Disclaimer: Los personajes que reconozcáis y el universo le pertenecen a JK Rowling. La historia es mía. No obtengo beneficios económicos al escribirla.


Aviso: Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

Categoría: Personajes de Gryffindor.

Prompt: Oscuridad.

Palabras: 500.


Ven, dementor.


La misma escena se repetía en su cabeza una y otra vez. Se preguntaría cómo había sucedido todo si no fuera porque se sentía entumecido. Nada tenía sentido.

En un momento perseguía a la maldita rata traidora, y al siguiente estaba siendo detenido por los aurores y llevado a alguna parte.

Sinceramente le daba igual. ¿Por qué iba a importarle?

Les había fallado a James, Lily y Harry. Por su culpa su hermano por elección y su cuñada estaban muertos y su ahijado... ¿Dónde estaría su cachorro?

Estaría bien. Nadie permitiría que le ocurriera nada a un bebé. De lo contrario se encontrarían con su furia.


No supo cuanto tiempo había pasado. ¿Días? ¿Semanas? ¿Meses? ¿Horas? No tenía un reloj que le ayudara a saberlo ni tampoco luz solar. Entonces sería de noche.

Esperó, pero nada pasó. Solo había frío y desesperación. ¿Por qué?


Sirius Black pronto supo dónde estaba. Un auror se lo había dicho cuando hizo unas verificaciones. Más bien el tipo, con el que había trabajado, por cierto, se había burlado por ello y le había escupido.

Quería la hoja de reclamaciones. El pensamiento se fue de su cabeza tan pronto como lo pensó. Ese pequeño atisbo de felicidad se había evaporado como el agua al sol debido a una sombra que pasó cerca de su celda y le hizo sentir helado hasta los huesos.

Le dio la bienvenida a la sensación. Por su culpa James y Lily estaban muertos. Por su culpa Harry crecería sin padres. Se merecía sentirse como una mierda. ¿No había dejado a Regulus solo cuando se fue de su casa sin mirar atrás? ¿No le dio de lado cuando lo seleccionaron en Slytherin? Y había muerto con dieciocho años.

Sirius sabía que era una mala persona y sus pensamientos amargos solo lo demostraban. No había nada bueno en él.


—Lo has dejado solo. Eres un pésimo padrino.

—James, hermano, no es...

—No es excusa, Black. Debería haberme hecho amigo de Snape. Te mereces la prisión. Si es así cómo vas a actuar... Entonces puedes quedarte allí lamentándote para siempre.


Sirius repetía su sueño una y otra vez y se sintió avergonzado de sí mismo. Claro que era culpable, de eso no había duda, pero se negaba a permitir que la oscuridad engullera su mente. Debía rectificar sus acciones y para ello necesitaba estar cuerdo.

Seguramente su ahijado no lo necesitaría. Pensaría que era una patética excusa de mago y persona y lo mandaría a la mierda. Seguro que le deseaba la muerte por haber sugerido el cambio de guardián del secreto.

Apretó los dientes y trató de centrarse en otra cosa. Los pensamientos deprimentes no le ayudarían en ese momento.

Se levantó y se preguntó si podría transformarse en Canuto dentro de la celda. Tal vez podría y lo intentó.

Al menos eso le distraería de su mente atormentada.

Se sorprendió cuando como un perro, sus pensamientos se despejaron.

Aún se sentía como una mierda, pero no se lo comía la desazón.