Nota: Los personajes aquí mencionados pertenecen a J.K. Rowling y su saga "Harry Potter", sólo la trama es mía y no permito que terceros la copien. ¡DI NO AL PLAGIO!


La luna refulgía en aquel manto negro que era el cielo, el viento azotaba los árboles contra las ventanas emitiendo sonidos cual si fueran garras contra el vidrio.

La mansión se alzaba imponente y oscura, cual monstruo que devora todo lo que encuentra. Los jardines lucían descuidados, la maleza reptaba por las paredes de piedra y las hojas formaban remolinos cuando una brisa fría pasaba por ahí.

Aquella mansión parecía estar abandonada, pero lo cierto, es que en ella habitaba un ser antinatural, uno que ya no poseía en su cuerpo un corazón palpitante, uno que para sobrevivir debía alimentarse de sangre...

La chica de cabellos castaños desperto desorientada sobre una suave cama, el fuego que crepitaba en la chimenea le otorgaba calidez y a su vez formaba sombras danzantes sobre las paredes...

Ella se levantó como llamada por un susurro lejano que decía su nombre, camino a paso lento y bajo hasta llegar a una gran puerta de roble, esta se abrió y se encontró con un comedor para ocho personas, bellamente decorado con un mantel rojo, platos de porcelana, cubiertos de plata y copas de oro.

La mesa estaba precidida por un hombre de cabellos rubios, piel pálida y ojos como de acero...

- Toma asiento, pequeña mía - su voz fue tan dulce y melodiosa.

Sin esperar otra indicación, la muchacha tomo asiento al lado derecho de aquel extraño hombre.

- ¿Quién eres? - preguntó ella sin aguantar la curiosidad.

- Mi nombre es Draco Malfoy, y soy tu salvador.

- ¿Mi salvador? - interrogó.

- Así es, te he salvado de la muerte.

Y como fogonazos de luz a su mente acudieron aquellos horrorosos recuerdos. Unas manos que reptaban por su cuerpo, una boca succionando su piel, los gritos que pugnaban por salir de su garganta, el miedo y la impotencia. El dolor, la sangre, sus lágrimas...

Alguien había mancillado su cuerpo y luego todo se volvía oscuridad...

- Toma un poco de vino - dijo aquella voz.

En medio de la oscuridad, había escuchado su voz... ¿Acaso era él un ángel?

Tomó entre su mano la copa y se la llevo a la boca, cuando el vino hizo contacto con su lengua, una combinación de amargura y acidez explotó en su boca, aquello no era completamente líquido, era más bien espeso y caliente...

Quiso vomitar cuando se dio cuenta que lo que estaba bebiendo no era vino, sino que, era sangre...

Él hombre lanzó una carcajada gutural y siniestra.

- Bienvenida a mi mundo, pequeña mía, ahora eres una vampiresa.

Asustada por tal declaración, salió de aquella mansión, reacia a creer lo que el rubio le había dicho...

Corrió por entre el bosque de una forma sobrehumana, a su nariz le llego un olor dulce, se dejo guiar por su olfato... Y sus ojos se encontraron con un chico que acampaba cerca del río...

Su lado salvaje se agitó y nubló todo su raciocinio, sin demorar, se acercó sigilosa hasta su presa, que ignorante, del peligro, ni se inmuto cuando aquella chica lo tomó por la espalda...

Sus colmillos emergieron y se hundieron en la carne, saboreo cada gota de aquella sangre... Dulce y espesa...

Mientras, a la sombra de los árboles unos ojos grises observaban aquella escena, deleitandose por tan hermosa criatura...

- Pequeña mía - susurro - juntos seremos imparables - sonrió mostrando sus colmillos y desapareciendo entre las sombras.