"Es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella, que soportar el pensamiento de la muerte."
—Blaise Pascal.
La palabra 'muerte' es la convergencia de múltiples perspectivas acerca de su propia definición.
Hay quienes lo utilizan connotativamente, refiriéndose a un estado de quietud mental y sentimental.
Está muerto de amor
Otras personas, como un significado tal de un final anunciado.
Su muerte era un hecho latente
No obstante, nada de esto tomaba un claro significado en la vida de Levi.
Él fue testigo de miles de muertes, en los que incluía a sus camaradas, amigos y familiares. Cada una de ellas marcó su espíritu, convirtiéndolo en un ser apático ante los demás, mas no para sí mismo.
Sentía miedo, eso era claro. Jamás deseó morir en vano, no sin haber dejado una huella en alguien más.
—¡No lo hagas! —la voz de Mikasa resonó muchas veces en su mente, antes de tomar una determinación—¿Qué haré sin ti? No podría soportarlo...
¿Por qué se empeñaba en detenerlo? ¿Por qué su corazón dudaba cuando sus palabras alcanzaban sus oídos?Su determinación siempre fue clara y firme. No obstante, cuando se trataba de ella, sus ideas se volvían débiles y difusas.
—Mañana partiré para luchar. No quiero quedarme aquí sin hacer nada—espetó con seguridad. Sus dedos aún dolían, pese a que Hange lo había tratado debidamente—. Ella se lanzó a la muerte sin más, era una tonta que nunca tuvo la decencia de cambiar—sus palabras eran finas capas de vidrio que cortaban profundamente su piel. Estaba devastado al saber de la reciente muerte de su fiel compañera y única amiga de la Legión de Reconocimiento.
—La comandante dio todo de sí con honor y estoy segura de que no pudo haberse sentido mejor al entregar su vida en pos de la humanidad—Mikasa aún no se recuperaba de la noticia, por esa razón deseaba persuadir a Levi para que él no cometiera la misma locura.
—Maldita... —llevó su mano a su ojo adolorido. Las lágrimas le recordaban cuán impotente se sentía al verse al espejo y notar la cantidad de heridas que tenía.
—Te lo suplico, Levi. No vayas en ese estado... —Mikasa cerró la puerta de la habitación del Capitán y se acercó hacia él, tomando ambas manos—Quédate conmigo, por favor...
Levi bajó la mirada y resopló. Si existía algo más molesto para él era que Mikasa tomara dicha posición e intentara doblegar sus decisiones.
Su rostro a punto de llorar; sus cejas temblorosas, conteniendo su dolor; su respiración jadeante y sus manos cálidas aferradas a la frialdad de un hombre como Levi, eran los motivos por los cuales él dudaba.
—No moriré, si ese es tu miedo—soltó las manos de la joven y las dirigió a sus mejillas —. Es momento que tome la responsabilidad que me corresponde y dejarles todo en sus manos.
De inmediato, el rostro de la Ackerman permitió que las lágrimas cayeran sobre las manos de Levi. Él notó su empeño en detenerlo, pero no encontraba el modo de persuadirla a ella para que no se sumiera en la tristeza.
—Haré lo que me pidas antes de partir. Sólo eso puedo brindarte—expresó mientras secaba las mejillas de la joven—. Adelante, pídeme lo que quieras y como compensación por tu determinación, lo haré.
Mikasa bajó la mirada y sus mejillas se ruborizaron de inmediato. Sentía pavor al intentar expresar lo que realmente deseaba, pero era la única y última oportunidad de solicitarlo.
—Hágame el amor... —susurró sin mirarlo directamente—Esa es mi única condición para dejarte ir.
Absorto ante el pedido, Levi sintió cómo el sudor frío recorrió desde el nacimiento de su sien hasta la mejilla, donde fue borrado posteriormente.
—¿Estás segura de lo que me pides? No creo ser muy bueno en eso y...
—Estoy muy segura y es lo único que no le has dado a nadie más. Sé cuán reservado has sido y nunca se ha sabido de algún hecho como este... —aseguró y levantó la mirada—Quiero quedarme al menos con el recuerdo de haber entregado mi corazón y alma al hombre que amo.
Levi cerró sus ojos y suspiró. Las palabras de Mikasa, una vez más, lo llevaban al borde del colapso. Él estaba emocionalmente ligado a ella y ambos se apoyaban en lo justo y necesario. Bastaron unas palabras de aliento hacia ella para que Mikasa besase los labios prohibidos del Capitán.Un secreto que llevaron a cuestas por años y que no traspasó aquel límite.
No obstante, el hecho de que la joven se tomase aquel atrevimiento, lo abrumaba.
—Está bien...—asintió y suspiró.
Ambos se detuvieron a contemplar sus miradas cargadas de dolor y angustia. La incertidumbre del mañana y la agonía del ayer, eran la combinación mortal del hoy.
Pese a mostrarse como un hombre autoritario, de poca paciencia y duras palabras; eso no aplicaba cuando estaba frente a Mikasa.
Sostuvo el rostro de la joven entre sus manos y ella lo acercó de modo que ambos estaban compartiendo sus alientos. Se besaron lentamente, dejando su pasión de lado y demostrando cuán aferrados podían estar el uno al otro.
Él la llevó hacia su cuerpo, aprisionándola contra su pecho y permitiéndole oír su corazón. Ella sonreía y al mismo tiempo sollozaba.
Mikasa regresó su mirada hacia el Capitán, encontrando en sus ojos el reflejo del dolor que ambos cargaban ante la despedida.
Sus prendas cayeron una por una, juntándose al borde del lecho que oyó llorar en silencio al gran Levi Ackerman. Sus cuerpos desnudos escondían más que piel. Un sinfín de sentimientos prohibidos afloraron de sí, colmando el ambiente con un delicado romance.
Él la guió hasta su cama y la recostó con delicadeza. Observó la frescura de su cuerpo y la esbeltez que ocultaba bajo su uniforme.
Ella continuaba sonrojada al sentir la cercanía de Levi y su piloerección dejaba en evidencia tal estado de pudor.
Se fundieron en un nuevo beso que ya no poseía ni un atisbo de ternura. Manifestaba el deseo y la ansiedad de entregarse por completo.
Él comenzó besando cada rincón de su ser, reconociendo su atracción física y emocional por la joven.
Cada recorrido se tornaba más apasionante y Mikasa no soportaba la agonía de alejarse de Levi. Anhelaba compartir su vida por completo, lejos de las batallas y la incertidumbre de ser el próximo en entregar el corazón para la humanidad.
Tanto él como ella temían dar el siguiente paso. Estaban dispuestos a correr el riesgo de cumplir con sus promesas, pero aquel sentimiento no se esfumaría.
De una forma delicada, Levi se sumergió en las profundas y cálidas aguas que esperaban deseosas su llegada. Se sentía completamente relajado al permanecer en el interior de la joven.
Sujetó su cintura y con la otra mano sostuvo su muslo, embistiendo progresivamente a Mikasa. Sus jadeos fueron dejados de lado y la armoniosa melodía que salían de la Ackerman eran gemidos teñidos de lujuria y dolor, al mismo tiempo.
Los movimientos adquirieron mayor fuerza y velocidad. Los alientos se mezclaron en un ambiente colmado de pasión y amor desbordante. Mikasa se aferraba al cuerpo de Levi, al mismo tiempo que ella arqueaba su espalda debido al placer otorgado por él.
Se besaron una vez más. Se miraron nuevamente, con sus orbes cargadas de lágrimas que imploraban detener el tiempo.
No existía ninguna batalla más complicada que la que ambos tuvieron en ese lecho. No había titanes de por medio, mas sí la misma intrigante adrenalina por continuar y alcanzar al otro.El fin de aquel encuentro fue explosivo. Sus cuerpos estaban exhaustos y se permitieron continuar unidos unos minutos más.
Él la abrazó y ella correspondió del mismo modo.
—Todo estará bien, te lo prometo—susurró él.
—Confiaré en tus palabras, Levi—musitó y acarició la cabellera del Ackerman con ternura.
Su partida estaba mucho más cerca.
La guerra había cesado medio año después, llevándose miles de vidas consigo y dejando un sinfín de sentimientos vagando por doquier.
En aquel espacio donde yacían algunos de los soldados que fueron reconocidos, la joven Ackerman se encontraba frente a una lápida prolijamente escrita a mano.
—Prometiste que no morirías y fallaste en cierto modo—murmuró y se arrodilló —. Sé que fue la única opción válida para salvarnos la vida y por eso estamos aquí, para agradecer tu valía y prometerte que, de ahora en adelante, me haré la mujer más fuerte para que te sientas orgulloso.
Acarició la lápida, sonrió y secó sus lágrimas.
Se incorporó y suspiró.
—Jamás olvidaré las últimas palabras que susurraste en mi oído, porque—alzó su vista al cielo— todo estará bien.
Llevó la mano derecha a su corazón, reverenciando la figura de su Capitán; y su mano izquierda hacia su pronunciado vientre, aludiendo al amor de su vida.
—Estaremos bien, te lo prometo.
Existía una nueva connotación para la muerte.No existía un final, sino un nuevo comienzo. El motor de búsqueda de la felicidad después de la tristeza; el inicio de un nuevo camino en el cual podrá reflejarse el amor que pudieron profesarse ese último día.La muerte no es el fin. Para Levi, significaría el renacimiento en un mundo mejor...
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Muchas gracias por leer esta onceava entrega del fictober!!!Mañana tendremos a mi otp suprema ShikaTema espero que no se lo pierdan!! ️️️
