El viernes llegó y Sakura estaba bastante nerviosa.
No le apetecía nada ir a casa de Eriol y estar a solas con él.
Siempre que había estado allí era con Syaoran.
Suspiró y salió de su casa, diciendo a sus padres que iba a ver una película a casa de Tomoyo.
Tuvo que mentir porque Syaoran era el único con el que tenía permiso para ir a su casa, no le dejaban hacerlo con ningún otro chico.
Mientras caminaba por la calle le mandó un mensaje a su amiga avisándole de su mentira, y prometiéndole que el lunes se lo contaría todo.
Llamó al interfono con la mano temblorosa, no estaba segura de lo que iba a pasar esa tarde.
Escuchó la voz de Eriol y el zumbido de la verja, abriéndose.
Sakura entró y se acercó a la puerta de la gran mansión.
Allí estaba Eriol de pie, esperándola.
Entraron al salón y Sakura vio que encima del sofá tenía unos cuantos DVD de películas, y en la mesita de delante había un bol lleno de palomitas.
La sensación incómoda le seguía erizando la piel.
Se sentó junto a Eriol en el sofá y entre los dos eligieron ver "V de Vendetta".
Durante toda la hora, Sakura se limitó a mirar la televisión y comer palomitas mientras los dos comentaban algunas escenas de la película, sin hacer contacto visual con Eriol.
Pero por el rabillo del ojo vio que él no dejaba de mirarla y que se acercaba cada vez más a ella.
La película terminó y Sakura suspiró, aliviada.
Por fin podría marcharse a casa y Eriol no había intentado nada con ella.
El chico la acompañó a la puerta, pero justo antes de abrirla la miró a los ojos.
A Sakura no le dio tiempo de reaccionar, Eriol la había atrapado contra la pared y la estaba besando.
Cerró los ojos y se dejó llevar, intentando descubrir si ese chico podía gustarle.
Rodeó su cuello con los brazos y hundió los dedos en su pelo azulado, mientras Eriol subía y bajaba las manos por su espalda.
La lengua de Eriol invadió su boca y Sakura se estremeció, pero le siguió el juego.
Unos minutos después se separaron con la respiración un poco acelerada.
Sakura miró los ojos azules de Eriol, y pensó que era un chico guapo, le caía muy bien, sentía mucho cariño por él... tal vez sí le gustaba un poco.
Además el beso había sido muy intenso y le había encantado.
-Me gustas mucho, Sakura- susurró él sin dejar de mirarla.
Ella enrojeció y bajó la mirada, avergonzada.
Eriol abrió la puerta y se despidió de ella con un beso corto en los labios.
Sakura suspiró mientras salía del jardín, cerrando la verja tras de sí.
Caminó hasta su casa pensando en lo que acababa de pasar, y en todo lo que ella había sentido.
Subió a su cuarto y se dejó caer en su cama de espaldas.
Necesitaba aclarar sus ideas, y para eso nada mejor que la ayuda de su amigo.
Marcó su número y esperó.
-¿Y bien? ¿Qué ha pasado?- preguntó Syaoran como saludo.
Sakura resopló.
-Cuando ya me iba a ir... me ha besado-.
Syaoran se rio.
-Lo sabía, sabía que lo haría. ¿Y le has dejado?-.
-Sí, yo... no sé, ha sido muy inesperado- respondió Sakura mientras se tocaba los labios, todavía se sentía algo confundida.
-Entonces... ¿él te gusta?- preguntó su amigo con curiosidad.
-Creo que sí, me gusta un poco... pero no quiero que sea mi novio, Syaoran-.
-Deja que todo fluya, sigue quedando con él. No tiene por qué ser una relación seria desde el principio- propuso Syaoran.
-Eso haré, necesito saber si me gusta de verdad o no antes de pensar en esas cosas- respondió ella, suspirando.
-Tranquila, Eriol no te va a pedir que seas su novia tan rápido-.
Sakura torció el gesto.
-Eso espero-.
Dos semanas después, Sakura había quedado otras tres veces con Eriol y todas se habían vuelto a besar.
Le gustaba, el chico le gustaba... pero no quería que nadie la viera con él de la mano ni nada parecido.
Eriol había intentado cogérsela una vez mientras caminaban pero Sakura había dado un respingo, frustrando su intento.
Tomoyo opinaba que Eriol era muy lindo, lo mismo que Chiharu y Meiling.
Se pasaban los recreos pidiéndole detalles a Sakura de lo que había hecho con él.
En uno de esos recreos, las cuatro chicas estaban hablando sentadas en un banco del parque que había enfrente del instituto, mientras no muy lejos de allí Syaoran y Natsumi estaban apoyados en un árbol comiéndose a besos.
-Ayer... me tocó un poco aquí, por encima de la ropa- murmuró Sakura a sus amigas mientras se señalaba el trasero.
Meiling y Chiharu reprimieron una carcajada.
-¿Dónde fue eso?- preguntó Tomoyo.
-Siempre vamos a una plaza que hay cerca de su casa, por allí no hay peligro de que pase alguien conocido y me vea con él- respondió Sakura, mirando a su mejor amiga.
Tomoyo asintió.
-Estoy segura de que ya mismo te pedirá que seas su novia-.
-Yo creo que aún no lo ha hecho porque no te ve muy receptiva, Sakura- añadió Chiharu, pensativa.
-Puede ser, si no dejas que te coja la mano y apenas quedas con él va a pesar que no te gusta- dijo Meiling, levantando las cejas.
Sakura suspiró.
-Sí me gusta, pero... creo que no me voy a enamorar de él-.
Era agradable pasar el rato con Eriol, sus besos, sus caricias por encima de la ropa... pero no se imaginaba teniendo una relación con él, debería gustarle mucho más para eso.
-Date más tiempo, no todo el mundo se enamora tan rápido como tu amigo- gruñó Meiling señalando con su mirada a Syaoran, que seguía con su sesión de besos unos metros mas allá.
Las cuatro se levantaron para volver al instituto, ya mismo iba a sonar la campana.
-¡Eh, tortolitos! Hay que volver ya a clase- gritó Sakura, mirando a la pareja.
Natsumi se separó de Syaoran y la miró.
-¡Sí, ya vamos!- le respondió, tirando del brazo de Syaoran y empezando a andar rápido.
Los seis subieron las escaleras juntos y se despidieron de Chiharu y Natsumi, que estaban en la otra clase.
El resto del día Sakura se estuvo mandando mensajes a escondidas con Natsumi, riéndose con las ocurrencias de su nueva amiga.
Por fin una de las novias de Syaoran no sentía celos, y además había conseguido llevarse genial con ella.
El tiempo siguió pasando, Sakura ya llevaba un mes quedando de vez en cuando con Eriol y compartiendo sesiones de besos con él.
El chico a veces aparecía en la puerta del instituto a la hora de salida con su moto, a Sakura eso le molestaba muchísimo.
Si la veía tenía que irse en la moto con él, y le daba vergüenza que todos supieran que estaban juntos.
Pero sobre todo le molestaba porque sentía que Eriol estaba invadiendo su espacio, ella nunca le había pedido que fuera a recogerla.
Más de una vez consiguió escabullirse escondiéndose entre el resto de estudiantes, librándose así de tener que subirse en la moto azul de Eriol.
Por supuesto nunca le daba un beso si había más gente alrededor.
Eso solo había pasado una vez que Syaoran, Eriol y ella estaban juntos en casa del segundo.
Syaoran los dejó a solas un momento mientras iba a la cocina a por bebidas para los tres, y en ese momento Eriol aprovechó para abalanzarse sobre ella y besarla.
Pararon al escuchar las burlas de Syaoran, y cuando más tarde se marcharon de allí el chico le enseñó a Sakura varias fotos que les había hecho a escondidas mientras se besaban.
Sakura obligó a Syaoran a borrar esas fotos, totalmente avergonzada.
Syaoran y Natsumi llevaban casi cuatro meses juntos y todo seguía bien entre ellos.
Ya estaban en el segundo trimestre y empezaban a tener exámenes otra vez.
Sakura se acercó al pupitre de Tomoyo y esperó hasta que ella terminó de recoger todos sus libros.
Salieron juntas de clase, por el rabillo del ojo vio que Natsumi le estaba dando una carta a Syaoran antes de marcharse.
En la puerta se encontraron con Chiharu y Naoko, y las cuatro caminaron juntas un rato hasta que sus caminos se separaron.
Sakura iba escuchando música tarareando tranquilamente, cuando vio su casita amarilla a lo lejos.
Le sorprendió ver que había una moto parada junto a la verja.
Aceleró el paso y al llegar vio que era Syaoran, y tenía mala cara.
-¿Qué te pasa?- preguntó al estar cerca de él.
Syaoran no dijo nada y le extendió una carta.
Sakura la reconoció, solo hacía veinte minutos que había visto cómo Natsumi se la daba a su amigo.
Empezó a leerla y palideció.
En esa carta, Natsumi decía que había sido muy divertido estar con Syaoran, que el sexo era muy bueno y que le gustaba estar con él pero que ya llevaban demasiados meses juntos y no le apetecía seguir estando con la misma persona tanto tiempo, por lo que era mejor que su relación terminara en ese momento.
Sakura levantó la vista y se encontró con los ojos llorosos de Syaoran.
-Me mintió, Sakura... me dijo que estaba enamorada de mí pero no era verdad. Se ha cansado de mí y ahora quiere estar con otros- murmuró él con la voz entrecortada.
