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DIA 13

HAUNTED HOUSE HUNTING

(o Casa embrujada, como he preferido traducirlo)


O de cómo Nino Lahiffe descubrió a nuestros protagonistas, una tarde de primavera.

Lemon.

Solo para mayores de 18 años.

Ubicada después del día 8: Cita a ciegas.


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Se había negado muchísimas veces, casi siempre. Pero Marinette insistía e insistía. Simplemente odiaba salir con sus amigos, le parecían sosos e insignificantes. Quizá alguno se salvaba, quizá Nino, habitualmente callado y simple, ese chico no le caía mal, pero no terminaba de gustarle. Luego venía Alya, y ahí sí que tenía miles de quejas. Era una amiga cansina, de esas que persiste en una sola cosa, o siempre vamos al cine, o siempre vamos a un helado, y cuando sugieres otra cosa, se enfadan y eso...pero Alya persistía, fervientemente, en juntar a Marinette y Adrien, los hacía coincidir, quedar solos, lanzaba indirectas y generaba situaciones.

Era insoportable aguantar eso, porque era obvio que Adrien llevaba una relación con Kagami Tsurugi, una relación que ya llevaba sobreviviendo años, ¿por qué seguía haciéndolo? Suponía que lo hacía porque a Marinette no le habían vuelto a conocer ningún novio ni nada parecido desde Luka Couffaine, hace ya años. Suponía que Alya estaría desesperada por la "soledad" de Marinette. Eso le sumaba puntos pero no lo suficientes como para valorarla positivamente.

Suspiró, mientras escuchaba a su novia, volver a pedirle que por favor les acompañara al parque de diversiones, porque habría un espectáculo y querían ver a su amigo tocar en una banda. Y eso le llevaba a Luka Couffaine, artista, guitarrista y rockero, un chico guay que habitualmente se comportaba como amigo, pero que algunas veces...Félix no olvidaba que Luka había compuesto una canción hermosa para Marinette, y claro, por momentos se ponía celoso. Además, Luka la saludaba muy afectuosamente, con un abrazo más intenso o un beso demasiado cerca, o un apretón de manos en el que le entrelazaba los dedos. Félix se ponía nervioso entonces, tosía, se tropezaba o hacía caer cosas para hacerle notar a Marinette que estaba incómodo. No siempre ella se daba cuenta. Era muy inocente, al menos con sus amigos. Su habilidad para confiar en los demás, le impedía pensar mal de ellos. Pero Félix siempre pensaba en negativo, así que acertaba en casi todo.

Decidido que algún beneficio debía conseguir de este aprieto, Félix le dijo que sólo iría bajo una condición.

- La misma de siempre, Marinette, que me lo recompenses- y le torció la sonrisa, mientras se la comía con la mirada.

- Muy bien, ¿y cómo quieres que te lo recompense?- preguntó ella, acercándose a el y abrazándolo por la cintura.

- Umm, déjame pensar...¡ya lo tengo! Quiero que uses tu falda larga, la inmensa, y tu camiseta, la que es muy corta-

- ¿mi crop top?-

Él movió la cabeza, asintiendo en silencio y Marinette selló el acuerdo con un beso intenso y húmedo, ambos rieron y siguieron besándose un buen rato más.

Cuando el día llegó, decidieron que cada quien iría por su lado. Félix con Adrien y Marinette con Alya y Nino. La razón de mantener su relación en un relativo secreto era que resultaba complicado explicar el cómo habían llegado a ser pareja, al hecho que Alya lo odiaba intensamente, y a lo extraño que era el salir con alguien muy parecido a tu primer amor y que, para colmo de males, era su primo.

En conclusión, queriendo amarse en paz, habían decidido evitar la participación de terceros, quienes de seguro, tenían opiniones fuera de lugar. Así que ellos simplemente se refugiaban en el departamento de él, y eran felices, a su manera, pero felices.

Resultó que el concierto se pospuso por causas de fuerza mayor, y de repente, se quedaron sin plan. Había que salvar la situación y en vista que era un parque de diversiones, decidieron ir de atracción en atracción, hasta que llegaron a la casa embrujada. Un juego sencillo, una casa con múltiples pasadizos a oscuras, pero que albergaba innumerables sorpresas. A Félix le pareció aburridísimo y de ninguna manera, aceptó entrar. Observó que Marinette lo observaba de reojo, en franca desaprobación. Persistió negándose, y Alya, aburrida de su presencia, dijo en voz alta, que ya estaba bien, que podía quedarse fuera, que no moleste más. Cogió a Nino, les dio la espalda y se adentro a la atracción. Por lo tanto, correspondía a Marinette entrar con Adrien. Esa situación le revolvió las tripas, pero no podía ya dar su brazo a torcer, decidió confiar en su novia, para luego ver, consternado, como Adrien abrazaba a Marinette por los hombros y la llevaba adentro.

- No era necesario que la abrazaras, imbécil- dijo en voz alta, a nadie en particular.

Se quedó ahí, mientras observaba cómo la gente entraba y salía. La puerta de la salida era amplia y muchas veces, vio cómo algunos se quedaban riendo y llorando antes de salir, nadie controlaba esa puerta, así que había relativamente libertad de movimiento. Y estaba a oscuras. Caminó hacia allí y se fijó que adentro no había cámaras de seguridad ni personal de la atracción. Un pensamiento se gestó en su mente: le iba a dar un buen susto a Marinette.

Aprovechando que un grupo numeroso salía, Félix se coló. Ahí dentro a oscuras, encontró dos puertas interiores, de una de ellas, salían las demás personas y por la otra, no salía nadie. Que raro. Cuando abrió esa última puerta, lo reconoció como un aseo privado del personal. Perfecto, esto es perfecto. Casi no tuvo tiempo de pensar. Justo cuando iba a salir de ese aseo, vio cómo salía emocionadísima Alya y un tembloroso Nino. Pobre chico. Luego, vio pasar a su primo, solo, con las manos en los bolsillos. Unos metros más atrás venía su Marinette, mirando su móvil, totalmente despreocupada. Ahora, ahora.

Y la cogió por un brazo, y le tapó la boca, llevándola con bastante decisión hacia el aseo privado. Cerró la puerta, y sin otorgar tiempo, la besó intensamente, como siempre lo hacía, mordiéndole los labios e introduciendo su lengua con decisión.

- Fé, aquí no- suspiró sobre su boca.

- Aquí sí- le insistió él- prometiste que me recompensarías, Marinette.

Ella no quiso luchar más y en la oscuridad que los envolvía, notó el tacto de sus dedos, arrastrando su top hacia abajo, liberando sus pechos, masajeándolos con intensidad y devoción, y luego sintió su boca, mordiendo su carne, lamiendo sus pezones.

- Fé, ¿en serio?-

- Totalmente en serio, cielo, ¿puedo?-

- Esta bien, esta bien, pero sé rápido, creo que alguien puede entrar en cualquier momento-

Volvió a besarle los pechos, antes de caer de rodillas. Rápidamente cogió su larga falda por el bajo, y se metió debajo de ella, como un niño que se oculta en las cortinas de casa. Ahora su lengua, ya no besaba sus labios, sino su pubis, sus muslos. Casi como un reflejo, sus manos fueron directo a bajarle las bragas para poder introducirse fácilmente.

Marinette se encogió sobre si misma, con un movimiento curioso en respuesta ante la humedad de su lengua. Logró estirarse, apoyándose en la pared y para no perder el equilibrio, puso una pierna sobre un hombro de Félix, mientras que con otra mano, le sujetaba la cabeza dirigiendo su acción, por encima de su faldón.

Sólo fueron unos minutos, pero cuando ella estaba a punto de perderse y de lanzar un grito, Félix se apartó, salió de debajo de su falda y volvió a besarla, dejándole probar su sabor.

- Fé, por favor.-

De un movimiento certero y preciso, conociendo ya su cuerpo ligero y curvilíneo, él logró continuar con su faena. Rápido, inmisericorde, los pies de Marinette ya no tocaban el suelo, sino que estaban suspendidos a consecuencia de sus embistes poderosos. Quiso gritar, aullar, escapar, o llorar. Sus piernas empezaron a temblar, incontrolables, y decidió morderle el hombro, para acallar el gemido intenso que se moría por salir. Él se contrajo un poco del dolor de la mordida, pero continuó insistentemente en lo suyo, logrando alcanzar a su novia, sólo segundos después de que ella quedara fláccida y entregada después del placer.

Cuando todo terminó, le besó la frente y los ojos, y le lamió la mejilla. Marinette dio un respingo, trató de alejarse, estaba muy sensible. Respiraba agitada y su piel estaba sudorosa. Lentamente, Félix la hizo bajar hasta el suelo, estirando sus piernas y arreglándole la falda, subiendo el top, y abrazándola de la cintura, con mucha fuerza y amor.

- Te amo, Marinette.-

Ella le dejó dos besos en cada mejilla, le arregló el pelo con las manos.

- Yo también, Fé-

Algunas voces se escuchaban cercanas y alguien intentó abrir la puerta, pero Félix sujetó el pomo. Había pensado que la puerta estaba asegurada, pero en realidad, no lo había estado. Supuso que nadie hasta ahora, había intentado entrar. Así que no se preocupó.

Nino Lahiffe había vuelto sobre sus pasos, al ver que Marinette no estaba con ellos. Lo había mandado Alya. Adrien fue hacia la puerta de entrada y Alya se quedó fuera, esperando a que ella saliera. Tampoco estaba Félix, pero a Alya no le importaba él. Nino volvió a entrar por la puerta de salida y no supo dónde ir. Había dos puertas y ninguna estaba rotulada. Decidió, encogiéndose de hombros, en que la suerte sea la que decida y optó por abrir la puerta de la izquierda. Por suerte, no hizo mucho ruido; por suerte, no abrió demasiado la puerta. Por una pequeña rendija, él pudo ver cómo Félix besaba furiosamente a su amiga Marinette, dejándolo absolutamente sorprendido y en shock. Pensó en pedir ayuda, en gritar, en llamar a la policía, hasta que luego de un parpadeo, observó como Marinette le correspondía el beso y le pasaba las manos por el cuello. En el siguiente segundo, vió como Félix le bajó el top y Nino pudo observar la blanca piel de Marinette, sus pezones imperceptibles, fue sólo un vistazo que lo dejó más sorprendido aún. Me largo, me largo de aquí. Pero no pudo, sus piernas no respondían. Lo pagó caro. Otra vez, vio estupefacto como Félix se metía por debajo de la falda de su querida colega y amiga de la infancia, dejándola totalmente desnuda de la cintura para arriba. Suficiente Nino, huye, huye. Y ahora sí, la adrenalina le hizo huir. Increíblemente, cerró la puerta con suavidad y en silencio, dio la espalda, caminó dos pasos y Alya, su novia, le cerró el paso.

- ¿Y? ¿La encontraste?-

- No, no está aquí, quizá salió por otro sitio.-

Sujetó a Alya de un brazo y salieron a buscar a Adrien. Se quedaron fuera, esperando que o saliera de la atracción o volviera de donde sea que estuviera. "Qué raro", dijo Adrien, "si es que estaba a mi lado". "Marinette es despistada y algo torpe, quizá se confundió de salida", aseguró Alya. Nino estaba en silencio, ajustándose las gafas y la gorra. Todavía estaba algo pálido, pero como su piel era oscura, se disimulaba bastante bien.

- Vaya chicos, estáis aquí, me perdí adentro y no podía encontrar la salida.- dijo Marinette, cuando por fin logró alcanzarlos.

- Pensé que te habían abducido los alienígenas- le dijo Alya.

- Sí, ¡los alienígenas!- gritó Nino, nervioso, asustándolas. Las gafas se le cayeron de la cara y él tuvo que agacharse para recogerlas, al hacerlo, tiró su gorra al suelo, intentó alcanzarla pero un viento fuerte la tiró más lejos. Félix que estaba acercándose a ellos, la detuvo pisándola por un borde, se agachó, la limpió y se la regresó a su dueño.

Nino vio que Félix ahora tenía la camisa sin un botón y que masticaba un caramelo, mordiéndolo en vez de chuparlo.

- Es tuya, ¿no?- dijo el novio de Marinette, alargando la mano.

- Sí, sí, es mía, la gorra...sí. La gorra es mía- titubeó, abochornado, el pobre Nino.

Alya bufó, exasperada por haber tenido que esperar a dos tardones, tocó a Nino del hombro, y los dos junto con Adrien, echaron a andar.

- Nos ha visto- susurró muy bajito Félix a Marinette, siguiendo al trío que caminaba al frente de ellos.

- ¿Qué?- le respondió también en un hilo de voz, Marinette.

Félix asintió. Con una seña le indicó a su novia que siguiera caminando. Buscó algo en sus bolsillos, sacando el paquete de caramelos mentolados extrafuertes que acababa de comprar, le dio uno a Marinette y le guiñó un ojo.

"Ha sido una tarde interesante", pensó él. Quedaba pendiente una charla con el amigo de Marinette, sólo esperaba que fuera cauto y no dijera nada. Por su bien, por supuesto. A Nino Lahiffe no le convenía hablar demasiado. No, claro que no.

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¡18 días de felinette!

Un fuerte abrazo

Lordthunder1000

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Voy lento pero seguro. Si la cosa no me va mal, termino esto en enero! :D . Este capitulo podemos situarlo también unos meses antes de su boda. Recordad que este conjunto de historias (el felinettemonth) , da saltos adelante y atrás en el tiempo, y es independiente de mis demás historias. He puesto un anuncio en los reviews, para agradecer a todos los que me acompañan. Un beso online a todos y cada uno de ustedes. Al final de todo, he pensado en poner las historias en el orden cronológico. Pero ya cuando lo termine. Gracias.