Shaman king no me pertenece
Fictober: 11 de octubre
Personajes: Anna, Jun
Ninguna familia la estaba pasando bien. ¿En qué momento la disputa por el título se había vuelto una batalla de vida o muerte entre los involucrados y un hombre que había vuelto a la vida por segunda vez? Si bien la culpa era por completo de los Asakura, nadie iba a permitir que Hao cumpliera su objetivo de destruir a los humanos. Sí, los Tao eran una dinastía de asesinos, pero lo que él planeaba hacer sobrepasaba cualquiera de sus límites.
Pensaba en el peso que cargaba cada uno de esos chamanes: Kino y Yohmei viendo cómo el nieto que intentaron matar cuando recién era un bebé estaba a punto de cumplir su meta; en Keiko recibiendo con ilusión la noticia de ser madre para que meses después supiera que tenía una amenaza en su vientre; Mikihisa que hubiera tenido una vida completamente diferente si tan solo las circunstancias lo hubieran favorecido; y pese a todo, había una persona que aunque estuviera involucrada con la familia estaba metida ahí casi que a la fuerza: Anna. No podía ni siquiera imaginar qué pasaba por la cabeza de la rubia en ese momento.
La sacerdotisa se había enfrentado a Hao y de alguna manera bastante extraña, sentía que esos dos simpatizaban muy bien para el disgusto de todos; además, Anna no quería dar muchos detalles sobre ese enfrentamiento por lo que despertaba sospechas en todos. La vio apoyada en el árbol, no se le hizo extraño que estuviera ahí y no en el estadio apoyando a Yoh. Ella tendría que estar haciendo lo mismo, solo que del bando contrario animando a Ren: todo hubiera sido más fácil si no fueran amigos.
Dentro la casa ambas familias estaban decidiendo el futuro del torneo. Muy en su interior quería sacar a Anna de ese lugar. No sabía si ella la consideraba una amiga o no, pero la taoísta sí lo hacía y por ese cariño que le tenía es que no creía justo que la rubia estuviera en medio de esos planes. Quizá esa posición de salvadora era función de Tamao porque después de Yoh y Manta era la persona más cercana a Anna, pero en esos momentos la aprendiz tenía que encargarse de vigilar a Lyserg, así que Jun, sin avisarle a nadie y sin que se lo pidieran, asumiría por completo la responsabilidad de brindarle bienestar a la sacerdotisa.
Con la reunión finalizada y con la historia actualizada, no había mucho más qué hacer por el momento, además, por noticias de los espíritus y por los gritos de Tamao al revelar que Lyserg no estaba en la cama, era cuestión de tiempo para que el equipo ganador fuera anunciado.
No hubo uno: los seis seguían en el torneo y para ese punto no sabían si eso era una buena o mala noticia.
Con la llegada de la noche y con el grupo tomando un baño con Hao parecía irreal que los acontecimientos futuros fueran posibles. ¿Qué hacían juntos? No quería que la tomaran por chismosa, incluso sabía que era peligroso si la descubrían espiando. Poco la importaba, necesitaba saber de primera fuente que ocurriría con lo que estaba por venir y no se refería precisamente al trono del rey.
—La persona que lidera esta flota es tu padre, Manta Oyamada.
Ni siquiera había tenido tacto para contarle al pequeño lo que estaba a punto de ocurrir. Estuvo tentada a entrar a las aguas termales para reclamarle a Hao su falta se sensibilidad con la noticia, pero Anna pasó cerca y todas las intenciones de discutir se esfumaron.
—Es mejor así, Jun. Él no tiene la culpa de la familia que tiene. Ya encontraremos la forma de calmarlo.
—Pero…
—Todo saldrá bien. Será beneficioso para todos y está ocurriendo justo como lo planeé.
La taoísta sabía que el combate dejaría varios heridos y muertos por lo que no entendía la tranquilidad de la rubia. ¿O acaso era una fachada?
—Si alguien resulta herido o muerto me encargaré. Sé que están Fausto y Jeanne, pero recuerda que también estoy yo, Anna.
Las puertas del baño se abrieron y tuvieron que esconderse para no ser descubiertas. Los primeros en salir fueron Manta y Yoh; al parecer su prometido iba a buscar la manera de reconfortar a su amigo. Esperó a que los demás avanzaran unos metros más para comenzar a caminar y seguir el mismo trayecto que ellos, mas los brazos de Jun la rodearon por atrás. Era la primera vez en meses que sentía el contacto con alguien que no fuera el Asakura y agradecía el acto: no sabía lo mucho que necesitaba el apoyo de alguien y que lo expresara de forma tan directa.
La Tao no dijo nada: solo se aferró al cuerpo de la rubia y se sintió mucho mejor cuando esta puso sus brazos encima de los suyos, esa era su forma de corresponderle la caricia.
—Te lo agradezco, Jun. —Estaba sonrojada y no quería dar vuelta para enfrentarla, por lo que solo se separó y empezó a caminar hacia la habitación de Yoh—. Se llamará Hana —dijo de repente— sé que ya lo notaste.
Jun sonrió. Apreciaba la manera en la que Anna le estaba demostrando confianza.
—Tenía mis suposiciones. Mantendré el secreto.
No tuvieron que decir mucho más: mañana una batalla esperaba por ellas.
Fin
Finalizado el primer tercio del desafío. Les agradezco muchísimo que me acompañan en esta aventura, recuerden que son los mejores (L). Mañana nos seguimos leyendo, espero.
