A La Mañana Siguiente

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Aiko fue la primera en abrir los ojos, los primeros rayos del sol, al entrar por su ventana dieron directamente contra su rostro, esto la hizo gruñir con ligereza, pues si bien durmió lo debido, su cabeza le estaba doliendo, bastante, y ya que sin más, se sentó en la cama, estirándose tanto como pudo, pero apenas la sabana se le removió de encima, cayo con el peso de su propia desnudez, cosa que en realidad, no pareció estarle molestando, demasiado, estaba más que lista para continuar con la rutina de su ya cotidiana vida… pero apenas intento posar sus manos sobre la cama para sostenerse unos segundos, la izquierda toco las sabanas… sin embargo, la derecha toco algo más… frondoso, mas… fuerte, más recto, firme, e incluso… suave, cálido y cómodo… con una ceja arqueada, y parte de su visión ligeramente borrosa, fue que distinguió lo que parecía ser una mancha de blanco y negro, se frotaba los parpados intentando de aclararse la visión… y cuando lo logro… su sonrojo gradualmente empezó a aumentar pues en realidad, no se sabía explicar así misma el cómo es que había ocurrido aquello

A un lado suyo, de la cama, se encontraba Po, el panda durmiente entre sus brazos tenia a la pequeña cachorrita de Aiko, aunque el modo en el que este se había quedado acostado, logro que la cachorra estuviera, cómoda, cálida, y protegida por su corpulento cuerpo… y si bien a eso Aiko la tuvo pensativa, lo hizo aún más, el ver cómo era que el panda estaba prácticamente desnudo, al menos de la cintura para arriba, de arriba hacia abajo, tenía un pantalón pijama… de donde lo saco, Aiko no se lo supo responder, pero más atención tenía sobre su cachorrita, la cual estaba abrazada a la mano del panda, ronroneando con ligereza, pero audible para el oído de su madre… quiso buscar la forma de despertar al panda, durante la noche, gran parte de la sabana, se había quedado sobre de ella, y de su cachorra, eso lo entendió por el como la sabana estaba acomodada, pues se veía el cómo claramente, el panda se había sacado la sabana para que ambas se pudieran cubrir adecuadamente… y ya que estaba pacíficamente dormido, no le parecía molestar en lo absoluto el no tener el mismo, una parte de sabana para sí mismo

Un pequeño suspiro de parte del panda hizo pegar un respingo a Aiko, pensó que se había despertado, pero nada más lejos de la realidad, pues este, en realidad se buscó acomodar aún más en la cama, y cuando logro su comodidad personal, fue que este estrujo entre sus brazos a la cachorra, sin embargo, no aplastaba, sino que la estrujaba con delicadeza, Aiko tenía un cierto nerviosismo al ver cómo era que Po se había quedado apegado a su cría, y fue así entonces que esta, llevo una de sus manos, dudosa hasta el hombro del panda

- Oiga… señor… - Mientras hablaba, lo movía con ligereza, queriéndolo hacer reaccionar – Señor… por favor, despiértese… ya es de día – En eso, lo único que recibió, fue un gruñido de parte del panda, por inercia aparto la mano, pues pensó que le atacaría, empezando a molestarse, lo agitaba aún más fuerte, pues no podía gritar por su cachorra… era un problema dormirla de nuevo – Uuuugggh… bien, usted lo pidió

De un brinco pequeño la leona salió de la cama, y fue cuando camino hasta uno de sus tantos muebles en la habitación, el closet en este caso, donde tomo entre sus manos una pequeña pinza que utilizaba para colgar la ropa en el tendedero de atrás, su idea era con esto, pellizcar al panda para hacerlo despertar… aunque bien pensado no lo tenía pues se olvidó de la cría, pero justo cuando se dio vuelta para ir a la cama, de frente choco contra el panda, quien no sabía, en que momento fue, pero se levantó, y paro justo detrás de ella… firme, y recto, amortiguo el golpe de la felina con su pecho… y vaya que parecía haberse quedado "aturdida" pues apenas su rostro impacto en el firme pecho del panda, no emitió, ni queja, ni sonido alguno… "Que suave que es… si es que esto está mejor que esa almohada vieja" aunque sus pensamientos se distrajeron, cuando una de las manos del panda, sujetaron la pinza de la mano de Aiko, y con suma delicadeza se la retiro, para inspeccionar esta misma con atención

Al notar esto, la leona con un sonrojo mayor en su rostro, fue que dio unos pasos hacia atrás, viendo de frente el rostro de aquel panda delante suyo, parecía que se estaba burlando de ella… por la enorme sonrisa que tenía en la cara, pero pronto, este se giró y vio el rostro de la leona, causando que esta retrocediera unos cuantos pasos

- … Sabes, si quieres que esto funcione, no me lo vayas a poner en los brazos, mucho menos en el pezón… es más, de ser el caso, tan solo cubre mi nariz por unos cuantos segundos – Declaro Po, antes de dejar la pinza donde anteriormente se encontraba, antes de enderezarse en su sitio - ¿Descansaste bien?

- Yo… yo am… si, si descanse… bien gracias… - Aiko recupero la compostura, y fue cuando se agito con bastante fuerza, su pelaje se vio esponjado por unos cuantos segundos, antes de que esta, con sus manos empezara a peinarlo

- Me alegro… arréglate… y arregla a la cachorra… vamos a salir – Mando el panda, quien paso a un lado de la leona, queriendo salir hacia la sala

- Espera… ¿Qué? – Apenas recuperándose del momento de sorpresa de hace poco, fue que llevo su molesta cara en dirección al panda, donde al colocarse, este las botas, empezó a acomodarse el peto de su armadura - ¿Cómo que a salir?... ¿Y desde cuando me mandas? Mejor deberías irte largando de aquí

- Te estoy haciendo un favor con esto… te lo volveré a repetir, ve, y arréglate, y arregla a tu cachorra… los tres vamos a salir – Repitió Po, quien ahora estaba acomodándose las hombreras, y coderas de la armadura

- Te lo vuelvo a preguntar… ¿Quién te da derecho a mandarme? – Gruño Aiko, mas su gruñido, no fue nada para el panda, ni siquiera se movió de su sitio, y tampoco expreso miedo de alguna forma, o temor, tan solo se enderezo en su lugar, y camino hasta quedar frente a la leona

- …Si quieres ir desnuda, perfecto, es tu problema, pero iré a vestir a esa niña – Dicho esto, el panda se propuso el caminar hacia el cuarto de regreso, y ya que estaba por entrar, pero entonces una mano sobre su muñeca lo detuvo…

- Deje… voy yo – Respondió Aiko a duras penas, empezando así a caminar al interior, acto seguido, el panda bufo… un tanto triunfal al notar como la leona había cedido, y fue así que este camino hasta la entrada y salida de aquella humilde morada

Al exterior, el aire fresco llego a los pulmones del panda, el cual inhalo, y exhalo con grandes aires de tranquilidad, quitándose de la puerta, y recargándose en el muro junto a esta, para así descansar un poco, esperando a la llevada de la leona, el suelo estaba lleno de fango, y los cielos mañaneros estaban despejados, como era normal después de un día de tormenta o lluvias fuertes, casi soñador, dirigió una mirada al cielo… preguntándose… que sería de cierta persona que no abandonaba su mente por completo… sino que le causaba recuerdos fugaces de su rostro cada tanto… así como sus palabras… sus regaños… o incluso sus… promesas de amor… promesas que… le dolía recordar, pero eso quedo en el pasado, cuando vio a Aiko salir de su hogar, cargando en sus brazos a su durmiente cachorra envuelta en una gruesa manta de color azul celeste, y ella, venia vestida con un chaleco vintage, con un pantalón negro holgado, y un par de sandalias a su medida

- Ya… ¿Y ahora qué? … - Pregunto Aiko de mala gana… que se había creído ese panda gigante para dormir en la misma cama que ella y su hija, y más importante, para mandarla de esa forma

- Ahora… vamos de compras… - Declaro el panda, empezando su camino de regreso a la ciudad… aunque Aiko se quedó en su sitio, expectante por lo que el panda acababa de decir…

- ¿Qué?

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Un Rato, Mas Tarde

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No tardaron demasiado en llegar a la ciudad, y aun con las réplicas y quejas de Aiko, el panda ya se encontraba en el interior de un supermercado… curiosamente, este había sobrevivido a las numerosas sacudidas y explosiones de la guerra a su alrededor, aunque las entradas estaban controladas, para evitar que se mataran por una lata de sofá… o una bolsa de arroz… y casi que no le dejaron la entrada a Aiko sin embargo, cuando la vieron acompañada de Po… hasta los huevos se les fueron a atorar en la garganta, un carrito, y a meter tanto como pudieran… al menos Po, puesto que Aiko estaba cargando a la cachorra… había pasado un rato desde que habían llegado, sin embargo, para Po no pasó desapercibida la mirada de la leona, la cual parecía… entre molesta… y algo dolida… esto le dejo un tanto preocupado, puesto que él estaba en ese momento, a cargo de las dos… no lo entendía… pero su instinto lo estaba llamando… algo, lo estaba, haciendo cuidar de ambas…

Entre sus tantos pensamientos, Aiko no se dio cuenta de que el panda le retiro a la bebe de los brazos, hasta que no sintió más su peso sobre de estos, giro su rostro, levanto las orejas, y se quedó viendo con sus orbes marrón hacia los orbes de jade de aquel panda… ese verde, ese tono de jade, era tan hipnótico… tan brillante… lleno de vida, de esperanza… de valor

- …Ve… busca y toma lo que tú quieras… y ponlo con lo demás… - La severa voz del panda, hizo agachar las orejas a la felina… dios, ese tono de voz, era tan… imponente

- Pero… - Intento objetar

- Sin peros… no me repliques… tan solo, hazlo… - Le dijo con simpleza en respuesta, y empezó a caminar por ahí, claro, sin desaparecer de la mirada de la leona

Cereales… comida chatarra… harinas, azucares, de todo un poco, casi que el carrito termino así de desbordarse, era bastante, no había límite de compra… sin embargo, por tiempos de guerra, los precios, de casi todo, era demasiado alto, a Aiko casi se le cayó la mandíbula cuando vio el total de todo… casi que su corazón le grito que sujetara con fuerza su bolsa

- Eso ¿Es todo?... ¿Quién va a pagar? – Pregunto un lobo gris bastante joven, este veía descuidado a Aiko, y luego al panda, la leona estaba desesperada, no entendía como pretendía el panda pagar aquello, sin embargo, el panda saco de uno de sus bolsillos lo que parecía ser una tarjeta, aunque su diseño era curioso, pues estaba hecha de un material conocido como Onyx, más la extendió hacia el lobo

- A esta… - Dijo con simpleza el panda, antes de que el lobo tomara la tarjeta de sus manos, y la examinara unos segundos, antes de pasarla por su debido lector… fue una transacción exitosa, por lo que le regreso al panda su tarjeta, y le dio un papel pequeño con el listado de todo lo que recién habían comprado

La leona, se quedó sin habla, y no fue hasta que noto la cabeza del panda indicándole que lo siguiera, y empujando del carrito, fue que salió del supermercado, en conjunto de la leona, esta, cargando a su cachorra en brazos, con sus orejas apuntando hacia atrás, y su cola serpenteándose de forma intranquila… no era algo nuevo, casi siempre se aprovechaba de algún ingenuo, o si era el caso, también se aprovechaba de los pobres diablos creídos que demostraban algún interés en ella… si acaso, más de una vez habrá chantajeado, o le habrá sacado dinero a quien fuera, sin siquiera sentir remordimiento… ¿Pero porque con ese panda era diferente?... ¿Por qué se sentía, auténticamente mal?... ¿Por qué no veía correcto, que él hubiera hecho eso? … ¿Por qué se sentía… inquieta… nerviosa… pero protegida y cuidada?

Nadie se había quejado del como el panda decidió llevarse el carrito del supermercado, junto a lo que habían comprado, costo lo suyo, debido al fango que había en el terreno terroso de camino al hogar de Aiko, jalones, incluso esfuerzos de mas, fue lo que el panda ejerció hasta que llegaron al lumbral de su entrada, con la leona y su cachorra por detrás, el panda abrió, y se metió aun arrastrando el carrito con él, claro que las marcas de sus rueditas enlodadas quedaron por todo el suelo, pero ya luego lo limpiaría, llevo el carrito hasta la cocina, y de una en una, empezó a sacar cada cosa, cada bolsa, y cada alimento, buscando la mejor forma de acomodarlo en las alacenas y estantes del sitio, Aiko paso directamente a su habitación, queriendo evitar tanto como pudiera el fango, aunque ya tenía manchadas las sandalias, al llegar, recostó a su hermosa cría sobre su cómoda cuna, le acaricio, la arropo, y le beso la frente, antes de seguir con su rutina, que era preparar el almuerzo, pero primero, debía de limpiar las marcas de lodo en la sala, aun con su vestimenta actual, esta salió, dispuesta a hacer algunos cuantos quehaceres del hogar

Pero para cuando se dispuso a ir a buscar la escoba, el trapeador y demás, fue que tan solo se encontró con el panda, ya encargándose de esa parte el mismo, el carrito lo había arrojado afuera, para que no le estorbara, mojar, trapear, secar y repetir, una y otra vez, el corazón de la leona sí que no paraba de dar vuelcos con cada una de las acciones por parte del panda que presenciaba, no se hallaba respuestas de que era lo que estaba haciendo… o porque exactamente… posiblemente, para sacar provecho, o algo similar… sin embargo, no pudo concentrar su mente demasiado en eso, pues a una de sus ventanas frontales, el sonido de pequeñas piedras golpeando llamaron su atención… pues sabía que significaba eso

- OOoooh Aikoooooo… trae ese bello culo dorado aquí afuera nena… tenemos asuntos, que resolver – La inconfundible voz de un hombre fuera de la casa, capto la atención de Po, quien con los parpados entrecerrados, dejo la escoba recargada sobre una pared, pero antes de poder ir a tomar su Lancer, este fue detenido por la mano de la leona

- No… no se preocupe… no pasa nada – Palmo la mano del panda con delicadeza, antes de pasar a un lado de este, y asomarse por la puerta, la cual mantuvo entrecerrada, unos segundos para ver hacia afuera

Pues delante de su casa, estaban 3 panteras, fornidas y gruesas, siendo de guarda espaldas, de lo que parecía ser un león… carente de melena, esto por el hecho de que era bastante joven… pero traía joyas hasta donde no debería, con una sonrisa altanera y bobalicona en su rostro, con un bastón de madera y joyas incrustadas bajo sus manos, parado ahí, como si nada

- ¿Qué quieres ahora? Li shang… - Pregunto de mala gana Aiko, recargándose sobre el marco de su puerta, mientras que el león se acercaba unos pasos, sujetando el mentón de la leona sobre el dorso de su mano

- Que agresiva nena… justo como me gusta… Ya es fin de mes, deberías saber, que con o sin guerra… debes de pagar la renta – Ante esto la leona aparto la mano del león de su rostro de un manotazo, llevando así su diestra hasta su bolsa, de donde saco unos cuantos billetes, y se los arrojo a la cara

- Ten… ahora lárgate de mi casa – Dispuesta a retirarse, Aiko se dio la media vuelta, pero un agarre brusco de aquel león sobre su brazo, la hizo detenerse, y salir del todo de su casa, casi arrastrándola, fue que este la pego a su cuerpo, y le sonrió de manera simplona y atrevida

- No tan rápido muñeca… deberías saber, que se subió el precio de la renta… ordenes de mi padre… la miseria que me estás dando, no es suficiente… pero… - El relamer de su hocico le hizo entender a Aiko, lo que buscaba, y le quedo aún más claro, cuando el aprovechado mamífero llevo su diestra hasta el busto de la misma, frotando y estrujando este a su mero antojo, carente de vergüenza o siquiera de pena – Podrías ayudarme con unos favorcitos… y lo dejamos así por ahora…

-… Vete a la mierda Li… - Gruño Aiko, apartando la mano del león de su busto, el cual soltó una carcajada ronca y amarga, antes de sujetar con firmeza a Aiko, y apartar a esta de su entrada – ¿Qué carajo?

- Entonces, me lo cobrare de tu cama… y la cama de tu hija… puta – Si bien al principio no se veía tanto, su malicia, y molestia se vieron visibles apenas esta lo rechazo, por lo que volteo a ver a sus acompañantes, a quienes les sonrió – Traigan la motosierra… despedacen su cama… y la cuna de su bastarda hija

- … Hijo de… puta, con mi cachorra, no te atrevas a meterte – El sonido de una motosierra encendiéndose, proveniente de aquellas panteras se hizo presente, era pequeña, pero de dientes afilados, y por más que Aiko forcejaba para ir a bloquear la entrada de su casa, el león, no la dejaba

- No la cortes a la mitad… pártela en pedazos si es necesario… pero que no tenga reparo … seguro eso y le enseña modales a esta estúpida – Mando el león, y así la pantera más alta de las tres, sujetando la motosierra, comenzó a caminar hacia el interior de la casa

Aiko, que tanto y tanto estaba buscando soltarse, fue prontamente lanzada hacia las otras dos panteras, quienes no tardaron demasiado en pasarse de listos con la leona, quien aún entre forcejeos, fue manoseada, e incluso, desnudada, el león, veía todo aquello con una sonrisa tan perturbadora, pero… pronto no les duro el relajo, se hizo escuchar el acelerar de la motosierra… así como el sonido de una segunda, proveniente del interior de la casa, y pronto, un desgarrador grito de parte de la pantera aquella, el león, las panteras y Aiko de inmediato giraron su cabeza hacia la puerta de la misma casa, el silencio fue duradero, ni siquiera la cachorra lloraba… y en cosa de nada, el eco de un par de pisadas pesadas, se hizo escuchar, y por la puerta, salió el panda gigante, con su Lancer sobre la espalda… y en sus manos… a la misma pantera… partida a la mitad, con una parte colgando de las tripas de esta, y con la otra, de sus piernas… su blanquecino rostro estaba cubierto de un rojo carmesí tenue, así como su armadura… dio unos cuantos pasos al frente, y por inercia, el león y las panteras restantes retrocedieron asustados ante aquella vista… Po no midió palabra alguna, y lanzo los restos de aquella pantera sobre sus compañeros, quienes al no atraparla, tan solo vieron sus desorbitados ojos vacíos y carentes de brillo y vida, y ese olor, era asqueroso, no pudieron contenerse, y fue cuando empezaron a vomitar

- … Ahí va uno… - Desenfundo a velocidad su pistola de cañón corto, la cual apunto a la cabeza de una de las panteras, y disparo, murió al instante, solo que la bala además de entrar, salió por el otro lado – Ahí van dos – Apunto rápidamente a la pantera restante, esta intento salir corriendo, pero dos disparos a su espalda lo hicieron caer de cara al suelo, y cuando intento arrastrarse fuera de ahí, recibió un disparo del panda, en la nuca, al atravesarlo la bala, la pantera se empezó a ahogar con su propia sangre… hasta morir – Ahí van tres… - Lentamente, la mirada del león, quien estaba de piernas cruzadas, temblando violentamente, mientras en sus pantalones, en la parte de la entrepierna, una mancha empezaba a formarse… se había orinado encima - … Marica

El panda gigante enfundo su pistola de regreso a su lugar, y comenzó a caminar hacia Aiko, a quien apenas tuvo cerca, estiro una de sus manos hacia esta… noto el miedo en su mirar… estaba aterrada, en tan solo 5 minutos, el panda había acabado a sangre fría con las panteras, y si bien, de cierto modo… estaba paniqueada… noto en la mirada del panda…su bondad… pudo ser que se excedió un poco… bastaba con asustarlos seguramente… pero no fue el caso… mas no le importo, y con su vestido, a medio rasgar, estiro la zurda hasta la diestra del panda, quien la sujeto con firmeza, y la ayudo a levantarse, revisando e inspeccionando su rostro con delicadeza… para asegurarse de que no hubieran daños…

- ¿Te encuentras bien? – Pregunto Po, a Aiko le costó un poco salir de la pequeña hipnosis que los verdes orbes del panda le generaban, pero termino asintiéndole – Bien… - Apenas esto… el dorso de su mano acaricio con delicadeza el rostro de la leona… parecía ser que su molestia, y su rabia se habían ido en el momento en el que se aseguró del bienestar de la leona, y su cachorra… aunque esta última se encontraba descansando en su cuna… más regreso, cuando escucho los pasos de aquel león intentando alejarse en silencio del lugar, más el gruñido del panda, hizo que este se congelara en su sitio – No tan rápido perra…

El hablar del panda, sus palabras más precisamente, hicieron al león erizar el pelaje, y para cuando se dio la vuelta para encararlo, con la intención de golpearlo con su bastón, fue que consiguió solo que el panda se lo quitara de las manos en un arrebato… mas no lo rompió, tan solo lo extendió a Aiko, y esta sin rechistar, lo sujeto… el panda vio directamente a los ojos del león… estaba cagado de miedo, en los jade del panda, pareciera estar viendo al diablo mismo…

- Yo… yo… yo yo yo, lamento mucho… este, inconveniente señor, enserio, no sabe, lo arrepentido que estoy de… Eep! – Chillo el león, cubriéndose el rostro con las manos cuando vio la mano del panda acercándose, mas este, tan solo saco la cartera del león de su traje, antes de arrojar a este hacia el fango en el suelo frente a la casa… fue ahí entonces, cuando el panda, saco todo el efectivo que traía encima, y lo demás, se lo arrojo a la cara al león, dicho dinero, lo sostuvo en su mano, antes de llevar su bota derecha sobre el pecho del león, haciendo a este recostarse de lleno en el fango, manchando cada vez más y más de su traje – Por favor… por favor… no me mate…

- … No te matare… de otro modo… no tendría como entregar mi mensaje…

- ¿M-Mensaje? – Intento preguntar el león, más el panda presiono con aun más fuerza la bota sobre el pecho de este, y así, con la diestra, extendió el dedo, y señalo el espacio entre los ojos del león

- A partir de este día… esta propiedad queda embargada por la Coalición de Gobiernos Organizados… y sus habitantes… quedan bajo la protección del ejército, de la misma organización, toda amenaza hacia esta leona, y su hija, serán consideradas amenazas hacia la organización… y el ejecito… así que si le dices a papi… lo que paso aquí… que igual se va a enterar… recomiéndale esto… con la COG… nadie jode… - Apenas termino su oración, quito el pie de encima del león, lo levanto de la ropa, y lo alejo lejos hacia uno de los extremos de la calle, y fuera o no hacia allá el león, este tan solo salió corriendo en esa misma dirección

Aiko, no daba crédito a lo que estaba viendo… pero la silueta del panda, rodeada por la luz del sol a sus espaldas, mirando el como el león se alejaba, aun con su rostro manchado de sangre, y su Lancer, goteando de lo mismo de la parte de su motosierra… fue como si, estuviera viendo… un emisario… un ángel de la muerte… que fue enviado, para protegerla… y cuidarla

Y así se llevó un tiempo aquel panda con la leona, habían pasado dos semanas desde lo ocurrido… y si bien, las visitas del panda a su trabajo, se habían hecho una cierta costumbre para ella… lo que más disfrutaba de cierto modo, era el cómo este llegaba las mañanas… ya fuera para ayudarla con la limpieza de su hogar, o preparando el desayuno… y desayunaban juntos… el, ella, y su cachorra, quien estaba acostumbrándose bastante rápido a la presencia del panda, pues tan solo era suficiente que cuando lloraba, el panda la cargara y arrullara, para que se tranquilizara… cuando no quería comer, si el panda le daba el biberón, la cachorrita lo succionaba, hasta no dejar nada en su interior… pero era curioso… pues… la ropa que les cobraba… la comida… los muebles… muchas de esas cosas, Aiko jamás se las pedía… si acaso, el mismo panda revisaba los closets, las alacenas, y el mismo, hacia una lista, y salía a buscarlo … no era muy seguido el que este se quedara a dormir por las noches en la casa de Aiko… no estaba segura de si eso la incomodaba, pero de lo que si le estaba segura… es que con ese panda cerca… se sentía… completa… protegida… libre… pero al mismo tiempo… feliz… de tener a alguien que genuinamente, se interesaba en su bienestar, y no por conveniencia o por buscar algo con ella… pero el no, él era… diferente… y eso fue suficiente, para cautivar su corazón

Paseaban… conversaban, compartían anécdotas de su vida, entre algunos otros cuantos puntos de vista respecto a la guerra… como era de esperarse… comenzaron sus pláticas respecto a la Imulsíon, aunque había detalles de su pasado, que ningún compartía… casi no tenían secretos… entre ellos… y así se fue una semana más… con el panda, yendo, viniendo, ayudando, cargando, abrazando, consolando, o incluso, cuidando y aconsejando

Uno de esos tantos días, Po se encontraba en el pequeño puesto de avanzada que se había establecido en el centro de la ciudad, pues tenía entendido que se darían informes sobre los siguientes movimientos… aunque todo fue por videoconferencia, cada líder de pelotón se encontraba presente, ya fuera sentado, o de brazos cruzados, más el coronel Hoffman, les daba las indicaciones

- De acuerdo Gears… hasta ahora han sabido mantener la ciudad… y aunque nuestros reportes sobre un posible ataque enemigo al sur de la ciudad, aun no se está confirmado, deberán de estar en alerta, Alfa y Bravo, ustedes se quedaran en las colinas del sur, asegúrese de que cualquier indi hijo de puta que se atreva a asomar una cabeza, reciba una bala en su cráneo – Mando el león

- ¡SI SEÑOR!

- Charlie, ustedes en el norte, el resto de los pelotones, quédense en el centro de la ciudad, a proteger el puesto de avanzada, recuerden que es su único medio de comunicación directo con el mando y con control ¿Entendido?

- ¡Señor, si señor! – Grito cada uno de los líderes de pelotón

- Bien, ahora, rompan, mando fuera – La transmisión termino, y el androide que la estaba dando, se desvaneció con su camuflaje activo, de uno en uno, empezaron a salir de la tienda donde se organizó la reunión, apenas lo vieron salir, el resto del pelotón delta se acercó a Po

- ¿Qué dijeron hermano? – Pregunto primero Cole, quien apenas tuvo la atención de Po, este se le enderezo a sus compañeros

- Parece que nuestra ocupación en esta ciudad aún no ha terminado, el mando sugiere que nos preparemos para un posible contra ataque de parte de la URI -

- ¿Qué? Pero… ¿Por qué? Por favor, en esta ciudad ya no queda nada más para ellos – Exclamo Baird

- No estoy seguro… pero no me gusta esto… como sea, nuestra estadía aquí se extendió, nosotros y algunos cuantos pelotones nos quedaremos en el centro de la ciudad, alfa y bravo se irán hacia el sur, Charlie al norte… estemos pendientes por si ocurre algo por su lado… Cole, tu ve al arsenal, verifica que tengamos suficientes balas para defender el centro

- Enterado hermano – El puma se retiró

- Dom, tú te iras con los de mantenimiento, a ver qué tal van con esos centauros, Baird, tú vas con él, si es que aún no están reparados, tal vez necesiten una mano extra mecánica en la zona

- Como usted mande jefe… ¿Y tú que harás? – Pregunto Baird, mas este no recibió respuesta alguna

- ¡Sargento… Sargento! – Llamaron al comunicador de Po… era la inconfundible voz de Aiko, desde hace algún tiempo que le había dado un comunicador, por si es que tenía alguna vez problemas… o necesitaba algo - ¡Venga a la casa, rápido, que es una urgencia!

- ¿Aiko? ¿Qué ocurre? – Pregunto el panda, quien apenas la escucho llamarlo, se llevó los dedos al comunicador para responder - ¿Por qué te escuchas tan… agitada?

- ¡Solo venga, rápido! ¡Apresúrese, por favor! – Gritaba la leona con algo de… ¿Desesperación o Alegría? No lo pudo descifrar a tiempo

Pero sin más, fue que Po sujeto en manos su Lancer y salió corriendo a una de las camionetas blindadas cercanas… que más bien, era un camión, un Minotauro, un camión de carga de 10 ruedas, 4 traseras en cada lado, y las dos frontales, y si bien las ruedas eran gruesas, eran grandes también, utilizado solo en ocasiones de evacuación o transporte de suministros, aunque sin más, el panda arranco la enorme máquina, y salió a todo lo que su motor le permitía hacia la casa de Aiko, dejando atrás a un Gear que intento detenerlo… era su camión… "era"

Al panda en vehículo no le tomo demasiado tiempo en llegar hasta la casa de Aiko, sin mucho cuidado, estaciono el enorme camión afuera de la misma, dejando las llaves pegadas y la puerta abierta, y con su Lancer en manos, fue corriendo hasta la puerta, casi estuvo por tumbarla, pero estaba abierta en realidad, con la mirada, fue que intento encontrar a la leona, pero no daba con ella, y ya casi que la llamaba con un fuerte grito, más una mano en sus labios, cerrándolos lo detuvo, cuando bajo la vista, saliendo de la cocina, estaba Aiko, con un biberón vacío en sus manos a medio lavar

- Ni se le ocurra gritar – Mando la leona, antes de retirarle la mano de encima de los labios

- ¿Qué paso? En el comunicador sonabas agitada – Pregunto el panda, esta vez hablando en voz baja, pero entonces la sonrisa de oreja a oreja regreso al rostro de la leona, fue así entonces que esta dejo la esponja y el biberón a un lado, para tomar de la muñeca al panda, y llevarlo lentamente hacia la habitación

Po no entendía de donde fue que venía ese entusiasmo, mucho menos esa sonrisa, pero cuando llegaron al cuarto, fue que lo pareció entender, pues Aiko, apenas estuvieron cerca a la cama, lo soltó de la muñeca, y se fue a asomar, la cachorra estaba descansando plácidamente sobre su cuna

- … Parecía estar hablando dormida… Po… sus primeras palabras – Dijo la leona casi chillando de la emoción

Aunque una parte del sentido común del panda le indicaba que se enojara por ella ante tal exageración en cuanto al tono, y la forma de hacerlo ir… ese sentimiento… fue inmediatamente opacado, por uno mucho más poderoso… pero que más, poderoso… orgullo… pero no, no era cualquier clase de orgullo, no, no, claro que no… era un orgullo, mas especial… mas íntimo, mas… levanto sus orejas, y su atención se fue sobre de la cuna… la cachorra estaba empezando a despertarse, y eso, aumento todavía más el sentimiento en el pecho y corazón del panda, eso tenía que oírlo… tenía una necesidad inexplicable… de presenciar eso… apenas la cachorrita bostezo, y se estiro, se froto su carita, pataleando y desacomodando la sabana de encima suyo, Aiko, estaba cerca, con sus manos sujetando y agitando el brazo del panda, sin poder contener su emoción, los parpados de la cachorrita se abrieron… dejando ver esos ojos marrones… iguales a los de su madre… esas adorable 4 rayitas, juntas y apuntando directo hacia su naricita, que iban desde la patilla, y esa boquita libre de dientes… muy grandes, mas no de colmillos… cuando su vista se aclaró… distinguió fácilmente al panda y a su madre… pero fue entonces cuando esta sonriente, empezó a reírse, mientras estiraba sus bracitos hacia al panda, abriendo y cerrando las manitas… queriendo alcanzarlo

El corazón del panda, por algún motivo, dio un tremendo vuelco, fue ahí entonces cuando este, con delicadeza, llevo sus manos dentro de la cuna, sujetando a la cachorrita por debajo de sus bracitos, y la mantuvo a la altura de su rostro, era un amor esa niña, incluso cuando la acerco a él, y froto su nariz contra la de esta, la hacía reír un poco más fuerte… ni cuenta se dio de cuando el brazo de Aiko se le abrazo encima y lo hizo pegarse aún más a ella, ahora juntos, viendo a la risueña cachorra… curioso, tenía rayas disimuladas en su pelaje de la espalda, y en parte de sus bracitos, las únicas que si acaso la hacían denotar, eran las rayas en su rostro, estas eran negro azabache, bastante delgaditas, seguro y luego serían más gruesas… tanto era en aquella pequeña cachorra, que Po apenas sintió una curiosa calidez en su hocico reacciono… la cachorra estaba acariciándole los bigotes, y parte de la barba… puesto que por ciertos motivos, al panda le estaba saliendo una cortita barba de cabra en el mentón

Las risas del panda no faltaron… esto estaba mal… algo en su corazón, le indicaba cosas… como si estuviera… haciendo mal en reírse por la cachorra de alguien más… por cuidar de ella, y de Aiko… casi como si… algo le indicara, que su deber estaba en otro lado… más ese sentimiento… rápidamente… fue opacado por la cachorrita

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Baaaa…baaaba…Paaa…P…Paaapaaa….¡Papa!

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Continuara…