Hola! Espero que todos estén bien. Primero gracias a Sabr1, Guest, AreOvilla, AM21, Janex19x por sus comentarios.
La verdad, este capítulo ya lo tenía desde hace como un mes, pero no estaba convencida y me alegra no haberlo publicado porque ayer pude añadir y quitar detalles que hacen que me guste más.
Estoy algo nerviosa, pero bueno aquí está.
Despertó y se sintió rara. No recordaba su sueño
Revisó su celular mientras desayunaba cereal. Tenía 10 llamadas perdidas de Arnold, eran del día anterior cuando estaba con Tom y Lizzie. Llamó a Phoebe y acordaron verse en el parque cercano a sus casas. Se vistió con ropa deportiva y se dirigió a ver a su amiga. Había charcos de lluvia por todos lados y el cielo todavía estaba gris.
-¿Todo bien, Helga?- preguntó Phoebe cuando se sentó junto a ella en una banca.
-No lo sé.
Le platicó todo lo sucedido. Hasta el mínimo detalle porque si alguien era capaz de prestar atención a estos era su amiga. La expresión de Phoebe cambiaba constantemente de sorpresa a sonrisa, de sonrisa a suspicacia.
-Cielos- dijo cuando la rubia concluyó.
-¿Verdad que el mundo se ha vuelto loco?-dijo Helga agarrándose la cabeza.
-No creo. Llevo semanas diciéndote que tú sientes algo por Tom.
-¡¿QUÉ?! Eres parte de ese mundo loco.
Phoebe rio.
-Date cuenta, Helga. Todo el tiempo que han pasado juntos, tu alegría cuando estás con él. Y concuerdo con Arnold, pasan bastante tiempo juntos.
-Porque somos amigos-respondió sin ceder- Y te recuerdo que tú, querida Phoebs estabas muy ocupada antes para hacerme caso.
Su amiga volteó los ojos.
-Bien. En cuanto a Arnold… Está celoso.
-¿¡QUÉ!?- la sorpresa de Helga hizo que se levantara de la banca.
-¿No lo ves? -la rubia guardó silencio- Quizás ni siquiera él se ha dado cuenta. Pero ayer me llamó cuando supo que no irías a la pista de hielo.
-Me llamó a mí 10 veces-dijo al sentarse.
-Me pidió tu número. Y según Gerald estaba furioso de que hubieras cancelado. Y cuando le conté que estabas con Tom empeoré todo- dijo sonriendo.
-No hay manera de que Arnold esté celoso. Solo es un idiota.
Phoebe alzó los hombros.
-Como digas. ¿Qué harás respecto a Tom?
-¿Eh?- había olvidado aquello-¿Respecto a qué?
-¡Te gusta! Si no Arnold no estaría celoso. Recuerda lo de Stinky.
Helga volteó los ojos. Había sido un error contarle sobre esa ocasión.
-Tom es mi amigo.
-Lo es. Pero no estás segura de lo que sientes. ¿Por qué no sales de dudas?
-¿Cómo? Ayer casi lo beso y arruino todo-Phobe sonrió- NO lo besaré.
-Solo creo que sería una buena manera de aclarar lo que sientes.
-Siento que somos buenos amigos.
-Arnold ha salido con chicas. Es justo si quieres intentarlo con alguien ¿sabes? Y no, Jason no cuenta.
Helga suspiró.
-Me agrada mucho como para arruinarlo.
-Quizás solo estarías mejorando todo. Quizás también le gustas.
Se quedó pensativa. No estaba segura de aquello.
-¿Y Arnold?-preguntó confundida.
-Creo que lo superaste hace mucho tiempo.-sentenció su amiga.
Esa noche antes de dormir repasó su conversación en el parque.
¿Arnold celoso? ¿De Tom? ¿Por ella? Sonaba estúpido. A ella no le gustaba Tom. Aunque ya eran dos personas que se lo decían y quizás eso aclaraba muchas cosas.
No, era absurdo. Arnold no era celoso ni siquiera con sus novias y ella apreciaba a Tom. Solo eso.
Estaba pensando demasiado las cosas y las conversaciones con Arnold y Phoebe no la habían ayudado.
La siguiente semana Helga estaba dispuesta a pasar los descansos con Tom o en la biblioteca, no quería seguir escuchando las advertencias de Arnold pero pronto se dio cuenta de que no era necesario. El chico había decidido sentarse con Lila y otros de sus compañeros durante los almuerzos.
Y ni siquiera parecía tener intenciones de acercarse a la rubia, debido a esto Helga intentaba buscar su mirada a lo largo de las clases, pero era en vano. Había algo en la manera en que el chico le había hablado el sábado. Algo familiar que la hacía sentir extraña. Pero no iba a hacer nada. No tenía por qué hacerlo.
A Tom lo vio hasta el martes cuando hicieron un pastel navideño en clase.
"Te gusta, Helga" "Te gusta, ¿verdad?" "Con él ríes" "Pasan mucho tiempo juntos" las voces de Phoebe y Arnold aparecían en su cabeza de forma constante. Provocando que actuara torpemente.
-¡Cuidado!-exclamó Tom deteniendo la mano de la chica.
-¿Eh?-dijo ella distraída por el contacto.
-Eso es azúcar. Necesitamos harina.
-¡Oh rayos!- exclamó retirando el recipiente antes de ocasionar un accidente.
-Yo lo haré-dijo el chico controlando la situación.
-Sí…de acuerdo.
No iba a besarlo, pensó dejándose llevar por sus pensamientos nuevamente. Lo observó. Tom tenía ojos bonitos y era un chico amable. Y sabía que pronto ya no estaría con él, aunque pensar eso solo la inquietaba más. Como si el tiempo la presionara.
Además, probablemente él no sentía nada. Solo eran amigos. Phoebe y Arnold estaban siendo ridículos y únicamente habían conseguido confundirla más.
Tom hablaba mientras el pastel estaba en el horno, pero ella no entendía qué era lo que decía.
-…Y uno pensaría que no es así.
-¿Qué?-preguntó Helga rindiéndose al notar que estaba perdida.
-Que entenderían que estamos más preocupados con el ingreso a la universidad.
-¿Quiénes?
-No escuchaste una palabra de lo que dije ¿cierto?-dijo el chico.
-S-sí..No.
-Bueno no te perdiste de mucho- dijo alzando los hombros- ¿estás bien?
-Estoy bien, solamente…-lo miró-estoy pensando en los exámenes.
-Creí que eso no era un tema que preocupara a Helga Pataki.
Era verdad.
-Bueno, ya lo es.
Rayos, ahora Tom lo notaba. ¿Por qué Phoebe y Arnoldo tenían que abrir la boca? Ella estaba bien antes.
El pastel estaba delicioso y cada uno llevo una mitad a casa, incluso Bob y Miriam ya estaban acostumbrados a comer los postres de su hija aunque la comparación con la comida de Olga era inevitable.
-Tengo que irme- anunció el chico al salir de clase.
-Vaya, llevas prisa otra vez…
-Esos días hemos estado llenos- explicó- las ventas van bien y Lizzie tendrá un buen regalo para navidad.
-¿Ah sí? ¿Qué tienes en mente?
-Aún no lo decido. Bueno, Helga. Nos vemos. -dijo en tono de despedida.
-¡Espera!-exclamó. Quizás si salía de dudas estaría más tranquila.
-¿Qué ocurre?-preguntó Tom.
Un beso. Eso era todo. Miró sus labios, pero no se movió. ¿Qué tan difícil era? Lo había hecho antes. Con Arnold. Arnold. Su mente viajó a la noche del sábado, su expresión había sido rara. Tenía que concentrarse. Era Helga G. Pataki, no podía acobardarse.
-Helga, realmente tengo que irme- dijo Tom con impaciencia-¿Qué sucede?
-Me saludas a Lizze.
El chico la miró confundido.
-Eh… claro. Nos vemos.
Dicho esto, se fue con prisa. ¿Dónde estaba Brainy cuando necesitaba golpear?
Por la noche utilizó su mejor pijama, tenía las manos completamente frías. ¿Por qué había pensado en el tonto cabeza de balón? Sentía que se agotaba el tiempo con Tom. Phoebe tenía razón, era justo si intentaba algo. Aunque no era lo mismo. Sí, con Tom se divertía, pero el estúpido Arnold... Suspiró. Estaba cansada de tantos años y una declaración. Pero Tom le agradaba tanto que odiaría arruinar eso solo por "aclarar sus sentimientos". Además, ya no podía concentrarse cuando estaba con él, las dudas de si Phoebe y Arnold estaban en lo correcto la abrumaban. Estaba confundida, pero no perdía nada realmente. Ya no tenía tiempo, ni siquiera podía estar cómoda con Tom. El jueves era su última clase de repostería. Lo haría.
Las nubes grises y el frio se apoderaron del jueves. Las calles apenas se habían terminado de secar y otra tormenta ya estaba cerca.
-¿Qué tienes, Helga?-preguntó Phoebe al término de su primera clase.
-¿Eh?
-Creo que Phoebe se refiere al golpeteo que estás haciendo con el lápiz-comentó Lila.
-Gracias por tu intervención, chica.-le dijo Helga molesta- No tengo nada.
-Eso haces cuando estás nerviosa.-respondió Phoebe bajando la voz.
-¡Cielos! ¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio?
Su amiga la observó sorprendida.
-Lo siento, solo…
-De acuerdo, de acuerdo- suspiró. Al fin y al cabo, gracias a las sospechas de su amiga se encontraba en aquella situación- Debo hacer algo importante hoy.
-Oh ¿Qué es eso tan importante?
Su profesora entró al salón impidiendo que Helga pudiera decir algo más.
-Bien, hablé con Gerald y le dije que nos dejara solas.-dijo Phoebe sentándose en la mesa donde Helga ya había comenzado a comer.
-¿Qué?
-Ahora puedes decirme qué es lo que harás hoy.
Helga mordió su hamburguesa. Ya no estaba segura de querer hacerlo y menos de contarle a su amiga.
-No es nada…-dijo con duda.
Phoebe la miró sospechosa. Después sonrió.
-¿Es sobre Tom?
Helga empezó a toser. Dio un trago a su jugo de uva para pasarse la comida.
-¿Cómo supiste?
-Intuición. ¿Sabías que las mujeres tenemos un alto sentido de la intuición? A diferencia de los hombres quienes…
-Sí, sí. Lo que sea.
-¿Le dirás a Tom lo que sientes?-preguntó Phoebe recuperando el entusiasmo.
-No sé qué es lo que siento. ¿Cómo podría hacerlo?
-¿Lo besarás?-le cuestionó con una gran sonrisa.
-¿Sabes? Creo que esto es una pésima idea. No haré nada.
-¡No!-exclamó su amiga provocando que en la mesa de al lado Stinky y Sid voltearan- Es una gran idea.
-Ni siquiera sabes lo que haré. Ni yo lo sé…
-Sí sé. Le dirás que estás confundida y no dejas de pensar en él, Tom te corresponderá, se besarán y empezarán una bonita historia de amor.
-¡Rayos, Phoebs!-exclamó viéndola con desagrado- ¡Tu sí que eres cursi!
-¿Entonces cuál es tu plan?
-No tengo un plan- dijo con desesperación- ¡Todo es tu culpa! ¡Ahora solo me siento incomoda con Tom! ¡Tú y ese tonto Arnoldo me confundieron!
-Ya estabas confundida…
-Y quizás así debí quedarme. Descubrir sola que sentía. No que ustedes pusieran ideas en mi cabeza.
-Vamos, Helga. Solo aceleramos las cosas. Tú hubieras tardado más en deducir que Tom te gusta.
Su amiga la miró.
Pasó las siguientes clases intentando escribir. Eso era lo suyo, quizás podría escribirle a Tom cómo se sentía. El papel la ayudaría a aclarar todo. Escuchó a sus profesores de Física, Historia e inglés, pero su atención era nula. Ojalá no dijeran nada importante sobre los exámenes.
"Querido Tom".
No.
"Chico, no sé qué decir…"
No.
"Últimamente te veo mucho".
No.
"Phoebe me dijo que…"
No.
"No sé qué siento"
No.
"Estoy confundida…"
No.
Era inútil. Gruñó con enojo y volteó a su alrededor. Su mirada de cruzó con la de Arnold quién la apartó rápidamente. Estúpido cabeza de balón. ¿Quién se creía? Como si él tuviera motivos para estar molesto con ella. Debía ser al revés. Pensó en aquel sábado…esa mirada ¿Era decepción? ¿Tristeza? Suspiró. ¿Qué importaba? No era su problema. Ya pronto no se verían.
Entonces recordó lo poco que llevaban en preparatoria. Cuando el imbécil de Hugo había fracturado a Arnold y cómo lo había defendido. La fiesta de Rhonda y el enterarse del noviazgo de él y Amanda. El enojo de Arnold al verla con Jason. El cumpleaños de Arnold, al fin le había entregado su regalo y le había encantado. Los celos inexplicables de Amanda. Sonrió. El rumor de que ella y Jason habían planeado perjudicarlo. Chez Pierre y la ilusión que había tenido esperando a Arnold. Después él mismo había golpeado a Jason. Se le escapó una risa y Harold la miró extrañado, pero no le importó. Aquella tarde que habían comido juntos… ¿Realmente estaría celoso? No… debía haber otra explicación. ¿Pero cuál?
¿Qué rayos hacía pensando en eso?
Tenía que concentrarse, ya estaba harta de la incomodidad con Tom. Una nueva hoja.
"Tom: Agradezco tu amistad estos meses, jamás creí que me llevaría tan bien contigo cuando nos conocimos…"
No.
-No puedes entregarle esto- opinó Phoebe afuera de la escuela.
-¿Por qué no?
-En primer lugar, es mejor hablarlo. En segundo lugar, esta no eres tú. Escribes mejor que esto.
-Gracias, Phoebe-dijo arrebatándole la hoja con su mejor intento- Es todo lo que se me ocurrió.
-Es una señal de que lo mejor es que se lo digas.
Su amiga volteó los ojos.
-O una señal de no hacer nada. Las letras nunca me habían fallado al expresar mis sentimientos… Creo que es inútil…
Phoebe la tomó por los hombros.
-Eres Helga G. Pataki, claro que puedes. Emociónate. No será como con mantecado porque estoy segura de que Tom se siente igual que tú. Ahora deja de acobardarte y compórtate como la Helga que conozco.
-¡De acuerdo, de acuerdo!- dijo sorprendida de la actitud de su amiga-Lo haré
-La galletas de jengibre siempre serán mis favoritas- le dijo Tom colocando los ingredientes en su mesa de trabajo.
-No les veo lo especial.
-A diferencia de otros postres navideños cuya única diferencia es la decoración, las galletas de jengibre realmente son navideñas. Además, fue lo primero que mi abuela me enseñó.
-No soy buena con las galletas- admitió Helga.
En primer grado había intentado hornear sola. Quería llevar a la escuela y compartirlas con Arnold como recuerdo del jardín de niños. Quemó las galletas y Bob la regañó mientras intentaban dispersar el olor de la cocina.
-Bueno, esta es una oportunidad.
Entre ambos prepararon la masa. Al obtener la textura deseada la refrigeraron unos minutos, después Tom la extendió por la mesa.
-Observa el grosor. Es justo, ni grueso ni muy delgado. Ahora con el cortador podemos empezar a formar las figuras.
Helga tomó el cortador con forma de muñequito y Tom el de forma de pino. Colocaron las figuras en una charola y hornearon.
Mientras preparaban el glaseado, Helga se dio cuenta que conforme avanzaba la clase más cerca estaba de hablar con Tom y aun no tenía idea de qué le diría. Sin embargo, pensar que pronto sacaría todo la calmaba, por eso había estado tan tranquila durante la clase.
-Es tu turno-le dijo el chico quince minutos después.
-De acuerdo. Pero quizás arruine todo-respondió ella tomando la manga con el glaseado.
Se inclinó sobre la charola y empezó a decorar un muñeco. Su pulso era malo, presionaba mucho ocasionando que los ojos quedaran desiguales.
-Oh qué porquería-dijo Helga al observar su trabajo.
-No es tu fuerte… Intenta otro-le sugirió él conteniendo la risa.
-De acuerdo-dijo volteando los ojos.
Pero el resultado fue muy parecido. Se rindió y le cedió el resto de trabajo a su compañero.
Al finalizar, la chef Victoria se despidió de la clase deseándoles felices fiestas y animándolos a practicar alguno de los postres en las cenas navideñas de cada uno.
Cuando salieron del salón probaron las galletas, aun se sentían tibias.
-Qué suerte que la decoración no cambia el sabor-comentó Helga al probar una de las que ella había decorado.
-¿Sigues pensando que no eres buena haciendo galletas?-preguntó saliendo de la escuela.
-Pero si tu hiciste todo el trabajo, chico-respondió ella.
Tom rio.
-Es hora de irme…
-Claro-dijo ella ¿Se iba a acobardar? -No, espera. Creo que hay algo que debo decirte.
-¿Qué sucede?
-No estoy segura-dijo tímidamente. El frío les pegaba en la cara.
-¿De qué? ¿Estás bien, Helga?
-¡No lo sé!-exclamó.
-Me estás asustando, Pataki.
-¿Asustarte? ¡Yo estoy asustada! De acuerdo lo diré… Tú… Tú me agradas. Me agradas mucho. Eres un chico divertido y amable…
-Eh…gracias.
-No he terminado. No estoy segura de cuánto me agradas o por qué.
-No entiendo.
-¿Recuerdas el baile de Halloween?- el chico asintió- Desde ese día noté que disfruto estar contigo. Tú habías creído en mí y fuiste mi único amigo mucho tiempo. Fue raro.
-¿Que quisiera ser tu amigo?
-Que me agradaras como amigo-Helga no entendía cómo, pero las palabras iban saliendo de manera natural de su boca- Tan raro que me sentí incomoda.
-¿Por qué?
-No lo sé. No me suele pasar. Con pocas personas he tenido conexión en mi vida. Y he pensado… he pensado que quizás se deba a otra cosa…
Tom frunció el ceño.
-¿A qué cosa?
-He pensado que quizás tú me… He pensado…
¿Qué rayos? Le era imposible escribirlo y decirlo. ¿Y entonces? En un impulso se acercó al chico y lo besó. Solo un instante. Pero fue extraño, no sintió alivio. No supo si Tom la apartó o fue ella misma. Al separarse esperó ver todo más claro, pero se sintió más confundida. Agachó la mirada. ¿Y ahora?
-Llevaba días sospechando que algo así pasaría- dijo Tom.
-¿Qué?
-Habías estado rara. Y he notado como nos mira tu amiga Phoebe. Pero realmente, ¿Tú qué sientes?
-Y-yo…yo pensé…
-Sí. ¿Te das cuenta? Llevas rato diciéndome que "has pensado". ¿Qué es lo que has pensado?
-Que me gustas.-dijo y al segundo quiso arrepentirse, sonaba extraño porque ni siquiera estaba segura de aquello.
-¿Lo has pensado o lo has sentido? Creía que eso era algo que se sentía. Y dijiste que te sentiste incomoda. Helga, ¿Alguna vez has estado enamorada?-ella asintió con la cabeza- ¿Y te sentiste incómoda en esa ocasión?
Pensó en Arnold. En las risas, en los celos, la emoción y el enojo de más de una ocasión.
-No.-respondió con la garganta seca. Arnold era una montaña rusa de sentimientos, pero nunca de confusión o incomodidad. Siempre había tenido en claro lo que sentía.
-Yo tampoco-el chico le tomó la mano-Seré honesto contigo, me gusta mucho pasar tiempo juntos. Pero ¿me besaste porque sentías algo o por qué querías aclararlo?
-Quería aclararlo.-confesó ella.
-¿y bien?
-No lo sé. Estoy confundida- admitió con desesperación. Se sentó en las escaleras de la entrada.
-Estás enamorada, Helga.- ella lo miró- De Arnold.
-¿Estás loco? N-no.
-Lo supe hace mucho tiempo.-dijo sentándose junto a ella- Deberías aclarar lo que tienes con él.
-No tenemos nada.-sentenció cruzando los brazos.
-¿Segura? Por eso estás confundida. Antes de pensar en alguien más, deberías soltar aquello que te une a él.
Helga suspiró.
-Lamento lo del beso.
-No. Nos hiciste un favor a ambos.
-¿A ambos?
-Ya que tú has sido honesta, te diré que yo también llegué a considerar algo entre nosotros. Pero, aunque digas que no hay nada entre ustedes, me siento como si estuviéramos engañando a Arnold… y a ti. Nunca me permití desarrollar sentimientos por ti porque sabía lo que sentías por él.
-Pero acabas de decir que eso no se piensa.
-Me refiero a que, si tú no estuvieras enamorada de Arnold, quizás podríamos haber sentido algo el uno por el otro. Pero no es así.
-Entiendo-dijo con tristeza- Y…¿Estamos bien?
-Claro, Helga-Tom sonrió- ¿Quieres que te acompañe a tu casa?
-N-no. Creo que quiero caminar sola.-se levantaron.
-De acuerdo.
Antes de irse volvió a darle un beso en la mejilla. Helga lo miró.
-Acerca de eso…
-¿El beso de esa noche? Vi a Arnold a lo lejos y quise ayudar un poco.
-¿Ayudar?-exclamó- El tipo enloqueció.
-Exactamente. ¿Por qué no se lo dices?
-Se lo dije…-dijo sin ánimo- Muy parecido a esto que acaba de pasar. Al final supe que él no sentía lo mismo y le dije que era cosa del momento.
-¿él te dijo que no sentía lo mismo?
-Bueno-dijo confundida-No exactamente, pero no dijo lo contrario.
-Quizás se confundió-opinó Tom- incluso yo estoy confundido después de tu beso, Helga.
Ella se sonrojó.
-¿Lo estás?
-Se siente bien cuando una chica te confiesa sus sentimientos-sonrió-Imagínate la sorpresa de Arnold después de convencerse de que lo odiabas.
Helga rio.
-Espera un momento, ¿Entonces por qué me sentía tan incómoda contigo?
-Bueno, quizás no estás enamorada de mí, pero no puedes negar a mi atractivo.
-No seas tonto, chico. Hablo en serio.
-No lo sé, Helga… ¿Te sientes incómoda ahora?
-Creo que no.-respondió pensativa.
-Estoy seguro de que Phoebe te metió ideas en la cabeza, igual que Lizzie hizo conmigo. Pero tal vez es como dijiste, con pocas personas has sentido conexión y creo que eso tenemos…
-Sí…tal vez es eso.-dijo sin convencimiento.
Caminó sola. Tom tenía razón. Llevaba enamorada de Arnold muchos años, tenía que dejar libre ese sentimiento antes de iniciar algo más.
Tal vez, si fuera sincera con Arnold podría avanzar. Y necesitaba avanzar. Podría entonces pensar en Tom o en cualquier otra cosa. Eso era. No estaba confundida por Tom. Era Arnold. Era ese sentimiento que se aferró a ella tantos años. Eso la detenía.
Tom había dicho que sentía que estaban engañando a Arnold. Pero Helga sabía que se estaba engañando a ella misma.
No quería hacer nada solo por "huir" de Arnold, reemplazando sentimientos. Ni correr a refugiarse en otra persona, en otro lugar. Las cosas no funcionaban así. Debía cerrar un capítulo para poder empezar otro. Y quería empezar otro.
