Disclaimer: Todo reconocible de Harry Potter es propiedad de J.K Rowling.
Por obligación, serán un dragón y una víbora
13. Segundo Año: Serpiente de Gryffindor
Llevaba dos días con el cabello así, pues segundo el profesor Moody, la maldición era de efecto temporal, por lo cual no había un antídoto o remedio más que aguantar el ridículo de traer cabello de payaso. La chica hacia acopio de todas sus fuerzas para no matar a Pansy, para dejar la gargantilla en su lujar y no verse tentada a pasar a un lado de ella con su varita en la mano y lanzarle un Crucio.
—Buenos días, Pulga —saludó socarronamente la pelinegra cuando Astoria bajaba por las escaleras de los dormitorios — Déjame decirte que combinas muy bien, tus ojos, tu bufanda y tu cabello —se burló.
—Gracias, Pansy —con ayuda de Osborne estaba aprendiendo a no maldecir a la arrastrada esa, al menos no verbalmente, los pensamientos eran una cosa muy diferente.
La chica llevaba su cabellera sujeta por un moño negro, y es que de verdad se estaba esforzando por combinar y que aquello no luciera tan ridículo.
—Ve el lado bueno, ya no necesitas un disfraz para hoy —se burló y se puso de bien para subir a las habitaciones.
Haciendo uso de todo su auto control la chica de cabello temporalmente verde, siguió caminando hasta salir de las mazmorras y dirigirse a la sala principal donde estaba el cáliz de fuego. La gran mayoría la pasaba ahora ahí, viendo quienes iban a depositar su nombre y aplaudiéndoles cuando lo hacían. A ella no le interesaba mucho aquello, pero Iván dijo que ahí la iba a estar esperando.
—Hola Iván —saludo la serpiente, dándole un beso en la mejilla.
—Buenos días, Tory —le devolvió el saludo, pero se apartó lentamente para darle paso a una joven estudiante de cara angélica, tez pálida, cabello rojizo y pecas — Ginny, ella es Astoria Greengrass, Astoria, ella es Ginny Weasley.
—Mucho gusto —saludo sonriente la chica que era un año mayor.
—¿Weasley? —sin embargo, Astoria no contesto el saludo y se quedó meditando sobre el apellido.
¿Dónde lo había escuchado antes? Pero antes de que pudiera preguntar o de que la pelirroja pudiera comentar algo, llegaron los queridos Fred y George Weasley, con sus pócimas para envejecer, esos dos siempre tenían algo cómico que hacer. Quizás era de ellos de quien recordaba el apellido ¿Eran parientes no? Los Weasley, magos de sangre pura que convivían con Muggles y no tenían un centavo en que caerse muertos.
Observaron el singular espectáculo, pero cuando comenzaron con lo de "¡Pelea, pelea!" mejor se retiraron del lugar.
—¿Eres de Slyhterin, cierto? —habló Ginny, rompiendo el silencio que se había formado entre ellos.
—Si —respondió secamente.
—Representas muy bien a tus colores —la pelirroja intentó sonar casual y rió sutil mente.
—Em... sí, un pequeño accidente —contestó sin mucho ánimo, pero viendo lo tenso del ambiente decidió seguir una charla — Tú eres de tercero, ¿no?
—¡Ah! ¡Si! —sonrió apenada — Pero el año pasado reprobé transformaciones con McGonagall y lo estoy tomando de nuevo con los de segundo. Por eso conozco a Iván, además de que vamos en la misma casa —a pesar de que la castaña no había pedido explicaciones de aquello, la Weasley le proporcionó la respuesta sonrientemente.
—¡Oh! Espero que a mí no me pase lo mismo —comentó. Ella tenía esa clase, pero no la compartía con los Gryffindor, si no con los Ravenclaw. Y realmente no era muy buena, ya que en ocasiones su gargantilla interfería también con las trasformaciones, lo que le hacía pensar que Bellatrix llegó a trasformar cosas en otras cosas con fines nada buenos...
Los tres chicos iban caminando silenciosamente hacia el comedor principal, era una atmósfera un tanto tensa. Iván no decía nada para no ser inoportuno, Ginny no decía nada porque notaba la tensión de Astoria y Astoria estaba tensa porque... porque debía admitir que no había sido muy social últimamente y estar con otra leona le parecía incomodo, más aún cuando vio que a su dirección venia "La Realeza Slytherin", el singular grupo de Malfoy. Draco con Pasy y los dos gorilas, su hermana con Zabini y los otros dos que siempre discutían. Caminaban lenta y altaneramente, como si eso fuera una pasarela y ellos las estrellas de cine.
—Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? —se burló el rubio que fue coreado por las risas de sus amigos.
—¡Cállate, Malfoy! —la primera el hablar fue Ginny, al parecer la peliroja tenía carácter. Buen carácter y no tragaba a Draco, la podía considerar para su lista de Navidad, pensó la castaña de ojos verdes.
—¡Cállate, tú, zanahoria parlante! —y como siempre Pansy salía a la defensa de su novio.
—Que creativa, Parkinson —se burló Astoria rodando los ojos y consiguiendo que la mirada de los miembros de su casa se centraban en ella.
—Si un día pensé que no existía algún ser más patético que un Weasly, hoy cambio de opinión —escupido el príncipe de las serpientes, con cara de asco — Una... una pura sangre con Gryffindors, no solo deshonras a tu casa, si no a tu familia—musitó.
—Ellos son mis amigos —defendió la Greengrass.
—Una lombriz con gatos, no pareces hermana de Daphne —sentenció el rubio. Sin embargo, Astoria no le miró a él, sino a su hermana, que su rostro parecía iluminarse solo porque Draco había dicho su nombre. ¿Y luego decían que ella era la que estaba loca?
El singular grupo de serpientes se retiraron, dejando a los dos leones y a la que ellos consideraban una "Traidora". La chica literalmente se mordió la lengua para no gritar, no insultar, no maldecir y gracias a la gargantilla de Bella, no torturar o matar.
—¿Qué les pasa? —soltó la pelirroja viendo al singular grupo alejarse.
—¿Asty? —cuando los dos Gryffindors voltearon, la Slytherin ya no estaba con ellos.
O-O-O
—Tenía mucho de no verte por aquí —comento repentinamente la fantasma del baño de niñas del segundo piso —¿Otra vez llorando por Malfoy? —pregunto negando con la cabeza.
—¡Si! —contestó sin detener su llanto.
La pequeña Slyhterin tenía mucho tiempo de no llorar, pero aparentemente las lágrimas contenidas en los últimos días, querían salir todas de golpe, enrojeciéndole los ojos y nublándole la visión.
—¿Ahora que paso con él? —Myrtle se acercó la niña que no dejaba de llorar. Estaba sentada bajo los lavabos, abrazando sus piernas y apoyando su cabeza en sus rodillas, dejando que el alborotado cabello verde... ¿Momento? ¿Verde? —¡Astoria! ¿Qué le paso a tu cabello? —abrió sus enormes ojos, que se veían más grandes por los lentes-
—¡Pansy! —gritó, pero seguía en la misma posición, haciendo lo mismo... llorar.
—¿Y por eso lloras? ¿Pansy te puso el cabello verde para que Draco te viera fea? —había que escuchar la clase de deducciones que sacaba Myrtle, aunque bien podían ser parte ciertas, pero Greengrass no les prestó mucha atención.
Lloraba por rabia contenida, por esos sentimientos que la habían invadido hace ya un año. Esos sentimientos de sentir que nada tenía sentido, de que sus sueños estaban rotos... y ahora se añadía el hecho de romperle sus sueños a su hermana. Y es que esa sonrisa, ese brillo en los ojos que tenía Daphne cuando el estúpido rubio había dicho su nombre...
Eso había sido lo que desató el llanto en la pequeña. Posiblemente su hermana la odiaría cuando supiera la verdad, porque no es lo mismo ver a tu dizque "amor de tu vida" con una cabeza hueca y tonta con Pansy, a verlo y saber que se casara con tu hermana menor.
—Astoria... —volvió a llamar el fantasma para niña continuó llorando.
Así paso el resto de la tarde de aquel 31 de octubre, se perdió el banquete de Halloween y el anunció de quienes serían los participantes del Torneo de los tres magos. Continuó allí, hasta que le gano el cansancio y decidió que era mejor irse a su cuarto. Ya mañana podría hablar con Iván de lo ocurrido y se enteraría que fue del torneo y de lo que se perdió. Buscó a Myrtle para despedirse, pero aparentemente el fantasma no estaba con ella.
—Hasta pronto —solo por si la escuchaba. Y salió rumbo a las mazmorras.
O-O-O
—¡Ese San Potter! —apenas entró a la sala común de su casa pudo escuchar los insultos descontrolados de Draco — ¡Siempre tiene que estar ahí! ¡Si el torneo era para tres, él tenía que volverlo de cuatro! ¿A acaso abra algún año en que ese cara rajada no sea el centro de atención? —seguía gritando y los demás le animaban con comentarios similares. Una perfecta escena de porque le decían príncipe, él blasfemando como el todo poderoso y el resto de los idiotas asistiendo como borregos.
—Miren quien llegó —proclamó la pelinegra que estaba a un lado del rubio.
—No molestes, Pansy —intentó zafarse e ignorar las miradas, para seguir su camino a los dormitorios.
—¿Debes estar feliz, no? ¡El gran San Potter, ídolo de tus malditos gatos greñudos, quedo como participante del torneo y ni siquiera tiene 17! —volvía a hablar Malfoy, pero la Greengrass intentó ignorarlo y llegar a las escaleras.
—Una de nuestras serpientes en Gryffindor, que patético —se burló una chica de cabello rojo que Astoria no conocía.
—Esa no es serpiente, es lombriz —le siguió Pansy.
—Oigan ¡Ya! —les gritó la rubia, hermana mayor de la pobre niña que todos ahí querían matar — Es mi hermana.
—Pues no veo en que se parecen —comenzó su discurso el Príncipe de Slytherin, que se puso de pie para caminar hasta las dos hermanas Greengrass — Tú eres rubia y ella castaña... em verde momentáneamente —dijo mirando con asco a la menor — Tú tienes ojos azules y ella verdes. Tú eres una Slytherin como nosotros —comentó tomando del mentón a Daphne que no ocultaba su felicidad ante aquello — Y esta es una lombriz que anda entre mugrosos gatos y que solo causa que nos quiten puntos —finalizó mordazmente mirando a Astoria — ¿A quién saliste Greengrass? ¿No serás adoptada?
—¿A quién saliste tú, Malfoy? —devolvió la pregunta, quizás no tenía argumentos para defenderse del todo, porque omitiendo el tono despectivo, todo lo que dijo el rubio era cierto, ella y Daphne no se parecían físicamente y a ella no le gustaba estar con las serpientes de su casa y solo les causaba problemas con sus imprudentes actos, además de pasar todo su tiempo con Iván. Pero si no tenía defensa al menos iba a atacar — Tu padre es caballeroso, distinguido y amable —al menos así era el Lucius que ella conocía — Tu madre es amorosa, comprensiva y divertida. ¿A quién saliste tú? Déspota, patético, grosero y cruel. Creo que solo se parecen en ser rubios —argumentó. Está bien, admitía que no era el gran insulto o su gran defensa, pero consiguió que todos se callaran y le dieran oportunidad de escapar antes de recibir más mordidas venenosas.
Sobra decir que cerro las cortinas de su cama y con filtros de voz, logró dormir. Otra vez tenía esa sensación de que nada estaba bien. Antes de caer al mundo de los sueños, se hizo una nota mental de que tenía que ir a hablar con Iván, solo el tierno león castaño, le podría animar. Lo quería mucho y de verdad, si no fuera por él, ya hubiese terminado verdaderamente loca en aquel lugar.
O-O-O
Esa mañana se dirigía a la torre de Gryffindor, no quería perder tiempo, quería verlo. Ivan Osborne. ¿Quién diría que sentiría esas mariposas en el estómago con solo pensar en él? Iba tan perdida en sus pensamientos que tuvo la dicha y desgracia de chocar nuevamente con alguien.
—¿Estas bien? —preguntó el chico con lentes.
—¿Harry? —¿Por qué siempre se lo tenía que topar así? Bien, no era siempre, apenas habían sido dos veces, pero sin duda no era la manera más cómoda de entablar conversación con alguien.
—¡Oh! Eres tú —comento, aun extendiendo su mano, la cual, Astoria acepto. — ¿Estas bien? —la chica asistió — ¿Cómo te llamas? —preguntó amablemente. La había visto dos veces, la segunda vez no la había reconocido y de hecho casi no la reconoce con el cabello verde, pero reconoció la cara, las facciones delicadas de una niña, pero esos ojos fieros color esmeralda que el año pasado habían amenazado a Draco. ¿Como no acordarse de esa Slyhterin?
—Astoria —sonrió —Astoria Greengrass —se presentó haciendo una ligera reverencia.
—Harry Potter —le extendió la mano para darle un saludo a forma de presentación — Un gusto conocerte Astoria.
—El gusto es mío —volvió a sonreír — Escuché por ahí que quedaste como participante del torneo —comentó casual, recordando a Draco.
—Si, em... algo así —contestó el chico, sintiéndose algo incomodo por eso. Ya tenía suficiente con que todos le echaran bulla e insultos de todos en general, como para que ahora fuera a recibirlos por una niña menor de Slytherin, sin embargo, eso no pasó.
Los dos jóvenes comenzaron a platicar, hablando superficialmente de sus vidas, tampoco es que se fueran a contar los más íntimos secretos, pero habían congeniado muy bien como para charlar de lo insoportable que era "El Príncipe de Slytherin" y que Snape estaba loco y les odiaba... y que era horrible que los juzgaran sin saber verdad de lo que había pasado. Claro que el último tema se pasó a lo de Harry, pues Astoria no pesaba entrar en detalles de porque su casa entera la odiaba.
—Yo te creo —musitó la niña de cabello verde.
—¿De verdad? —Potter parecía sorprendido, era la primera persona que le decía aquello.
—No veo por qué querrías entrar a una competencia donde te pueden matar —argumentó con una mueca divertida, sabiendo que el comentario no era en sí de mucha ayuda, considerando que el moreno ya estaba dentro de dicha competencia y claramente, si lo podían matar.
—Pues gracias —contestó algo divertido, intentando quitarle importancia — Eres la primera que escucho que de verdad piensa que yo no quería participar.
Los chicos siguieron hablando y caminando un poco más. Harry había dicho que iría al lago, porque había quedado de verse con un amigo. Y Astoria comento que ella buscaba a Iván Osborne, si bien se tardó un poco en ubicar quien, el chico de lentes le comentó que de seguro estaba en el gran comedor con Ginny y otros de Gryffindor, así que como prácticamente iban por el mismo rumbo decidieron caminar juntos. El amable y apuesto Gryffindor nunca imagino llegar a conocer una Slytherin que no desbordara veneno al hablar. Quizás porque al único que había tratado era a Malfoy... que hablando de las barbas de Merlín.
—¡Miren nada más! —alardeó el rubio que venía en la dirección opuesta, caminando hacia ellos con su pandilla, al menos los hombres, excluyendo a Zabini.
—¿Qué quieres Malfoy? —como siempre Harry se puso en seguida a la defensiva con el rubio de ojos grises, simplemente le exasperaba los nervios. No lo odiaba, no aun, pero en definitiva ni volviendo a nacer se volverían amigos.
—Ver a esta singular pareja —comentó burlonamente — Ya conoces a la lombriz de Slytherin, según veo. Tal para cual, par de patéticos idealistas.
—¡Cállate, Draco! ¿Por qué no te largas con tu novia? —gritó furiosa la... ¿Castaña? ¡Gracias Merlín! Su cabello había regresado a la normalidad, desconocía en qué momento fue, pero estaba feliz de ver sus mechones amielados y no de un verde fosforescente.
—Mira Potter —levantó las cejas divertido — Aquí tienes a tu segunda novia. Vas mejorando. De una Weasley pobretona, a una Greengrass traidora —finalizó entre risas, dejando a los dos chicos molestos. El rubio se perdió a la distancia acompañado de sus gorilas.
— Ignóralo, así es Malfoy... —comentó el joven Potter intentando sonreír a la niña.
—¡Maldito sea! —murmuró por lo bajo y salió corriendo en dirección opuesta, dejando solo a Harry, en aquel pasillo. El chico decidió ir al lago, había quedado con Neville, pero se había distraído con Astoria.
Mientras la chica se olvidó por completo de Iván y nuevamente fue a refugiarse en el solitario baño con Myrtel.
—¿Otra vez, Malfoy? —pregunto el fantasma al ver como la niña, nuevamente castaña, entraba corriendo y llorando.
Pasó la tarde allí, ahogándose en llanto de rabia y desesperación. Odiaba las situaciones en las que se veía en vuelta y más aun odiaba a Draco por provocarlas.
O-O-O
Esa noche que regresó a su casa en las mazmorras, todos sin excepción la ignoraron. ¿Por qué? Porque cuando Malfoy la vio defendiendo a Harry, la niña calló de la gracia del rubio príncipe, así que se encargó de informar a todos, que esa chiquilla no merecía ni siquiera sus insultos. Según Draco, Astoria no era un Slytherin y no se merecía nada de atención en esa casa.
—Buenas noches —murmuró Daphne cuando se topó con su hermana en las escaleras.
—Buenas —respondió apenas. Ella sabía lo que pasaba, y sabía que su hermana no estaba de acuerdo, pero también recordaba que Daphne hacía de todo por mantenerse en la gracia de Draco, así que ¿Por qué causarle problemas? Finalmente, solo tenía que dormir en ese terrible lugar, el resto lo podía pasar en lugares donde era mejor recibida... como en Gryffindor.
Nuevamente se había vuelto invisible para las serpientes de Salazar, lo que ya no era tan malo, considerando que los leones de Godric, le recibían amablemente.
