Esta vez fue el celular de Hans el que sonó, sorprendiendose al encontrarse con una notificación de un mensaje de parte de Elsa, desbloqueó rápidamente su dispositivo y abrió la app de mansajería.

—Perdón por molestarte con esto, pero ¿Alistair está en Krei Tech? — Leyó el mensaje de la rubia.

—Sí, llegó hace una hora aproximadamente y está en una reunión, ¿Sucede algo? — Respondió.

—Estaba algo preocupada, dijo que no se demoraría, pero no quería contactar a Judy para preguntarle que ocurría porque se lo contaría a Alistair y él creería que tengo una emergencia — Recibió respuesta rápidamente.

—Entonces, ¿Te encuentras bien?

—Sí, no te preocupes.

El pelirrojo se preguntó si debía indagar más en el cómo se encontraba ella o contarle sobre la escena que Krei había protagonizado, pero se detuvo al recordar que ella posiblemente se encontraba muy enferma (aunque no lo admitiera del todo) y lo que menos necesitaba eran más preocupaciones.

-o-

Elsa bloqueó su celular y volvió a tomar el libro que llevaba tiempo leyendo, no había podido avanzar demasiado en la lectura, ya que solía concentrarse más en asuntos laborales y en ocasiones la preocupación por problemas personales le impedían prestar atención a la novela.

Sin embargo, al no poder salir de casa lo único que tenía para distraerse era ese libro y los mensajes de Westergard, anteriormente hubiese considerado las llamadas de su hermana como una distracción o incluso un consuelo, pero la situación con su familia se había encontrado demasiado tensa tras el accidente.

Escuchar a Anna diciéndole que el amor era la mágica solución para todo no era lo que necesitaba oír, no quería contarle a su hermana sobre una nueva pelea con Alistair para que ella le dijera que una buena esposa tenía que ver por la felicidad de su marido, que no debería reclamarle nada para evitar ocasionar problemas en su matrimonio.

Sus padres tan sólo eran una opción peor; en realidad ni siquiera eran una opción.

Inconscientemente se llevó una de sus manos a su vientre, preguntándose si el más reciente invento de su esposo esta vez sí lograría que le fuese posible llevar a término un embarazo, aunque el temor a que en caso de tener un bebé; no sabría qué hacer.

Aunque le aterraba el hecho de indagar sobre lo que su marido había hecho con ella, una vez lo había hecho para entender el porqué era incapaz de tener un bebé y eso había derivado en una pelea; una dónde ella lo había culpado por ello.

Quien fuera que había ayudado a Alistair en un inicio había dañado su útero y a partir de entonces Alistair había intentado solucionarlo per medio de la tecnología, ya que llevarla al hospital dejaría al descubierto todos los intentos y experimentos que había llevado clandestinamente.

Si las acciones de Alistair quedaban al descubierto, él iría a prisión y ella terminaría dentro de una especie de laboratorio secreto del gobierno para comprender qué y el cómo lo había hecho; quizá era algo ridículo tomando en cuenta que había llegado a esa conclusión gracias a varias películas.

Irónicamente quedarse junto a Alistair era lo más seguro para ella.

Y cuando aquella mañana había salido de casa tras prometerle que estaría de vuelta pronto, pero no había tenido noticias de él en más de una hora; había sentido que todo se derrumbaba bajo sus pies.

No había podido sacarse de la mente la posibilidad de que Alistair había tenido un accidente o había sido descubierto, pero su sentido común la hizo calmarse por unos segundos y contactar a alguien que no estuviese involucrado con su esposo, pero que estaba dentro de Krei Tech; Hans Westergard.

Ni siquiera sabía que haría ella si todo quedase al descubierto.

¿Volver a Noruega?

Ni hablar.

Sacudió ligeramente la cabeza, forzándose a prestar atención a su lectura de pronto una llamada entrante la sobresaltó, rápidamente leyendo el nombre de la asistente de su esposo.

Elsa tomó el móvil y respondió.

—Hola Judy — Saludó la rubia.

—Señora Krei, su esposo me ha pedido que le llamara para…

—El no regresará pronto a casa, ¿Cierto? — La interrumpió Elsa.

—La reunión se ha extendido más de lo esperado, el señor Krei ha dicho que irá a casa tan pronto como termine — Le informó la asistente —. Me ha dicho que le pregunte qué es lo que desea comer, lo ordenaré y le enviaré su comida.

—En realidad por ahora no tengo hambre, gracias Judy — Dijo ella antes de colgar el teléfono.

Después de que la llamada finalizara el silencio que existía dentro de la casa parecía ser tan agobiante, a pesar de que había personas al servicio de Alistair era como si no hubiese nadie además de ella en la vivienda.

Y una gran necesidad de llorar se apoderó de ella en ese mismo instante.

-o-

Estaba a punto de anochecer cuando recibió otra llamada; esta vez por parte de su esposo.

—Hola — Dijo ella al responder.

—Cariño, lamento demasiado la demora, pero voy a casa en este momento — Dijo su esposo —, me ha comentado Judy que no aceptaste que te enviara algo de comer, Elsa tienes que alimentarte correctamente.

—No tenía hambre — Comentó —, he comido algo de fruta hace rato — Agregó para tranquilizarlo — ¿Tardarás mucho en llegar?

—Recién he salido de Krei Tech, pero cuando menos te des cuenta estaré allí — Prometió —, además hay algo que quiero contarte.

—No puedo esperar a oírlo — Murmuró la rubia — Te espero aquí — Dijo.

—Te amo — Le dijo su esposo.

—Yo… voy a colgar ahora. Te veo en un rato — Comentó antes de terminar la llamada.

-o-

Su esposo llegó a casa y lo primero que hizo fue ir a abrazar a su esposa, la rubia sonrió débilmente.

— ¿Te encuentras bien? — Cuestionó preocupado.

—Estoy bien, solo tengo un poco de sueño — Respondió — ¿Algo importante te mantuvo en el trabajo?

—Judy olvidó liberar mi agenda del todo, pero ya está todo solucionado, seré todo tuyo lo que resta de la semana — Dijo Alistair — y si acaso no te sientes lista o no estás del todo recuperada para entonces, le pediré a Judy que borré unas cuantas cosas de la agenda.

—No tienes por qué hacerlo, en realidad hoy me he sentido un poco mejor así que estoy segura de que me repondré completamente para entonces — Dijo ella.

—Bien, pero te mantendré vigilada y te cuidaré para asegurarme de que no mientas con tal de volver al trabajo — Le advirtió — Sé que quedarte encerrada en casa no es algo que te agrade, pero es sólo por tu bienestar.

—Comprendo.

—En fin, quería contarte que me he reunido con los socios e inversionistas —Le contó su marido — ¿Recuerdas el robot del chico Hamada? — Ella asintió — ¡Pues todos se han interesado por el proyecto! — Exclamó — Están dispuestos a invertir y el lunes a primera hora le presentaré a Hamada una oferta monetaria por el proyecto, se formará un equipo de trabajo, los mejores ingenieros e inventores de la empresa se involucrarán.

— ¿Hamada no tendrá un compañero en mente con quién desee trabajar? — Habló en un nivel de voz algo bajo.

—No me comentó nada al respecto cuando nos reunimos, pero no pienso a admitir en el proyecto a nadie de fuera de Krei Tech — Contestó — Baymax es el futuro de la medicina y no puedo arriesgarme a que la competencia robe la idea y nos quite nuestra oportunidad.

— ¿A qué te refieres con nuestra oportunidad? — Cuestionó ella temerosa.

—Es un robot que detectará cada enfermedad y hasta el más mínimo defecto en quien o que escanee — Dijo Krei —. Elsa, ese robot podría darnos la solución al problema del bebé.

— ¿Qué? — Susurró sintiendo que el aliento le faltaba — Alistair, puede que esta vez sí vaya a funcionar, quizá tu invento ya funcionó y yo estoy embarazada — Comentó — Además, dijiste y prometiste que ya no habría más intentos, que había sido la última vez, ¡Me diste tu palabra!

—Lo sé, pero con esta nueva tecnología sabría exactamente qué hacer para solucionarlo.

— ¿Me estás diciendo que hasta ahora no has tenido idea de lo que has estado haciendo?

—Elsa, no quiero pelear ahora — Dijo él —. Pero no sólo tiene que ver con lo del bebé, quizá tienes razón y esta vez haya funcionado, también sería útil para saber si tienes algún defecto que haya que solucionar para evitar algo grave.

— ¡Basta! — Exclamó ella — Me prometiste que yo ya no sería parte de esto, que todo terminaría ya, pero tal y cómo lo pensé; jamás tuviste intención de detenerte.

—Elsa, piensa — Dijo él —. Tienes materiales y mecanismos dentro de tu cuerpo que podrían fallar, necesitar de mantenimiento, sólo quiero asegurarme de que estés bien.

—Ambos sabemos que no sólo será eso, Alistair — Ella bajo la mirada — Siempre habrá algo que mejorar en mí. Antes del accidente solías decirme que me amabas tal y cómo yo era, que no cambiarías nada en mí, pero ahora sólo cambias y cambias cosas en mí para hacerme mejor, porque al parecer ya no soy suficiente para ti.

—Mi amor, no digas eso — Intentó abrazarla nuevamente, pero ella lo apartó —. Te amo tal y como eres, eres la mujer más hermosa, inteligente y bondadosa que he conocido, eres perfecta ante mis ojos.

—Entonces deja de tratarme como si estuviese repleta de defectos, ya no quiero más inventos en mí — Dijo ella — Quiero a mi esposo conmigo, cenas tranquilas en lugar de que me arrastres hasta uno de tus laboratorios a mitad de la noche, quiero la vida tranquila que siempre quise contigo, no necesito un bebé o cientos de "mejoras" para ser feliz, sólo quiero a alguien que me haga sentir como estar en mi hogar.

—Y también querías ir a Noruega en navidad, pero con el tiempo cambiaste de opinión — Comentó él —. Ahora dices que no ya no quieres un bebé, pero después podrías arrepentirte de que yo no siguiera intentándolo.

—Sabes la razón por la cual no quiero volver a Noruega y no es justo que intentes manipularme con eso — Dijo ella —. Ni siquiera es una situación que se asemeje.

—No quiero pelear ahora, Els — Soltó un respiro el empresario —. Tan sólo quiero pasar tiempo contigo, sin discusiones.

—Entonces será mejor que te olvides de esa ridícula idea de involucrarme en el proyecto de Hamada — Advirtió ella.

—Creo que sabes que mi principal interés para invertir en ese invento es tu bienestar, entonces si no estás dispuesta a ello…

—Eres… — Guardó silencio repentinamente — No haré esto, Alistair. Si sigues insistiendo en que sabes lo que es mejor para mí e ignoras todo lo que yo quiero, entonces me iré.

— ¿Y a dónde irás, Elsa? — Soltó una pequeña risa — ¿A Noruega? Tu no volverías a casa de tus padres jamás, ellos te culparon del accidente ¿Lo recuerdas? Te culparon de las consecuencias y dijeron que te lo merecías — Le recordó — Aunque tu quisieras ir con ellos yo no permitiría que lo hicieras, porque te amo y sé que serías completamente infeliz con ellos.

—Entonces, ¿Tú crees que soy la persona más feliz estando aquí, Alistair? — Cuestionó ella mirándolo decepcionada —. Una vez San Fransokyo fue lo más maravilloso para mí, un lugar dónde pude iniciar desde cero, encontrarme a mí misma y sentirme libre; algo que en Noruega jamás había sido, tú solías creer en mí y nos apoyábamos mutuamente, pero estas convirtiendo San Fransokyo en Noruega para mí.

—Elsa…

—No tenía nada fuera de Noruega, pero eso no me impidió venir aquí — Esta vez siendo ella quién le recordó algo a él —. Bien podría irme de aquí, si llego a sentir que no me queda nada aquí por lo que valga la pena seguir aferrándome a San Fransokyo.

Con dificultad se puso de pie y salió de la recamara, dirigiéndose al baño para tener algo de privacidad. Se sentó sobre el escusado mientras pensaba en que aparentemente cualquier conversación entre su esposo y ella estaba condenada a terminar en alguna pelea.

Lo escuchó recargarse en la puerta del baño, podía oír su respiración, pero Alistair no dijo nada por unos segundos.

—Te amo — Le dijo — Sé que en ocasiones mis acciones son… cuestionables y parecen ser muy injustas para ti.

—Eres injusto — Dijo ella — Acabas de intentar manipularme para que acepte que uses el invento de Hamada en mí o sino, el robot de ese chico jamás verá la luz. Sabes perfectamente que ese robot podría salvar cientos de vidas y sólo porque yo no quiero… ¿Qué harás? Comprar la idea de Hamada y no construirlo, aplastar los sueños de un joven inventor ¿Para qué? ¿Desquitarte conmigo?, ¿Hacerme sentir culpable y obligarme a cambiar de opinión?

—Tienes toda la razón, fui un idiota — Aceptó Krei —. Tan sólo… Baymax no… ese robot no te haría daño, tan sólo da diagnósticos.

—No me preocupa esa parte — Dijo ella — Es todo lo que vendrá después de eso, te conozco Alistair, no te quedarías sin hacer nada si sabes que hay algo más que puedas intentar en mí, a pesar de que prometiste que eso ya pararía. Me has demostrado que no puedo confiar en ti respecto a eso.

—Puedes confiar en mí, Els.

—Me gustaría poder creerlo, Alistair — Dijo ella con tristeza.

—Yo… no sé en qué estaba pensando al decirte lo que dije, pero… voy a apoyar el proyecto de Tadashi Hamada sin importar qué. No te meteré en esto si no lo deseas.

Tomó su celular y desbloqueó la pantalla, revisó su lista de contactos nuevamente y se congeló por un segundo antes de enviar un mensaje a Hans.

—Hola — Escribió.

—Hola, ¿Ocurre algo?, ¿Tú esposo aún no regresa?

—Nada de eso, él está aquí — Respondió —. Simplemente quería hablar con alguien.

— ¿Soy tu amigo más cercano, Elsita? — Cuestionó él.

—El único conocido con el que hablo, en realidad.

—Eso es triste, seguramente tienes amigos…aun cuando no sepas que los tienes.

—En realidad ya no mantengo contacto con amigos de la infancia ni nada de eso, conozco a unas cuantas personas, pero son más amigos de Alistair que míos.

—Algo que habrá que solucionar…

— Cómo sea, realmente sólo quería decirte algo. ¿Recuerdas que te dije que no iba a ayudarte a que te consideraran como uno de los que estaría dentro del proyecto de Hamada?

—Cómo olvidarlo, intento vivir con ello.

—No es momento de ser una reina del drama, Westergard — Escribió ella —. Te ayudaré, pero necesitaré que a cambio me informes sobre los avances del proyecto.

— ¿Disculpa? No entiendo, ¿Exactamente qué piensas hacer con esa información?

—Ese es mi asunto.

—Nuestro asunto, porque si haces esto a espaldas de su esposo no puede significar nada bueno.

— ¿Quién dice que hago esto a espaldas de Alistair?

—Eres la esposa de Krei, ¿Por qué necesitarías un informante si tu esposo está a cargo de todo en la empresa?

—Eres demasiado curioso, Westergard.

—Sólo quiero saber a qué me arriesgaría si decidiera ayudarte — Respondió él — Si me involucro en algo ilegal mi carrera podría arruinarse, ¿Acaso piensas vender información a la competencia? Porque si descubren que yo te ayudé perdería toda credibilidad, ninguna otra persona me brindaría su confianza.

—No tiene nada que ver con eso, tan sólo quiero saber que se trae entre manos Alistair.

—El robot de Hamada sólo es un escáner para uso médico, no hay nada peligroso en ello ni de lo que debas preocuparte.

—Sé cuál es la idea de Tadashi — Pausó el tecleo por un momento al escuchar a su esposo tocar la puerta y preguntarle si se encontraba bien, respondió afirmativamente para tener más tiempo —. Baymax es una bella iniciativa y no quiero que Alistair perjudique eso, no creo que sea prudente decirte más, hablaremos de esto después, cuando vuelva al trabajo.

—Eso no me tranquiliza, Elsa.

—Te ayudaré a entrar a ese proyecto, mientras tanto olvídate de tu robot reparador de neumáticos y piensa en algo que se relacione a la salud, así será más probable que te consideren — Sugirió ella —, mientras yo me encargaré de meter la idea en la cabeza de mi esposo, pero debes prometer que me ayudarás.

— ¿Y si decido no ayudarte?

—También tengo mis métodos para arruinar tu carrera, si es que decides pasarte de listo.