SI HERMIONE LO SUPIERA
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.
Esta historia participa en el minirreto de enero para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.
El protagonista de esta viñeta es Lee Jordan. Esto es lo que pasa cuando heredas el negocio familiar.
—¿Qué tal os va el negocio?
Lee Jordan entregó sendas cervezas de mantequilla a Fred y George Weasley.
—Fantásticamente bien.
—No podría irnos mejor.
—Vamos a hacernos millonarios.
—Pronto tendremos mansiones.
—Una flota de barcos voladores.
—Y puede que un elfo doméstico.
Lee escuchó a sus amigos con suma atención y sonrió.
—Ya veo.
Fred y George bebieron al mismo tiempo y alzaron las jarras en su dirección.
—¿Y tú? ¿Ya has encontrado un trabajo decente?
—Podrías retransmitir los partidos de quidditch.
—O trabajar para nosotros.
—Estamos más que dispuestos a contratarte.
Lee negó con la cabeza y se sentó frente a ellos, cruzándose de brazos.
—No hará falta. Me estoy preparando para heredar el negocio familiar.
—En serio —Fred se inclinó hacia adelante, interesado—. No sabíamos que tuvieras un negocio para heredar.
—No os ofendáis, pero no creo que hayáis necesitado nunca de nuestros servicios.
George también sentía mucha curiosidad.
—Dinos, Lee. ¿Cuál es esa profesión tan misteriosa?
—Más que misteriosa, yo diría que está al alcance de muy pocos.
Lee guardó silencio para crear expectación. Los gemelos Weasley parecían dispuestos a utilizar cualquier medio para sonsacarle la verdad, así que siguió hablando.
—En mi familia nos dedicamos a la cría de elfos domésticos.
Fred y George parpadearon al mismo tiempo, intercambiaron una mirada y hablaron.
—¿QUÉ?
—Tenemos un criadero en Sussex. Es un negocio muy complejo y requiere de mucho mantenimiento, pero reporta grandes beneficios. De hecho, durante el próximo verano tenemos programada la venta de un par de crías a unos brujos de Estados Unidos. Hay gente que tiene sus propios elfos en edad reproductiva y puede conseguir más, pero la mayoría tiene que comprarlos.
Los gemelos volvieron a parpadear, enmudecidos por primera vez en su vida. Lee incluso se sintió un poco incómodo y preocupado ante tanto silencio.
—¿Os pasa algo?
Fred y George se miraron de nuevo y se encogieron de hombros.
—Reconozco que eso no lo veíamos venir.
—Ni siquiera sabía que los elfos se pueden criar.
—Bueno, hermanito. De algún sitio salen, ¿no?
—Esperaba que crecieran dentro de coles mágicas o algo así.
—Pues parece que nacen como cualquier mamífero de este planeta.
—Porque los elfos son mamíferos, ¿verdad, Lee?
Por alguna extraña razón, el chico sintió que las mejillas le ardían.
—Sí, claro.
—Dinos, Lee. ¿Alguna vez has visto a los elfos…?
Lee se quedó boquiabierto hasta que los gemelos empezaron a reírse y apuraron sus cervezas de mantequilla. Bromearon un poco, hasta que George hizo un comentario que le hizo estremecer.
—Si Hermione Granger supiera lo que haces.
—Se presentaría en tu criadero de elfos.
—Y lo quemaría hasta los cimientos.
—No lo dudes.
Más risas. Lee se relajó y recordó a su antigua compañera de escuela.
—En ese caso, tendré que impedir que vaya a Sussex.
—¡Y que lo digas!
Hola, holita.
Esta historia tiene 471 palabras. Si algún niño pregunta a sus padres de dónde vienen los elfos, éstos podrán responderle que de Sussex.
Besetes y hasta la próxima.
