furiosa que por primera vez le regaló una mirada – tu no lamentas lo que pasó, lo único que verdaderamente lamentas es que yo me negara.

– No entiendo…

– Por supuesto que no lo haces– dijo Marinette quien volvió su atención a su desayuno. Félix notó que la mayoría del plato de la chica estaba compuesto por pancakes con salsa de fresa.

– ¿Solo vas a desayunar eso? – preguntó Félix.

– Sí ¿Porqué? – respondió Marinette.

– No deberías comer eso como desayuno – dijo Félix.

– No como esto todos los días, estoy de vacaciones y quiero comer algo diferente, para variar– respondió Marinette.

– Vas a engordar – comentó Félix

– Bien… – respondió Marinette tratando de calmarse – primero, un solo plato de pancakes no va a hacer que engorde. Segundo, ese es mi problema– dijo Marinette levantando ligeramente la voz.

– Vaya, que sensible eres, solo lo decía por tu salud – dijo Félix.

– Tu te encuentras desayunando una bebida hidratante y un café negro, después de que pasaste la noche entera bebiendo tu peso en cerveza– dijo Marinette– no me vengas a decir que te importa mí salud. Lo único que verdaderamente te importa es controlarme.

–Claro que no.

–Claro que sí– dijo Marinette– pero déjame que te diga algo: espero que obtengas lo que quieres rápidamente, para que puedas volver a Inglaterra. Tal vez allá puedas conseguir una chica dócil e incauta que no le moleste seguir al pie de la letra tus caprichos y tonterías, pero déjame advertirte algo, llegará un día en que ella se canse de ti, y terminarás mandandola al psiquiatra, después de que le hayas destruido la vida. Es más, espero que no puedas encontrarla, porque nadie merece ser tratado de esa manera. Mira a tu alrededor, y observa que te encuentras completamente solo, y esto es únicamente tu responsabilidad.

Félix quedó tan impactado por la forma en que Marinette había estallado que no pudo responderle nada. Tal vez ella tenía razón, debía enfocarse en otras chicas. Después de todo, nadie quería tener una relación con una sensible malhumorada como ella, que por demás era emocional y amargada. En ese momento, Félix levantó el rostro y se dio cuenta de que no quedaba nadie en aquella cafetería que quisiera sentarse con él.

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Tal vez Marinette sí tenía razón, tal vez era momento de hacerse responsable de sus decisiones.

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Hola a todos, este capitulo me tomó una vida entera en editarlo, y aún así no quedé del todo satisfecho. En fin. Gracias a todos por sus comentarios, ya me siento mejor, no era nada grave, sólo una de las consecuencias de vivir en el trópico, una sola hoja de lechuga ligeramente mal lavada y game over, directo a desparasitarse. No fue el bicho de moda, afortunadamente.

Alerta, nota larga a continuación, pueden evitarla si así lo quieren. Sobre Félix. Todo empezó cuando ví el episodio, la verdad es que no sé qué pensar acerca de él, las posibilidades son infinitas, pero recuerdo una escena que me llamó la atención, al final, cuando Félix le da el anillo a Amelie, y ella le dice que la maravilla como siempre consigue lo que él quiere.

Esa escena me dio risa, es una cosa realmente desafortunada para decirle a un muchacho de esa edad, aún luego de crear semejante desastre, más parece la receta para criar a un muchachito privilegiado acostumbrado a salirse con la suya y a saltar por encima de todos, un poco como el sobrino de un ex presidente de mi país que se hizo desafortunadamente célebre en redes sociales por gritarle a un policía "usted no sabe quién soy yo" luego de que detuvieran en la carretera borracho. Para mí esto era lo que la mamá de Félix estaba incentivando.

Después, vi un video del youtuber Coldcrashpictures (quien por cierto me encanta) "It Has Come To My Attention You Don't All Love BIRDS OF PREY", y volví a ver el video de The Take, The antihero 2.0. En el primero, entre otras cosas, el comentarista habla de los villanos de Birds Of Prey y comenta que unos de los aspectos que le llama la atención de Roman Sionis es que es exquisitamente básico, él es malo, pero no performativamente "malo", de una forma cool, o aspiracional como lo sería Michael Corleone o el Joker, sólo es un sujeto privilegiado que se cree con derecho divinos. Uno de los aspectos que a él más le gustó fue el de que la perspectiva en las películas hayan sido las de las víctimas y no las de él. Porque como lo dice el comentarista, los abusadores en la vida real no se presentan con miradas frías e intelectos impactantes.

En el anti hero 2.0 de The Take, ellas llaman la atención al cambio de paradigma de los villanos glamurosamente, y los anti-héroes que nos invitan a compadecerlos, y a desear que triunfen sobre todas las cosas, a unos anti héroes que pese a seguir siendo interesantes, tienen que vivir con las consecuencias de lo que han hecho, y así decidan cambiar, eso no significa que todo a su alrededor mágicamente desaparece, aún deben vivir con las consecuencias de sus actos.

Yo vi estos videos y dije: quiero hacer eso, y se me ocurrió la idea de usar a Félix, aunque el primer intento lo tuve con un OC de un fic que re-escribí el año pasado para el fandom de Rurouni Kenshin. Pero, considerando que aún sabemos tan poco de Félix, utilicé esta idea del canon, combinada con ciertos elementos de cierto protagonista de una saga de libros que no nombraré, pero que a pesar de ser el "Galán" me parece tétrico. En este capítulo hay una escena tomada de ese libro, pero con un giro.

En fin, muchas gracias por haber leído, espero que les guste, no olviden dejarme sus comentarios.


RESPUESTA A LOS REVIEWS

Viper Coffaine: Gracias por dejar comentario, la verdad es que el lukanette es bien interesante, he leído muchos fics de ellos dos, este fic va a tener un poquito de lukanette, pero sólo un poquito, lo suficiente si lo miras con lupa.

Noir0: Hola, te agradezco mucho por el review, la verdad es que Félix se pondrá aún peor, la verdad es que el papel de Lila va ser diferente, pero aún le quedan muchos problemas por crear.

Manu: Hola, gracias por comentar, ya me siento mejor, lista para continuar con mis fics, supongo que el cambio de año fue duro para mi, jejejeje.

Respecto a Félix, creo que tienes razón respecto a la relación de Félix y Adrien. Para ser honesta, me queda muy difícil pensar que un personaje sea simplemente malo sin que internamente trate de justificarse, supongo que me pongo yo misma en esa situación, en que relato mental me contaría yo misma, porque como dice el refrán: todo villano es el héroe de su propia historia.

Tus ideas suenan bien, la verdad es que Félix tal y cómo está en este momento da para todo, ya que no sabemos mucho de él, se nota que a tí te encanta LadybugX Felix. Yo me muero por ver cómo será la interacción con Marinette en la serie, ya que ella lo conoce como Ladybug, y realmente pinta muy bien, hay muchos que quieren ver a Félix interesado por ella, mientras que Marinette siempre le da la vibra de: "en tus sueños, tonto" hay muchos comics así, me encantan esas relaciones en qué pasan del amor al odio. Por ahora voy a terminar este fic, pero podría ser Ladybug rescatando a Félix, dándose cuenta de que hay un poco más de lo que ve el ojo, y haciéndola dudar de sus sentimientos por Adrien, con una escena en un tejado…. voy a anotar eso. Ese sí que me interesaría hacerlo después de este.

Respecto a Redx starfire, en este momento estoy en el fandom de MLB, para mi ellos son como sasusaku, es una pareja que me gusta, en teoría tienen todo lo que normalmente me llama la atención, pero por alguna razón no tocan esa parte irracional de mi cerebro que se obsesiona con las cosas.

YALL-E: hola, gracias por dejar comentario. Siiiiii esa primera parte de tu comentario está en punto. Es como decía en los primeros capítulos el mismo Félix, él está acostumbrado a ser complacido, no a complacer, y pensé que lo mejor era que Adrien y Marinette lo hicieran aceptar la realidad.

Sí, no es por hacer spoiler, pero Félix sí se pondrá aún peor, y se seguirá auto- justificando. En su cabeza, él es el protagonista de su propia historia, el héroe de su propio cuento, así no quiera aceptar que lo que está haciendo está mal. jajajajajajaj el meme está en punto para lo que siento al escribir este personaje.

arianne luna: Gracias por el comentario, me alegra que te guste ;D.

Azaak Damien: Hola, gracias por dejar review. Respecto a Adrien, siiiiiii él hará algo, la premisa con la que pensé este fic es que Félix pondría su paciencia al límite, aún para alguien tan pacífico como Adrien, jejejeje. Me encantó ver a Adrien poniéndose firme frente a Lila por proteger a Marinette, y creo que muchos de nosotros queremos ver más de eso.

Respecto a Félix, supongo que si, él tiene buenas intenciones. El problema con él es que todas sus buenas intenciones se vuelven agua cuando las lleva a la acción. Cuando lo imaginé pensé en alguien tan privilegiado y acostumbrado a lograr lo que quiere, que se resiste a creer que él está actuando mal, un poco como: yo, yo estoy bien, es todo el resto del mundo el que está mal, nadie me entiende y todos me odian.

Muchas gracias por tus deseos, afortunadamente ya estoy mejor, pasé un par de semanas muy feas, pero ya estoy bien.

Lordthunder1000: Hola, gracias por dejar el comentario. En este fic Félix hace cosas terribles, me alegra que te gustasen los diálogos. Aunque lo cierto es que aún me falta hacerlos sufrir un poco más.