14. Entre libros
Hermione se sentía mortificada, apenas se acordaba de lo que había pasado aquella noche, algunas imágenes aparecían en su cabeza de vez en cuando, dar una voltereta en los jardines de Hogwarts, un vaso rompiéndose en las mazmorras, la mano de Snape sosteniendo su mejilla… por amor de Merlín… no podía recordar nada más, no sabía cómo había vuelto a casa, ni lo que había pasado con su antiguo profesor…. Algo sexual seguro que no ¿no? Lo notaría ¿verdad?...
Había decidido no decirle nada a Ginny, que si se había enterado de su escapada nocturna no había dicho nada, al día siguiente por la tarde fueron de compras al callejón Diagon, Ginny tenía que hacer algunas compras antes de empezar sus entrenamientos con el equipo y Hermione aprovechó para encargar algunos libros de pociones y diarios de viaje escritos por algunos de los exploradores más famosos del mundo mágico… quizá algún día publicaría alguno de esos libros ella misma…
Por la tarde pasaron a ver a Molly y Hermione pudo disculparse por su abrupta salida, por suerte no vio a Ron, aunque parecía evidente que la familia ya sabía todo lo que habían pasado, aun así, nadie hizo ningún comentario.
Lo que Hermione más odiaba era no tener control sobre lo que había podido pasar en Hogwarts… la estaba volviendo loca, no saber qué había dicho o hecho era una de sus peores pesadillas hechas realidad y más cuando se trataba de Snape, alcohol y fantasías sexuales no iban bien y solo podía pensar en todo lo que podía haber soltado por su boca, todo lo que le podía haber dicho a ese hombre.
Lo único que le mantenía cuerda era la nota, estaba escrita sin ningún tipo de enfado o juicio y no daba pie a respuesta, así que por mucho que Hermione lo deseara no iba a ser la insufrible sabelotodo que él tanto odiaba, se había decidido a esperar hasta el jueves y lo iba a hacer.
Al final de la tarde que pasaron en aquel café hace apenas una semana, ninguno de los dos quería marcharse, eso estaba claro, ya se estaba acercando la hora del cierre pero la conversación seguía fluyendo…
"Severus, estos libros no se pueden encontrar en el callejón Diagon, me atrevería a decir que tampoco se puede encontrar en los "callejones" de alrededor" le dijo Hermione levantando una ceja en modo juguetón
"no…" dijo el hombre soltando una poco característica sonrisa burlona "Hermione ahora que vas a ser mi aprendiz te puedo contar… algunos secretos"
Y así quedaron una segunda vez, para ir a ver de dónde salían esos misteriosos libros que contenían la clave de su viaje, su búsqueda de la cura contra la maldición asesina… y así se aseguraron de que se volverían a ver.
Todo era perfecto hasta su pequeño desliz, maldito alcohol, ahora no tenía tantas ganas como antes de ir con él, le daba una vergüenza tremenda verle, pero por lo menos tenía cuatro días más hasta el jueves, el suficiente tiempo para tranquilizarse ¿no?
… lunes y nada… martes, miércoles y nada… llegó el jueves y seguí igual de nerviosa.
Y así se encontró bajando una de las calles de Londres, dirigiéndose directamente hacia Snape, que le obsequiaba con una media sonrisa.
….
"Esta será tu primera lección" dijo Severus después de haber compartidos los típicos saludos "en el mundo mágico no tenemos internet, por lo tanto tenemos que ser capaces de encontrar nuestras propias fuentes de información, la biblioteca de Hogwarts es extensa pero no estará siempre a nuestra disposición Hermione"
Hermione le estaba escuchando embobada, su voz era maravillosa, aunque estuviera siendo amable, sonaba tan deliciosamente autoritario. Aún no se había atrevido a decirle nada sobre aquella noche que se coló en Hogwarts, no sabía cómo decirlo y quizá lo mejor sería dejarlo pasar, no parecía que él le diera mucha importancia.
Snape estaba sorprendido de que Hermione no hubiera sacado el tema, esperaba que al menos se hubiera disculpado por haberse presentado así, quizá no recordaba lo que había pasado, era muy probable, juzgándolo solo por la forma en la que se había quedado dormida entre sus brazos, Snape pensaba en ese momento como uno de los más dulces de su vida, el mejor desde mucho antes del fin de la guerra, aunque duró poco, se encontró con el problema de llevar a Hermione a su casa, tuvo que buscar donde vivía en los archivos de Hogwarts, cargarla hasta allí, desactivar sus barreras, que había sido mucho más difícil de lo que quería admitir, pasar por encima de la Señorita Weasley que estaba básicamente tirada en el suelo del salón, dejar a Hermione en la cama, escribir la nota, subir a la chica Weasley al sofá y volver a asegurar la vivienda de cualquier posible intrusión.
Había sido una de las noches más largas que había tenido en los últimos años, cuando volvió a cruzar las puertas de Hogwarts ya estaba saliendo el sol, aunque valió la pena, solamente por la pieza de información que había obtenido, como buen Slytherin, Snape conocía el valor de la información… Hermione estaba soltera y había ido a Hogwarts para hacérselo saber… por muy subconsciente que haya tomado esa decisión, ahora solo tenía que ver como usaba esa confidencia.
"Estamos llegando, es la librería de aquella esquina" dijo Snape señalando una pequeña librería de libros de viejo, una esquina preciosa, llena de tomos, acumulados en pilar eternas, apenas divididos por secciones, parecía un sitio en el que podían estar perdidos horas y horas.
"¿este es un sitio mágico? La verdad es que no lo parece" dijo Hermione, sus ojos mostraban autentica fascinación.
"a medias" Hermione levantó una ceja intentando que Snape le contara más "en nuestro mundo no todo es lo que parece y eso lo sabes perfectamente, no esperaba tener que impartir esa lección a mi aprendiz…" ahora Hermione había bajado su mirada ante el comentario sarcástico de su maestro …Mierda, no puedo tener esta actitud si pretendo que ella se quede conmigo… pensó Snape "es una sorpresa Hermione… solo déjame enseñarte"
Hermione sonrió, estaba contenta simplemente con el hecho de que él estuviera usando su nombre de pila. Entraron en la librería, el interior tan repleto de libros como parecía desde fuera, pilas y pilas, todo lleno de polvo, un olor muy fuerte pero tremendamente agradable y nostálgico, le recordaba a la primera vez que entró a la biblioteca de Hogwarts.
Snape se acercó al librero, un hombre mayor, quizá tanto como Dumbledore (o quizá eso era una pequeña exageración) que estaba mirándolos con una gran sonrisa.
"Buenos días profesor, veo que viene bien acompañado"
"Buenos días Edward, te presento a mi aprendiz, la señorita Granger, probablemente la veas muy a menudo" dijo Snape con una sonrisa de lo más políticamente correcta, algo muy fuera de carácter para él.
"Buenos días" dijo Hermione desde detrás de Snape con una sonrisa
"muy bien… muy bien… una nueva clienta, enséñale la parte de abajo, creo que le va a gustar"
"sin duda" dijo Snape, dirigiéndose a una de las estanterías del final de la tienda "Alohomora" y la estantería se movió hacia uno de los lados, mostrando una escalera que bajaban en plena oscuridad, Snape comenzó a bajar, seguido de cerca por Hermione, que nada más cruzar el umbral vio como la estantería se cerraba rápidamente detrás de ella, dejándoles completamente a oscuras, soltó un pequeño ruido del susto.
"lumus" dijo Snape y se giró para mirarla "no me digas que tienes miedo Hermione", no podía evitar la media sonrisa casi de sorpresa
"lo único que me sorprende es lo agradable que puedes llegar a ser fuera de Hogwarts" contestó Hermione casi sin pensar, refiriéndose a lo simpático que había sido con el librero, Snape rio
"solo cuando me interesa" y siguió bajando las escaleras.
…
Al llegar al final, encontraron una habitación pequeña, de unos 3 metros cuadrados, toda llena de libros, igual que arriba, pero estos se notaba que eran mágicos, los tomos eran bastante más grandes y algunos hasta estaban temblando en el sitio, lo más curioso de esta habitación era un enorme espejo que estaba apoyado en la pared más alejada de la entrada
"acércate al espejo y tócalo" dio Snape
Hermione se acercó, se puso justo enfrente, mirando su reflejo, y con el dedo índice de su mano derecha fue a tocarlo y cuando su dedo debía chocarse con el frio e inerte cristal, la joven notó como este atravesaba la superficie como si no fuera más que una capa de aire, Hermione miró su dedo, parcialmente engullido por el cristal y luego a Snape por encima de su hombro "atraviésalo" dijo Snape y Hermione lo hizo, cruzando completamente el espejo con su cuerpo y de repente, en un solo movimiento se encontró en una sala muy diferente, bastante más grande, toda llena de libros igual que la anterior, pero estos parecían algo más especiales, Snape apareció poco después, detrás de ella.
"Cada habitación es como una sección de una librería normal, el espejo te llevará a la que más te interese, según lo que estés buscando, esta es la sala especializada en pociones avanzadas y recolección de ingredientes raros, de la que venimos es el punto de partida y son libros más típicos usados en clase" explicó Snape "la propia librería se encarga de saber tus intereses y medir tus intenciones, de esta forma nunca llevará a la zona de magia negra a aquel que quiera usarla para hacer el mal, ni traería a esta sección a alguien que no estuviera preparado para hacer estas pociones"
"Esto es fascinante profesor" dijo Hermione, que ya había comenzado su escrutinio de todos los libros de las estanterías, parecía un niño en una tienda de chuches, probablemente esta era la versión que más se parecía a lo que podía ser su propio paraíso personal "¿cómo es que no había oído hablar de este sitio antes? ¿por qué Prince o Flitwick no me lo han enseñado?" pregunto Hermione.
"Porque no lo conocen, Hermione este es un sitio especial, casi nadie en el mundo mágico lo conoce, está ubicado en el Londres no mágico por algo, el librero que has visto arriba es un investigador bastante prolífero y un mago tremendamente poderoso, él ha inventado numerosos hechizos que se usan casi todos los días, esta es su biblioteca privada, vende los libros a quien considera dignos de ellos, y les pone el precio que él considera en función del uso cree que le van a dar, el espejo es una invención suya"
"No me puedo creer que algo así exista, es como un paraíso" dijo Hermione con un hermoso brillo en sus ojos y una sonrisa en los labios.
Snape estaba completamente encantado, ella estaba tan feliz y él también, nunca había querido compartir este pequeño secreto con nadie, hasta que ella aceptó ser su aprendiz y ahora estaba realmente contento de haberle enseñado esto, por fin tenía alguien que compartiera estas pasiones que nadie más entendía, por fin tenía a alguien… a ella…
"él sabe sobre nuestro viaje y nuestro objetivo, así que suele ser benévolo y me deja los libros a buen precio, vamos a ver con que puedes empezar tus lecturas y tu preparación antes de volver a Hogwarts" dijo Snape.
"¿Cuántas habitaciones como esta hay?" algo en la pregunta le decía a Sanpe que ella pretendía verlas todas.
"nunca ha querido decírmelo, yo he conseguido entrar en 43 secciones diferentes, solo en pociones hay unas 9, aunque tengo muchos intereses diferentes debe haber secciones en las que no he accedido, por ejemplo, nunca he acabado en ninguna sobre adivinación o deportes"
"¿43? Deberíamos haber quedad antes… podría tirarme aquí todo el día" contestó Hermione
Snape dejo escapar su media sonrisa de nuevo, solo que esta vez tenía un puntito más travieso, las cosas estaban yendo incluso mejor de lo que había previsto, Hermione estaba contenta y él no iba a dejar escapar la ocasión para acercarse aún más a ella, el juego iba a comenzar y el objetivo estaba fijado desde el momento en que se había enterado de la ruptura de la chica con el idiota pelirrojo, la felicidad estaba dando vueltas como un aloca alrededor de libros de pociones avanzadas y Sanpe no iba a dejarla escapar.
…
Hermione estaba en el paraíso, rodeada de libros, algunos de los cuales no había oído hablar nunca de ellos, otros solo podría encontrarlos en la sección prohibida… Era increíble, no terminaban nunca.
Por si fuese poco, estaba con Snape… Severus, allí fuera de Hogwarts, en un entorno en el que no estaban sujetos a la distinción entre alumno y profesor, que eran iguales, en el que podían estar juntos y el hombre en cuestión estaba aprovechando ese hecho al máximo.
No se alejaba de ella, Hermione esperaba que él volviera a cruzar el espejo para explorar, pero no lo hizo, él se quedó a su lado, escaneando con ella cada una de las estanterías, comentando mucho de los libros, haciendo recomendaciones y separando aquellas que podían ser interesantes para su estancia como aprendiz.
Pero Hermione estaba teniendo serios problemas para concentrarse… Snape estaba demasiado cerca… ¿cómo puede ser? Ha pasado de tratarla como una niña y no hacerla el menor caso a estar demasiado cerca… cada pequeño movimiento que hacía acababa rozándole y parecía que él estaba haciendo lo posible para que fuera así.
Hermione notó como su corazón se aceleraba, esto era demasiado, este hombre no se daba cuenta que ella es de carne y hueso, no podía empezar a ser tan cercano y esperar que no reaccionara, poco a poco Hermione notó como su propio cuerpo actuaba sin que su conciencia se lo dictara… como se inclinaba hacia él, como mantenía el contacto lo máximo posible, como se le ponían los pelos de punta cada vez que notaba su respiración contra su piel. Estaba perdiendo la cabeza, tenía que centrarse y convencer a su cuerpo de que era hora de una retirada… "ah... aquello de allí… parece…mmm... interesante" dijo y se alejó al otro lado de la habitación.
Snape estaba encantado, había empezado el juego y la verdad es que por ahora todo estaba a su favor, solo estaba intentando acercarse, pequeños contactos, que si deslizar su mano sobre la suya, colocarse detrás de ella para mirar un libro, quedarse en medio para que ella tuviera que tocarle al pasar, estaba siendo divertido, lo mejor de todo es que ella estaba respondiendo… su piel, su respiración, su voz… todo estaba reaccionando a su proximidad y eso le encantaba… si reaccionaba así a los pequeños contactos… solo se podía imaginar lo bien que respondería si pudiera ser más íntimo, si sus manos estuvieran acariciando sus pechos, si sus labios pudieran recorrer su cuello, si…
Menos mal que ella había decidido alejarse porque Snape estaba necesitando un momento para controlar su propio cuerpo, no haría ningún bien a su causa que ella notara todo lo que estaba ocurriendo en sus pantalones… no… si iba a ganarla tenía que ser poco a poco. Un Slytherin sabe tener paciencia.
Pero Hermione no estaba ayudando, en cuanto se giró para mirarla estaba intentando coger un libro de la balda más alta, con su cuerpo estirado, el brazo alzado, el pecho contra la estantería, sus caderas haciendo un sugerente movimiento hacia delante, intentando llegar más alto… por Dios…
Snape se acercó para alcanzarle el libro, quizá simplemente estaba siendo atraído por la fuerza de ella, por su seducción inconsciente, por su inocencia… Quien sabe… Cuando bajó el libro, lo dejó entre sus manos… y sin darse cuenta estaba con ambos brazos alrededor de ella, en un abrazo, no esperaba estar tan cerca, pero no iba a quejarse…
Hermione quedó igualmente sorprendida, no esperaba estar tan cerca del profesor de pociones, que llevaba toda la tarde torturándola con su contacto… oh dulce tortura… pero se sentía tan bien, tan a gusto, sus cuerpos no dejaban de irradiar calor y en aquel momento sintió que había encontrado su sitio en el mundo ¿podría vivir aquí? Una librería secreta en el centro de Londres ¿estaría dispuesto Severus a permanecer en esta posición… digamos que para siempre? Hermione cerró los ojos y reclinó su cabeza hacia atrás, apoyándola sobre el hombro del hombre, haciéndose hueco y dejando con sus labios cerca de su cuello.
Snape estaba extasiado, era la tercera vez que la tenía entre sus brazos, contando su pequeña escapada a recolectar flores y cuando la sostuvo borracha, la reacción de ella ambas veces había sido increíble, parecía relajarse en su presencia, disfrutar de la unión de sus cuerpos, respondía siempre tan bien, él estaba acostumbrado a que todos se apartaran a su paso, a que nadie le tuviera cerca, tenerla a ella así demostrando tanta confianza era un sueño, bueno… según la reacción que se estaba empezando a notar en sus pantalones, más que un sueño era una fantasía. Tenía que alejarla de su cuerpo rápido, su masculinidad no podía traicionarle cuando todo iba tan bien.
"Hermione… pequeña… no te me duermas" dijo Snape en un susurro y Hermione se despertó de su trance y dando un pequeño salto de lado se alejó de él.
Snape no pudo evitar una pequeña carcajada "tranquila Hermione, no pasa nada"
"me pones… nerviosa" contestó Hermione temblando ligeramente "¿nerviosa?... curiosa descripción, yo hubiera dicho justo lo contrario" Snape volvió a inclinarse acercando sus labios a ellas.
Hermione dio un paso hacia atrás "si vas a ser mi aprendiz tendrás que acostumbrarte a que estemos… muy cerca… Hermione"
Esto era demasiado, era hora de otra retirada… aunque parte de ella deseaba que volviera a llamarla "pequeña" en sus labios sonaba tan sexy… "Maestro" le llamó Hermione para volver a crear distancia, algo que no pasó desapercibido "deberíamos ir a otra sección" y así volvió a cruzar el espejo sin decir nada… sin saber a dónde se dirigía.
Apareció en una sala mucho más pequeña que la anterior, apenas más grande que el armario de su casa ¿en qué sección había aparecido? En seguida Snape se unió a ella, apareciendo justo detrás, su cuerpo completamente pegado al suyo, ambos echaron un suspiro de la sorpresa, al no poder moverse demasiado.
"¿por qué has aparecido conmigo? ¿este espejo no debería llevarnos a distintos sitios según nuestros intereses? Preguntó Hermione.
Snape se echó hacia delante y la besó en el cuello, ella tembló, y notó como la temperatura de su cuerpo subía descontroladamente, sus mejillas estaban rojas "parece que mi interés es permanecer a tu lado" dijo en un susurro
"Severus… por favor…" dijo Hermione sin saber muy bien lo que quería, Snape tenía las ideas más claras pero no iba a ceder todavía, ya sabía que Hermione podría corresponderle aunque solo fuera físicamente… ya podía imaginarse dos años después haciendo el gran viaje de su vida, la investigación más importante del mundo, lo único que podía hacerlo mejor era ir con ella como su amante… pero aún no, no podría esperar demasiado pero aún no… hacía menos de una semana que lo había dejado con el idiota de Weasley.
Snape alzó su brazo para coger uno de los libros de la estantería, contra la que estaban casi empotrados, y cuando vio los títulos, su cuerpo comenzó a temblar, Hermione lo notó y miró hacia detrás, al hombre que la sostenía y vio como este luchaba por aguantar la risa, su atención se dirigió después al libro y se sonrojó tanto que todo su cuerpo se puso rojo… había aparecido en la zona de literatura erótica…
Hermione se dio la vuelta y volvió a desaparecer, una vez solo Snape rompió en una fuerte carcajada que salía directamente desde la parte baja de su tripa…. ¡Sí! Las cosas iban mucho mejor de lo que esperaba…
…
El resto de la visita fue bastante tranquila, Hermione seguía de color rosa y Snape tenía agujetas de la risa, pero ninguno de los dos dijo nada, subieron con una colección de libros, la mayoría de ellos sobre pociones, pero alguno había sobre encantamientos y otros de viajes. El viejo librero les vendió la mayoría de ellos, muchos a un precio que ni siquiera Hermione podía creer, Snape insistió en pagarlo todo, cuando Hermione se quejó, como él sabía que iba a hacer, solo le dijo que era parte de su aprendizaje y por lo tanto a cuenta de su maestro y del centro… Hermione no se lo creyó demasiado, pero iba tan feliz con sus libros… que al final no le importó.
Cuando ambos salieron por la puerta de nuevo a las calles de Londres, el viejo librero les observó salir y no pudo evitar una sonrisa que le iluminó completamente la cara… su sobrio y joven amigo por fin tenía a alguien a su lado… había que empezar a tener cuidado con ese duo…
Cuando estaban llegando al punto de aparición en el que debían separar sus caminos Snape habló… "Hermione ¿Cuándo vas a mudarte a Hogwarts?"
"estaba pensando en ir diez días antes de empezar las clases" lo dijo pensativa, era algo que aún tenía que hablar con Minerva, la directora le dijo que fuera en cualquier momento, pero esta no era una respuesta lo suficientemente precisa para Hermione, tenía que organizarse mejor.
"me gustaría que hiciéramos nuestro primer viaje para recolectar antes del comienzo de las clases, necesitamos que aún haga calor y si empezamos el curso luego vamos a tardar en poder irnos… sería una noche fuera, yo me encargaré de todo"
Hermione estaba un poco nerviosa después de lo que había transpirado en la librería, sabía que no iba a poder controlarse estando una noche a solas con el hombre con el que había tenido un crush los últimos años.
"perfecto, tengo ganas de… ir a recolectar… ¿me dirás lo que tengo que preparar?" preguntó sonando lo más inocente posible
"te escribiré lo antes posible… para que puedas… prepararte" hizo una pausa, parecía que no quería dejarla ir "esa será una de las lecciones más importantes Hermione, aprenderás un poder que no muchos han llegado a manejar" el cuerpo de Hermione tembló, sabía que Snape iba en serio, sus ojos mostraban una tremenda determinación, con promesas de tal poder ¿cómo no iba a querer ser su aprendiz? "no tardarás mucho en saber de mi, ahora aprovecha el tiempo para leer"
"sí, adiós Severus"
Y Hermione estaba a punto de desaparecer cuando escuchó un susurro que decía "Adiós pequeña".
Esta librería está inspirada en una muy pequeña que encontré en el centro de Barcelona, tenía un espejo gigante con un marco dorado feísimo, parecía que la librería era mucho más grande... fue un poquito decepcionante pero hizo volar mi imaginación.
Como siempre ninguno de los personajes me pertenece y no saco nada de escribir esta historia, a parte de gratificación personal y una forma de expresarme, nada muy capitalista lo siento, juro que algún día seré productiva.
Espero vuestro comentarios, la verdad es que estoy muy contenta con este capítulo y quiero saber vuestra opinión.
