Vino
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling. "Este fic participa en el Fictober 2020 del grupo "Yo también estoy esperando un nuevo capítulo de Muérdago y Mortífagos"
Se había despertado al sentir los golpes en el costado de su cuerpo, no entendía cómo había llegado al tercer piso, y desde luego tampoco comprendía cómo había caído; Draco había llegado justo a tiempo para detener su caída hasta la mitad de la escalera. Justo cuando estaba resignada a descalabrarse y morir en cualquier momento, se sitió flotar.
—Maldición, Granger —farfulló cuando la dejó caer suavemente —. ¿Acaso quieres matarte?
Ella intentó responder, pero lo único que consiguió fue que un gemido de dolor saliera de su boca.
—Quédate quieta, voy a revisarte para ver si podemos llevarte a la enfermería.
Sintió sus manos ágiles sobre ella haciendo presión en los lugares adecuados para ver si tenía algo roto, sentía todo el cuerpo lleno de cardenales, y estaba segura de tener algunos cortes.
—Bueno, tomando en cuenta lo grave de tu caída, agradezcamos que solo tengas un brazo roto.
Pasó los brazos bajo su espalda y sus piernas y la levantó cuidadosamente.
—Un día de estos vas a matar a Madame Pomfrey de un susto —bromeó mientras caminaba hacia la enfermería.
—Gracias, Malfoy —consiguió decir ignorando el dolor que sentía.
—¿Por qué no permites que tus amigos te cuiden? No es que yo ya no quiera hacerlo, pero no puedo estar en la sala de Gryffindor para asegurarme de que no salgas de ahí.
—Ellos también tienen cosas con las que lidiar, no es necesario que se centren en mí por las noches.
El chico negó con la cabeza y abrió la puerta de la enfermería, depositó a la chica en una de las camillas y fue a buscar a la enfermera.
—¡Señorita Granger! —exclamó la mujer en cuanto la vio.
Después de realizar algunos hechizos de diagnóstico se puso manos a la obra curándola mientras farfullaba quejas sobre la situación, cuando terminó, se dio cuenta de que Draco se había ido.
—Esta noche la pasa aquí, mañana podrá irse antes del desayuno.
Hermione asintió y Madame Pomfrey se fue; pasados unos minutos, vio llegar a Draco con lo que parecía ser una cesta de picnic.
—¿Qué tanto te duele?
—No mucho, solo duele si me muevo. Madame Pomfrey hizo un gran trabajo.
Él se sentó en una silla al lado de su cama y sacó una botella de vino y varios vasos.
—Los elfos me la dieron —explicó ante la mirada de la chica —, me parece que el alcohol te adormece el dolor.
Hermione lo dejó ayudarla a sentarse en la cama y aceptó el vaso que le ofrecía.
—Los elfos no tenían copas, pero creo que los vasos sirven igual.
—Por las noches de insomnio —brindó la chica ignorando su explicación.
—Por las noches de insomnio —coincidió Draco.
Al día siguiente, Hermione solo recordaría que después de varios vasos de vino consiguió quedarse dormida y no soñar nada.
—Quizá deberías embriagarte todas las noches antes de dormir —sugirió Draco cuando despertó.
—Creo que el dolor de cabeza no vale la pena —argumentó con una mueca de fastidio.
