¡Hola a todos! Siento que haya pasado tanto tiempo desde la última actualización, pero entre la universidad y esta situación tan rara que estamos viviendo ahora con el covid no he tenido tiempo para nada. Lo bueno es que ya tenía la mayoría de la historia completa antes de empezar a publicarla, así que ya mismo estará entera.

De momento os dejo aquí varios capítulos más que espero que disfrutéis y ya sabéis, si tenéis cualquier idea para la historia dejádmela en los comentarios, no tengo lector beta así que sería de gran ayuda.

CAPÍTULO 11

POV Santana

Hoy ha sido un día tranquilo, estoy sentada en mi oficina revisando algunos casos, como he estado haciendo toda la mañana.

Termino de escribir un informe y guardo los papeles en su carpeta, cojo la siguiente del montón y cuando veo el nombre del archivo pongo los ojos en blanco, Robert y Ashley Brown, dos idiotas que no sé qué estaban pensando cuando se casaron, se odian y ahora quieren divorciarse. Lo que hay que ver.

Quedan 15 minutos para el almuerzo y ya solo me queda terminar de rellenar un informe

cuando pegan a mi puerta

-Por favor que no sea más trabajo -murmuro cruzando los dedos-. Adelante -grito.

La puerta de abre y aparece Quinn radiante.

-Oye San, ¿comemos?

-Sí, déjame acabar esto y avisar a Brittany para que recoja a Sophia y nos vamos a comer, estoy muerta de hambre.

-S: Ey bebé, almuerzo con Q, recoges a Soph?

-B: Claro, diviértete cariño, nos vemos xoxo

-S: Tq

Quinn se sienta en el sillón a mi lado y se pone a jugar a Angry Birds en el móvil, me río de ella y le digo

-Muy maduro eso Quinn -ella me mira confusa al principio, pero cuando se da cuenta de lo que hablo entrecierra los ojos y me replica:

-Vas a hablar tú de madurez, que te tiraste al estanque de los patos para intentar atrapar uno -se ríe.

-¡Oye! -me quejo- Era joven -murmuro y vuelvo a mirar hacia los papeles de mi mesa.

-Fue el año pasado San -esta vez se ríe a carcajadas. La señalo acusadoramente volviéndome hacia ella y le digo:

-Tú también lo hubieras hecho si Brittany y Sophia te hubieran dado su mejor cara de cachorrito, ¡y a la vez! -exclamo como si eso lo explicara todo, cosa que solo aumenta su risa.

Al final decido ignorarla y seguir con el trabajo. 5 minutos después termino y guardo todos los papeles en el cajón de la mesa.

-Ya era hora, se me iba a quedar el culo plano de esperarte -se queja.

-Para eso hay que tener culo Fabray -digo mientras le guiño un ojo. Ella pone los ojos en

blanco y me agarra del brazo.

-Vamos, tengo hambre y necesito poner algo de tocino en mi sistema -y así me arrastra hasta nuestro restaurante, el que está justo en frente de la firma y al que vamos desde que empezamos a trabajar aquí.

Estoy comiendo solomillo de cerdo con patatas mientras Quinn devora su pasta carbonara con mucho bacon, y con esto quiero decir que ha hecho al camarero escribir expresamente "con mucho, mucho bacon" en el pedido.

Quinn me mira y empieza a hablar con la boca llena, aunque más que hablar hace ruidos

incomprensibles, arrugo la cara en asco, en serio ¿qué ha pasado con aquella chica refinada de la escuela secundaria que quería impresionar a todo el mundo? Supongo que esto es lo que hacen años de amistad y confianza. Salgo de mis pensamientos cuando veo que sigue hablando y me centro en lo que me quiere decir, pero por más que lo intento no consigo entender nada.

-¿Qué? -ella rueda los ojos ante mi pregunta, cosa que no tiene sentido, y se traga la comida antes de repetir.

-¿Qué te parece que Artie venga a la Noche Glee hoy?

Hago una mueca e intento cambiar de tema

-¿Cuándo te lo ha dicho Rachel?

-El otro día me llamó para aclarar un asunto del musical, sigo siendo su abogada ya sabes -asiento en comprensión-, de todas formas, no cambies de tema -me da una mirada de complicidad y yo suspiro, me conoce demasiado bien-, ¿cómo te sientes con que Artie venga esta noche?

-Pues como siempre que nos encontramos con alguien del Glee Club Quinn, es incómodo al principio hasta que se dan cuenta que ya no soy una perra fría total -me encojo de hombros y comienzo a cortar mi filete para tener algo que hacer.

-No me refiero a eso, sé que él especialmente no te gusta, creo que en el fondo todavía estás molesta por que Brittany lo eligió a él sobre ti ese día en segundo curso -frunzo el ceño al recordar ese momento horrible de mi vida-; pero San como yo lo veo, es una oportunidad para decirle "Ey, yo me llevé a la chica, tengo una familia increíble, un buen trabajo y los mejores amigos que pueda pedir, ¿qué tienes tú?" -me guiña el ojo y me río- "Además, sigo siendo la chica más caliente de la sala, sin contar a mi Britt-Britt" -termina imitando mi voz de gueto. Las dos nos reímos a carcajadas, creo que la gente nos está mirando, pero a quién le importa.

-Oh dios yo no hablo así -digo, todavía riéndome.

-Hablas totalmente así.

Le sonrío, esta vez más suave

-Gracias Quinn

-Siempre San.

-Por cierto -cambio de tema-, me ha dicho Brittany que te ha contado lo de su enfermedad.

-Sí… -suspira-, ¿tú cómo estás lidiando con eso?

-Bueno, es duro verla molesta, sobre todo por el tema del baile, de momento sigue dando clases, pero me temo que llegará un momento en el que no aguante más y tendrá que dejarlo, conociendo a Brittany eso va a ser lo peor. De momento está manejando bien el dolor gracias a los medicamentos, aunque le afecta mucho al humor. Últimamente ha estado algo irritable.

-Me cuesta imaginarme a una Brittany irritable -se ríe, pero al ver mi sonrisa forzada se pone serie y dice-. San entiendo que ella está sufriendo y que quieres lo mejor para ella, pero no dejes que te trate de otra forma que no sea lo que mereces ¿vale?

Le sonrío por su preocupación

-Está bien Q. Hablamos hace unos días y me prometió intentar ayudar más en casa y manejar mejor su malestar. Ha estado poniendo más de su parte para intentar adaptarse mejor a esta nueva situación y poco a poco estamos volviendo a nuestra rutina.

-Me alegro Santana.

-Y yo -sonrío y terminamos de comer hablando de cosas más triviales.

Llego a casa a las 2:30 y no veo a ninguna de mis chicas por el salón, voy a la cocina y veo los platos fregados secándose y sonrío al ver que de verdad se está esforzando por ayudar. La verdad es que es un alivio tener alguna ayuda en casa, sobre todo por el bebé, no quiero que la sobrecarga de esfuerzo afecte al proceso.

Estoy confundida porque parece que la casa está vacía, de repente se abre la puerta y veo a mi hija entrando corriendo hacia su habitación, ni si quiera se ha dado cuenta que estoy aquí.

-¡Corre mami! ¡Antes de que llegue mamá!

Me giro y veo a Brittany mirándome con una bolsa en la mano, intentando aguantar la risa.

-Creo que eso no va a pasar bebé.

Sophia se detiene a mitad del pasillo y mira a Brittany confundida, entonces, por fin se fija en mí, sus ojos se ensanchan.

-¡Mamaaa! ¿Qué haces aquí? -se queja.

-¿Qué? ¿No se me permite estar en mi casa? -le levanto una ceja, divertida.

Esta vez sus ojos se ensanchan con miedo, pensando que estoy enfadada. Tengo que hacer un gran esfuerzo por no reírme.

-N-no, es solo que nosotras… -mira a Brittany en busca de ayuda, que también está

aguantando su risa.

-Está bien bebé -dice encogiéndose de hombros, yo la miro confundida y me aclara-, tenemos una sorpresa San -dice emocionada mientras saca el contenido de la bolsa. Entonces lo veo y es mi turno de agrandar mis ojos.

-¡¿Ya está abierta?! -pregunto entusiasmada mientras corro a coger el objeto de su mano, una tarrina del mejor helado de mi heladería favorita- ¡Si todavía estamos en marzo!

-Estamos a finales de marzo -enfatiza-, técnicamente ya es primavera así que ya es tiempo de helados -responde con una sonrisa orgullosa.

-Oh dios ¿cuándo lo has descubierto? -digo saltando de emoción.

Britt se ríe y se acerca a mí mientras me quita el helado y se lo da a Sophia para que lo guarde en el congelador. Me rodea con sus brazos y me dice:

-Bueno, Soph y yo estábamos de acuerdo en que te merecías un regalo por lo buena que has sido estos días con las dos, así que lo busqué en internet y vi que ya había abierto. Queríamos cambiarnos y preparar una peli antes de que llegaras, pero no ha podido ser -dice encogiéndose de hombros.

-Gracias -susurro-, es perfecto.

-Tú eres perfecta -me susurra de vuelta mientras juntamos nuestros labios en un beso. En ese momento aparece nuestra hija por la puerta y exclama:

-Puaaj -nos separamos riéndonos y la miramos. Está ahí parada con cara de asco. Levanto una ceja desafiante y digo

-¿Algún problema? -Sigue con cara de asco, pero responde:

-Voy a ponerme el pijama.

Me vuelvo hacia Britt, que también está sonriendo y me dice

-Nosotras también, vamos -me da un beso rápido y me lleva de la mano a la habitación.

Nos pasamos toda la tarde viendo películas en pijama y comiendo helado. A las 18:00 comenzamos a prepararnos para ir a casa de Rachel.

Brittany se pone unos vaqueros, su camiseta blanca con la estrella en el medio, unas bambas blancas y el pelo recogido en una cola alta. Yo estoy vestida con unos vaqueros también, una blusa negra de tirantes y mis Vans negras.

Llegamos al salón y vemos a Sophia viendo la televisión, cuando nos ve la apaga y dice:

-Ya era hora -resopla, haciendo que nos riamos-. ¿Qué tal estoy? -dice mientras da vueltas para que la veamos bien. Lleva unos vaqueros junto con unas zapatillas blancas y una camiseta de las Power Girls y el pelo recogido en una cola como su madre.

-Increíble como siempre bebé -digo guiñándole un ojo.

-Vamos chicas -dice Brittany, que nos espera en la puerta.

-Eso es, vamos allá -le doy la mano a mi hija-, vamos a patearles el trasero cantando a esos perdedores -digo bromeando.

-San… -me regaña Brittany.

-¿Qué? -digo inocente.

-No seas mala bebé -dándome esa mirada que le da a nuestra hija cuando sabe que va a hacer algo malo.

-Ugh está bien -me rindo.

Camino hacia el coche con Sophia de la mano mientras Brittany cierra la puerta riéndose.

Se sube en el asiento del copiloto y me pongo en marcha.