Breath Mints & Battle Scars By Onyx and Elm (Traducción autorizada)

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Beteado por mi gemela malvada mayitatime (no usa FF, pero sí Twitter ~)


XI

¿6? de octubre…

¿Seis? ¿Siete tal vez? Probablemente todavía sea octubre de 1998.

Lo que la despierta son las sábanas ásperas, además de la sensación de náuseas en su estómago que llega por dormir demasiado.

Sus párpados están pegajosos, haciéndole difícil abrirlos, pero cuando puede reunir la fuerza muscular necesaria para despegarlos, el blanco del techo le resulta demasiado familiar, así como el aroma de las hierbas que flota en el aire. La enfermería.

No es como despertar con resaca después de la noche de borrachera. En esta ocasión recuerda todo muy claramente.

Tragar es difícil cuando se tiene la garganta tan seca. Igualmente, sus labios también se pegan. Le toma un segundo pero logra inclinar su cabeza hacia un lado para ver el resto de la habitación: las tres camas junto que le siguen están vacías y hechas, pero la cuarta cama tiene un cuerpo sobre ella.

Su malestar se intensifica al ver el cabello rubio y se pregunta si eso será siempre lo primero que reconozca de él.

Por un momento, cree que él está allí porque aún no se ha despertado del aturdimiento. Sin embargo, al reenfocar la vista, nota que está bañado en rojo. Un rojo vibrante por todo su cuerpo.

Está cubierto de sangre.

¿Por qué está cubierto de sangre?

Aunque solo puede ver la mitad de su cuerpo, nota un ojo morado, labios partidos y su mejilla hinchada que aún sangra.

Su camisa blanca ahora es escarlata.

Está inconsciente.

El recuerdo de su mano helada apretada alrededor de su garganta regresa y la sacude como un tornado, así que recuerda que no debería importarle, debería estar furiosa y feliz de que él esté tan gravemente herido también.

Pero no se siente ni remotamente cercana a ninguno de esos sentimientos.

Se sienta.

Un par de manos tardan unos cinco segundos en intentar forzarla a acostarse, pero lucha contra la presión soltando un inesperado aullido de desaprobación. Las manos la sueltan y las gafas de Harry se mueven dentro su línea de visión.

—Mione, no deberías sentarte tan rápido —dice.

—Quiero- quiero sentarme- quiero sentarme —responde con la voz hecha un graznido, deformando las palabras.

Harry se sienta con cautela. Está con las piernas cruzadas al pie de su cama con un semblante de preocupación no tan diferente al que usualmente usa al mirarla.

—¿Que pasó? —pregunta, masajeando la piel repentinamente palpitante debajo de su barbilla.

Harry se muerde el labio, ajustando sus lentes que están posados en su nariz.

—Bueno, erm —aclara su garganta—, Malfoy te atac…

—No, no —lo interrumpe— conozco esa parte. ¿Qué pasó después?

Parece un poco sorprendido por su reacción. Aclara su garganta una vez más y desordena un poco su cabello alborotado.

—Oh, erm...

Ahí es cuando se da cuenta que está Ron detrás de Harry.

Ron está sentado en el extremo de la otra cama, con sus manos siendo envueltas en vendaje por Madam Pomfrey, mientras sacude la cabeza en negación y murmura para sí misma algo. Pero Ron no le presta atención, solo está mirando a Hermione. Una sonrisa juvenil se extiende a lo largo de su cara y aparta una mano a medio envolver para saludarla.

Tiene los nudillos partidos, magullados y ensangrentados.

Lo entiende antes de que Harry dijera una palabra más.

—Dime que no lo hizo —respira profundo.

Harry hace una especie de mueca.

—¡Eres un completo idiota, Ronald Weasley! —le arrojó una almohada antes de siquiera considerar que podría golpear a Madam Pomfrey. Poppy, no obstante, tiene reflejos adeptos y lo esquiva casualmente, permitiendo que golpeara a Ron directamente en la cara.

—Contrólese, señorita Granger

—Es todo lo que dice.

Cuando la almohada se cae, Ron parece confundido.

—Mione, yo-

No —levanta una mano y su voz resuena en las paredes—… no digas nada. Ni una maldita palabra.

Salta fuera de la cama, arreglando su falda y arremangándose las mangas.

—Hermione, realmente no deberías…

—Silencio, Harry.

Poppy parece estar dispuesta a dejarla hacer una pequeña rabieta, así que continúa envolviendo las manos de Ron incluso cuando él le pide detenerse.

—¿Madam Pomfrey? —pregunta Harry—. ¿Realmente Hermione debería estar d-

—Se desmayó, sr. Potter, estoy segura de que puede caminar sin ayuda.

Y un breve afecto por Poppy atraviesa la mente de Hermione, como una brisa primaveral antes de ser tragada por un tornado. Hermione cruza la sala a paso rápido, ignorando las pulsaciones de su muñeca y cuello. Se detiene al pie de la cama donde está Malfoy.

Hay un aura que brilla tenue a su alrededor, puede ver el brillo si entrecierra los ojos.

No puede tocarlo, solo puede mirarlo.

En algún lugar del fondo de su mente se pregunta por qué pensó que podría tocarlo.

Es un desastre. Su ojo morado está hinchado y sus mejillas y cuello están salpicados de hematomas, como si un tintero hubiera explotado cerca de su rostro. El corte en su sien pareciera haber sido hecho por una piedra y Hermione fácilmente puede ver a Ron, al valiente y galante Ron pensando que la está protegiendo al golpear a un

Draco Malfoy que ya estaba inconsciente.

Se pregunta cómo pasó esto con Havershim presente, pero, de nuevo, recuerda que a Havershim nunca le agradó Malfoy.

Es entonces cuando se da cuenta de la inminente presencia de Nott en la esquina, algo lejos de Malfoy pero aún junto a la cama. Está bastante claro que se encuentra vigilándolo. También hay sangre en su uniforme, en su perfecta camisa blanca, pero no tiene heridas visibles, así que tiene que ser sangre de Malfoy.

—Granger —le dice mordazmente.

Decide ignorarlo.

—¿Quién apartó a Ron de él?

Nott cruza los brazos sobre el pecho.

—Yo.

Ella vuelve a mirar a Malfoy y sus ojos trazan los moretones.

—Gracias —se oye decir.

—¿Y de qué carajo estás agradecida?

La hostilidad la sorprende un poco. Da un paso atrás, sus ojos se abren un poco y se encuentra con los de él.

—Fue mi culpa —responde.

Esto también la sorprende. Se asomó la verdad después de una larga cola de mentiras.

—Todo el asunto fue mi culpa.

Nott entorna los ojos.

—Malditos Gryffindors. Tan hambrientos de atención. Tan listos para quedarse con la gloria —da un paso hacia la mesa junto a la cama de Malfoy y golpea algo sobre ella: el diario—... y la culpa.

Repentinamente, siente la presencia de Harry detrás de ella.

—Oh, ¿es tu turno de defender su honor, Potter? —bromea Nott.

—Aléjate, Harry.

—Malfoy trató de estrangularla-

—Damas y caballeros, les presento a los caballeros blancos de la princesa de Gryffindor. Qué romántico-…

—Es un maldito psicópata-

Aléjate, Harry —espeta de nuevo lo suficientemente fuerte esta vez como para callar a ambos.

—Mione-

Ella se vuelve hacia él y su ira va disminuyendo ante la mirada de dolor que ve en sus ojos. Suspira.

—Estoy bien, Harry. Puedo hacerlo sola, por favor... por favor no interfieras.

Vacila un buen rato pero asiente en silencio, camina hacia atrás unos pasos antes de girarse hacia Ron.

Hermione mira de nuevo a Nott. Tiene una ceja levantada, pareciendo incluso un poco divertido.

—¿Hacen exactamente todo lo que dices? —realiza un pequeño movimiento de latigazo con la mano.

—¿Todavía es lunes?

Vuelve a poner los ojos en blanco, burlándose.

—Qué jodidamente dramático, por supuesto que todavía es lunes. Te desmayaste ¿por una hora? El tiempo suficiente para que tu pecoso novio llegara e hiciera una escena. Te desmayaste, Granger, supéralo —señala a Malfoy—. ¿Pero él? Quién mierda sabe.

Está enojada. También quiere insultarlo pero parece que no puede encontrar las palabras exactas.

—Dime, Granger, ¿qué clase de Gryffindor golpea a un hombre inconsciente?

—No le pedí que-

—No importa. Dijiste que es tu culpa, ¿verdad?

Se muerde el labio inferior. Intenta mantener la calma mientras exhala por la nariz.

—Cierto —se fuerza a decir.

Un tenso silencio pasa entre ellos. La respiración de Malfoy se entrecorta en su sueño y ambos ojos se desplazan hacia él.

Cuando Nott vuelve a encontrar su mirada, la hostilidad también regresa.

—¿Por qué jodida mierda lo agarraste?

—¿Cómo es que lo sabes? —replica.

Nott inclina la cabeza hacia atrás, mirándola de arriba abajo. Luego saca algo de su bolsillo. Un diario verde lima del mismo tamaño que el diario de Malfoy.

Su estómago se sacude.

—Soy su muleta.

—¿Su qué?

—Merlín, Granger, pensé que eras inteligente. Soy su muleta. Es el término del sanador. Estamos en el mismo maldito programa. Me aseguro de que envíe sus cartas y él se asegura de que envíe las mías. Fin de la historia.

El mismo programa...

Él y Nott están en la versión del Mundo Mágico de Alcohólicos Anónimos, excepto que en lugar de alcoholismo es trauma lo que están tratando. Ya había considerado cuánto daño le hizo la guerra a su bando, pero nunca a este grado.

Siente cómo un poco de angustia late en su pecho envuelta en un manto de culpa.

Ha estallado una discusión entre Ron y Harry detrás de ellos pero es difícil escuchar lo que dicen.

No quiere saber pero pregunta de todos modos.

—¿Qué pasa si no escribes?

Nott se burla de ella. Una risa amarga.

—Vamos a la cárcel, Granger —y después de un silencio embarazoso, agrega—: Felicidades, han ganado la guerra.

Podría arrojarle tantas cosas a la cara. Como recordarle que, si su lado hubiera ganado, ella probablemente estaría muerta. No, no probablemente, definitivamente. Erradicada como un insecto con pesticidas. Como a una sangre sucia, como lo que era. Sin embargo, de nuevo mantuvo la boca cerrada. Echa un vistazo al diario púrpura.

—¿Tienes que escribir todos los días?

Nott no se molesta en decir que sí, simplemente responde:

—Los dementores probablemente ya están en camino.

Algo se retuerce en sus entrañas. Sus ojos miran al diario de nuevo.

Y toma una decisión precipitada.

—¿Qué carajo estás haciendo? —Nott sisea mientras bordea los pies de la cama y alcanza el diario.

Su varita está fuera de su bolsillo y apuntando a su cara antes de que pueda acercarse demasiado. Nott se detiene en seco.

—Estoy corrigiendo mi error —dice en voz baja—. Retrocede.

La mirada en sus ojos es desconcertante, es la primera vez que lo ve ponerse nervioso.

—Si lo destruyes —lo ve tragar—… ni siquiera tendrá un juicio.

Es la primera vez que también escucha su voz desesperada.

Ron y Harry han dejado de discutir, toda la enfermería está en silencio, tensa.

—No voy a destruirlo.

Su mano se cierra alrededor de la atadura. Ella sale de la enfermería con el diario, aún con la varita apuntando a Nott, por completo consciente de las miradas de sorpresa de Madam Pomfrey, Harry y Ron.

Camina a toda marcha.

A mitad de camino por el pasillo, transforma la punta de su varita en la punta de una pluma, sujetando el diario con una mano y tratando de mantenerlo abierta con el pulgar en la primera página en blanco.

5 de octubre, 1998 garabatea de forma casi ilegible.

Diario,

Ella me lo quitó. Y se equivocó al hacerlo.

Lo tomó porque se sentía impotente. ¿Porque quería… control?, ¿poder?, ¿ventaja? Ni siquiera lo sabe a este punto.

Pero no debería haberlo hecho y lo siente.

Ella realmente lo lamenta porque ve que lo estoy intentando. Que estoy lidiando con las consecuencias de mis acciones pasadas. Ve que estoy luchando. Ve que yo no me merecía esto.

Ve que no soy quien solía ser y me perdona.

Incluso si nunca logré decir que lo siento, me perdona.

Draco

Su mano está temblando cuando la aparta y mira hacia arriba para encontrarse en la puerta de la Lechucería. Se mueve hacia la ventana y algunos búhos giran la cabeza para mirarla.

Conoce a la lechuza de Draco. Espera una media hora para tratar de acercarse. La lechuza entrecierra los ojos sospechosamente cuando la ve aproximarse, ladeando su cabeza de motas doradas hacia un lado.

—Cygnus —dice suavemente y está bastante segura de que ese es su nombre—, ¿puedes llevar esto a donde tiene que ir?

Cuando extiende el diario, el pájaro grazna en reconocimiento. Chasquea el pico una vez antes de cerrarlo, mordiendo la esquina de la atadura.

Y solo cuando sus alas doradas han desaparecido en el horizonte se permite sentarse. Colapsando entre excrementos de búho y plumas, llorando.

Jodidamente llorando.


¿Qué tal? ¡hasta el próximo domingo!