Beso XIII: Brazo
—¿Estás despierto todavía?
Naruto asintió y la observó por el rabillo del ojo. Era preciosa. Con el cabello resbalando por su espalda, boca abajo y su barbilla apoyada en el brazo. Le miraba con preocupación y cuando alargó su mano para acariciarle el mentón, le sonrió.
—Estoy bien —aseguró—. Sólo es... que siento que todo es demasiado rápido. Es como si el destino me diera la felicidad para después, sin aviso, quitármelo.
Hinata lo miró durante un momento y después, besó su brazo para incorporarse y echarse los cabellos hacia atrás. Era hermosa. Sin duda.
—¿Acaso no soy real? —preguntó—. Estaré siempre aquí, Naruto. Nadie te va a quitar el futuro. Ya no.
Naruto aceptó la promesa. La estrechó entre sus brazos y beso los hilos del destino a la espera, impaciente, de vivir lo que llegaría y obviar lo malo de su mente. No, mientras Hinata le sonreía, le besaba y la mostraba que el mundo y su vida podría ser más extensa de lo que pensaba.
