El terror de la chica era casi palpable, casi sentía la necesidad de cortar el miedo antes de llegar al cuello y rebanarlo con la daga que no era suya.

La mirada de ambos se encontraron, ojos celestes como el mar, pero los sentimientos que trasmitían era tan lejanos a la tranquilidad del océano: Miedo, dolor, agonía y designación.

Ella parecía aceptar la muerte de cierta medida. Una persona normal hubiera gritado con todas sus fuerzas por la mínima posibilidad de sobrevivir. Ese era el instinto de supervivencia de cada ser vivo.

Emiya Shirou avanzó y ella finalmente reaccionó a sus instintos básicos, ella intento levantarse, pero sus piernas estaban debilitadas y solo cayó de cara contra la nieve.

La nieve tuvo que amortiguar de cierta manera la caída, pensó Shirou.

El héroe avanzaba hasta quedar a un metro de la chica.

La chica no se movía. ¿Aceptar el destino o un ataque sorpresa? ¿Qué es lo que pensaba la chica? Podía verse como una chica, pero era un Servant, el Servant clase Caster, aunque se viera distinta ¿Una trampa o un evento que desconoce? Desde que inició la guerra a pasaron tantas extrañezas, que esta no le sorprende. Ella tal vez era la maga más poderoso en la época moderna, este solo podía ser un truco. Ella debió perder a su Master en el templo. Alguien del templo era su Master como habían deducido, ella debería desaparecer en cualquier momento. No podía bajar la guardia.

La mirada del héroe se desvió a las manos que sujetaban firmemente las dagas negras, temblaban. Volvió a mirar a la chica, más frágil que un cristal, tan indefensa como un cachorro.

¿Por qué dudaba? ¿No era esto lo que esperaba? Ese fue su objetivo desde que subió las escaleras del templo. Lo que paso en el templo no cambiaba a lo que venía, las muertes del templo debían ser una señal, ella debía morir para que la guerra acabara lo antes posibles. Solo cinco Servants quedaran para que finalice la guerra.

Cuando encontró el cuerpo de Kuzuki, Shirou lo había aceptado. No podía permitir que se siguieran matanzas como aquella, no podía permitir que la tragedia del templo se repitiera, no podía permitir que el incendio de Fuyuki volviera a propagarse.

¿La masacre en el templo fue culpa de Caster? Realmente no tendría sentido. Era su escondite, alguien tuvo que atacarla. ¿Lancer y Assassin? Por cómo estaba el lugar, no parecía ser ellos. Alguien le ataco, alguien a quien no conoce tal vez y termino con la masacre en el templo, por parte del atacante o fuego cruzado.

La imagen de issei en las llamas…

La imagen de una mujer feliz…

Ella es la misma Carter que conoció mientras estaba de compras, una mujer que parecía muy recelosa a cualquiera que se le acercara, incluso cuando solo quería ayudarla. Ella es la misma Caster que conoció bajo la siniestra capucha, la cual intento que Saber y Rider les traicionara, la misma que consumía la energía de los inocentes. Podía tener una apariencia distinta, pero la podía reconocer aún con las pocas veces que la vio. Tal vez por el impacto de aquello, esa chica era la viva imagen de ella, pero aquello no era lo único. Él sigue siendo un mago y podía reconocer la presencia de Caster, ella es la Caster que conoció dos veces.

La imagen de Kuzuki en las llamas…

La imagen de una mujer alejándose…

¿Realmente podía? ¿Realmente podía matar a una mujer indefensa? Ese debía ser el deber de un héroe, eliminar las amenazas y velar por el bienestar de los inocentes. Luchar por un mundo en donde puedan dormir tranquilo, sin importar los sacrificios que tenga que tomar. ¿Eso pensaría su padre?

¿Debía tomar su mano? ¿Ayudarla a levantarse? Un héroe no debería arrebatar una vida, porque lo que busca es luchar por un mundo mejor, en donde la dignidad, honor y justicia se hagan realidad. Un héroe no abandonaría a una persona en peligros, porque lucha para que podamos ser la mejor versión de uno mismo y aunque nos equivoquemos, tengamos una oportunidad de ser volver a levantarnos ¿Eso pensaría Superman?

¿Qué es lo que él piensa? Emiya Shirou no es Emiya Kiritsugu… Emiya Shirou no es Superman.

Existen personas que nunca cambian, existen persona que cambian.

La imagen de una chica indefensa en la nieve, una chica que consumía la vida de otros para luchar por su vida.

La imagen de un niño bajo los escombros, un niño que abandonó y dejó morir a otros entre el humo y cenizas por la salvación de su vida.

(*)

¿Por qué? ¿Por qué no puede aceptar morir? ¿Por qué intentó pararse? Ella solo tenía que cerrar los ojos y mantener un postura dignar al esperar su muerte.

Pero hizo lo contrario, intento vivir.

Ahora el Master de Saber estaba a unos pasos de ella y apenas podía moverse. Su cuerpo le decía que luchara, que no muriera. Tenía energía para un hechizo.

Sintió que se acervaba, debía actuar.

Eso hubiera hecho si una voz no le hubiere llamado.

—Es una noche bastante fría para usar solo un vestido.

Caster observó de donde surgió la voz y se encontró un rostro sonriente.

¿Cómo podía reaccionar ante aquello?

El Master de Saber debería matarle, no ofrecerle un abrigo, el abrigo que él llevaba, manchado en sangre…

Al parecer reaccionó de forma notoria, ya que el chico enrojeció.

—¡Di-Disculpa, debe haber algo más limpio!—El pelirrojo comenzó a mirar a su alrededor.

El frio no es algo que realmente le afecte, es un Servant, casi un fantasma. El frio no le mataría y él debería saber sobre aquello, es un insulto, pero ¿Por qué su mano reacciono antes que su orgullo?

El chico se detuvo cuando ella agarró la chaqueta destrozada. Por un momento se quedo en blanco, no sabía por qué estaba haciendo aquello.

—Yo… no importa que este sucia…

Caster desvió la mirada.

Ella sigue sin entender su actuar. No entiende que está pasando ¿Por qué no la ha matado? ¿Qué lo que busca con ella? ¿Por qué actúa amable con ella?

Un calor le rodeó, el chico le puso la chaqueta por encima, podía parecer una mala broma, pero realmente fue una sensación agradable, pero tal vez la razón que realmente aceptara la chaqueta

Sus ojos se volvieron a encontrar y tal vez entendió el porqué de su propio actual, hace mucho que alguien que la hubiera visto bajo la capucha negra, la mirada con tanta amabilidad.

Desvió la mirada, sonrojada por la falta de calor.

Sus ojos se enfocaron en la mano del chico, no tenía Hechizo de Comandos… ahora entendía lo que quería, la volverían a usar como un objeto desechable…

No, eso no tiene sentido.

Si quisiera aquello simplemente le hubiera ofrecido un contrato.

(*)

Caster le miró casi acusadora, aquello le sorprendió. Bueno, la simple acción de aceptar esa chaqueta es algo sorprendente. Ahora él se avergonzaba de ofrecer algo como eso ¿Dónde queda su decencia? Fuji-nee le mataría si descubre lo que hizo. Diría algo como: Ese no es el Shirou que he criado y le daría una bofetada.

—¿Por qué me acaba dar esto?

—¿Por qué? Está nevando y ese vestido parece poco apto para la nieve.

Shirou percibió un cierto disgusto de ella cuando mencionó los del vestido. Él se sentó en la nieve, a unos pasos de ella.

—Soy un Servant, un Servant no puede morir por el frio, meno que se trate de magia enfocada en hielo.

—Pero, puedes sentir frio. Saber solía comer mucho, si un Servant suele comer, significa que también puede sentir calor o frio. Eso significa que aunque no puedas morir por el frió como tal o que el frio te mate tan lentamente que no lo notes, significa que dejarte en la nieve sin la ropas adecuadas, es una tortura de lo más horrible.

—…Tienes razón. Gracias por ello.

Habló bastante formal, bueno, aunque ahora parezca una princesa risueña en esas ropas y su juventud, ahora ella parecía incluso tener más años, más parecida a la mujer que conoció en el mercado.

El viento sopló y un escalofrió, como un latigazo le golpeo en la espalda.

La noche seguía siendo tan blanca, pero la nieve ya no caía. Ambos se quedaron cayados mientras se miraban, sin hablar por cierta cantidad de tiempo que parecía eterna. Él decidió romper el silencio.

—Y… Caster… ¿Cómo estuvieron las papas el otro día?

Ella vaciló.

—Ella no era muy buena cocinera, pero su Master le felicitó, dijo que mejoró su sabor—ella cayó por unos segundos, era una mirada nostálgica y triste, solo fueron unos segundos hasta se lleno de cierta fuerza—Ella estuvo bastante feliz, incluso creó que le hubiera gustado practicar contigo antes de que se enteraras que eras Master de Saber, después de eso… bueno, le seguías pareciendo un buen cocinero aunque ya no parecía dispuesta a que le enseñaras… o que le enseñaras de forma consiente—ella dejo ver una pequeña sonrisa, divertida.

Aquellas palabras tenían mucha información. Caster se refirió a ella misma (¿su yo adulto?) como una diferente persona. ¿Ella no era la misma? ¿Estuvo a punto de matar a un inocente en un impulso? Pensar en ello le causaba escalofríos.

Por otro lado, no quería imaginar a lo que se refería a que no le enseñaría de forma consciente.

Shirou quiere entenderla.

—De la forma que hablas, pareces que tuvieras más conocimiento o habilidades.

Ella afirmó.

—Si no cultivas el arte de la cocina, con los años se va oxidando y uno pierde el toque. Yo… estoy más cerca de los años en donde me enseñaron los artes culinarios, aunque… creo que también estoy algo oxidada.

Shirou afirmó y guardo toda la información que le entregaba. Dijo pensativo.

—Aunque te vez mucho más joven, al parecer eres más habilidosas. Pensé que con los años unos deberían mejorar y parecía mucho más madura, para ser una experta…

Caster le fulminó con la mirada.

—Mucho más madura ¿eh? Pensaba que entre los 20 y 30 en la época moderna, aún era considerado joven.

¿Por qué sentía que estaba a punto de perder la cabeza? El pelirrojo trago saliva.

—¡No, no me referías que parecías vieja!—eran casis gritos, gritos nervioso—solo que ahora te vez muy joven y hermosa—sintió que volvía a morir—¡No, no es que te vieras fea! Todo lo contario, eras la mujer más hermosa que me había encontrado… ¡pero ese no es punto! Solo me refería…

Una carcajada le corto su defensa. Ella estaba riendo, ocultaba su expresión con su mano derecha, pero era claro que apenas se estaba controlando. Ella no paraba, incluso pudo observar lagrimas entre sus ojos.

Sentía que le estaba a punto de cortar la cabeza y ahora ¿reía a tal punto que parecía sufrir? Emiya Shirou no puede entender a las mujeres, siempre parecían que encontraban algo para burlarse de él.

Caster soltó disculpas apenas entendibles entre risas antes de poder volver a la normalidad. No, incluso se veía más sería. Como si intentara demostrar mejores modales. Bueno, parecía una princesa, incluso con la chaqueta rota. No era extraño que mostrara una postura o tal vez presencia mucho más digna que él durante toda la vida. Bueno, era un Servant. Sin saberlo, tal vez realmente estaba hablando con una princesa de cuentos de hadas y él ni enterado. Que le entregara una chaqueta manchada con su sangre y la insultara (Bueno, ella se refería como una persona distinta y al mismo tiempo como la misma persona a la Caster que conoció hace una semana), era suficiente para ser ejecutado por crimen de Estado.

Caster se volvió a dirigir con palabras legibles a él.

—Deberías mejorar tu forma de elogiar o insultar a una dama de forma indirecta. No quiero imaginar que hubiera hecho mi padre si te hubiera escuchado—Mierda, realmente hubiera sido ejecutado, pensó Shirou—. Aunque puedo entender que encontraras fea a la mujer bajo la capucha. Nadie podía encontrar hermosa cuando muestra su verdadero rostro…

(*)

¿Qué le podía pedir? Claro que encontraría fea a la mujer que alguna vez se volvió o se volverá. Una mujer llena de pecados. Una mujer que realmente se merece todo lo que pasó, que vivió y murió en una vida llenas de traiciones.

Si ella hubiera sido aquella mujer, no hubiera tenido esta conversación. Simplemente le hubiera hechizado y lo hubiera vuelto su esclavo. Una maquina que utilizaría únicamente para establecer su conexión con este mundo y lo desecharía en el momento.

Ese es el tipo de mujer que es Caster.

—Yo no creo eso—el chico hablo en un tono reflexivo, ella solo pudo mirar extrañada—Puede parecer tonto, pero la Caster que conocí antes eran de cierta manera distinta, una era una mujer enamorada, que solo quería hacer feliz a su esposo, la otra era una mujer con una sonrisa maliciosa que ocultaba su rostro. ¿Cuál es la real? No es algo que pueda responder, pero me gustaría creer que la mujer que mostraba su rostro es la verdadera naturaleza de aquella mujer. Si aquella faceta era la real, ella podría a verse convertido en una persona que merece ser llamada hermosa.

Un hombre ingenuo. Eso es lo que puede concluir. El Master de Saber es una persona ingenua, que le gusta ver la mejor parte de los otros. Eso solo puede terminar en la destrucción de aquel hombre. Muchos le mentirán y le usaran, solo para desecharlos en el momento en que les convenga.

Pero le gustaría creer en lo que dice. Que aquella mujer era mucho más que un monstruo. Que aquella mujer no utilizaba fríamente a otras personas, que realmente amaba a aquel hombre que le salvó.

Deseaba creer que alguien tan inocente podía vivir como deseaba.

(*)

—Yo… quiero vivir, quiero otra oportunidad para hacer lo correcto.

Ojos determinados y una voz que casi se rompe.

Esos ojos celestes ya no trasmitían los sentimientos iníciales. Ella realmente quiere vivir, ella quiere ser salvada.

Emiya Shirou no le asesinó a sangre fría porque no podía arrebatar la vida de una persona de esa forma ¿estaba huyendo de aquello? ¿Realmente poda ser la persona que quería ser?

Realmente no la dejó de ver como una potencial amenaza. Su conversación se lo confirmo, ciertamente era el Servant que buscaba para eliminar. Eso lo supo desde que se la encontró, pero ya no existía duda de aquello.

Debía eliminarla para ser un héroe como Kiritsugu.

Pero no podía ser un héroe como Kiritsugu, aunque tampoco podía ser Superman. Decidió el camino más cobarde, tal vez incluso inhumano. La dejó morir en las blancas nieves. Dejar que se desvaneciera por la falta de un Master.

Una muerte lenta y fría.

Pero no podía dejarla sola, de cierta manera le estaba arrebatando su vida al no hacer nada, por ello decidió quedarse con ella e intentar aliviar su dolor, de entender a la persona que estaba asesinando.

Abría aceptado cualquier insulto, abría aceptado todo reproche por su actuar por parte de ella, pero solo resultó en una conversación banal en donde terminó más avergonzado que cualquier otra cosa.

No solo por lo que dijo, si no por lo que pensó.

Estaba mirando a Caster no como ser humano, si no como algo que tenía que eliminar, algo que no era humano. La miraba como un arma antes que como una persona y eso le horroriza. ¿De esa forma veía a Saber y a Rider?

Ella quería ser salvada. Ella quiere vivir y no le puede arrebatar aquello.

Quiere creer que la faceta que conoció al inició, la faceta que acaba de conocer es la verdadera, que ella realmente es una buena persona que tomó malas decisiones. Eso es lo que quiere creer.

Pero el no es tan inocente. Desde que acepto quedarse a su lado, fue una apuesta de lo más arriesgada. Se quedo lo suficientemente cerca para escucharla, pero igualmente para actuar.

Ella no actuó contra él, eso debería dejar claro que por ahora puede confiar en ella de cierta manera. Tal vez por ello cuando le puso la prenda y vio que aunque por la cercanía, no le atacara, se sintió feliz.

Pero si se equivoca, tomara las consecuencias de sus actos. Todo mal que nazca, todo dolor que llegue a ser provocado por sus acciones, el mismo las solucionará.

—La única forma en que te puedo proveer energía mágica es a través de mi sangre—Shirou se levantó y se acerco a ella, la cual seguía en la nieve, sin levantarse. La miraba desde arriba, bueno, su teoría de las Servants femeninas eran hermosas era algo bastante aceptado.

Ella arrugo frunció el ceño.

—Bueno, ya no eres Master de Saber, pensé que eso era lo que buscabas al quedarte hablando conmigo.

—Ya no soy un Master. He perdido mi derecho al perder a Saber—Servant Saber, he respondido a tu invocación. Te pregunto. ¿Eres tú mi master?, aquellas palabras le seguirán el resto de su vida—Ya no tengo Hechizos de Comando.

—… ¿ya no lucharas?

—No, seguiré luchando, aunque ya no sea un Master.

Ella cayó por unos segundos, atrapada en sus pensamientos antes de mirarle directamente a los ojos con una sonrisa.

—No es necesario tener Hechizo de Comandos para formar un contrato entre Master y Servant, podemos formar un contrato en donde me suministraras mana, pero no tendremos la ventajas de tener tres poderosos milagros o el control que tiene cada Master sobre su Servant, pero creo que este no será el caso.

Shirou le miró con extrañeza y los ojos de ella bajaron hacia su mano. En donde se encontraba un Hechizo de Comando.

—¿Por qué? Lo había perdido…

—El grial elige a los Masters, por lo que tengo entendido, elige a los que desean poseerlo. Si un Master pierde a su Servant y sus Hechizos de Comando, este debería poder ser otra vez elegido por el grial. Eso significa que aún eres un participante en la Guerra del Santo Grial.

Shirou no deseaba el grial, eso lo sabía, pero aquel objeto mágico le seguía considerando como alguien que quiere poseerlo.

No, no pensara en aquello. Solo tiene que ganar la guerra para salvar todas las vidas que pueda.

Solo podía responder ante sus ganas de vivir.

—Emiya Shirou, respondiendo a tu petición, te pregunto ¿lucharías a mi lado?

Palabras parecidas a la dijo aquella mujer bajo la luz de la luna.

Ella rebosó una sonrisa y levanto su mano, en la búsqueda de él. Le respondió de la misma manera, sus manos se estrecharon.

—Servant Caster, confiare en usted.

El hechizo de Comando ardió por unos momentos y un nuevo lazo, un cálido vínculo se formo entre ellos.

(*)

El lazo se formó, podía sentir como dejaba de morir. La cantidad dada por él, no era mucho, no era un gran flujo de mana, pero incluso era mayor que el Master que invocó a la Caster original.

El chico le sonreía. No mentiría, esa sonrisa tal vez era demasiado para ella, demasiado inocente era aquel chico.

Él le ayudo a levantarse, pero tal vez porque su flujo no era prominente o los efectos de la batalla anterior, sus piernas no soportaron su peso y cayó entre los brazos del chico.

—¿Estás bien?—Preocupación en sus ojos.

La calidez de estar entre sus brazos, no se podía comparar con la chaqueta. Era como volver a la calidez de su hogar. Se sentía tan bien que alguien le abrazara, incluso por un momento sitió como sus ojos se llenaban de lagrimas. Se frotó en las ropas de chico y pudo ver como este se extrañaba y se preocupaba aún porque no ha respondido su pregunta.

—Sí, solo deme un momento—Uso unos de sus hechizos más básicos mientras mantenía el contacto con el chico, un hechizo curativo —Deberías estar mejor, Emiya-sama.

El chico puso los ojos en blanco por unos segundos antes de responder erráticamente palabras sin sentido, sola una frase fue entendible.

—¡So-Solo llámame Shirou!

Ella afirmo y estaba por desmaterializarse cuando su Master le soltó y la volvió a tomar, pero un brazo en su espada y el otro en la rodillas, alzándola en el aire y acercándole a su pecho. Ella inconscientemente se agarro del cuello de Shirou-sama.

Ella vaciló y él dijo con una sonrisa.

—Tenemos que volver a casa, sujétate bien.

Su Master comenzó avanzar en un ritmo en que casi trotaba. No sabía cómo reaccionar ante aquello.

Si, era su Servant, pero no se esperó un contacto como este. La otra Caster con su primer Master nunca tuvieron contacto físico, solo un golpe que le dio, mientras que con Kuzuki… era incomodó recordar aquello, solo era una observadora, pero realmente no sitió nada de aquello. Ahora este contacto era algo que no deseaba soltar, tal vez por ello no dijo nada y solo se dejó llevar en la oscura noche por el chico que estuvo a punto de arrebatar su vida.

Nota del autor:

Hola, espero que estén bien. Hablando del tiempo de publicación, fueron más de dos semanas, pero sirvió para volver a publicar los domingos y ya tengo avances del siguiente capítulo, me gusta estar adelantado en la cantidad de capítulos escritos a los que publico. Por ello ya voy escribiendo el numero 15.

Ahora hablando de la historia. Finalmente hemos llegado a este punto. Shirou pasó a ser Master de Caster. Ahora tengo que decir, que esta historia nació con dos ideas principales (y una tercera que no diré), escribir esa ruta en donde Shirou se aliaba con Shinji y en la que se aliaba con Caster (Y como no voy a escribir dos veces esto, se quedaron como una ruta)

Saben, siempre hubo una idea que me gustaba y no paso en la VN, es que Shirou hiciera un contrato formal con otro Servant después de perder a Saber y pues, si no lo encuentras, hazlo tú.

Este capítulo fue difícil de escribir y lo escribí más de una vez, con distintos enfoques. Desde una charla más sería, en donde Shirou y Caster tenían una conversación bastante conflictiva y se llegaban a conocer más, aunque no de manera muy amable. El otro extremo era una conversación banal entre dos personas heridas, la cual es la más me gusto y da la posibilidad de que se conozcan a más profundidad durante los siguientes capítulos.

Espero que sigan leyendo este fanfic y pues le dejo un extra que no es parte de la historia principal, solo una posibilidad.

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Capitulo Extra: Realmente no existe una sola decisión.

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Shirou se acercó a ella y se agacho al estar a un paso de ella.

Fue un movimiento fugaz, la chica se movió, lo más rápido que pudo, su brazo se alzó hacía él. Era claro que era una trampa, es lo que esperó desde el inicio.

Él era más rápido.

La daga negra se enterró en el cuello del Servant.

Ella tosió sangre y sus ojos moribundos le miraron en una única suplica. Shirou quiso desviar la mirada, pero no es algo que se podía permitir. Terminó tomando una decisión y tenía que ver hasta el final el resultado de sus acciones.

Cayó en la nieve mientras su último respiro se perdía en los vientos invernales, solo dejando una mancha carmesí como él ultimo signo de existencia del Servant Caster.

Por varios minutos lo único que se escuchaba en la noche invernal era la respiración agitada de un joven ante un cuchillo ensangrentado.

Hizo lo correcto. Esa noche sabía que esto pasaría, no era esta forma, pero era una decisión para la que se preparó desde que le prometió a la luna cumplir el sueño de su padre. Si estaba por seguir el mismo camino de su padre, tenía que hacerlo de la misma manera.

No podía confiar en aquello, no tenía Hechizos de Comando para someterla y asegurar su control sobre ella. La opción que traería paz y salvaría más vida era esta, aunque se odiaba en este momento.

Solo quedaban cinco Servant en la ciudad. Aún podía aliarse con Shinji si usaba su sangre como preció. Eso solucionaba dos pájaros de un tiro, no habría mayor amenaza en la ciudad y tenía un aliado para seguir luchando en la guerra.

Tenía que investigar esa sombra, tenía que seguir luchando, debe proteger a las personas de la ciudad, al menos una amenaza acababa de desaparecer.

Emiya Shirou se levantó y decidió volver a su hogar, confiando en su decisión, ya no podía dudar.

Pero si se equivoca, tomara las consecuencias de sus actos.