Muchas gracias por vuestros comentarios. Me alegra mucho que os esté gustando esta historia.

Este capítulo es un poquito más largo que los anteriores. Espero que lo disfrutéis.

Capitulo Trece

Los ruidos de la calle entraban a través de las ventanas abiertas mientras repasaba mi armario una vez más. No terminaba de escoger un conjunto para aquella noche.

Ya había sufrido tres mini crisis en las que estuve a punto de lanzarme hacia el teléfono móvil y cancelar la cita con Riley. Cada vez veía más aquello como una mala idea y más aún después de la noche anterior.

Me repetí una vez más que cualquier cosa que hubiera entre Edward y yo estaba condenada al fracaso. Ni siquiera podía empezar. Y que yo decidiera no acudir a la cita con Riley no iba a cambiar nada.

Tenía que alejarme de Edward, ya había sido lo suficientemente estúpida como para pensar que era algo que podía controlar. La atracción física que sentía por él era abrasadora, pero si además añadía que el Edward que estaba conociendo cada vez me gustaba más, eso hacía que la mezcla fuera demoledora.

Y que estuviera pensando en Edward mientras me preparaba para mi cita con Riley no decía mucho a mi favor.

Finalmente me decidí por un vaporoso vestido verde de escote en v del que aún colgaba la etiqueta. Cepillé mi pelo a conciencia, pero era consciente de que el calor y la humedad impedirían que se mantuviera con ese aspecto sedoso mucho tiempo. Un poco de maquillaje y ya estaba lista. Aunque por la emoción que sentía cualquiera hubiera dicho que iba al dentista.

Cuando salí del metro oí mi teléfono móvil sonar dentro de mi bolso. Sonreí al ver quién me llamaba.

"Hola Rose" sonreí "¿A qué debo el placer de tu llamada?"

"¿No puedo llamar a una de mis mejores amigas sin tener un motivo?"

"Sería la primera vez" me reí.

"Vale" la oí suspirar al otro lado del teléfono "¿Dónde estás?"

"De camino a mi cita" crucé la calle con paso firme mientras sonreía porque conocía muy bien a mi amiga y sabía cuál era el motivo de su llamada.

"Aham"

"¿Me llamabas para ver si me había echado atrás?"

"Puede"

Una vez más me reí "Debería sentirme ofendida por tu falta de confianza en mí"

"¿Tu crees?" me preguntó con un tono escéptico "¿Cuántas veces has estado a punto de echarte atrás?"

"¿Desde que he salido del metro o durante todo el día?"

"Exacto. Bueno ya he cumplido mi cometido. Asegurarme de que haces lo correcto. Y recuerda Bella, sin condón no hay diversión"

"Gracias Rose, lo tendré en mente. Disfruta del finde"

"Oh, espero que lo hagas tu más que yo"

Nunca había ido al local en el que me había citado con Riley, pero sí había oído hablar de él gracias a la terraza interior que tenía. Antes de entrar miré el reloj, había conseguido llegar cinco minutos después de la hora fijada así que abrí la puerta yuna chica rubia me recibió con una sonrisa.

"Hola" saludé "He quedado aquí con un amigo, es él el que ha hecho la reserva, a nombre de Riley"

La chica comprobó el libro y me guió a través del bar hasta la parte posterior donde se encontraba una pequeña terraza iluminada por pequeños farolillos. El sitio era precioso, todas las paredes rodeadas de flores y las mesas y sillas parecían sacados de antiguos mercadillos.

Riley ya estaba en la mesa tomando una cerveza, cuando me vio llegar su cara se iluminó con una sonrisa y se levantó para darme un ligero beso en la mejilla.

"Estás preciosa" me dijo aunque no desvió los ojos de mi cara.

Me ruboricé ante sus palabras "Muchas gracias" me quedé un momento sin saber muy bien que decirle "¿Llevas mucho esperando?"

"No, apenas cinco minutos"

Los dos nos sentamos y enseguida apareció un camarero para tomar nota de mi pedido. Durante todo el día me había preocupado que no fuera capaz de mantener una conversación interesante, o que los dos nos quedáramos callados sin saber bien que decir, pero no hubo nada de eso y pronto Riley y yo comenzamos a hablar de lo que suponía que era lo normal en una primera cita, nuestros respectivos trabajos, de sitios a los que los dos habíamos ido, música, libros, etc.

Me sorprendió ver que Riley y yo teníamos muchísimas cosas en común. Él era de Seattle y se había mudado hacía tres años por una oportunidad de trabajo. Le apasionaban los libros como a mí, pero también la política y por eso se había decidido a ser periodista. Teníamos gustos parecidos y descubrimos que probablemente habíamos coincidido en algún concierto u obra de teatro.

El tiempo nos pasó volando y decidimos ir a cenar algo al Tailandés que había a la vuelta de la esquina.

"Y dime" posó sus ojos en los míos una vez que tuvimos nuestros platos delante "Sé que esto te parecerá un frase un tanto tópica, pero ¿cómo es que una chica cómo tu está soltera?"

"¿No crees en la soltería como una elección valida de una mujer en edad fértil?" Riley pareció turbado durante un momento pero se dio cuenta de que solo estaba bromeando "Supongo que no es nada original, estuve unos cuantos años con un chico pero la cosa no funcionó y una vez que se terminó necesité un tiempo para aprender a estar sola"

Riley asintió ante mis palabras "A mí me ha pasado más o menos lo mismo. Llevaba con mi novia desde el instituto en incluso nos habíamos prometido, pero cuando me ofrecieron el trabajo en Nueva York no pude decir que no y ella estaba de acuerdo, tenía que aceptarlo. Teníamos pensado que ella se viniera a vivir conmigo una vez que estuviera asentado, pero siempre surgía algo. Y es cierto lo que dicen de que las relaciones a distancia no funcionan. La ruptura fue brutal"

"Lo siento mucho"

"Ya lo he superado, pero fue muy duro. Sobre todo a un nivel psicológico muy retorcido" se quedó pensando unos segundos "Cuando piensas que vas a hacer esto u lo otro por primera vez sin la otra persona. Como si uno empezara de cero, pero sin pode olvidar"

"¡Exacto!" exclamé "Aun recuerdo el bajón que me dio la primera vez que puse una lavadora solo con mi ropa"

Los dos nos reímos aunque la conversación se había vuelto más profunda.

"¿Y qué estás buscando ahora?" me preguntó después de dar un trago a su cerveza.

"En realidad no estoy buscando nada. Si te soy completamente sincera estuve dudando si llamarte o no, pero supongo que ya es momento de pasar página y seguir adelante" Riley asintió y vi de nuevo ese brillo en sus ojos. "Espero que tus intenciones no sean deshonestas"

Riley sonrió y algo brilló en sus ojos "¿Y si lo fueran?"

"Solo tengo que recordarte que mi padre es policía" le dediqué una sonrisa inocente.

"Touché"

Pasamos el resto de la cena hablando de nuestras familias y amigos y cuando terminamos Riley se ofreció a acompañarme hasta mi apartamento.

Me sentía muy a gusto en su compañía, no había habido ningún momento incómodo y la conversación había fluido de una manera muy natural. Era fácil hablar con él y Riley era ese tipo de personas que hacía que te sintieras muy a gusto en su compañía.

Cuando los dos nos bajamos del taxi temí que hubiera entendido que yo quería invitarlo a mi apartamento, pero se detuvo a unos pasos de la entrada.

"He pasado una noche fantástica, Bella" cogió mis manos entre las suyas "¿Crees que podremos repetirlo algún que otro día?"

Fue en ese momento cuando me golpeó. Riley no era Edward y por mucho que disfrutaba de su compañía no sentía la misma atracción.

"Podemos tomárnoslo con calma" me dijo tras ver como vacilaba.

Pero Riley también me gustaba y me hacía sentir bien. Además tenía varios puntos a su favor, el primero y más importante es que no era mi jefe. Me convencí a mi misma que si accedía a volver a verle las cosas serían mucho más sencillas y dejaría de estar metida en el lío en el que me encontraba.

"Me encantaría volver a verte"

La sonrisa que me dedicó Riley prácticamente me deslumbró "Genial. Las dos próximas semanas estaré fuera por trabajo, pero te llamaré en cuanto regrese"

"Claro"

"Buenas noches Bella"

Se inclinó ligeramente y posó sus labios suavemente en los míos. Yo me quedé quieta sin saber muy bien como reaccionar, pero Riley rápidamente se alejó haciendo cumplir su promesa de que nos tomaríamos las cosas despacio. Soltó mis manos y lo vi alejarse antes de subir los escalones de mi apartamento.

Esa noche en mis sueños las imágenes de Riley y Edward se entremezclaron.

"Alice, parecemos miembros de una secta" le dije mientras miraba nuestro reflejo en el gran espejo de su cuarto. "¿Es necesario que vayamos las dos de blanco? Ahora mismo no es un color que me favorezca mucho" examiné mis piernas de color casi transparente.

"Es la tradición" se dio la vuelta mientras cogía mi mano y me arrastraba fuera de la habitación con la intención de que me callara.

"Es ridícula" hice una mueca.

"¿Podrías dejar de quejarte aunque fuera tan solo durante cinco minutos?"

"Cuando tu dejes de tratarme como una muñeca a la que vistes y peinas a tu antojo" le saqué la lengua "¿También le haces esto a Jasper?"

"A Jasper le hago otras cosas" me guiñó un ojo "Vámonos ya o llegaremos tarde"

Salimos del piso de Alice y tomamos el metro en dirección al apartamento de Jasper cargadas con una bolsa llena de botellas de vino y algún que otro aperitivo. La ciudad se veía medio vacía seguramente porque muchos neoyorkinos habían decidido pasar aquel caluroso fin de semana festivo fuera de la ciudad.

Lo cierto es que yo no tenía muchas ganas de acudir a la pequeña fiesta de Jasper, los nervios me estaban consumiendo desde que me había levantado esa mañana, ya que temía que Edward también fuera a acudir. Alice no había sido capaz de confirmarme si iría o no y estaba segura de que si me hubiera dicho que iba a estar me habría inventando alguna excusa para no ir.

Pero no podía hacerle eso a Alice, ella quería que pasara tiempo con Jasper para conocerlo mejor y yo aún no le había contado el lío en el que me encontraba metida y en ese momento no tenía pensado hacerlo porque no quería que hubiera nada que empañara su felicidad.

Por suerte cuando llegamos al apartamento de Jasper solo había tres personas más y ninguna de ellas era Edward.

"Bella, te presento a Carmen, Liam y Alistair" los dos chicos y la chica me saludaron desde el otro lado de la cocina. "Carmen es fotógrafa como yo y Liam y Alistair reporteros"

"Parece que ya estamos todos, ¿no?" preguntó Alice.

"Sí" asintió Jasper mientras cogía algunas bolsas que estaban encima de la encimera de la cocina para llevarlas hasta lo que supuse que era la terraza "Edward no tenía muy claro si podría venir, por la hora que es ya no creo que lo haga y Emmet tenía guardia en el hospital" antes las palabras de Jasper suspiré aliviada.

Mientras todos parecían ocupados con una cosa y otra me paré un momento a fijarme en el apartamento. Era muchísimo más grande que los que había visto de mis amigos en la ciudad, pero por lo que se veía en la cocina y en el salón estaba escasamente amueblado, apenas lo básico para poder vivir. Sabía por Alice que Jasper hacía poco que se había mudado y no había pasado mucho tiempo allí.

"Bella, si quieres puedes ir preparando una ensalada" me dijo una vez que regresó de la terraza acompañado de Alice.

"Yo no dejaría en sus manos un cuchillo" dijo mi amiga entre risas "Ya nos encargamos nosotras, vosotros ir preparando la barbacoa"

Alice se desenvolvía con naturalidad por la cocina, sin duda había pasado mucho tiempo en ese apartamento y se sentía cómoda. Sacó unos tomates y me pasó una lechuga.

"No quiero sonar paranoica" me dijo prácticamente en su susurro mientras cortaba en rodajas los tomates "Pero creo que no le gusto a Carmen, me mira de una forma muy extraña"

"Serán imaginaciones tuyas Alice, a todo el mundo le gustas"

Alice simplemente se encogió de hombros "Es una pena que no vaya a venir Edward, así habría alguien más que conocieras con el que pudieras hablar"

Esta vez fui yo la que me encogí de hombros.

Cuando terminamos de preparar la ensalada salimos a la terraza donde la mesa ya estaba puesta y los chicos estaban alrededor de la barbacoa cada uno dando la opinión de cómo debía hacerse la carne mientras que Carmen estaba sentada en una de las sillas observándoles pero en cuanto nos vio llegar vi como brevemente torcía el gesto. Quizá Alice tuviera razón.

Jasper se colocó detrás de Alice, le pasó los brazos por delante en un abrazo y le dio un beso en el cuello, prácticamente pude oír como mi amiga ronroneaba antes de apoyar su cabeza en el pecho. Vi como Carmen los miraba fijamente.

"Jasper, este apartamento es impresionante" le dije mientras recorría con mi mirada la gran terraza aunque no me atrevía a dar un paso.

"Gracias, aunque Alice cree que no le he sacado todo el potencial que tiene" y volvió a darle otro beso esta vez en la cabeza. Esos dos no podían mantener las manos alejados el uno del otro.

"Las salchichas ya están" anunció Liam que ahora parecía ser el encargado de la barbacoa "¿Quién quiere perritos?"

Todos nos sentamos en la gran mesa, yo intenté colocarme lo más alejada posible de la barandilla de la terraza, Carmen a mi lado, Alice y Jasper enfrente y Liam y Alistair cada uno en una esquina.

"¿Ya tienes preparada la maleta Alistair?" preguntó Liam.

"Sí, el martes salgo para Irán. Hemos tenido un montón de problemas con los visados, pero ya está solucionado" miró al resto de la mesa "¿Vosotros cuando echáis el vuelo?"

"Dentro de una semana me voy a Grecia y Turquía" dijo Liam "Me han encargado un reportaje sobre el conflicto por unas islas del Egeo"

"Oh Jasper" exclamó Carmen, era la primera vez que la oía decir una palabra "¿Recuerdas aquella noche en Mykonos en la que nos emborrachó con Ouzo aquel hombre tan extraño?"

Jasper se rió pero noté cierta incomodidad en él. Alice se quedó mirándolo con curiosidad, pero fue Carmen la que continuó hablando.

"Era verano y estábamos en Egipto, antes de regresar a casa decidimos hacer un pequeño recorrido por Grecia. Cuando llegamos a Mykonos no habíamos hecho ninguna reserva, así que el único sitio que encontramos era una pequeña pensión de un matrimonio mayor. El hombre nos estuvo sirviendo Ouzo toda la noche y no nos dejaba irnos a nuestra habitación" remarcó las últimas palabras mirando directamente a Alice "Estaba loco, decía que podía hablar con su cabra y trató de demostrárnoslo durante horas aunque nosotros lo único que queríamos era meternos en la cama, ¿verdad Jasper?"

El silencio que se hizo en la mesa fue bastante tenso, pero justo en ese momento oímos el timbre de la puerta. Jasper se levantó a abrir y yo miré como Alice trataba de contener su enfado. Sin duda había habido algo entre Carmen y Jasper, pero parecía que ella le daba mucha más importancia de lo que lo hacía él.

"Carmen, Jasper no me ha contado mucho de tí" pude notar como las palabras de Alice habían provocado que Carmen se encogiera en su sitio. "¿Tienes novio?"

Carmen se rió mientras recolocaba sus rizos y las pulseras de sus muñecas tintenearon "Me gusta definirme como un espíritu libre"

"¿Qué quieres decir?" le preguntó Alice.

"Bueno, la monogamia no es nada más que un invento capitalista para sustentar la idea de la propiedad privada, que va en contra de la naturaleza humana y cualquiera que piense lo contrario es un iluso" soltó Carmen como un niño recitando la lección delante del profesor.

Alice se inclinó hacía delante y estiró su cuello, sin duda, totalmente molesta "O quizá es que no has encontrado a la persona indicada"

"¿De qué estáis hablando?" preguntó Jasper cuando regresó acompañado de Edward.

Gemí internamente mientras rezaba para que se sentara lo más alejado de mí, pero ya había quedado claro que los dioses me odiaban y Edward cogió una silla para sentarse a mi lado.

"Carmen está explicando una vez más los perjuicios de la monogamia y Alice no está de acuerdo" apuntó Liam unavez que todos estuvieron sentados.

Carmen fingió una risa y lo único que me apeteció en ese momento fue estamparle el bote de guacamole en su cara. "Vamos, ¿quién puede creerse que existe en todo el mundo una única persona para ti que te va a hacer completamente feliz y viceversa? Es una idea demencial"

"¿Y qué es lo que propones?" preguntó Alice ya sin tratar de ocultar su enfado. Con sus opiniones Carmen estaba atacando directamente sus creencias.

"Las relaciones deberían basarse en la atracción física y en la afinidad de caracteres" pude ver por el rabillo del ojo como Edward sonreía. "Y desde luego habría que desterrar esa idea de la exclusividad y la fidelidad"

"O sea, que para ti no supondría un problema follarte al novio de alguien"

"¿Quién quiere unas costillas?" preguntó Jasper mientras se levantaba y se acercaba a la barbacoa. Alice también se disculpó y dijo que tenía que ir al baño.

"¿Qué ha sido eso?" me preguntó Edward en su susurro que me sobresaltó.

"La verdad es que no lo sé" le dije mientras me giraba, quedando nuestras caras a escasos centímetros.

Una vez más no pude evitar perderme en sus ojos verdes y Edward volvió a alzar un lado de su boca en una media sonrisa. Bajó sus ojos recorriendo lentamente mi cuerpo hasta posarse en mis piernas prácticamente desnudas ya que el vestido era demasiado corto y se había subido mucho.

"Bonito vestido" sus ojos se volvieron a clavar en los míos y sentí arder todo mi cuerpo y ese pequeño dolor que a veces Edward me provocaba entre las piernas que apreté instintivamente para intentar aliviarlo.

Si él quería los dos podíamos jugar a este juego. Así que me acerqué más a él y también susurré "Hace mucho calor aquí, ¿no crees?"

No pude observar su reacción porque en ese momento Alice regresó pareciendo mucho más calmada. Continuamos comiendo sin muchos más sobresaltos, la conversación discurriendo por terrenos más tranquilos. Aunque yo era consciente de la próxima del cuerpo de Edward y el poco espacio que nos separaba. De vez en cuando su mano rozaba la mía, o su hombro o su pierna. Sabía que lo estaba haciendo a posta y cada vez me alejaba un poquito más de él hasta casi chocar con Carmen.

El calor que sentía nada tenía que ver con las altas temperaturas de aquel día aún de primavera y suspiré una vez más aliviada cuando todo el mundo se levantó para recoger. Me excusé y me dirigí al baño donde intenté refrescarme aplicando agua fría en mi nuca y mis muñecas.

El resto de la tarde la pasamos bebiendo cervezas y Liam y Alistair nos entretuvieron con mil historias acerca de sus innumerables viajes, seguro que entre ellos dos habían dado la vuelta al mundo al menos tres veces.

"¿Qué tal fue tu cita anoche Bella?" me preguntó Edward.

"Suerte con eso Edward, yo no he conseguido sonsacarle nada a Bella" intervino Alice que parecía que había decidido unirse a la conversación en ese momento y dejar de besuquear a Jasper.

"Ha estado bien" me encogí de hombros sin querer mirar en la dirección de Edward "Tomamos una copa, cenamos y me acompañó a casa. No hay mucho más que contar Alice"

"¿Vas a volver a verle?"

Era oficial. No entendía a Edward Cullen. El viernes me había dicho que no quería saber nada, y ahora no paraba de preguntarme sobre ello. Había sido él el que había dejado muy claro que nunca podría haber nada entre nosotros dos pero era incapaz de dejarme en paz.

"Estará fuera un par de semanas, pero sí, esa es la intención"

"¿Cómo se llama?" preguntó de nuevo Edward y esta vez noté como los ojos de Alice se clavaban en él con sospecha.

"Riley Biers" contesté un poco harta de todas las preguntas y de que ahora la atención de todos estuviera puesta en mí "¿Ha terminado ya el interrogatorio?"

"¿Estás saliendo con Riley Biers?" preguntó Jasper y parecía realmente impresionado.

"Solo ha sido una cita. ¿Lo conoces?"

Jasper se rio "En persona no, pero me sorprende que no hayas oído hablar de él. Destapó un caso de corrupción en la oficina del Gobernador, se habló de él para el Premio Pulitzer del año pasado"

"No sería tan bueno" oí que decía por lo bajo Edward y no pude evitar reírme, ¿Edward Cullen estaba celoso?, pero nadie le hizo caso y Jasper continuó hablando de otros artículos escritos por Riley que según él eran impresionantes. Pensé que debería hacer una búsqueda en google para leerlos de primera mano.

Alice no había dejado de mirar a Edward durante toda la conversación, ni yo tampoco y su semblante parecía cada vez más serio.

"¿Y tu Edward, estás viendo a alguien?" le preguntó mi amiga , en ese momento fui yo la que me puse tensa y bajé mi mirada para que nadie viera que en realidad temía la respuesta a esa pregunta.

"No, en este momento no"

Sonreí ante las palabras de Edward y alcé la vista para encontrarme con los ojos de Alice clavados en los míos dirigiéndome la misma mirada sospechosa que antes le había dedicado a Edward.

"Qué curioso" dijo Alice "Ayer estaba leyendo las páginas sociales del periódico y me encontré una foto tuya muy bien acompañado de esa chica rubia que creo que es modelo"

"¿Has vuelto a ver a Irina?" preguntó Jasper incrédulo.

"Dios mío, odio esos mal llamados artículos" intervino Carmen sin dar tiempo a que Edward pudiera contestar "No entiendo como alguien puede encontrarlas entretenidas" y esta vez dirigió su comentario directamente a Alice.

Entonces se inició una acalorada discusión de nuevo entre Carmen y Alice aunque yo no le presté demasiada atención porque estaba pensando en lo que acaba de decir mi amiga.

Que me doliera aquello era ridículo cuando yo misma había ido a una cita esa misma noche. No podía evitar sentir ciertas cosas por mucho que intentara convencerme de lo contrario. Y ahora estaba segura de que Alice lo sabía. ¿Pero por qué había mentido Edward? Todo era realmente confuso y complicado, lo que solo podía significar una cosa, que estaba mal.

Me levanté para ir a buscar otra cerveza a la nevera y noté como Edward venía detrás de mí, pero nadie parecía darse cuenta demasiado entretenidos con la discusión.

"Bella, déjame que me explique"

"No me debes ninguna explicación Edward" le di la espalda mientras sacaba una botella pero noté su cuerpo prácticamente pegado al mío.

"¿Y por qué siento que si lo hago?" su mano se apoyó en mi hombro desnudo y comenzó a acariciarme el brazo.

"Edward" suspiré notando como se me erizaba la piel por donde pasaba sus dedos "Tienes que dejar de hacer esto"

"¿El qué?" sus labios estaban tan cerca que el su aliento provocó un cosquilleo en mi nuca.

Hubiera sido tan fácil darme la vuelta… Pero lo que hice fue alejarme de él y poner la isla de la cocina entre nosotros.

"¡Esto!" dije en un tono más alto de lo que pretendía "No sé exactamente que es lo que está pasando pero fuiste tu el que dejó muy claro que no podía ocurrir nada entre nosotros"

"Yo tampoco sé lo que está pasando" realmente parecía perdido.

"Tienes que dejar de acercarte a mi de esa manera o…" pero esta vez era yo la que estaba acortando la distancia entre nosotros hasta que prácticamente nuestros cuerpos chocaron.

"¿O qué Bella?"

"O despídeme y bésame de una vez" en cuanto las palabras salieron de mi boca me di cuenta de los estúpidas que sonaban.

Edward inclinó aún más su cabeza hacía la mía "¿Realmente quieres que yo te despida?"

En ese momento pasaron por mi cabeza cosas como el alquiler de mi apartamento, el préstamo universitario que estaba pagando, facturas… Me alejé de nuevo unos pasos.

"No" sacudí mi cabeza "Pero tenemos que dejar de hacer esto"

"No sé si quiero hacerlo" se volvió a pasar la mano por su pelo "Ni siquiera sé si puedo"

"Edward…" el tono de mi voz era suplicante.

"De acuerdo"accedió finalmente "A partir de ahora nuestra relación será estrictamente profesional"

"Tampoco hay que ser tan drásticos" me reí "No me gustaría tener que tratar de nuevo con el Edward déspota. ¿Qué tal si simplemente somos amigos? Al fin y al cabo si Alice y Jasper continúan juntos estaremos condenados a entendernos" extendí mi mano para sellar el acuerdo.

"Está bien. Amigos. Pero en el trabajo sigo mandando yo" me dijo bromeando antes de sacudir mi mano.

Quizá fuéramos unos idiotas por pensar que esta vez si funcionaría y que esa atracción sexual tan fuerte que sentíamos el uno por el otro no se interpondría en ese intento de ser amigos. Y es que las cosas siempre sonaban mejor en la teoría que en la práctica.