Lo siguiente que ocurrió provoco que tanto los Amos del Universo como los Guerreros Malvados se quedarán totalmente quietos, ignorandose unos a otros, pues no podían apartar la mirada del enfrentamiento entre He-Ro y Skele-Gar.

Estos dos se habían ensarsado en una cruenta batalla, en dónde He-Ro continuamente atacaba, pero Skele-Gar hacia uso de su magia para teletransportarse alrededor de He-Ro, y así atacarlo con sus brazos de aura y con alas que dejaban un rastro de fuego usadas a modo de espadas.

Pero He-Ro, a pesar de carecer totalmente de técnica, pues solo balanceaba la Espada del Poder como un salvaje, era demasiado ágil como para ser tocado por los ataques de Skele-Gar, ya que los supersentidos que tenía como Dare habían sido incrementados por su transformación a He-Ro.

Y otra cosa que He-Ro descubrió, es que la Espada del Poder podía reflejar los ataques mágicos que Skele-Gar le lanzaba, por lo que constantemente le devolvía los ataques.

Pero Skele-Gar los detenía en el aire, los potenciaba, y los devolvía a He-Ro. Y así se fueron intercalando entre intentos de combate cuerpo a cuerpo, y combate a distancia.

El trozo de la Montaña Gris en el que estaban peleando se había hecho pedazos, fruto de que Skele-Gar empezará a lanzar ataques en área masivos para así poder darle a He-Ro, resultando en qué la Montaña Gris se empezará a parecer a un queso agujereado.

Los espectadores de ambos bandos no estaban muertos para este punto debido a una barrera protectora que Skele-Gar había alzado para proteger a sus hombres, y que los Amos del Universo aprovecharon para protegerse ellos mismos.

— ¡Por el Aliento de la Creadora, esos dos son prácticamente unos monstruos! —Exclamo Man-At-Arms al ver la destrucción que estaban causando.

He-Man tuvo flashbacks de sus múltiples enfrentamientos con Skeletor durante la Gran Agitación, y solo podía sentirse incómodo al ver la historia repetirse ante sus propios ojos, esta vez con sus respectivos hijos. Y el hecho de ambos parecían mucho más poderosos que sus padres (Al menos en sus respectivos inicios) lo asustaba aún más.

Pero en lo que pensaba todo eso, noto como los ataques mágicos cesaron. Todo debido a He-Ro había agarrado de las manos a Skele-Gar, y estaba empezando a fracturarselas.

— ¡Ya no eres gran cosa ahora, eh, Skeleteen! —Se burlaba He-Ro—. ¡Me preguntó cómo vivirás ahora sin ma… NOOOOOSSSS!

Ese último grito se debió a qué He-Ro empezó a sentir una horrible sensación recorriendole el cuerpo, seguido por un debilitamiento, como si su fuerza estuviera siendo drenada.

Y efectivamente, estaba siendo drenada. Todo cortesía de Skele-Gar, quien estaba usando Absorción para drenar la energía de He-Ro.

— ¡Eres más tonto de lo que esperaba! ¿¡De verdad creíste que me dejaría atrapar por una bola de músculos sin cerebro como tú!?, ¡Tu has caído en mi trampa, veamos si puedes seguir soportando como tus fuerzas se desvanecen, oh, Hijo del Hombre más Poderoso del Universo —Se jactaba Skele-Gar—. ¡Pagarás por llamarme Skeleteen!

Pero en eso vio por el rabillo del ojo como algo rojo se acercaba, por lo que no lo quedo de otra que soltar a He-Ro para evitar ser cortado por la espada de He-Man.

En ese breve instante, He-Ro recupero su collar, pateandolo para sacarlo de la cintura de Skele-Gar y así agarrarlo cuando estuvo cerca de el.

— ¡Finalmente lo recupere! —Exclamo feliz de recuperar esa piedra roja sangre.

— ¡He-Man!, ¿¡Cómo osas interrumpir este duelo, en dónde está tu honor, basura, que justo hay en un duelo dos a uno!? —Exigio saber Skele-Gar.

— Número uno, se llama pragmatismo. Y número dos, a diferencia de tu padre, a mi sí me importa la vida y seguridad de mi hijo —Esto último si que le golpeó bajo a Skele-Gar.

— !Te voy a matar! ¡¡¡¡TE VOY A MATAR!!!! —Grito Skele-Gar con toda las fuerzas de sus pulmones.

Al ver cómo el combate dejo de ser uno control uno, los Guerreros Malvados decidieron atacar a los Amos por la espalda. Lastima para ellos que los Amos pensarán eso mismo antes y se les adelantarán. Battle-Bird en particular tomandoselo muy personal contra Beast-Man, claramente saboreando la dulce venganza de haber sido controlado como Craven.

Debido al ataque sin misericordia de Battle-Bird a Beast-Man, su control sobre Man-E-Faces se deshizo. E incluso, sin que nadie lo notará, provoco una extraña reacción en Goat-Man, quien dejo de pelear, cosa que hizo que fuera noqueado por Teela.

— ¿¡Perkaedo, estás bien!? —Se dirigió Man-At-Arms a Man-E-Faces por su nombre real mientras lo levantaba del suelo.

— Si, ya estoy bien, gracias por preocuparte, Duncan —Agradecio Man-E-Faces mientras reacomodaba su mente y cambiaba a su modo Humano—. ¡Por la Diosa, eso fue horrible, estaba consciente de todo lo que hacía, pero no podía mover un solo dedo por voluntad propia, el tenía completo control sobre mi, y yo no era más que un títere en sus manos!

Man-E-Faces se estaba abrazándose a su mismo debido a la horrible experiencia. Y para tranquilizarlo Man-At-Arms le mostró como Battle-Bird y Battle-Cat estaban dándole la paliza de su vida a Beast-Man, quien por más que lo intentaba, no podía controlarlos.

— ¡Veintiun años y aún sigues intentando lo imposible, cómo se ve que eres el más idiota de los Guerreros Malvados, rindete, nunca podrás controlar a ningún animal imbuido en el Poder de Grayskull! —Afirmaba Battle-Cat.

— ¡Sin mencionar que tu mayor preocupación debería ser que no te volvamos nuestra cena! —Decía Battle-Bird.

Ver la desgracia de Beast-Man si hizo sentirse mejor a Man-E-Faces, quien rápidamente miro a dónde el dúo Grayskull estaban peleando contra Skele-Gar. El cual, para su sorpresa, estaba dando batalla. Usando el Bastón de Estragos y una espada con la empuñadura con forma de hueso, les hacía frente, usando Telequinesis para levitar sus armas y así poderlas usar al mismo tiempo.

En este punto Skele-Gar estaba teniendo más problemas con He-Man que con He-Ro, pues si bien este último es más fuerte, el primero si sabía luchar y poseía diferentes estilos de lucha con espada, siendo por tanto más difícil de lidiar.

Harto, volvió a invocar el ataque que hirió a He-Man en las Montañas de Fuego, solo que esta vez no le importaba destruir el terreno, por lo que teletransportó a sus hombres, y extrañamente a los Amos del Universo también, lo más lejos posible de la Montaña Gris.

— ¡¡¡¡Ardan en el Reino Demoníaco!!!! —Exclamo Skele-Gar.

He-Ro intento detenerlo, pero sus ataques fueron bloqueados por una barrera mágica, y el mismo He-Ro fue empujado hacia atrás.

— ¡¡¡¡MUERAN!!!! —Grito Skele-Gar.

A pocos segundos de que Skele-Gar lancé el ataque, He-Man se puso en frente de He-Ro para hacer de escudo Humano, pero He-Ro no quiso eso y se puso delante de He-Man.

— ¡¿Pero que te pasa, He-Ro, estoy tratando de protegerte?! —Exclamo He-Man.

— ¡Y yo igual, tu ya lo hiciste por mí, déjame devolverte el favor! —Grito He-Ro.

Y mientras padre e hijo se peleaban por ver quién se sacrificaba, Battle-Bird y Battle-Cat, quienes se apartaron de los demás y por tanto no fueron teletransportados, aparecieron y se llevaron a sus compañeros.

Cuando Skele-Gar por fin lanzo el hechizo, el mismo se expandió como una explosión, con los animales emporedados huyendo los más rápido que podían, con la onda expansiva pisandoles la cola.

— ¡Dare, lanza un rayo a esa explosión! —Grito He-Man.

— ¡¿Pero como hago eso?! —Quería saber He-Ro.

— ¡Mismo principio que para transformar a Craven en Battle-Bird, solo que esta vez tu pensamiento debe ser disparar un rayo letal o paralizante! —Explico He-Man—. ¡Justo así!

Y la hoja de su espada se abrió en dos dejando ver el cristal verde, el cual disparó un rayo continuo a la explosión. He-Ro hizo lo que He-Man le dijo, y efectivamente, lanzo un rayo.

Al recibir los dos rayos la explosión se desestabilizó, desapareciendo. No sin antes provocar un boom sónico que mandó volando a los cuatro. Pero al final sobrevivieron, que es lo importante.

No se podía decir lo mismo de la Montaña Gris, la cual fue borrada del mapa por el poder de Skele-Gar.

— ¡Por los Antiguos, ese tipo bien podría ser más poderoso que su padre! —Afirmo He-Man.

— ¿Pero por qué mandó lejos a los Amos, no le hubiera sido más útil matarlos aquí? —Preguntaba He-Ro.

— Ahora mismo tan solo quiero saber a dónde los mando —Decía He-Man mientras se sentaba en el suelo para destransformarse— ¡¡¡¡POR EL PODER DE GRAYSKULL, YO DEVUELVO EL PODER!!!!

— ¡¡¡¡POR EL PODER DE GRAYSKULL, YO DEVUELVO EL PODER!!!! —He-Ro hizo lo mismo—. ¡Diosa, que agotador!, ¡Craven, podrías sobrevolar la zona y buscar a los Amos del Universo!

— ¡Con gusto, déjamelo a mí! —Dijo Craven.

— A pesar de todo, lo hiciste bien, en definitiva mucho mejor que yo en mi primera vez, eso es seguro —Decía Adam—. Solo no vuelvas a ponerte en peligro para salvarme, tu vida tiene más prioridad para mí que la mía.

— El sentimiento es algo mutuo, Adam —Revelo Dare.

A Adam, si bien no le gustaba la idea de Date dando su vida por el, si le gusto saber que Dare lo quería hasta ese punto, ya que significaba que realmente lo veía como un padre.

— Oye, ¿Por qué me sigues llamando por mi nombre y no "Papá"? —Pregunto Adam—, Estoy seguro que a Teela también le gustaría que le dijeras "Mamá".

— ¡Ja! ¡A Dare le tomo cuatro años decirle Mamá a Vava, suerte intentando que lo haga con ustedes en menos tiempo! —Exclamo desde lo alto Craven.

— ¡Que pájaro más grosero! —Le crítico Cringer.

— ¿Cuatro años? ¿Por qué? —Quería saber Adam.

— Por… porque —A Dare le costaba decir lo estaba pensando en ese momento sin la confianza que le daba su forma de He-Ro—. Porque… se que mi verdadera mamá está ahí fuera buscándome, y no quiero encariñarme con otra mujer para luego abandonarla cuando vuelva con ella.

Esto último sorprendió a Adam.

— Oh, es por eso —Dijo algo triste—. Es una lastima, a Teela le hubiera gustado, solo no le digas eso que me acabas de decir, se pondría muy triste.

— Muy bien —Dijo Dare.

— ¿Y como fue que se separaron? —Pregunto Adam.

— Yo… apenas recuerdo algo antes de terminar en ese bosque —Explicaba Dare—, pero recuerdo la blanca cara sonriente de un demonio que me metió en una celda de metal, y la angelical figura de mi madre tratando de rescatarme.

— Blanca cara sonriente de un demonio, y una celda de metal —Se puso pensativo Adam—, ¿Recuerdas algún otra cosa?

— Recuerdo que me llevaban a algún sitio para ser usado como recipiente de algo, y que en dónde me llevaban fue atacado. Después de eso solo recuerdo estar cayendo junto a todo lo demás, y terminé despertando en la bosque de las Montañas de Fuego, justo en frente de un gran amasijo de metal quemado —Revelo Dare.

«¡No puede ser!, ¿Acaso Dare es un Alienígena?, Pero eso significa que su madre lo más probable es que no lo vuelva a ver», pensaba Adam, pero no sabía cómo decírselo a Dare si. dañar sus sentimientos, por lo decidió guardaselo para si mismo por el momento—. Estoy seguro de que ella te encontrará, tan solo hay que esperar.

— Llevo esperando seis años, creo que puedo esperar un poco más —Dijo Dare algo resignado.

«¡Joder!», pensó Adam.

— ¡Al fin los hallé, están a tres kilómetros de distancia! —Exclamo Craven.

— ¡Gracias, Craven! —Le felicito Dare.

— Al menos es útil para algo —Dijo Cringer.

— ¡Bueno, es hora de reunirnos con ellos! —Dijo Adam levantandose.

Luego el y Dare se transformaron en He-Man y He-Ro, asimismo transformaron a Cringer y Craven en Battle-Cat y Battle-Bird y se fueron del lugar.

Mientras, en lo que antaño fue la Montaña Gris, un Skele-Gar que de milagro había sobrevivido a su propio ataque, estaba impactado por lo que había realizado.

— ¡Por los Dioses Antiguos! ¿¡Que acabo de hacer!? —Se preguntaba incrédulo al ver cómo había reducido una montaña milenaria a un simple cráter humeante—. ¡¿Pero en qué estaba pensando?!

De pronto se empezó a imperventilar, al punto de quitarse el casco para poder respirar bien.

— ¡No puedo volver a perder el control así otra vez! —Se dijo a si mismo—. Menos mal que teletransporte a todos, no quiero saber que hubiera pasado si seguían aquí cuando lanzará ese hechizo. ¡Ahhh, Keyle me va a matar!

Sopesando lo que le iba a ocurrir, se fue de ahí para buscar a sus hombres, prometiendo no volver a realizar un ataque tan destructivo mientras estuviera segado por la ira.