Una sacerdotisa en Twisted Wonderland

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"Juntarse es un comienzo. Seguir juntos es un progreso. Trabajar juntos es un éxito"

- Henry Ford

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Capítulo 10:

"El espíritu del enano"

Adentro de la entrada de la mina, rondaba la bestia en búsqueda de los intrusos que habían intentado infiltrarse a la mina. A cada segundo que pasaba se podía sentir como si la histeria y la ira dominaba cada fragmento de su ser corrupto. Necesitaba proteger el cristal a como dé lugar.

- ¡Oye, Bestia! – El monstruo levantó la vista y se topó con Grim gritándole desde la entrada de la mina. - ¡Yuju, por aquí!

- ¡LARGO! – Gritó el monstruo y sin dudarlo empezó a correr desesperadamente hacia la entrada agitando el pico gigante tratando de atacar a Grim. El gato rápidamente esquiva el ataque y retrocede volando hacia la salida de la mina logrando que el monstruo saliera en su persecución.

- ¡Gah! ¡Aquí viene! – Exclamó Grim mientras volaba hacia otra dirección.

El monstruo al salir de la cueva intentó buscar al gato por todos lados, pero no podía encontrarlo por ninguna parte, entonces la bestia dio un fuerte grito que resonó por todo el bosque asustando a todo animal y ave que vivía por allí.

- ¡Por aquí! – Gritó la voz femenina de Shiori. La bestia gira hacia la dirección de la voz de la albina que se encontraba a un extremo entre la pequeña hectárea de césped y el inicio del conjunto de árboles. - ¡Ven por aquí! – Shiori movió los brazos de un lado a otro tratando de llamar la atención del monstruo.

- ¡Intruso! ¡No les... daré... lo que... es mío! - El monstruo sin cara corrió hacia la dirección de Shiori levantando su pico con ambas manos negras. Estando a unos metros cerca de la joven, la bestia golpeó fuertemente el suelo en donde se encontraba la albina. El monstruo se quedó quieto unos segundos para recuperar el aliento, pero luego jadeo al ver que no había rastro de la albina.

Había desaparecido.

Shiori, antes de que el golpe la impactara, había dado un salto hacia delante para luego ser impulsada gracias a las ráfagas de viento que Ace, quien se encontraba oculto detrás de los árboles, generó con su magia hacia la dirección en la que ella se encontraba. Con la fuerza del viento Shiori se deslizó por debajo del monstruo y llegó a su espalda maniobrando su equilibrio con sus brazos y piernas para elaborar una serie de volteretas hasta lograr detenerse con un pequeño flip.

- Y decían que las clases de gimnasia rítmica no me serviría para nada – Sonrió Shiori mirando hacia la espalda del monstruo.

- ¡Pyah! – Soltó un gritillo Grim mientras voló cerca de la albina. – ¡Si te hubiera llegado ese golpe estarías fuera por Knockout!

-Grim, aléjalo un poco más lejos de la entrada. – Ordenó Shiori mientras Grim asentía y volaba hacia la cabeza del monstruo. El gato, una vez frente a la bestia, lanzó una pedorreta con su lengua y salió volando lejos de la mina.

- ¡LARGO! ¡LARGO! – El monstruo, dejando su pico enterrado en el suelo, salió corriendo tratando de alcanzar al gato con sus propias manos, fallando miserablemente en el intento y logrando finalmente perderlo de vista. Cuando el monstruo se detuvo a buscar al gato, Grim se escabulló silenciosamente lejos de él para finalmente gritar.

- ¡Shiori, ya está lejos!

- ¡Ahora Ace! – Gritó Shiori hacia un punto en el bosque.

- ¡Okey! – Respondió Ace apuntando su varita hacia un costado del monstruo. - ¡Aquí vamos! ¡Gran tempestad! – Conjuró mientras que de su pluma salió una gran ráfaga de viento que iba rumbo hacia el monstruo.

- ¡Y eso no es todo! – Gritó Grim extendiendo sus patas. - ¡Flamas del gran Grim! – Grim lanza una gran bola de fuego azul hacia el hechizo de Ace logrando que ambos ataques se fusionasen hasta convertirse en un gran torbellino de fuego que impacta con violencia hacia el gran monstruo que aullaba por el dolor.

Ace y Grim salieron corriendo con una gran sonrisa hasta regresar cerca de la entrada de la mina junto con Shiori.

- ¡¿Qué te pareció?! – Exclamó Ace de la emoción. - ¡Incluso puedo avivar las pésimas llamas de Grim en un gran infierno!

- ¡No son pésimas! – Renegó el gato golpeando con sus patas el pecho de Ace. - ¡Ugh, cada palabra que sale de tu boca me fastidia!

- Dejen eso para otra ocasión. – Habló Shiori mirando a la dirección del monstruo incendiado. – El monstruo está atrapado en el tornado de fuego. –Miró después a otro punto cercano del bosque. – Ahora todo depende de Deuce.

Al costado de las raíces del árbol se encontraba Deuce observando como la gran bestia luchaba con apagar las llamas de su entorno. Respirando profundamente y cerrando los ojos tranquilamente levantó su pluma apuntando hacia el desastre y murmuró. – Cálmate... Apunta... Piensa en algo grande y pesado... creo que ya lo tengo. – Abriendo los ojos de par en par Deuce gritó. - ¡Ven a mí, caldero!

Encima de la cabeza del monstruo apareció una luz que adoptó la forma de un gigantesco caldero negro que cayó sobre la bestia con fuerza estampándolo contra el suelo. Deuce viendo que su hechizo funcionó salió de su escondite y corrió hacia la entrada para reencontrase con los demás.

- ¡Lo hicimos! – Gritó Grim golpeando al cielo. - ¡Buen trabajo a todos! – Grim posó su mirada hacia el monstruo para que luego empezara a reír como loco. - ¡El monstruo se ve tan plano como un panqueque al igual que como lucía Ace!

- ¡No era necesario volver a mencionar eso! – Gritó Ace mientras se sonrojaba por la vergüenza. – Dios, hoy no es mi día.

- Vamonos – Interrumpió la pelea Deuce – Tenemos que buscar el cristal mientras esa cosa no se pueda mover.

Sin perder el tiempo los cuatro entraron corriendo a la cueva a toda prisa mientras escuchaban como los alaridos de la bestia se intensificaban más y más.

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Los chicos al recorrer por varios caminos y esquivando las piedras del suelo, al final del túnel ven la misma luz que habían visto detrás de la bestia antes de que fueran emboscados. Cruzando el arco de subterráneo pudieron ver que había una pequeña vegetación rodeando lo que parecía ser una larga roca rectangular echada horizontalmente y cuya superficie lisa reposaba delicadamente una especie de brillante gema de tamaño mediano y multicolor.

- ¡Debe ser esa! – Señalo Deuce acercándose hacia la roca junto con los demás. - ¡Ese es el cristal mágico! – Sin dudarlo ni un segundo Deuce agarró la piedra y la guardó en el bolsillo dentro de su sacó.

- ¡Tenemos el cristal mágico! – Gritó Grim - ¡Vámonos de aquí!

Una vez que Deuce se cercioró de que la gema este bien asegurada, los cuatro, salieron corriendo nuevamente hacia la salida. Entre jadeos y vueltas los chicos pudieron ver la salida de la mina, pero sin que nadie se lo esperara, el Monstruo carbonizado apareció a varios metros lejos de la entrada.

- ¡SUELTENLA! – Vociferó la bestia al ver a los cuatro jóvenes a la distancia.

- ¡Mierda! – Gritó Ace - ¡Esa cosa se liberó!

- ¡Oye, Deuce! – Gritó Grim - ¡Lánzale algunas cosas más!

- ¡¿Ehh?! ¡¿Algo pesado?! – Deuce pensaba en varios objetos, pero al estar tan nervioso empezó a improvisar. - ¡Ven a mí, Caldero! – Convocó un caldero que salió disparado hacia la bestia.

El ataque empujo un poco a la bestia, pero no lo derribó del todo.

- ¡¿Y, ummmm, ummmm, sal caldero?! – Volvió a convocar el mismo hechizo, pero nuevamente solo lo empujó poco.

- ¡Y un caldero más! – Finalizó Deuce después de convocar otro caldero, esta vez el monstruo golpeó la olla mandándola otra dirección del bosque.

- ¡¿No tienes otra cosa más que solo calderos en tu repertorio?! – Ace le gritó a Deuce con una vena en su frente.

- ¡Cállate! ¡Estoy en mi límite! – Se defendió el peliazul mientras corría.

- ¡Déjenmelo a mí! – Shiori sacó un pergamino de su bolsillo y empezó a murmurar tan rápido que el pergamino al instante se enderezó mientras brillaba. - ¡Ace ayúdame a empujar el pergamino hacia el monstruo! – Gritó Shiori.

- ¡De acuerdo! – Afirmó Ace apuntando con su pluma hacia el frente.

- ¡Dios del trueno, ve al frente! ¡Zen! – Shiori lanzó el pergamino con fuerza. – ¡Ace!

- ¡No necesitas decirlo! – Ace dio un grito de guerra a su vez que la ráfaga de viento salió disparada hacia el pergamino para empujarlo ahora con mucha más velocidad, logrando así impactarlo al pecho de la bestia. El talismán una vez adherido con fuerza desató una corriente de electricidad que rodeó el cuerpo del monstruo paralizándolo momentáneamente.

- ¡Es nuestra oportunidad corran! – Gritó Shiori a los tres presentes mientras aceleraban la carrera pasando de largo al monstruo mientras gritaba.

- ¡ES... MÍA!

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Al correr por todo el bosque los cuatro chicos se percataron que la bestia ahora los perseguía a una velocidad mediana empujando y arrancando con fuerza a todo árbol que se interpusiera en su camino de atrapar a los intrusos. Los jóvenes por su parte sentían como los músculos de sus piernas pedían a gritos un descanso, pero la adrenalina del momento no les permitió descansar en ningún momento de la persecución, además de que estaban a poco metros de llegar a la casa abandonada del bosque. Las sonrisas ya se estaban formándose en sus caras cuando de pronto un gran tronco de árbol cayó a varios metros frente a ellos, bloqueándoles su salida y frenando a los jóvenes.

- ¡¿Me estás bromeando?! – Gritó Ace golpeando el tronco con el puño debido a la frustración – ¡Esa cosa nos bloqueó nuestra ruta de escape!

- ¡REGRÉSENMELA! – Retumbó la voz de la bestia por todo el bosque.

- ¡Diablos, nos alcanzará! – Exclamó Deuce al ver como el monstruo se acercaba cada vez más a los jóvenes. La albina al ver en la peligrosa situación en la que se encontraban los cuatro se le ideó un nuevo plan para poner fin a esta persecución y salir vivos.

- No tenemos opción – Empezó a hablar Shiori mientras sacaba todos los pergaminos sobrantes que tenía y los colocaba al suelo. – tenemos que defendernos contra ese monstruo. – La albina llevó su pulgar izquierdo a su boca y la mordió con fuerza para sacar sangre.

- ¡Shiori estas escuchando lo que dices! – Gritó Ace mientras que él y los demás veían como Shiori pasó su pulgar ensangrentado sobre su tatuaje.

- Él ahora se encuentra débil. – El tatuaje se iluminó. – Escuchen. El plan es simple... traten de derribarlo con toda la magia que ustedes puedan. Cuando el monstruo caiga yo me encargaré de lo demás.

Los chicos se quedaron pensando ante el plan, pero había una gran duda que rondaban por sus cabezas. ¿Qué pasará si este plan falla? Le quedaba muy poco tiempo, tenían que dar una respuesta inmediata y dependiendo de sus decisiones estaba el destino de sus vidas.

- Nada malo nos pasará... yo les prometo eso. – Habló con seguridad y calma Shiori, mirando fijamente a los tres magos que parpadearon ante las palabras de la albina. - ¿Pueden confiar en mí?

Ante la seguridad de la albina hacia los chicos, que habían contenido por corto tiempo la respiración por culpa del estrés, no les quedo más de otra que confiar en las palabras de la sacerdotisa, así que solo asintieron con la cabeza en respuesta a su pregunta y Shiori solo les sonrió ante la afirmativa contestación.

– Extiéndanme sus manos - Shiori señaló con sus dedos índice y medio hacia los chicos.

Los tres al ver como el gigante ahora redujo su corrida, debido a las heridas que sufrió hace poco, decidieron hacer caso a la sacerdotisa y extendieron una de sus manos hacia la joven.

- "Con este sello yo les concedo la protección de los dioses..."

Shiori empezó a trazar tres veces el mantra que estaba tatuado en su palma.

– "Ante el dolor y la adversidad yo seré su bálsamo y su escudo..."

Cada trazó que Shiori realizaba, una línea de luz lila seguía el mismo patrón que los dedos hacían.

"y con este don que se me fue heredado..."

Los chicos miraron con asombro y perplejidad hacia la joven.

– Haré realidad mi juramento. ¡zen!

Al finalizar los tres integrantes vieron como la imagen del mantra se desvanecía al traspasar en cada mano y pata hasta desaparecer sin dejar rastro alguno.

El monstruo dio un fuerte rugido, ahora frente a los jóvenes en una pequeña llanura rodeada de árboles. Los chicos y Grim, mirando fijamente al monstruo, solo adoptaron una postura de combate mientras que Shiori juntaba sus manos a la altura de su pecho con el rosario en sus manos y empezaba a murmurar.

Del suelo los pergaminos empezaron a brillar y formar un círculo perfecto alrededor de la albina.

- ¡Prepárense chicos! – Gritó Shiori una vez que dejó de murmurar por un instante.

- ¡Aaaah, bien! – Respondió Ace despeinando su cabellera por la frustración - ¡Acabemos con esto! – Miró a Deuce - ¡No me decepciones, señor serio!

- ¡Lo mismo va para ti! – Contestó Deuce tronando sus manos.

- ¡Les demostraré mi verdadero poder! – Finalizó Grim empezando a convocar sus flamas.

La bestia al dar un gran alarido corrió hacia el grupo lanzando su puño sobre donde estaban parados los cuatro, pero el golpe nunca llegó debido a que el puño había golpeado algo que le había devuelto el ataque. Se trataba de uno de los pergaminos de la sacerdotisa que había salido volando del círculo para proteger al grupo. Una vez cumplido su propósito el dichoso papel desapareció estallando en llamas.

Los chicos al ver el tambaleo del gigante; Ace lanzó un hechizo de viento que lo empujó a pocos metros de donde se encontraba y después Grim salió volando hacia la cabeza del monstruo dando varias vueltas.

- ¡Comete esto! – Gritó Grim mientras lanzaba varias bolas de fuego que impactaban como balas sin piedad a la bestia.

El monstruo intentaba sacudir los brazos para aplastar a Grim, pero a cada bofetada que le daba había algo que impedía que el golpe impactara contra el pequeño animal. El gigante, cansado de dar vueltas, con sus dos manos intentó aplastar al gato ahora que lo tenía delante de su rostro de cristal.

- ¡Ni si quiera lo pienses! – Exclamó Deuce señalando con su pluma hacia las piernas de la bestia y con un giro de muñeca de su varita salió una serie de lanzas de hielo que empujaron al monstruo hasta caer arrodillado al suelo.

- ¡Por fin algo que no sea un bendito caldero! -Burló Ace corriendo hacia un lado del monstruo para intentar ubicarse a su gran espalda.

- ¡¿Podrías dejar los comentarios para después?! – Respondió Deuce continuando lanzando las púas de hielo.

Grim volando por encima del monstruo empezó a lanzar más bolas de fuego sobre su cabeza de vidrio provocando que la bestia cayera hacia adelante, pero el monstruo al no querer dañar su cabeza colocó sus manos al césped y resistió los dos ataques que lo impactaban.

- "¡Esta es mi oportunidad!" – Gritó mentalmente Ace ahora ubicado atrás del monstruo. – "Si empujo sus manos entonces habrá caído por completo y dejara de levantarse". – Ace alzó su pluma empezando a conjurar su magia de viento, pero el monstruo al ver sus intenciones, en un intento desesperado de evitar el hechizo, con sus manos gigantes se impulsó para levantar su torso y con sus gigantes manos ahora en forma de puños impacta contra el suelo para levantar varias piedras y rocas que salieron disparadas a todas partes del bosque.

Los pergaminos que sobraban alrededor de Shiori, exceptuando uno, salieron volando hacia el frente de cada mago protegiéndolos de la mayoría de las rocas posibles. Había una que otra piedra pequeña que habían raspado o golpeado a los jóvenes, pero tan pronto aparecía la herida al instante se curaba.

Deuce, Ace y Grim, quienes detuvieron sus ataques para protegerse se percataron que en sus dorsos de sus manos y pata había aparecido un pequeño sello similar al que tenía Shiori en su palma pero que desaparecía cuando ya no había otra herida que curar.

Cuando dejaron de llover piedras Deuce y Grim volvieron al lanzar sus mismos ataques, pero ahora con mucha más fuerza. La bestia había vuelto a colocar sus manos al piso para nuevamente no caer por completo; pero Ace no se lo permitió.

- ¡Ah no! ¡Eso sí que no! ¡Trágate esto! – Ace había enviado un gran torbellino hacia las manos de la bestia logrando derribar al monstruo. Debido a su gran peso, el vidrio golpeó tan fuertemente contra el suelo que la grieta que tenía en su cabeza había terminado por romperse en varios pedazos. El monstruo ante ese impacto dio un fuerte alarido de dolor y con su mano trató de cubrir muy inútilmente la zona que ahora estaba derramando el líquido negro por todo el suelo.

- ¡Shiori! – Gritaron los tres magos al mismo tiempo a su vez que Shiori tomó el último pergamino que tenía y con toda su fuerza la lanzó hacia la zona de la cabeza de vidrio sobrante. El monstruo al instante quedó inmóvil; y al ver que no podía moverse solo daba alaridos de sorpresa.

Los chicos, deteniendo su ataque, esperaron quietos en sus sitios apuntando con sus plumas mientras estaban alertas a cualquier movimiento que la bestia podría realizar o por si intentara escapar.

Shiori, una vez segura que su pergamino fuera exitosamente adherido a la cara del monstruo, empezó a correr de frente a toda velocidad. Todo en su alrededor se calló, lo único que Shiori podría escuchar a sus latidos desenfrenados, su respiración controlada y los alaridos de la bestia. Con solo una cosa en mente y manteniendo la vista en frente empezó a extender su mano tatuada. Solo tenía una oportunidad para tocarlo, una oportunidad para salvar a los chicos que había conocido en este mundo y una oportunidad para seguir viviendo.

La mano de la joven tocó el vidrio restante de la bestia y con su voz firme exclamó. - ¡Purificación Divina! – El tatuaje empezó a brillar con fuerza. – ¡Zen!

En el bosque se empezó a escuchar el largo aullido de la bestia mientras que la luz del tatuaje luchaba contra el aura oscura que había en su alrededor. A Shiori se le estaba empezando a acalambrar la mano debido a la gran cantidad de energía que tenía que sellar por si ella sola, pero ella no debía de flaquear ni por un segundo, por su familia, por Grim y por los dos estudiantes del Night Raven, ella debía de seguir luchando. Y con un grito final de la joven selló toda la energía oscura que rodeaba al monstruo.

El silencio nuevamente reinó en todo el bosque, los muchachos quedaron sorprendidos mirando hacia donde Shiori y el monstruo se encontraban quietos.

Shiori levantó lentamente su mirada carmesí solo para ver como el aura maligna de el monstruo poco a poco iba desapareciendo en forma de partículas minúsculas que desaparecían en el viento. La batalla había terminado. Liberando su mano del vidrio, empezó a caminar lejos del cuerpo del monstruo que ahora poco a poco empezaba a desvanecerse muy lentamente junto con el aura y el charco oscuro del suelo. Los muchachos al ver a la albina ilesa corrieron hacia ella para reagruparse.

Entre jadeos y sudor Ace dijo. – ¿Lo logramos?

Deuce miró a la bestia sin poder creer lo que sus ojos aquamarina veían, habían logrado vencer un monstruo gigante y salir con vida en el proceso. Ante la ola de alivio que su cuerpo sintió, una sonrisa empezó a dibujarse en su cara mientras pequeñas lagrimas salían de sus ojos.

Shiori también empezó a sonreír ante el buen resultado de esta experiencia cercana a la muerte.

- ¡Ganamos! – Gritó eufóricamente Grim mientras alzaba su puño al aire. - ¡En realidad ganamos!

Deuce limpiándose rápidamente los ojos gritó a los cuatro vientos. - ¡Hurra! – Ace y Grim lo siguieron con varios gritos de alegría y festejo.

- ¡Victoria! ¡Choquen eso cinco! – Grim alzó sus patas esperando las manos de los demás.

- ¡Yaaaaay! – Victorearon los cuatro al momento de chocar sus manos; Al momento de separar sus palmas; Shiori, gracias a la emoción del momento, de manera sorpresiva rodeo sus brazos alrededor de los tres magos y los estrujó con toda su felicidad mientras daba pequeños saltitos. Los dos chicos y Grim, a pesar de la increíble fuerza de la chica y de escuchar como tronaban uno que otro de sus huesos, la dejaron seguir con el abrazo. Cuando por fin fueron libres del abrazo mortal, Shiori con una cálida sonrisa les habló.

- ¡Sabia que lo lograrían! ¡Ven como todas las cosas salen bien cuando todos se llevan bien! - Los magos al escuchar el positivo comentario de la albina rápidamente fingieron volver a su antigua actitud ruda.

-Ahh ¡N-no, te equivocas! ¡Eso no tiene nada que ver! – Tartamudeó Deuce con un leve sonrojo de vergüenza.

- ¡S-sí, sí! ¿Qué cosas raras estas diciendo Shiori? – Continuó Ace mirando hacia otro lado.

- ¡G-ganamos gracias a mi ingenio! – Cruzó de brazos Grim mientras bajaba sus orejas flameadas. - ¡No es porque hemos juntado nuestras fuerzas!

Shiori ante las excusas de los tres jóvenes solo empezó a reír, los chicos solo seguían desviando sus miradas haciendo de cuenta que nada había sucedido. Ya empezando a calmar su respiración y limpiándose las lagrimillas con el dorso de su mano la chica solo les dijo. – Como ustedes digan.

Ace soltando un suspiro de frustración, mientras despeinaba más su cabellera pelirroja con su mano, miró directamente a los ojos de Shiori y le dijo. – Supongo que poner excusas es muy inútil. Odio admitirlo, pero ganamos gracias a tu plan.

Shiori solo abrió los ojos con sorpresa ante el alago. Deuce colocó una de sus manos sobre el hombro de la chica albina mientras le respondía con una leve sonrisa. – Es verdad, logramos obtener el cristal mágico gracias a la ayuda de tus instrucciones sensatas. Ahora podremos evitar nuestra expulsión. Estoy tan aliviado.

Shiori sentía como los colores se le subían a la cara, era demasiada la atención de la que estaba acostumbrada, a si que, tratando de calmar su rubor, solo asiente la cabeza mientras rascaba levemente su mejilla.

– Me alegra mucho que al final todos ustedes se encuentren bien. – Murmuró Shiori

- Sí, sí todos estamos aliviados – Respondió Ace mientras se estiraba los brazos. – Realmente estoy agotado y maltratado. Volvamos a casa, ya está empezando a anochecer.

Los tres magos estaban empezando a caminar mientras hablaban entre ellos sobre lo sucedido. Shiori después de dar un suspiro, estaba lista para seguir a los tres jóvenes cuando de la nada se empezó a escuchar un leve sollozó.

-No... de nuevo...

La albina detuvo su caminata y miró por todos los lados en búsqueda del quejido.

-Otra vez... he... fracasado...

- Esa voz... - Shiori posó su mirada hacia la dirección en la que se encontraba el monstruo echado en el césped, la voz provenía de esa zona. Como si ella estuviera atrapada en un trance, con mucha cautela caminó hacia el monstruo moribundo. Por su mente ella siempre pensó que el monstruo se trataba de alguna clase de alma que había vivido y que lamentablemente fue poseída por alguna clase de energía oscura que lo transformó en lo que era ahora, porque si se hubiese tratado de algún espectro maligno entonces no estaría emitiendo el aura de tristeza que ella podía ver. Había algo muy dentro de ella que le decía que no debía dejar al monstruo sufriendo sólo, muy a pesar de que en un inicio los allá querido asesinar a ella y a los demás.

- Te digo que fue toda una locura – Habló Ace rodeando el gran tronco que fue arrojado no hace mucho. – Pero debo resaltar que todavía nos debes una explicación Shiori. – Al no recibir ninguna respuesta los chicos trataron de buscar con la mirada a la joven que ahora no estaba junto a ellos. - ¿Shiori?

- Esta allá – Deuce señaló a la joven que ahora se estaba agachando frente al monstruo.

- ¿Qué está haciendo? – Preguntó Grim arqueando una ceja ante la extraña actitud de la joven. Entonces los tres chicos decidieron acercase a Shiori para no dejarla sola.

- ¡¿Shiori, que haces?! – Gritó Ace a la lejanía, pero Shiori al estar más concentrada en el gigante hizo caso omiso al llamado de Ace.

- ¿Pooorqué... acabé... así? – Preguntó el monstruo a si mismo ahora en un susurro. Shiori al ver el sufrimiento de la bestia no pudo evitar sentir tristeza al mirar hacia la cabeza de cristal fragmentado.

- ¿Qué pasó Shiori? – Pregunto Deuce al lado de los demás chicos a unos escasos metros cerca de la albina. - ¿Por qué te detuviste?

-Yo... no pude... protegerla... -

Los jóvenes al escuchar la voz del monstruo solo decidieron mostrar una cara de confusión ante las palabras de la bestia.

– "¿Se refiere a la piedra?" – pensaron los tres al mismo tiempo

- Está triste. – Habló Shiori, en respuesta a la antigua pregunta de Deuce, mientras que acercaba sus manos delicadamente pequeñas sobre la gran palma tosca del monstruo. El monstruo al sentir el contacto de la mano cálida de la joven, cerró lentamente su gigante mano y empezó a soltar una especie de alarido leve.

Entonces, de la nada Shiori sintió que su campo de visión pasó del bosque solitario a un fondo completamente blanco. Ella volteo a varios lados para buscar a Deuce, Ace o a Grim, pero no había nadie más que solo ella y la deshabitada atmósfera.

Shiori al instante gritó por todos lados esperando escuchar las voces de los demás, pero nadie respondió a su llamado. - ¿Dónde están todos? – Se preguntó a sí misma.

La sacerdotisa, levantándose del suelo, empezó a caminar por todo el escenario blanco hasta ver que a la lejanía había una especie de silueta negra. Al verla, sin perder el tiempo, corrió todo el recorrido hasta llegar al dichoso punto. Lo que presenció al estar más cerca la sorprendió y confundió al instante.

Frente a ella se encontraba una versión mucho más enana del monstruo que ella, junto con los chicos se habían enfrentado, solo que estaba sentado sobre un pequeño campo lleno de flores rodeando a una especie de roca rectangular echada horizontalmente.

-Un momento... - Dijo Shiori al reconocer esa roca. – ¿Esa no es la misma roca en la que estaba la piedra mágica? – Se preguntó a sí misma.

- Ella era tan hermosa, incluso muerta... – El monstruo, quien había ignorado la pregunta de la joven, empezó a hablar serenamente. Su voz ahora se escuchaba mucho más fluida y legible, pero manteniendo el mismo tono espectral. Shiori no se asustó ni escapó, en vez de eso solo se sentó a un lado del pequeño monstruo escuchando atentamente lo que estaba hablando. – Que no tuvimos corazón para enterrarla, durante todos nuestros años de vida estuvimos a su lado, y mis seis hermanos y yo nunca la abandonamos ni un instante.

Shiori, al escuchar dichas palabras, supo al instante la verdadera identidad del monstruo. No había necesidad de preguntar por su nombre porque ella ya lo había visto antes en la casa abandonada en el bosque. – Ha sido muy doloroso ¿verdad? Perder a alguien muy importarte de un día para otro. - Habló la albina calmadamente.

-Si solo hubiéramos llegado más rápido, quizás ella hubiera seguido viviendo cantando con los animales y contándonos sus exageradas historias de amor. Pero eso nunca pasará y ahora solo me queda esperar aquí, con la culpa carcomiendome.

- No deberías sentirte culpable de lo que hubiera pasado o no. – Habló Shiori mirando a la roca. – nadie puede estar seguro de lo que a uno le pueda suceder mañana o en un futuro. – Pensó en sus padres. – Ustedes hicieron lo que podían para mantenerla a salvo.

- ¿De qué nos sirvió eso? Si al final todo fue en vano...

- Nada es en vano... - Interrumpió Shiori. - Ustedes al menos le ofrecieron algo que ella no pudo tener en su corta vida.

- ¿Y eso es?

- La felicidad... – Susurró. – El ser amada y tener a alguien por quien preocuparse. – Shiori volteó su mirada hacia el monstruo que ahora se quedó callado, a lo que ella solo continúo hablando. - Estoy segura de que esa persona no hubiera querido verte así, lamentándote o sufrir por su muerte. – Regresó su mirada hacia la roca que ahora empezaba a desaparecer poco a poco. – No deberías cargar con la culpa, es muy dolorosa y solo termina por lastimarte aún más. No es fácil, lo sé muy bien, pero tarde o temprano te darás cuenta de que debemos aprender a dejar esos momentos dolorosos atrás y continuar atesorando los hermosos recuerdos que hicimos juntos al lado de esas personas a las que amamos, porque solo así podremos honrar a los que ya no están. – Fue lo último que dijo Shiori.

El silencio reinó en todo el escenario blanco; el monstruo solo dio un suspiro de cansancio y colocó sus manos sobre la base de su cabeza de cristal rota mientras decía. - Pamplinas... pero en parte tienes razón sobre ella, Solo me pregunto si al menos su alma está rondando en paz.

"Tal vez muy pronto ya..."

Una melodía muy familiar se empezó a escuchar en todo el escenario blanquecino. El monstruo, quien reconocía perfectamente esa melodía que sonaba a un lado de él, entre el miedo y la duda giró lentamente su cabeza hacia la dirección de Shiori.

"Mi príncipe vendrá..."

Jadeó de sorpresa al ver que la albina ya no estaba, en su lugar se encontraba una joven de sonrientes labios como las rosas, con un cabello corto azabache y piel de blanco candor vestida de un vestido azul con una falda larga amarilla.

"Ya jamás nos diremos adiós..."

La joven mientras cantaba giró su rostro hacia el monstruo estático solo para sonreír con calidez y amor mientras decía.

"Y seremos felices los dos..."

- Eres tú... – Susurró sorprendido el monstruo después de salir de su estado catatónico.

- Hola Gruñón – Saludó la joven sonriente mientras acariciaba con delicadeza la cabeza de vidrio. – Lamento mucho la demora, ya es hora de irnos. – la joven azabache tomó las manos oscuras del monstruo, se levantaron juntos del suelo y empezaron a caminar por el espacio en blanco

- ¿A dónde me llevas? – Preguntó el pequeño monstruo.

- A donde más tontito, nos vamos a la cabaña del bosque. - Habló cantarinamente la jovencita de cabello azabache. – Todos los demás nos están esperando para cenar. Hoy hice puchero gallego.

"Es primavera ya..."

El monstruo sin objetar ni reclamar nada solo siguió caminando mientras poco a poco el líquido negro de todo su cuerpo empezó a caer de poco a poco hasta revelar su verdadera forma.

- "Es verdad..." – Pensó el pequeño hombre mientras recordaba las palabras de la joven albina. – "Estos son hermosos recuerdos que debo atesorar."

- ¿Qué te pasa, te comió la lengua el gato? – Preguntó la joven al enano canoso.

"Y suena su canción..."

- ¡Pamplinas! -Exclamó con una sonrisa Gruñón. - ¡Solo espero que esos tontos no se hayan comido mi ración!

- No lo hicieron porque todavía les falta lavarse las manos. – Reclamó la joven para que luego junto con Gruñón empezaran a reír hacia una luz que apareció frente a ellos.

Shiori al ver que todavía sus manos sostenían la única parte del monstruo que todavía no desaparecía continúo cantando la canción con el fin de ayudar a aliviar la tristeza del gigante.

"Todos sentirán..."

Ace, Deuce y Grim solo se quedaron viendo embelesados como la albina cantaba dulcemente debajo de la luz de la luna mientras se quedaba al lado del monstruo esperando a que desapareciera por completo. Ellos todavía no llegaban a comprender en su totalidad las actitudes de la joven y su forma ver las cosas en el mundo. Pero el hecho de mostrar compasión y respeto hacia una criatura que intentó casi matarla eso solo hacía que su estima hacia Shiori creciera mucho más y la vieran ahora con nuevos ojos.

"Campanas que estarán sonando en mi corazón."

Shiori, al finalizar su canción, miró hacia el cielo poco estrellado y con un susurró rezó. -Dioses de este mundo les pido qué si esta alma llega a renacer nuevamente, por favor, no permitan que de nuevo se convierta en un monstruo lleno de culpas. – La joven acercó sus labios a la mano restante y dio un corto beso a la mano que sostenía. – Descansa en paz, Gruñón.

- Gracias...

Y con esas últimas palabras el cadáver del monstruo desapareció. Shiori miró con tristeza el lugar en donde había estado el cadáver de esa pobre alma, pero al menos le alegraba saber que el espíritu del enano ya se había encontrado con sus seres queridos por lo que no debía preocuparse mucho. Al soltar un largo suspiro dejos todo rastro de tristeza y volteo su mirada a los jóvenes que estaban detrás de ella. – Perdónenme por hacerlos esperar, ya podemos irnos ahora.

- Ahhm, Si no hay problema – Dijo Ace rascándose la nuca.

- ¡No nos mosleta para nada! – Agregó Deuce sonriendo a la joven.

- Yo me muero de hambre, regresemos pronto. – Finalizó Grim con un quejido mientras volaba para echarse encima de la cabellera blanquecina de la joven.

Con una risilla de parte de la albina los jóvenes volvieron a emprender su caminata, hasta que por el rabillo del ojo de Grim algo llamo su atención. Volando hacia donde se encontraba dicho objeto los chicos detuvieron su caminata.

- ¿hmm? ¿Qué es esto? – Preguntó Grim levantando lo que uno podría describir como una piedra negra.

- ¿Residuos de ese monstruo? – Añadió Deuce mirando de cerca dicho objeto. – o quizás sea otro tipo de cristal mágico, pero nunca antes había visto una piedra así de negra aparte del carbón.

Grim empezó a olfatear la piedra y de repente una gota de baba empezó a escurrir su pequeño mentón. – Esta cosa huele muy bien. – Dijo mientras sus ojos brillaban.

- ¡No inventes! – Ace exclamó levantando el brazo en señal de asco.

- ¡Esto tiene que ser un dulce que el monstruo estaba escondiendo! – Razonó Grim sonriendo ahora mucho más que antes.

- ¡Lo que sea que estés pensando Grim no lo hagas! – Ordenó Shiori mientras trataba de convencer al gato de dejar la piedra en el piso.

- ¡No puedo contenerme! ¡Gracias por la comida! – y de un bocado Grim se comió la piedra.

Shiori dio un grito de sorpresa; nunca se esperó que el gato realmente se halla comido la piedra del suelo, aparte de antihigiénico era algo asqueroso. Corriendo hacia donde estaba el gato Shiori extendió su mano hacia la boca del animal mientras gritaba. - ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Escupe eso en este instante Grim! –

Grim solo negaba la cabeza mientras saboreaba la piedra. Un par de segundos después el gato emitió un ruido sordo de sorpresa a su vez que se quedaba estático.

- ¡¿Estas bien?! – Habló preocupado Deuce mirando a Grim

Ace solo dio un alarido de "te lo dije" mientras daba un leve suspiro. – Por eso no debes comer cosas del suelo.

- De-de-de-de... ¡Delicioso! – Exclamó a los cuatro vientos Grim mientras sostenía sus mejillas.

Deuce, Ace y Shiori dieron un gritó de duda mientras miraban al gato como si de la nada le hubiera crecido una segunda cabeza.

- ¡Tiene una exquisita estructura espesa pero también es rica, con una dulzura aromática que florecen en mi boca como todo un campo de flores que crecen en mi boca! – Describió rápidamente Grim mientras tragaba la piedra.

Ace solo dio un sonido de asco a su vez que Deuce y Shiori miraron raro al gato con una gota de sudor cayendo de sus cabezas.

– Voy a suponer que los monstruos tienen diferentes papilas gustativas que la de nosotros – Comentó Ace caminando rumbo hacia la cabaña abandonada.

Deuce solo asintió con la cabeza mientras lo seguía. - Supongo que sí, pero más que eso la mayoría de las personas ni siquiera se pondrían un objeto misterioso en la boca sin pensarlo. – Afirmó.

- A lo mejor los monstruos son omnívoros. – Finalizó Shiori caminando en medio de los dos chicos tratando de olvidar lo último que hizo el gato.

Grim solo reía festejando el festín de sabores que bailaban en su lengua felina mientras tarareaba. – ¡Sabroso, sabroso! No se preocupen. – Acarició su panza peluda - Mi estomago no es tan débil como el suyo.

- Luego no me vengas a mi o a Shiori arrastrándote cuando te enfermes. - Advirtió de antemano Ace. Shiori no lo negó, porque si el gato se llegara a enfermar esta vez ella no lo iba a curar y lo dejaría pasar por todos los malestares hasta que aprenda la lección de no comer las cosas que uno vea en el piso.

- Cambiando de tema – Intervino Deuce sacando la piedra de su bolsillo. - ¡Debemos llevar este cristal al director!

- "Por fin un problema menos de que preocuparse esta noche" – Pensó alegremente Shiori.

Continuará ...

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Próximo capítulo: "Reconsideración Milagrosa"